El amor por el Creador y el amor por los seres creados

«Ama a tu prójimo como a ti mismo»,  Rabí Akiva dice que es una gran regla de la Torá.

La afirmación anterior, a pesar de ser una de las frases más famosas y citadas, se encuentra aún sin una explicación que satisfaga a todos en todo su extenso significado.  Esto es porque la palabra regla (o colectivo) indica la suma de detalles referentes a la regla, y todos y cada uno de los detalles conlleva una parte en sí de tal forma que el conjunto de todos los detalles crea la regla (o colectivo).

Y si decimos, «una gran regla de la Torá», eso significa que todos los textos y todos los 612 Mitzvot son la suma total de los detalles que pertenecen al verso, «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Es difícil entender como es posible que tal afirmación pueda contener la suma total de todos los Mitzvot en la Torá.  A lo sumo, puede ser la regla (el colectivo) de una parte de la Torá y los textos que están relacionados  con los Mitzvot entre el hombre y el hombre. ¿Pero, como puede uno incluir la mayor parte de la Torá, que se relaciona con el trabajo entre el hombre y el Creador  en el versículo, «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»?

Lo que odias, no lo hagas a tu amigo

Si pudiéramos de alguna forma reconciliar el  texto anterior, llega la afirmación de Hillel al extranjero que se presentó ante él y le pidió que lo convirtiera, como está escrito en la Guemará, «Conviértame de manera que me enseñes la Torá entera mientras estoy parado en un pié». A lo que Hillel contestó, «Aquello que odias, no le hagas a tu amigo». Esta es la entera Torá, y el resto significa sencillamente, anda y estudia».  Vemos que Hillel le dijo que la Torá entera es la interpretación de este versículo, «Ama a tu prójimo como a ti mismo».

Ahora, según las palabras de Hillel, que era el maestro de todos los cabalistas de su época, nos queda claro que el principal propósito de nuestra Sagrada Torá es el de conducirnos a ese sublime grado en el que podamos observar este verso, «Ama a tu prójimo como a ti mismo», porque dice específicamente: «El resto significa, anda y estudia».  Esto significa que ellos han interpretado para nosotros cómo llegar a  esa regla.

Es sorprendente que tal afirmación pueda ser correcta en la mayoría de los asuntos de la Torá que conciernen al hombre y al Creador, cuando todo principiante evidentemente sabe que este es el corazón de la Torá y no la interpretación de, «Ama a tu prójimo como a ti mismo».

Ama a tu prójimo como a ti mismo

Debemos examinar extensamente y entender el significado del versículo, «Ama a tu prójimo como a ti mismo». El significado literal es amar a tu prójimo en la misma medida en la que te amas a ti mismo. Pero, vemos que el colectivo no puede cumplir con esta regla de ninguna forma. Si estuviera escrito «ama a tu prójimo en la misma medida en la que él te ama a ti», incluso entonces no habrían muchas personas que pudieran observar esta regla completamente, sin embargo, sería aceptable.

Pero, amar a mi prójimo tanto como me amo a mi mismo, parece imposible. Incluso, si únicamente hubiera una sola persona en el mundo aparte de mi, aún así sería imposible, por lo tanto, mucho menos cuando el mundo está lleno de gente. Es más, si uno amara a todos en la misma medida en que se ama a sí mismo, no le quedaría tiempo para su propia persona.  Pero, uno debe suplir voluntariamente sus propias necesidades sin negligencia pues uno se ama a sí mismo.

No es así respecto a las necesidades del colectivo; y es porque uno no tiene una motivación tan fuerte como para estimular su propio deseo de trabajar para los demás. Y aunque tuviera el deseo, ¿podría cumplir con esta afirmación literalmente?  ¿Su fortaleza sería duradera?  Y si no, ¿cómo puede la Torá obligarnos a hacer algo que no se puede cumplir de ninguna manera?

Y no debemos pensar que esta máxima fue expresada como una exageración, porque se nos ha advertido por medio del dicho: «No aumentarás ni substraerás de ella».  Y todos los intérpretes estuvieron de acuerdo en interpretar el texto literalmente. Es más, dijeron que uno debe satisfacer las necesidades de su prójimo incluso cuando uno mismo tenga necesidad. Aún entonces, debemos satisfacer las necesidades de nuestro prójimo  y nosotros permanecer en la necesidad.

Las Tosafot (Kidushin) interpretan que quien compra un esclavo hebreo, es como si se hubiera comprado un amo. Y las Tosafot interpretan que si uno no tiene más que una sola almohada, si uno se recuesta en ella, no está cumpliendo con  el mandamiento ‘Para que esté feliz contigo’, y si no se echa en la almohada, pero tampoco se la da a su esclavo, es la regla sodomita. Resulta que contra su propia voluntad uno tiene que darla al sirviente. Por lo tanto, uno se ha comprado un amo.

Una Mitzva (Mandamiento)

Por consiguiente, surgen varias preguntas: según lo dicho arriba, todos nosotros pecamos contra la Torá. Es más, no observamos ni la parte principal de la Torá, su esencia, porque cumplimos con los detalles, pero no con la regla. Y está escrito: «Cuando cumples con la voluntad del Señor, los pobres están en otros, y no en ti». Pero, ¿cómo es posible que haya pobres cuando todos cumplen el deseo del Señor, y aman a sus prójimos como a sí mismos?

Y el asunto del esclavo Hebreo exige un estudio más profundo, porque el significado del texto es que uno debe amar a su esclavo como a sí mismo, aunque se trate de un extraño o un extranjero que no sea hebreo. Y uno no debe excusarse porque la regla para el extraño es la misma que para el hebreo porque, «Una ley y una orden existirán tanto para ti como para el extraño que vive contigo». Porque la palabra «extraño» también significa «convertido parcial», esto es, uno que no acepta la Torá, pero simplemente se aleja de la idolatría. Está escrito sobre esa persona: «Se la puedes dar al extraño que está dentro de tus puertas».

Y este es el significado de Una Mitzva expresada por el Taná [Sabio-Maestro] cuando dice «Al realizar una Mitzva lo sentencia a uno y al mundo entero a una escala de mérito». Y es difícil entender, ¿qué tiene que ver «el mundo entero» con esto? Y no debemos encontrar excusas que esto se refiere a cuando uno es «medio santo y medio pecador».

Uno puede observar sobre sí mismo, que uno es medio santo y medio pecador, pero no que todo el mundo es así. Es más, el texto debería decir «Todo Israel», y ¿qué tiene que ver con esto «el mundo entero»? ¿Es que somos los garantes de todo el mundo? ¿Tenemos que agregarlos en nuestra cuenta de buenas obras?

Hay que entender que nuestros sabios se refirieron solamente a la parte práctica de la Torá, la que conduce al mundo y la Torá a la meta deseada. Por ello, cuando dicen una Mitzva, ciertamente se refieren a una Mitzva práctica.  Y esto es ciertamente como lo que dijo Hillel: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», que sólo por medio de esta Mitzva uno alcanza el verdadero objetivo, que es la adhesión con el Creador. Por eso resulta que con esta una Mitzva uno logra cumplir con el propósito y el objetivo en plenitud.

Y ahora no quedan dudas sobre las Mitzvot entre el hombre y el Señor, ya que las Mitzvot prácticas también tienen como objetivo purificar el cuerpo, cuyo máximo nivel  es amar «a tu amigo como a ti mismo», cuya próxima e inmediata etapa es la adhesión.

Y en esto hay general y particular porque del particular llegamos a lo general, ya que lo general conduce hacia el propósito máximo. Entonces, por supuesto que no hay diferencia de qué lado uno comienza, del particular o del general.  Porque lo principal es comenzar y no irse a medias, hasta que alcancemos nuestro propósito.

Y adherirse a Él

Todavía tenemos razón para preguntar: Si el propósito de toda la Torá y de toda la humanidad no es más que elevar a la humanidad de su bajeza hasta que sea merecedora de esa elevación sublime y se adhiera al Creador, Él debería habernos creado en ese estado sublime desde un principio, en vez de molestarnos con el esfuerzo que deben realizar las criaturas en términos de la Torá y las Mitzvot.

Podemos explicar que de acuerdo a las palabras de nuestros sabios: «Aquel que come lo que no es suyo, tiene miedo de mirar a uno en los ojos».  Esto quiere decir que cualquier persona que le saca provecho al trabajo de otros, tiene miedo (vergüenza) de ver su propia forma (estado) porque su forma es inhumana.

Ya que ninguna deficiencia emana de Su plenitud, Él ha preparado este trabajo para nosotros, para que podamos disfrutar el fruto de la labor de nuestras propias manos.  Por este motivo, Él ha creado a su creación en ese estado indigno. Nuestro trabajo y esfuerzo en la Torá y las Mitzvot nos eleva de la indignidad de la creación, y nos permite alcanzar nuestra propia grandeza por nosotros mismos.  Entonces todo el bien y el placer que nos llega desde el Creador en su grandeza y plenitud, lo percibimos como propietarios, y no como quien recibe un regalo.

Pero, debemos aún comprender la indignidad que sentimos cuando recibimos un regalo.  Y esto lo entenderemos según la ley conocida por los sabios de la naturaleza: que toda rama contiene la naturaleza y las leyes de su raíz, y todo aquello que ocurre en la raíz, será el objeto del deseo de la rama, y quien derivará beneficio de aquella raíz.  Por otro lado, todo aquello que no se encuentra en la raíz, también su rama evita y se aleja de aquello, y no lo puede tolerar, ya que no quiere sufrir daño.

Y ya que el Creador es nuestra raíz, y Él es Supremo y Sublime, y no recibe nada, sino que sólo otorga, sentimos pena e indignidad en toda recepción que no venga de Él.

Ahora podemos entender el propósito de la adhesión con Él.  En la que la sublimidad de esta adhesión no es más que la igualdad de la rama con su raíz.

Y por otro lado, la bajeza no es más que el alejamiento de su raíz, o en otras palabras, en la medida que la criatura adquiere un nivel más alto de corrección con el propósito de otorgar al prójimo, su nivel será más  elevado y tendrá más disposición para alcanzar esta adhesión y será más bendecido, y cada criatura que su camino está en la recepción e inmersa en el amor propio,  su condición está en la bajeza y  más alejada delAshem Itbaraj.

Y como remedio para esto, nos fueron dadas la Torá y Mitvot, en un comienzo para realizarlas desde Lo Lishmá, es decir, a cambio de recibir una recompensa, durante el tiempo de pequeñez, durante nuestra educación, y cuando uno crece,  se le enseña a realizar  la Torá y Mitzvot en Lishmá, es decir, para otorgar placer a su Creador y no por amor a sí mismo.

Y con lo dicho podemos entender las palabras de los sabios cuando dicen:  «¿Qué le importa al Creador si se sacrifica al animal por el cuello o por la nuca ? Si las Mitzvot fueron dadas para purificar con ellas a las criaturas».

Pero aún  no sabemos de que se trata esa «purificación»  Y de acuerdo con lo dicho anteriormente, se entiende claramente que «la persona cuando nace es como una bestia salvaje», sumergido completamente en la suciedad y  bajeza causada por la multiplicación de la recepción para sí mismo, y del amor propio, sin ninguna chispa de amor hacia su prójimo, o de otorgamiento.  En esta situación se encuentra en el punto más alejado de su raíz bendita y  sublime.

Y cuando crece y se educa en la Torá y Mitzvot, definidas sólo con la intención e producir placer a su Creador y sin ningún resquicio de amor para sí mismo, se llega al nivel de otorgar al prójimo por medio de la virtud natural que está en el trabajo de la Torá y Mitzvot en Lishma, como dijeron nuestros sabios a cerca de la Torá: «Creé la inclinación el mal, creé la Torá como condimento».

Y de esta manera, el creado se desarrolla y obtiene los grados sublimes indicados, hasta que llega a un nivel que desaparece de su proximidad  cualquier grado de deseo de recibir para sí o de amor propio y todos sus atributos son para otorgar, o  recibir con el propósito de otorgar, y sobre esto hablaron nuestros sabios cuando dijeron: » Las Mitzvot fueron dadas con el propósito de purificar con ellas a las criaturas», y de esta forma alcanzan la adhesión con su raíz, en lo dicho: «Para adherirse a Él».

Dos partes en la Torá: Entre el hombre y el Creador  y entre le hombre y su prójimo

Y a pesar de que vemos que la Torá tiene dos partes: La primera: las Mitzvot entre las criaturas y el Creador, y la segunda: las Mitzvot entre la criatura y su prójimo, estas dos en realidad son una y la misma.  Esto significa que la realización de esas Mitzvot y su deseado propósito son uno, es decir, «Lishma» (por Su bien).

No hay diferencia si uno trabaja para su prójimo o para el Creador.  Es así porque está grabado en nosotros desde que nacemos, que todo lo que recibimos desde afuera parece ser vacío e irreal.

Por este motivo nos vemos obligados a empezar con Lo Lishma. Rambam dice, «nuestros sabios dijeron: ‘Uno debe siempre estudiar la Torá y hasta Lo Lishma, porque de Lo Lishma uno llega a Lishma’. Por consiguiente, cuando se enseña a los jóvenes, las mujer y los analfabetas, se les enseña a trabajar por temor y para recibir recompensa, hasta que acumulen conocimiento y adquieran sabiduría. Entonces se les dice ese secreto poco a poco y ellos se acostumbran a la cuestión con facilidad hasta que Lo alcanzan y Lo conocen a Él y Lo sirven con amor».

Por lo tanto, cuando uno completa su trabajo de amor y otorgamiento hacia el prójimo y llega hasta el punto más elevado, también uno completa su amor y otorgamiento hacia el Creador. En ese estado no existe diferencia entre los dos, pues todo lo que está fuera del cuerpo de uno, es decir, el interés propio de uno se juzga igualmente: ya sea para otorgar al prójimo o para otorgar felicidad a nuestro Creador.

Eso es lo que Hillel Hanasi asumió, que, «Ama a tu prójimo como a ti mismo», es la meta máxima en la práctica. Eso es porque es la forma más práctica para la humanidad.

No nos debemos equivocar con obras, pues han sido colocadas frente a nuestros ojos. Sabemos que si anticipamos las necesidades de los nuestros, es otorgamiento. Por esa razón, Hillel no define la meta como, «Y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda alma y con todas tus fuerzas», ya que son ciertamente una y la misma cosa. Así s porque uno debe amar también a su prójimo con todo su corazón, y con toda su alma y con toda su fuerza, pues ese es el significado de las palabras «como a ti mismo». Después de todo, uno verdaderamente se ama a sí mismo con todo el corazón y el alma y la fuerza, pero en lo que respecta al Creador, uno puede engañarse y con el prójimo siempre está desplegado ante nuestros ojos.

¿Por qué no se les dio la Torá a los patriarcas?

Esto responde a las tres primeras preguntas. Pero aun permanece aquí la pregunta como es esto posible de mantener, ya que aparentemente es imposible. Usted debería saber que es por eso que no se les dio  la Torá a los Patriarcas, sino a los hijos de sus hijos, que eran una nación completa, que consistía de 600,000 hombres de 20 años y más. Ellos la recibieron después de que se les preguntó si todos y cada uno de ellos estaba dispuesto a asumir este trabajo y esta meta sublimes.

Después de que todos y cada uno dijo, «Escucharemos y lo haremos», fue posible. Es porque indudablemente, si 600,000 hombres no tienen ningún otro interés en la vida, sino montar guardia y ver que ninguna necesidad quede insatisfecha en sus amigos, e incluso ellos aún lo hacen con amor, con toda su alma y toda su fuerza, no hay  absolutamente duda que no habrá una necesidad en ninguna persona en la nación para preocuparse para su propio sustento. Es porque él tendrá 600,000 personas leales y amorosas asegurándose que no quedará ninguna necesidad insatisfecha

Así contestamos la pregunta por qué la Torá no fue dada a los patriarcas santos. Es porque en un pequeño grupo de  gente la Torá no puede ser observada. Es imposible comenzar el trabajo de Lishma, como es descrito anteriormente. A causa de esto no les dieron la Torá.

Todo Israel es garante uno de otro

Con lo dicho anteriormente, entenderemos las turbadoras palabras de nuestros sabios cuando dijeron: «Todo Israel es garante el uno del otro». Es más, Rabí Elazar, de hijo de Rabí Shimon añade: «Que el mundo es juzgado por la mayoría»,

Me parece sorprendente, porque según este dicho, nosotros también somos responsables por todas las naciones del mundo. Y esto parece ser totalmente inaceptable. ¿Cómo puede uno ser responsable de los pecados de otra persona que ni siquiera conoce? Y está escrito claramente que «Los padres no serán sentenciados a muerte por sus hijos, ni los hijos serán sentenciados a muerte por sus padres; cada hombre será sentenciado a muerte por sus propios pecados».

Y con lo dicho, se entienden las cosas con completa claridad, ya que se ha explicado que es completamente imposible realizar el cumplimiento de la Toráh y las Mitzvot, a no ser con la participación de todo el pueblo.

Resulta que cada uno se ha convertido en responsable por su prójimo, automáticamente. Esto significa que aquellos que son imprudentes con la Torá causan que los que la observan permanezcan en su impureza, ya que no podrán realizar el completo amor y otorgamiento hacia el prójimo sin la ayuda de los primeros, como se ha explicado. Resulta que si una parte del pueblo peca, causa que el resto del pueblo sufra por su causa.

Y acerca de eso, está escrito en el Midrash: «Israel, uno de ellos peca y todos lo sienten». Y Rashbí dijo: «Es como una parábola sobre unas personas que estaban en un mismo bote, y una de ellas empezó a taladrar debajo de su asiento. Sus amigos le dijeron ‘¿Qué estás haciendo?’ Y él respondió, ‘¿Por qué les iba a importar? ¿Acaso no estoy haciendo el agujero debajo de mi asiento?’ Y ellos le respondieron: ‘El agua está inundando el bote con todos nosotros'». Y como hemos explicado arriba, que dado que los imprudentes están sumergidos en su amor propio, sus acciones crean una pared de hierro que detiene a los observadores de la Torá de aunque sea comenzar a cumplir la Torá y las Mitzvot como se debe.

Y ahora clarificaremos las palabras de Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimon, quien dice: «Ya que el mundo es juzgado por la mayoría, y el individuo es juzgado por la mayoría, resulta que si uno realiza una sola Mitzva, bendito sea, ya que causa que él y todo el mundo sean juzgados con la escala de mérito. Y si comete un pecado, ay de él, ya que causa que él y todo el mundo sean juzgados con la escala de demérito. Como está dicho: «Un pecador destruye mucho bien».

Y vemos que Rabí Elazar, el hijo de Rabí Shimon, va más allá en su interpretación del Arvut (la garantía mutua), diciendo al respecto: «Que el mundo es juzgado por su mayoría». Y es así porque él piensa que no es suficiente que una nación reciba la Torá y las Mitzvot, y llegó a esta conclusión por la realidad que presenciamos -ya que vemos que el fin aún no ha llegado-, o por medio de la enseñanza de sus maestros.

El texto también lo apoya, ya que nos promete para la época de la redención: «Y la tierra estará llena del conocimiento del Señor», y también «y todas las naciones fluirán hacia Él», y muchos versos más. Y es por ello que él condicionó la Arvut (la garantía) a la participación de todo el mundo, para indicarte que tampoco un individuo puede llegar al objetivo requerido del cumplimiento de la Torá y las Mitzvot, a menos que tenga el apoyo de todos los hijos del mundo, como fue explicado.

Siendo así, todas y cada una de las Mitzvot que el individuo realiza, causa que uno afecte el mundo entero. Es como una persona que pesa frijoles hacia un peso específico, en donde todos y cada uno de los frijoles que pone en la balanza inducen el objetivo deseado. De igual modo, todas y cada una de las Mitzvot que uno realiza antes que todo el mundo esté lleno del conocimiento del Señor, causa que el mundo entero se desarrolle en esta misma dirección.

Y está escrito, «Y un pecador destruye mucho bien», porque su pecado reduce el peso en la balanza, como si otra persona estuviera quitando los frijoles que éste había puesto en la balanza, causando, al hacerlo, que todo el mundo retroceda.

¿Por qué se le dio la Torá a Israel?

Y de ahí se esclarece la pregunta: ¿»Por qué le fue dada la Torá a la nación israelí sin la participación del resto de las naciones del mundo»? Porque en realidad, el propósito de la Creación recae en toda la raza humana, sin excepción alguna. Pero dada la bajeza de la naturaleza de la creación y su poder sobre las personas, era imposible que la gente pudiera, entender, determinar y elevarse por encima de la misma, y no demostraron el deseo de abandonar su amor propio y de llegar a la equivalencia de forma, que es la adhesión con Sus atributos. Como lo dijeron nuestros sabios: «Como Él es piadoso, así también tú lo serás».

Y gracias al mérito de sus ancestros, Israel logró -en el transcurso de 400 años- desarrollarse, y prepararse y juzgarse a la escala de mérito. Y cada uno de los miembros de la nación adoptó el amor al prójimo, siendo una única y pequeña nación dentro de las setenta grandes naciones, en las que hay cien gentiles por cada uno de Israel. Y cuando asumieron el amor hacia el prójimo, se les dio, entonces, la Torá específicamente a la nación de Israel, para la calificación de la misma.

No obstante, la nación de Israel fue establecida con esto, para ser una «portadora-conductora». Esto significa que en la medida que Israel resulta purificado por medio de la Torá, también transfieren su poder al resto de las naciones. Y cuando el resto de las naciones también se sentencien en la escala de mérito, entonces el Mesías será revelado, ya que él tiene no sólo el rol de calificar a Israel para que obtenga el objetivo final de adhesión con el Creador, sino también, para enseñar los caminos de Dios a todas las naciones, como el verso lo dice «Y todas las naciones fluirán hacia Él».

Resumen lección 3 «La Luz que reforma»

Video clip de Michael Laitman “La fuerza de los libros de Cabalá”


Preguntas para responder internamente

  • ¿Qué método es mejor para la vida, que la razón / intelecto nos guíen en la toma de decisiones, de manera racional, o abrir la puerta a cosas irracionales?
  • ¿Por qué sentimos que hay fuerzas que actúan sobre nosotros, que todavía no podemos explicar?
  • ¿Existe lo que llamamos  «Sgula” (Remedio), ¿Hay una cosa tal como un ‘milagro’?
  • ¿Cómo nos va a beneficiar si en ocasiones damos a la vida un enfoque un poco menos racional?  

Los libros de Cabalá son la única conexión entre el mundo espiritual y nuestro mundo. Ley de raíz y Rama

  • Todos los libros de Cabalá han sido escritos en alcance de la realidad espiritual, de acuerdo al principio: «todo lo que no alcanzamos por nosotros mismos no lo definimos con nombre o palabra».
  • De acuerdo a la ley de “raíz y rama”,  cada «rama» en este mundo tiene su única y especial «raíz», que de ella se desprende y deriva a este mundo.“no tienes una hierba abajo que no tiene un ángel de Arriba que lo golpea y le dice – ¡crece!”(Bereshit Rabá, 10:6, Midrash).

Lectura:

“Todo mundo inferior, es sellado de un mundo superior a él. Y por esto, todas las formas que hay en el mundo superior, en toda su cantidad y calidad, son copiadas íntegramente, y vienen también en el mundo inferior, de modo que no tienes detalle de la realidad o de los casos de la realidad, que se encuentra en el mundo inferior, que no encuentres su similar en el mundo superior a él, de forma exacta como dos gotas de agua. Y se denominan “raíz y rama”. Es decir, que el mismo detalle que se encuentra en el mundo inferior, se discierne como rama, a nivel de su ejemplo, el cual se encuentra y el mundo superior, que es la raíz del objeto inferior. Puesto a que de allí se ha sellado y consolidado este detalle, en el mundo inferior”.

Baal HaSulam artículo «la esencia de la sabiduría de la cabalá»

Términos

  • Raíz = causa. Mundo de las raíces = mundo espiritual, espiritualidad.
  • Rama = consecuencia, resultado. Mundo de las ramas = Mundo material, materialidad.
  • Majsom = Barrera, límite entre ambos mundos.

Como el árbol, cuyas raíces le dan la vida y le proporcionan el alimento y la fuerza al tronco y a las ramas – así también todo lo que sucede en nuestro mundo es el resultado de causas que se originan en el Mundo Superior.

Lo que ocurre en nuestro mundo es la copia de lo que ocurre en el Mundo Superior que está oculto a nuestros sentidos. Desde las raíces en el Mundo Superior se desprenden como «hilos ocultos» que llegan hasta sus ramas en nuestro mundo y le dan vida.

«Fuerzas Superiores descienden a nuestro mundo y actúan en el, incluso en nosotros mismos, este es el resultado de esas fuerzas. Nosotros no sentimos estas fuerzas y no vemos de donde provienen, porque llegan del Mundo Superior, del mundo de las fuerzas» –  Dr. M. Laitman.

clip: 60 segundos sobre Cabalá – el mundo de las raíces y las ramas


El lenguaje de las ramas describe las raíces espirituales por medio de nombres a las «ramas» en nuestro mundo

Lectura:

“Los sabios de la Cabalá han encontrado un tesoro de palabras suficiente para el grado de lenguaje hablado entre ellos, increíblemente maravilloso, que pueden comunicarse uno con el otro mediante las raíces espirituales de los mundos espirituales. Es decir, mencionando a sus compañeros solamente la rama inferior, tangible, que está en este mundo, definido para los sentidos materiales. Y quienes los escuchan comprenden la raíz espiritual que esta rama señala, la cual le ha sido atribuida con el fin de servirle de sello”.

Baal HaSulam artículo «la esencia de la sabiduría de la cabalá»

  • El lenguaje de las ramas es el lenguaje que describe la realidad espiritual  por medio de nombres de las «ramas materiales».
  • Los cabalistas se impresionan de experiencias y discernimientos superiores que no podemos describirlos con palabras, para eso crearon un idioma especial llamado «lenguaje de las ramas». El alcance del Mundo Superior crea en los cabalistas un desafío especial – transmitir lo que ellos descubrieron a otras personas con su mismo deseo por adquirir la cualidad de otorgamiento, para que cada una de ellas pueda también llegar a la sensación espiritual y transmitirla así generación a generación. Esto se parece a una persona enamorada,  que trata de explicar lo que siente a otra persona, que todavía no sintió el gusto del amor.

«Los cabalistas descubrieron el Mundo Superior y escribieron sobre él en los escritos de Cabalá. Así ellos nos permiten leer sobre las Fuerzas Superiores y el trayecto a través  del cual descienden a nuestro mundo y activan todo. ¿Para qué lo han hecho? Para que podamos ascender por el mismo camino por el cual descienden las fuerzas, hacia sus raíces. Las Fuerzas Superiores son opuestas a nosotros. El material del cual nosotros estamos hechos es el «deseo de recibir» y en cambio estas fuerzas son fuerzas de acción, fuerzas de otorgamiento y entrega» – Dr. M. Laitman.

  • Cuando nosotros leemos en los libros de Cabalá, palabras que conocemos de nuestra vida cotidiana, debemos recordar que ellas nos dirigen a las raíces espirituales (otorgamiento) y no a lo que ocurre en este mundo (recepción). Esto fue fuente de numerosos equívocos con respecto a lo que la sabiduría de la Cabalá pretendía.
    • Ejemplo del lenguaje de las ramas:
      • Guf (Cuerpo)= deseo de recibir;
      • Beit (Casa, templo)= Maljut;
      • Majsom (Barrera)=límite entre la materialidad y la espiritualidad
      • Rosh (Cabeza)= Lugar donde se toman las decisiones sobre la intención a aplicar al deseo

Clip: romper las estatuas

Así pues, el lenguaje de las Ramas fue plasmado de generación en generación a través de los libros. Estos en la medida que eran escritos también eran ocultados o incluso destruidos según la la ley de «Una parte descubrirás y dos ocultarás». La razón de este ocultamiento fue la de permitir la evolución de los deseos de la humanidad hasta llegar al máximo grado. (se denomina a este grado «Aviut dalet») Este es el momento actual en el que vemos que queremos desarrollarnos al máximo como individuos independientes, pero a la vez sentimos la fuerza de interdependencia como algo que nos asfixia. Es ahora por lo tanto que la sabiduría de la Cabalá se revela a toda la humanidad.

Estos son los principales cabalistas y sus los libros más importantes que escribieron

  • Adam: «El Ángel Ratziel».
  • Abraham: «Sefer Yetzirá».
  • Moises : «Pentateuco».
  • Rashbi: «El Zóhar».
  • El ARI: «EL árbol de la vida».
  • Baal HaSulam: «Talmud Esser Sefirot» y el «Comentario Sulam al Libro del Zóhar».

Como ya dijimos, aquellos libros cabalísticos que fueron descubiertos y divulgados en su tiempo, produjeron todo tipo de equívocos e interpretaciones erróneas de la Cabalá por parte del deseo de recibir del hombre. Así a la Cabalá se la relacionó con la religión, la mística, la filosofía, la magia, la astrología, el tarot….. y un largo etc. Esta interpretación de los libros cabalísticos fue fruto del desarrollo del deseo de recibir a través de la historia y por lo tanto lo que hizo fue ayudar a este mismo desarrollo, pero no a la aplicación de la Cabalá auténtica que permaneció oculta hasta nuestros días.

Asi lo describe RaMBan en la introducción a su comentario de la Torá:

“He aquí yo llego con el pacto verdadero a todos quienes escudriñan este libro, de todas las insinuaciones que escribo en los secretos de la Torá, pues vehementemente les informo que mis palabras no serán alcanzadas ni comprendidas por ninguna mente o inteligencia, excepto de boca de un sabio cabalista al oído de un receptor entendido”

Nos habla de una relación directa entre la boca del sabio cabalísta y el oído de un receptor entendido. Como sabemos la Cabalá viene del verbo «lekabel» que quiere decir recibir. Es decir que lo que la Cabalá nos muestra y enseña es a saber recibir, a como recibir la abundancia que el «Creador» ha dispuesto para nosotros. De ahí que RaMBan incida en el término «receptor». Como vimos en la clase de la percepción de la realidad, la Cabalá crea un nuevo sentido que transforma la intención de recibir en intención de otorgar. Este es el cambio cualitativo con el cual abordamos actualmente los libros de Cabalá y que ahora se despierta en cada uno de nosotros. Estudiamos los libros con el anhelo de sentir las cualidades de otorgamiento de las que nos hablan y no para llenar nuestros deseos de recibir conocimiento, sabiduría, honor, espiritualidad….

En estos mismos términos se expresaba Jaim Vital en su introducción al «Árbol de la Vida»:

Y en palabras de nuestros sabios (Jaguigá 11) está dicho: “No hay quien interprete acerca de la Merkavá a solas, a no ser luego de que él sea sabio y su mente entienda”.


Preguntas para responder internamente

  1. ¿Existe la magia, una Sgula (Remedio), inherente al aprendizaje de la sabiduría de la Cabalá? ¿Cuál podría ser la Sgula (Remedio) que se encuentra en los libros de Cabalá para aquellos que trabajan con ellos?
  2. Baal HaSulam escribe que de acuerdo con el grado de nuestro deseo de alcanzar lo que los libros dicen, despertamos la Luz que Reforma. ¿Cómo podemos aumentar nuestro deseo por la espiritualidad?

Cuatro lenguas

Todos los libros sagrados (kadosh) para el pueblo judío, son secretos superiores. La biblia, la literatura de los antiguos sabios, la Mishná, el Talmud, la literatura de la Leyenda y, por supuesto, la literatura de la Cabalá – todos fueron escritos por cabalistas, y en su interpretación interna, profunda, todos describen únicamente la realidad espiritual. Y puesto a que es así, el significado interno oculto en estos libros, está escondido para nosotros.

Los cabalistas usaron cuatro lenguas:

  • La lengua de la Torá – la cual describe el mundo superior en un lenguaje narrativo, descrito a través de historias
  • La lengua de la Halajá (recopilación de las principales leyes judías) – lenguaje con el que se escribieron la Mishná y el Talmud.
  • La lengua de la Hagadá (leyenda) – un lenguaje muy profundo y difícil de entender.
  • La lengua de la Cabalá – un lenguaje científico, muy preciso y práctico basado en las relaciones entre partzufim, olamot y sefirot. O dicho de otro modo de vasijas, mundos y luces.

Aunque en distintos lenguajes y complejidades, todos los libros cabalísticos, lo único que nos describen es la relación entre las luces y las vasijas a través de la pantalla. En definitiva de la relación del deseo de otorgar y el deseo de recibir.


La Luz que reforma

Es una fuerza espiritual especial, que se encuentra en los libros de Cabalá, la cual corrige nuestra actitud hacia los demás (cambiar nuestra intención, de “con el fin de recibir” a “con el fin de otorgar”) para de esta forma revelar la espiritualidad.

  • La sabiduría de la Cabalá no se aprende teóricamente. La condición para entenderla es vivirla, sentir de forma prácticamente la realidad espiritual.
  • Los cabalistas nos dicen que «El inferior aprenderá del Superior». No se puede entender la espiritualidad a través de la materialidad.
  • Para entender nuestro mundo debemos elevarnos sobre él hacia la espiritualidad
    • Ejemplo: ¿Cómo explicarle a un ciego de nacimiento qué es el color rojo?
  • Si solo quien tiene alcance espiritual puede leer y entender los libros, ¿qué sentido tiene que nosotros los leamos y estudiemos?

Baal HaSulam nos responde a esto:

Lectura: 

“Efectivamente esto contiene un gran asunto, digno de ser publicado, porque tiene una virtud invalorablemente maravillosa, para quien se dedique a la sabiduría de la Cabalá, y a pesar de que no comprendan lo que estudian, más bien a través de su fuerte deseo y voluntad por comprender lo que estudian, despiertan a las Luces que circundan a su alma sobre ellos… las cuales acercan mucho al hombre, para que llegue a su integridad”.

Baal HaSulam, artículo «Introducción a TAS»,  punto 155

Algunas aclaraciones sobre los términos utilizados anterioremente:

  • Superior – el próximo escalón,
  • inferior – el escalón actual,
  • Luces circundantes – las Luces que alumbran fuera de nosotros mientras no estamos en el estado corregido
  • La Luz que reforma – la fuerza que corrige la naturaleza egoísta y la eleva hasta el atributo de otorgamiento
  • Torá – la Luz que corrige. Torá viene de la palabra Orá (luz).

El Doctor Laitman nos dice al respecto a estas luces circundantes:

«Durante la lectura en los escritos de Cabalá debemos enfocarnos en que esas fuerzas nos influyan en su cualidad. Que nos conviertan en semejantes a ellas. La lectura actúa sobre nosotros y lentamente nosotros empezamos a acercarnos, de acuerdo a nuestros esfuerzos. Como niños que juegan y el juego les hace crecer y desarrollarse» – Dr. M. Laitman.

Clip: ¿Por qué escribieron los libros los cabalistas?

Podemos comparar la influencia de la Luz circundante a la influencia de un campo de fuerzas sobre objetos que se encuentran en su interior. Exactamente según esta lógica nuestro deseo de recibir  incluido conscientemente a través del anhelo y el esfuerzo en un campo de fuerzas de otorgamiento, comienza a ser influido por este. Si el deseo de recibir se ordena y organiza correctamente de acuerdo al campo de fuerzas de otorgamiento, este aumentará su efecto sobre el deseo primario hasta hacerlo equivalente a el.

Podemos ver la realidad desde el punto de vista de la existencia de una información fija y constante (Creador) que atrae todo el deseo hacia Él. Es decir que nuestro estado futuro completo y pleno existe desde el principio y somos atraídos hacia el a través de de nuestro esfuerzo y anhelo consciente mediante la lectura y el estudio de los libros de Cabalá en el grupo.

Lectura:

«Quien se desarrolla espiritualmente y se conecta a la interioridad de las palabras escritas, descubre  el contenido de todo el mundo. Este comienza a darse cuenta que el texto es como un sistema que trabaja para él. Es decir que el texto no es sólo un texto, sino que es un programa (software) que se aplica en él y empieza a trabajar con su deseo. Este construye su deseo según el sistema superior». – Dr. M. Laitman

La condición para la atracción de la Luz que reforma es leer los libros con el deseo de sentir la realidad espiritual.


Los tres últimos grandes cabalistas

Baal HaSulam

Es quien abre en un lenguaje científico moderno la sabiduría de la Cabalá al mundo.

Rabash

Es el hijo primogénito de Baal HaSulam y continua la labor de su padre. En sus escritos nos describe de una forma muy precisa el proceso interno del cabalista hasta la formación de una sociedad.

Dr. Laitman

Es el último eslabón, en el que actualmente nos encontramos. Es quien da el salto definitivo a difusión masiva y abierta de la sabiduría de la Cabalá en el mundo.

Para más información de ellos leer el capítulo del libro.


Tarea de la semana

En esta lección aprendimos que el estudio de la sabiduría de la Cabalá y la atracción de la luz que reforma desarrolla la capacidad de ampliar la perspectiva de la vida en un hombre, para sentir las cosas de manera diferente, y para elevarse por encima de su ego.

Durante la semana vamos a tratar de observar los cambios que se revelan en nosotros como resultado del estudio. Para ello leo cada día los textos cabalísticos propuestos en la lección y me pregunto:

¿Cambió mi actitud hacia la realidad, y si es así en qué sentido? ¿Ha cambiado mi actitud hacia mí y los que me rodean?¿ Estoy más atraído por los valores espirituales? ¿Soy yo el que está gestionando el cambio o el cambio está siendo revelado en mí?

Vamos a tratar de escribir todas nuestras observaciones en un cuaderno, y la próxima semana vamos a compartir las observaciones que hemos acumulado durante la semana.

Resumen Lección «La percepción de la realidad»

Video Clip del Dr. Laitman «Presentación del curso»

Resumen de la clase anterior:

La semana anterior estudiamos que la sabiduría de la Cabalá es el sistema para descubrir al Creador, la ley general de la naturaleza, y como consecuencia, descubrir también la realidad espiritual.

En nuestro mundo tenemos un conocimiento parcial únicamente sobre la realidad en la que vivimos (no sabemos qué sucederá en un minuto, por qué sucedió lo que sucedió, y cuál es el propósito de nuestras vidas), en la realidad superior nuestro conocimiento es completo: Tenemos clara la imagen entera – la meta de la creación y de nuestra vida particularmente se aclara y como resultado de ello cambia toda nuestra percepción de la vida.

Y hablando de percepción….

La percepción de la realidad: Que es la realidad que vemos?

  • ¿Qué dice la ciencia ?
  1. NewtonSegún su concepción de la realidad, aquello que percibimos y sentimos en nuestros sentidos  es la realidad  mundo.El Observador y lo observado son independientes y el primero tiene una imagen objetiva y absoluta del mundo.
  2. Einstein  probó que todo es relativo: tiempo, espacio, movimiento, y no hay nada absoluto. En otras palabras, nuestra percepción de la realidad son sólo percepciones parciales de la realidad, y que esta la podríamos sentir de una manera completamente diferente. El observador y lo observado, están relacionados y el observador tiene una imagen relativa del mundo.
  3. Hugh Everett, probó que el mundo que percibimos depende de nosotros. Lo construimos en nuestras sensaciones.El observador y lo observado, no solo están relacionados sino que el observador construye la realidad de acuerdo a sus sensaciones. Esto es lo que fundamentalmente nos dice la Fisica Cuantica  «el que mira influencia lo que ve».
  • Videoclip: Gorila ¿Cuantas veces se pasan la pelota el equipo que viste de blanco?

¿Qué nos dice la Sabiduría de la Cabalá?

  • Leamos el punto 34 del artículo «Introdcción al Libro del Zóhar de Baal HaSulam»

«No dejes que te sorprenda, que tal conducta encuentras en nuestra percepción corpórea también. Toma nuestro sentido de la vista por ejemplo: Vemos un mundo genial ante nosotros, y todo su relleno maravilloso. Pero de hecho, no vemos todo excepto lo que está en nuestro propio interior. En otras palabras, hay una clase de máquina fotográfica en nuestro cerebro que retrata todo lo que se nos aparece, y nada fuera de nosotros.

Él ha hecho en nuestro cerebro, una clase de espejo pulido que invierte todo lo que se ve, a fin de que lo veamos fuera de nuestro cerebro, delante de nuestra cara. A pesar del hecho de que lo que vemos fuera de nosotros no es una cosa real, deberíamos agradecer a Su providencia por haber hecho ese espejo pulido en nuestro cerebro, permitiéndonos ver y percibir cada cosa fuera de nosotros. Esto es porque Él nos ha dado el poder de percibir cada cosa con conocimiento y percepción cristalina, y medir cada cosa desde dentro y desde afuera.»

  • Veamos ahora el siguiente Vídeo clip del Dr. Laitman sobre la realidad en la 2 clase del congreso de Cabalá de Roma Julio 2017
  • Observemos el gráfico siguiente:

Explicación:

  1. Somos una caja cerrada.
  2. Con 5 aperturas
  3. Cada apertura se constituye de una membrana o resistencia (córnea,tímpano…) que conecta la energía externa (mundo) con un procesador interno, (mi cerebro) a través de conexiones nerviosas.
  4. Toda la imagen del mundo se produce internamente.
  5. No conozco en absoluto la esencia de la realidad externa.

La Cabalá explica que solo nos fijamos y observamos  las cosas que nos interesan o que podemos relacionar con nuestra realidad interior

  • Ejemplos: Todos hemos vivido este fenómeno que cuando algo nos ocupa o preocupa, comenzamos a percibir que toda la realidad está relacionada con eso. Por ejemplo cuando todavía no estaba entre mis planes tener hijos, no veía ninguna embarazada. En el mismo momento en el que mi esposa se quedó embarazada, comencé a ver embarazadas por todos los sitios. 

La Cábala dice también que para captar algo en la realidad, el aparato que capta debe incluir en su interior la cualidad idéntica al objeto que quiere captar. Es lo que llamamos “La ley de la equivalencia de forma”

  • Ejemplo: Si tengo un receptor de radio y me interesa escuchar una determinada emisora, primero tengo que «sintonizar» mi dial; es decir que tengo que poner en relación la onda externa que quiero percibir con la cualidad interna del receptor. Sin este ajuste, o si mi banda de frecuencia no puede ajustarse a la onda deseada, simplemente no podré oír nada. 

Para captar cada cosa en la realidad, el sensor, el dispositivo receptor, debe contener en su interior un atributo semejante al del objeto que desea captar. 

Video Clip Dr. Laitman del Indio que divisaba el ¿barco?:

Utilizando la misma lógica la Cábala nos dice que “para captar algo en la realidad, el aparato que capta debe incluir en su interior la cualidad idéntica al objeto que quiere captar.»

Más adelante estudiaremos que cualidad  necesitamos desarrollar para captar la espiritualidad, que cambio tenemos que realizar.

Recordáis el vídeo del salto de la cuerda, tenemos que contar las veces que saltaban las chicas que llevan la camiseta verde.

¿Habéis visto algo extraño en el vídeo?

  • Ver el vídeo de nuevo y percatarse de la gallina gigante que no vimos, los cambios de color en el fondo y el cambio de la pareja que mueve la cuerda,

Efectivamente el grupo verde saltó 38 veces pero quizá perdimos de vista que durante la escena aparecía ¡una gallina gigante! ¿Por qué anteriormente no lo vimos?


Preguntas para pensar internamente:

  • ¿Qué podemos aprender del clip que acabamos de ver sobre nuestras vidas, cuando nos centramos en una sola cosa?
  • ¿Qué nos impide ver el cuadro más grande? ¿Qué nos mantiene en nuestra estrecha percepción?
  • ¿Cómo podemos expandir la forma en que percibimos la realidad?

Lee estos textos:

Del ejemplo de Rabash – la flauta del amor propio

“Algunas personas compran un boleto de lotería. A pesar de la pequeña posibilidad de ganar, creen que les sucederá, que ganarán.

La posibilidad de lesionarse en un accidente automovilístico es mayor (Dios no lo quiera), pero la persona que viaja en el vehículo piensa que si hay un accidente no le sucederá.

Es extraño, ¿por qué precisamente donde hay una mayor probabilidad de que algo suceda, la persona no piensa que sucederá?

Debido a que el Hombre baila a la flauta del amor propio, es decir, piensa en lo que será mejor para él y en lo que no es lo que no piensa.”

Los Escritos de Baal HaSulam, Introducción al Libro del Zohar, no. 40

“40) Vive allí y piensa que el mundo del Creador es tan amargo, tan oscuro y pequeño como el rábano en el que nació. Pero tan pronto como rompe la cáscara del rábano y se asoma, dice: desconcierto: “Pensé que todo el mundo tenía el tamaño del rábano en el que nací, ¡y ahora veo un mundo grande, hermoso y maravilloso delante de mí!”

También están los que están inmersos en la Klipa (singular para Klipot) de la voluntad de recibir nacieron […] e intentarían romper la Klipa de la voluntad de recibir nacidos y asumir el deseo de otorgar, sus ojos se abrirían de inmediato para ver y alcanzar por sí mismos todo los grados de sabiduría, inteligencia y mente clara que se han preparado para ellos en los Mundos Espirituales».

¿Qué nos dice la Cabalá?

La Cabalá es un método para realizar un cambio hacia una mejor realidad. 

¿Qué cambio necesitamos realizar según la Cabalá?

La cabalá nos explica que solo existen dos fuerzas en la creación: El deseo de otorgar (ratzon lashpiah) y el deseo de recibir. (ratzon lekabel) (La palabra Cabalá viene del verbo lekabel, por lo que la Cabalá es la ciencia que nos enseña a como recibir)

O lo que es lo mismo: Luz y Vasija; Creador y Creado; Otorgamiento y recepción.

La recepción es la cualidad de la vasija o Creado.

Esta es la  naturaleza del hombre: El deseo de recibir.

Este Deseo dicta lo que percibimos y sentimos y en su Naturaleza básica quiere recibir para su propio beneficio.

El deseo de recibir en sí no es ni bueno ni malo, sino que se trata de la materia misma de la Creación. Lo único que está dañado es nuestra manera de utilizarlo – para nuestro beneficio. En la Cabalá, la forma en que utilizamos el deseo de recibir, lo que pretendo al utilizarlo, se denomina «intención». (kavana)

Existe la intención de recibir y la de otorgar. Y utilizar el deseo de recibir con el propósito de recibir es justamente lo que nos impide ver la integridad espiritual.

La intención con el fin de otorgar se denomina en la Cabalá «Masaj» (pantalla). Se puede representar con el «clásico» gráfico de la vasija que sería el deseo de recibir en forma de vaso y sobre él la pantalla, intención con el fin de otorgar.

De esta manera, cambiando la intención sobre el deseo de recibir, de recepción a otorgamiento, trabajando en beneficio de todos y no para beneficio propio, revelaremos toda la «abundancia» (shefa) de la Creación.

En resumen, para captar la espiritualidad, el atributo de otorgamiento, debemos alojar en nuestro interior el mismo atributo, el de otorgamiento.

Hay que resaltar que este cambio al que la sabiduría de la Cabalá hace referencia, es un cambio interior y no exterior. Que todo nuestro trabajo se realiza internamente, en nuestros deseos y pensamientos.

La Cábala es el método de hacer esta transición desde el deseo de recibir con la intención de recibir al deseo de recibir con la intención de otorgar. Cuando este cambio se produce, ante nosotros se abre la realidad espiritual.

Finalmente la «corrección» (tikun) del mundo entero es el trabajo interno de cada uno. Que el propósito de esta vida es justo producir este cambio.

Ver el vídeo titulado Una fórmula

Del Libro del Zohar, Capítulo Tazria (Cuando una mujer): 

«Todos los mundos, tanto el Superior como el inferior, están dentro del hombre. Todo lo que se creó en el mundo fue hecho para el hombre».


Unas preguntas para finalizar:

  • ¿En qué nos ayuda corregir nuestra actitud ante la realidad frente a las acciones externas?
  • ¿En qué es más beneficioso para nosotros corregir nuestra actitud ante la realidad en lugar de corregir la realidad en sí misma?  

Tarea de la semana:

Durante la semana, trataremos de prestar especial atención a nuestras intenciones, es decir, qué está detrás de las acciones que hago, ¿noto mis intenciones? ¿Hay alguna intención detrás de cada deseo? ¿Cuándo mis intenciones están destinadas a recibir y cuándo otorgar?

El Propósito del grupo (2)

El Propósito del grupo (2)

Artículo Nº 1, Parte 2, 1984

Debido a que el ser humano ha sido creado con un Kli (vasija), llamado “amor propio”, cuando uno no ve que una acción le aporta un beneficio propio, uno no tiene ninguna motivación para hacer el más mínimo movimiento. Y sin anular el amor propio es imposible alcanzar Dvekut (adhesión) con el Creador, es decir, la equivalencia de forma.

Y debido a que esta equivalencia de forma con el Creador se opone a nuestra naturaleza, necesitamos un grupo que pueda formar una gran fuerza para que podamos trabajar juntos en la anulación del deseo de recibir, denominado “el mal”, ya que es lo que nos impide la consecución de la meta para la cual fue creado el hombre.

Por esta razón, el grupo debe estar formado por individuos que de manera unánime estén de acuerdo en que deben alcanzarla. Entonces todos los individuos se convierten en una gran fuerza que puede luchar contra sí misma, ya que cada uno está integrado en todos los demás. Así pues, cada persona está fundamentada sobre un gran deseo de llegar a la meta.

Para estar integrado uno en el otro, cada uno necesita anularse a sí mismo ante los demás. Esto se hace por medio de que cada uno vea las virtudes de su amigo y no sus fallas. Pero quien piensa que es algo superior a sus amigos, ya no puede unirse a ellos.

Así mismo, es importante permanecer serios durante la reunión para no perder la intención ya que es por este objetivo por el que se han reunido. Y en cuanto a caminar humildemente, lo que es un tema muy importante, uno debe acostumbrarse a parecer que no es tan serio, aunque, en realidad, un fuego arde en sus corazones.

Pero, respecto a las personas sencillas, durante la reunión, uno debe tener cuidado de no perseguir palabras ni acciones que no estén dirigidas hacia la meta de la reunión, ya que por medio de esto deben alcanzar Dvekut (adhesión) con el Creador. Y sobre el tema de la adhesión, fíjate en el libro Matán Torá (La Entrega de la Torá, p. 168).

Pero cuando uno no está con los amigos, entonces es mejor no mostrar nada del propósito del corazón de uno y mostrarse como cualquier otra persona. Esto es lo que significa “caminar humildemente con el Señor tu Dios”. Aunque hay explicaciones más elevadas al respecto, la explicación sencilla también es algo grande.

Por lo tanto, es bueno que haya igualdad entre los amigos que se unen para que uno pueda anularse ante el otro. Y dentro del grupo debe observarse cuidadosamente que no haya entre ellos ninguna frivolidad, ya que la frivolidad lo arruina todo. Pero como hemos dicho anteriormente, esto debe ser un asunto interno.

Pero mientras haya alguien que no pertenezca a este grupo, no se debe mostrar ninguna seriedad, excepto para asemejarse con la persona que acaba de llegar. En otras palabras, evita hablar de temas serios, y habla sólo de cosas que sean adecuadas para la persona recién llegada, quien es llamada “un huésped inesperado”.

El Propósito del grupo (1)

El propósito del grupo (1)

Artículo Nº 1, Parte 1, 1984

Nos hemos reunido aquí, para proporcionar las bases para la construcción de una sociedad, para todos aquellos que estén interesados en seguir el camino y método de Baal HaSulam, que es el camino de cómo elevarse a la condición del hombre y no permanecer en el nivel de bestia, tal como dijeron nuestros sabios (Yevamot, pág. 61) acerca del verso: “Y ustedes, mis ovejas, las ovejas de Mi prado, hombres son”. Y RaShBY dijo: “Ustedes son llamados ‘hombres‘, y los idólatras no son llamados ‘hombres’”. Para comprender el grado del hombre, vamos a traer la explicación de nuestros sabios (Brajot, 6b) acerca del verso: “En conclusión, después que todo se haya escuchado: teme a Dios y observa Sus preceptos, ya que ese es el hombre completo” (Eclesiastés, 12:13). Y pregunta la Guemará: “¿Qué es «ya que ese es el hombre completo?» Dijo Rabí Elazar: El Creador dijo, «El mundo entero fue creado solo para ese propósito», que significa que todo el mundo fue creado para el temor a Dios”.

Es necesario comprender qué significa “temor a Dios”, es decir, que es ésta la razón por la cual se creó el mundo. Es sabido a través de los escritos de los sabios, que el propósito de la Creación es hacer el bien a los creados. Es decir, que el Creador quiso deleitar a los creados, para que se sientan felices en el mundo. Y aquí los sabios dijeron sobre el verso: “ya que así es el hombre completo”, que la razón de toda la Creación era el “Temor a Dios”. No obstante, según lo que se explica en el ensayo Matán Torá (La Entrega de la Torá), está escrito que la razón por la cual los seres creados no reciben placer y deleite, a pesar de que ésta es la razón de la Creación, se debe a la disparidad de forma entre el Creador y los creados. Porque el Creador es el otorgante y los creados son los receptores. Y existe una regla que dice que las ramas se parecen a las raíces de las cuales nacieron. Y dado que no existe la recepción en nuestra raíz, ya que el Creador no es en modo alguno deficiente, ni necesita recibir nada para satisfacer Su carencia, entonces cuando el hombre necesita ser receptor, siente incomodidad.

Por eso, toda persona se avergüenza de comer el pan de la caridad.  Y para corregir eso, fue necesario crear el mundo. Olam (mundo) significa He’elém (ocultación), donde el placer y el deleite deben estar ocultos. ¿Por qué es así? La respuesta es: para el temor. En otras palabras, es así para que el hombre sienta temor, de usar su vasija de recepción, llamada “amor propio”. Esto significa que la persona debe abstenerse de recibir placeres que anhela. Es decir que debe tener las fuerzas para superar esta inclinación hacia el objeto de su anhelo. En otras palabras, la persona debe recibir placeres que le brinden placer al Creador. Esto significa que el creado querrá otorgar al Creador y sentirá temor por el Creador, o sea, temor de recibir para su propio beneficio. Ya que la recepción del placer —cuando uno recibe para su propio beneficio— lo aleja de la adhesión con el Creador.

En consecuencia, cuando la persona lleva a cabo alguna de las Mitzvot (preceptos) del Creador, debe tener la intención de que esta Mitzvá (sin. de Mitzvot) le traiga pensamientos puros, de tal manera que quiera otorgarle al Creador mediante el cumplimiento de Sus Mitzvot. Es como nuestros sabios dijeron: Rabí Janania Ben Akashia dijo: “El Creador quiso purificar a Israel; por lo tanto, les dio Torá y Mitzvot en abundancia”. Por eso nos reunimos aquí, para establecer una sociedad, en la que cada uno de nosotros se guíe por el espíritu de “otorgar al Creador”. Y para alcanzar el otorgamiento al Creador, antes debemos comenzar por el otorgamiento al hombre, lo que se llama el “amor al prójimo”. Y el amor al prójimo no puede existir excepto con la anulación de uno mismo. Es decir que por un lado, cada uno debe sentirse inferior; y por el otro, debe sentirse orgulloso de que el Creador nos haya dado la oportunidad de poder entrar en una sociedad en la que cada uno tiene un solo propósito: “que la Divinidad more entre nosotros”. Y aunque aun no hemos alcanzado este propósito, tenemos el deseo de alcanzarlo. Y esto también debemos apreciarlo porque, a pesar de que aun nos encontramos al comienzo del camino, tenemos la esperanza de alcanzar este sublime propósito.

El amor a los amigos

El amor a los amigos

Artículo Nº 3, 1984

“Y lo encontró un hombre, y he aquí que él estaba deambulando por el campo. Y el hombre le preguntó diciendo: « ¿Qué estás buscando?» Y él le respondió: «Estoy buscando a mis hermanos; le ruego que me diga dónde están pastando ellos »” (Génesis, 37-15,16). Un hombre “deambulando por el campo”, se refiere al lugar de donde tiene que emerger la cosecha del campo para sustentar al mundo. Y el trabajo del campo es arar, sembrar y cosechar. Y acerca de eso está dicho: “El que con lágrimas siembra, con regocijo cosecha”. Y esto se llama: “un campo bendecido por el Señor”. Baal HaTurim explica que una persona que deambula por el campo, se refiere a uno que ha perdido el camino de la razón, es decir, que no conoce el camino verdadero, el que le conduce al lugar al que necesita llegar, como en el verso “un burro deambulando en el campo”. Y llega al estado en el que piensa que jamás llegará a la meta que debe alcanzar. “Y el hombre le preguntó diciendo: « ¿Qué estás buscando?»”, es decir: “¿En qué puedo ayudarte?” “Y él le respondió: «Estoy buscando a mis hermanos»”. Es decir, al estar junto a mis hermanos, o sea, al estar en un grupo en el que hay amor entre los amigos, podré avanzar por la vía que asciende a la casa del Señor. Y esta vía se denomina “el camino del otorgamiento”, que es un camino que va en contra de nuestra naturaleza. Y para poder llegar a esto, no hay otra recomendación más que el amor a los amigos, mediante el cual, cada uno puede ayudar a su amigo. “Y el hombre dijo: «Se fueron de aquí»”. Y RaShI interpretó, que se fueron de la hermandad, es decir, no quieren unirse a ti. Y es esto lo que finalmente provocó que el pueblo de Israel terminara cayendo en el exilio de Egipto. Y para salir de Egipto, debemos aceptar entrar en un grupo, donde se quiera estar en amor con los amigos, y por medio de ello, lograremos salir de Egipto y recibir la Torá.

 

Matán Torá – La entrega de la Torá

Matán Torá – La entrega de la Torá

Yehuda Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam)

Matán Torá – La entrega de la Torá

Ama a tu prójimo como a ti mismo (Levítico 19:18)

Rabí Akiva dice: Esta es una regla general de la Torá

1) Esta afirmación de nuestros maestros exige una explicación. La palabra general (Klal) es la suma de detalles que al unirse forman el colectivo mencionado. Por lo tanto. cuando se refiere al precepto «Ama a tu prójimo como a ti mismo» que es un gran Klal (*) de la Torá, debemos entender que el resto de los 612 preceptos de la Torá, con todas sus interpretaciones, son nada más y nada menos, que la suma de los datos insertados que figuran en ese único precepto «Ama al prójimo como a ti mismo».

Esto es muy desconcertante, porque esto se puede decir con respecto a los preceptos entre el hombre y su compañero, pero ¿cómo puede un solo precepto contener  los preceptos entre el hombre y el Creador, que son la esencia y la parte principal de ella?

2) Podemos esforzarnos en encontrar la manera de reconciliar estas palabras, y se nos presenta en un segundo artículo aún más visible que el anterior, acerca del gentil que llegó ante Hilel y le dijo «Enséñame la totalidad de la Torá mientras estoy parado en una pierna”.  Y él respondió, “No le hagas al prójimo lo que odias que te hagan a ti”.  (Traducción de “Ama a tu prójimo como a ti mismo) eso es lo importante, el resto ve a estudiar.

Aquí tenemos ante nosotros una ley muy clara, y que dice que en todos los 612 preceptos y en las escrituras de la Torá, no hay ninguno que se prefiera al precepto «Ama al prójimo como a ti mismo». Esto se debe a que el resto tiene por objetivo interpretar y permitirnos cumplir el precepto de amar al prójimo correctamente, ya que específicamente dice,» El resto es ir a estudiar», lo que significa que el resto de la Torá es la interpretación de ese único precepto, pues el precepto de amar al prójimo como a ti mismo, no podría completarse de no ser por ellos.

3) Antes de penetrar en el meollo de la cuestión, debemos observar el precepto en sí mismo, ya que se nos ordenó, «Amaras al prójimo como a ti mismo». Las palabras «a ti mismo» nos dicen que amarás al prójimo en la misma medida que te amas a ti mismo, de ninguna manera menos que a ti, es decir, que debes estar constantemente alerta para poder satisfacer las necesidades de cada miembro de Israel, no menos atento de lo que estas para satisfacer tus propias necesidades.

Esto es absolutamente imposible, ya que aún con su trabajo diario, la persona no puede satisfacer sus propias necesidades, así que, ¿cómo se le puede pedir que trabaje para satisfacer las necesidades de toda una nación? Y no podemos pensar que la Torá exagera en lo que exige, pues nos advierte de no agregar o disminuir nada y nos dice que las leyes fueron dadas con precisión absoluta.

4) Y si esto no es suficiente para ti, te diré que la explicación de este precepto de amar al prójimo es aún más estricta porque tenemos que anteponer las necesidades del prójimo a las nuestras.

Como escribieron nuestros maestros (Kidushin pag.20) en relación al versículo «porque es feliz contigo» (Deuteronomio 15:16) con respecto al esclavo hebreo que dice: “Cuando a veces no tiene más que una almohada y él se acuesta sobre ella y no se la da al esclavo, entonces no cumple con «porque es feliz contigo», pues él está acostado sobre la almohada y su esclavo en el suelo. Y si no se acuesta sobre ella pero tampoco se la da al esclavo, esto resulta una regla sodomita. De esto resulta que, en contra de su voluntad él debe darle la almohada a su esclavo, mientras él se acuesta en el suelo.

También encontramos la misma regla en el versículo acerca del amor al prójimo, porque aquí el texto también compara la satisfacción de las necesidades del prójimo con la satisfacción de las propias necesidades, como en el ejemplo de «porque es feliz contigo», respecto al esclavo hebreo. Por lo tanto, también en este caso, si sólo tiene una silla y su compañero no tiene ninguna, la ley dice que si se sienta en ella y no se la da a su compañero, no observa el precepto de «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», ya que no está satisfaciendo las necesidades de su compañero como si fueran suyas.

Y si no se sienta en la silla y tampoco se la da a su compañero, esto es una maldad como regla sodomita. Por lo tanto debe dejar que su compañero se siente en ella mientras él se sienta en el suelo o queda de pie. De esto se desprende que esta es la ley con respecto a las necesidades propias y de las que carece su compañero. ¿Este precepto es factible de alguna forma?

5) Antes que nada debemos entender porqué se le entregó la Torá al pueblo de Israel y no al resto del mundo, y Dios no lo quiera aquí no hay ninguna cuestión de nacionalismo; sólo aquel que no esté en sus cabales podría pensar esto. De hecho nuestros maestros ya han examinado esta cuestión y esta es la conclusión a la que llegaron (Avodá Zará, 2): “Dios les ofreció la Torá a todas las naciones y lenguas y no la recibieron”.

Pero lo que encuentran desconcertante es por qué entonces se los llama el pueblo elegido, como está escrito «El Señor tu Dios te ha elegido», (Deuteronomio 7:6), ya que no había otra nación que la quisiera. Por otra parte, existe una cuestión fundamental. ¿Es posible que el Creador vino con Su Torá en las manos y se puso a negociar con los pueblos bárbaros? Tal cosa no es posible y es completamente inaceptable.

6) Sin embargo, cuando entendamos la esencia de la Torá, los preceptos que nos fueron dados, y el objetivo deseado acerca del cual nuestros maestros nos han instruido, que es el propósito de la gran creación que se presenta ante nuestros ojos, entonces entenderemos todo. El primer concepto que aprendemos es que, que no existe ningún acto que no se realice con un propósito determinado, y no hay excepción alguna al respecto, fuera de los seres más bajos de la humanidad o los lactantes. Por lo tanto, lo cierto es que el Creador, de cuya grandeza no hay ninguna duda, no actuaría ya sea en mayor como en menor grado sin un propósito determinado.

Nuestros maestros nos dicen que el mundo fue creado sólo para observar la Torá y cumplir con sus preceptos, esto significa que el objetivo del Creador al crear la creación, es la de revelar Su divinidad a los demás. Esto se debe a que la revelación de Su santidad enriquece a la criatura como una agradable recompensa, que va aumentando hasta llegar a la medida deseada.

Y por esto se elevan los más bajos, con reconocimiento completo de convertirse en un carruaje para Él y adherirse a Él, hasta llegar a la completa perfección:»Ningún ojo ha visto a un Dios fuera de ti». Y debido a la grandeza y a la gloria de esa perfección, tanto la Torá como la profecía se abstuvieron de pronunciar alguna palabra de esta maravilla, como lo sugieren los maestros (Brajot, 34) «Todos los profetas hicieron sus profecías sólo para los días del Mesías, pero para el otro mundo, ningún ojo ha visto a Dios fuera de ti».

La perfección  de la palabra de la Torá y de la profecía de nuestros maestros, se expresa en una simple palabra «Dvekut» (adhesión). Sin embargo el uso extendido por las masas de esta palabra ha hecho que casi se pierda su verdadero contenido, sin embargo, si te detienes a pensar en esta palabra durante un instante, quedarás impresionado por su elevado valor, pues imagina la altura del Creador y  la humildad de la criatura, entonces serás capaz de percibir la relación de la adhesión entre uno y otro, y entenderás porque atribuimos a esa palabra el propósito de toda esa gran creación.

De lo dicho se desprende que, el propósito de toda la creación es que las criaturas humildes puedan, observando la Torá y sus preceptos, elevarse a las alturas y evolucionar hasta que se les recompense con la Dvekut con su Creador.

7) Sin embargo los cabalistas preguntan, ¿por qué no fuimos creados desde un principio con la altura necesaria para adherirnos a Él? y ¿Qué motivos tenía el Creador para hacernos cargar con todas esas molestias de la creación, la Torá y sus preceptos? Y contestan «El que come lo que no es suyo, tiene miedo de mirarlo a la cara». Esto significa que quien come y disfruta del esforzado trabajo de su amigo tiene miedo de mirarlo a la cara, porque al hacerlo se humilla de tal manera que pierde su condición humana.  Y porque lo que resulta de Su perfección no puede ser deficiente, por lo tanto, nos dio un espacio para poder ganar por nuestros propios medios, la altura deseada, a través del cumplimiento de la Torá y sus preceptos.

Estas palabras son muy profundas y ya las he explicado en mi libro, Panim Meirot Hu Masbirot del Etz Ha Jaim y en el libro Talmud Eser Ha Sefirot, Reflexión Introspectiva, parte I, y aquí lo explicaré brevemente, para que sea comprensible para todos.

8) Esto, es como lo que se cuenta acerca de aquel hombre acaudalado, que llamó a un simple hombre del mercado, le dio de comer y beber, además de dinero y oro y todo lo que deseara día a día y cada día le daba más cosas que el anterior. Finalmente el hombre acaudalado le preguntó, dime ¿Ya se cumplieron  todos tus deseos? A lo que el humilde hombre contestó, aún no se han cumplido todos mis deseos pues hubiera preferido que todos estos bienes y riquezas me llegaran por mi propio trabajo, así como te llegaron a ti y no recibir caridad de tu parte, a lo que el acaudalado respondió, entonces aún no ha nacido la persona que podrá cumplir tus deseos.

Esto es algo natural, ya que por un lado se experimenta un placer cada vez mayor en la medida en que los regalos van aumentando y por otro lado es difícil tolerar la vergüenza por tanta bondad con la que el hombre acaudalado lo abruma.  Ya que es completamente natural sentir vergüenza e incomodidad al recibir regalos por compasión o piedad.

Y de aquí se deduce que nadie puede satisfacer por completo las necesidades de su amigo, porque en última instancia no le puede brindar la sensación de haberlo conseguido por sus propios medios, y sólo con ella se puede alcanzar la perfección deseada.

Esto es en cuanto a la criatura, lo que no cuenta por parte del Creador, y esta es la razón por la cual se nos dio la posibilidad de utilizar la Torá y sus preceptos para que a través del propio esfuerzo y de la labor personal podamos alcanzar Su altura, porque entonces el deleite y el placer que nos llega de Él, es decir de adherirnos a Él, será nuestro por derecho propio, pues nos llegó a través de nuestro esfuerzo, de esta manera nos sentimos dueños y sin esta sensación de plenitud, nada tendría sentido.

9) En efecto esta es la manera en que tenemos que examinar la esencia y el origen de esta ley natural y ¿quién fue el que creó en nosotros el defecto de esa vergüenza y de esa incomodidad que sentimos al recibir la caridad de otros? Esto se entiende a través de una ley conocida por los científicos que dice, que cada rama tiene la misma naturaleza que su raíz y que todo lo que le incumbe a la raíz también lo desea, busca y anhela su rama y se beneficiará de todo lo referente a la raíz. Por el contrario, todo lo que no incumba a la raíz, su rama se alejará de ello, no los puede tolerar y se ve perjudicada por esto, esta es una ley existente entre toda raíz y su rama y que no puede ser violada.

Ahora se abre ante nosotros una puerta para poder entender el origen de todos los placeres y sufrimientos de este mundo, ya que el Creador es la raíz de todas Sus creaciones, por lo tanto todo lo que le incumbe a Él y se extiende hacia nosotros directamente lo sentimos como placentero, porque nuestra naturaleza está cerca de nuestra Sagrada raíz. Todo lo que no se refiera a Él y no se extiende hacia nosotros directamente de Él, sino que contradice la creación misma, estará en contra de nuestra naturaleza y nos costará tolerar, por lo tanto nos gusta el descanso y odiamos el movimiento, a tal punto de no hacer ningún movimiento si no es para lograr el descanso. Esto es así porque nuestra raíz está en reposo y no existe movimiento alguno en ella, por lo tanto esto está en contra de nuestra naturaleza y  no lo toleramos.

De la misma manera, amamos la sabiduría, el heroísmo, la riqueza etc., ya que todo esto está incluido en Él, que es nuestra raíz, por la misma razón odiamos lo opuesto a esto, tal como la idiotez, la debilidad y la pobreza, porque no están en nuestra raíz. Esto nos hace sentir un odio tremendo  y nos causa sufrimientos intolerables.

10) Esto es lo que nos da ese sabor desagradable de vergüenza e incomodidad al recibir caridad de los demás, porque en el Creador no existe el recibir favores, ya que, ¿de quién va a recibir? Y debido a que este elemento no existe en nuestra raíz, entonces este hecho se nos hace repulsivo. Por otro lado, sentimos placer y se nos hace agradable otorgar a los demás, ya que esta conducta existe en nuestra Sagrada raíz, pues Él otorga a todos.

11) Ahora hemos encontrado una forma de examinar el propósito de la creación que es adherirse a Él, a su verdadera esencia, esta exaltación y adherencia se nos garantiza si observamos a la Torá y sus preceptos y esto no es más que la equivalencia entre las ramas y sus raíces. Toda esa ternura y placer se transforma en algo natural, como lo hemos explicado anteriormente, acerca de que el placer es sólo la equivalencia de forma con su Creador y cuando igualamos nuestra conducta a nuestras raíces, tenemos la sensación de placer.

Y todo lo que está a nuestro alrededor y no está incluido en nuestra raíz se vuelve intolerable, repugnante o considerablemente doloroso para nosotros, por lo que encierra este concepto. Y naturalmente nuestra esperanza depende de la medida en que igualemos nuestra forma con nuestras Sagradas raíces.

12) Estas fueron las palabras de nuestros maestros (Bereshit Raba 44) cuando preguntaron: ¿Qué le importa al Creador si se mata por el pescuezo o por el cogote? Después de todo, los preceptos fueron dados para purificar a las personas y esta purificación significa la purificación del cuerpo turbio, que es el propósito que se desprende de la observación de la Torá y sus preceptos.

«El hombre vano se hará entendido, cuando un pollino de asno montés nazca hombre» porque cuando uno sale del seno de la creación, uno se encuentra entre la inmundicia y la bajeza, esto significa que uno está impregnado de amor a sí mismo, siendo que cada movimiento gira en torno a sí mismo, sin ningún tipo de concesión a los demás.

De este modo entonces, uno está siempre a la máxima distancia  de la raíz, en el otro extremo, ya que la raíz es el completo otorgamiento sin una pizca de recepción, mientras el recién nacido se encuentra en un estado de absoluta recepción para sí mismo sin ningún atisbo de otorgamiento alguno. Por lo tanto su situación es considerada como el punto más bajo al que puede llegar la humanidad.

A medida que crece, va recibiendo de su entorno porciones de aprendizaje de «otorgamiento al prójimo»; esto por supuesto depende de los valores y el desarrollo del entorno. Y entonces, también aquí es iniciado en la Torá y sus preceptos para amarse a sí mismo, para obtener recompensa en este mundo y en el de más allá, denominado» Lo LiShmá« (No en Su nombre) porque de otra manera no se podría acostumbrar.

Y cuando va creciendo, se le va revelando la manera en que tiene que observar los preceptos LiShmá (En Su nombre), que es con el único objetivo de complacer a su Creador. Como lo escribe el RamBam, acerca de que a las mujeres y a los niños no se les debe revelar como observar  la Torá y sus preceptos,  LiShmá, ya que no podrían soportarlo, sólo cuando crecen y adquieren  conocimientos y sabiduría, se les enseña a servir LiShmá. Es como dicen nuestros maestros «De no LiShmá, se llega a LiShmá«, siendo el objetivo el complacer al Creador y no el amor para uno mismo.

A través del atributo natural que se obtiene al observar la Torá y sus preceptos, «En su nombre», (Lishmá) que el que Otorga la Torá sabe, como nuestros maestros dicen (Kidushin 30),  «He creado la inclinación al mal, pero también he creado la Torá como condimento». Es que esa criatura se desarrolla y se eleva por encima de los niveles de esa exaltación, hasta perder cualquier vestigio de egoísmo, todos los preceptos de su cuerpo se elevan y todos sus actos se enfocan en otorgar, de tal manera que incluso sus propias necesidades fluyen con la intención de otorgar, es decir para poder otorgar. Y esto es lo que dijeron nuestros maestros: “Los preceptos fueron dados para purificar a las criaturas”.

13) La Torá está compuesta por dos partes: 1- Las Mitzvot (los preceptos) entre el hombre y su Creador, 2- Las Mitzvot entre el hombre y su semejante. Las dos tienen el mismo objetivo, la de llevar a la criatura al propósito final, que es la adhesión a Él.

Incluso el lado práctico de las dos es lo mismo, ya que al realizar cualquier acción Lishmá sin ningún vestigio de egoísmo, es decir, sin sacar ningún beneficio propio, no sentirá diferencia alguna, tanto si sirve a su semejante para lograr su amor o si sirve a su Creador para conseguir Su amor.

Esto se debe a que existe una ley natural para toda criatura, que dice que cualquier elemento que se encuentre fuera de su propio cuerpo es considerado como irreal y vacío. Y cualquier movimiento que hace el hombre con el fin de amar a su semejante, lo realiza gracias a la Luz retornante y eventualmente obtendría una recompensa que regresaría a él y lo beneficiaría, por lo tanto este acto no puede ser considerado «Amor al prójimo» porque es juzgado por su resultado final. Esto se asemeja al alquiler que no es rentable sino hasta el final, de todas maneras el acto de alquilar no es considerado un acto de amor al prójimo.

Sin embargo, hacer cualquier movimiento sólo por amor al prójimo, es decir sin la chispa de la Luz retornante y sin la esperanza de recibir algo a cambio es completamente imposible. Está escrito en los Tikunei Zohar, refiriéndose a las naciones del mundo, «Todo acto de misericordia que realizan, lo hacen en beneficio propio».

Esto significa que cualquier acto en beneficio de sus compañeros o de su Creador, no lo realizan por amor a los demás sino por amor a sí mismos y esto es así porque si no sería algo antinatural. Por lo tanto sólo los que observan la Torá y sus preceptos son merecedores de esto, porque al estar acostumbrados a observar la Torá y sus preceptos para agradar al Creador, poco a poco salen del seno natural de la creación y adquieren una segunda naturaleza, que es el amor al prójimo mencionado anteriormente.

Esto es lo que llevó a los maestros del Zohar a excluir  a las naciones del mundo de la cuestión de amar al prójimo por sobre todas las cosas. Y dijeron, «Todo acto de misericordia que realizan, lo hacen en beneficio propio», ya que no están involucrados en observar la Torá y sus preceptos Lishmá y todo lo que se refiera a servir a sus dioses es solo por la recompensa y la salvación en este mundo y en el del más allá. Por lo tanto la adoración a sus dioses es por egoísmo y no realizarán nunca ningún acto que esté fuera de sus cuerpos, razón por la cual nunca podrán elevarse ni por el filo de un cabello por sobre su naturaleza básica.

14) De esta manera podemos ver claramente que para aquel que observa la Torá y sus preceptos Lishmá, aún desde el lado práctico de la Torá, no siente ninguna diferencia entre las dos partes de Ella, pues aún antes de que obtenga algún beneficio, es indispensable que todo acto realizado hacia el Creador o hacia los hombres lo sienta como vacío y sin sentido, sin embargo si realiza un gran esfuerzo y se eleva lentamente hacia la segunda naturaleza, logrará inmediatamente el propósito final, que es la adhesión a Él.

Dado que este es el caso, es razonable pensar que la parte de la Torá que se ocupa de la relación entre el hombre y su semejante, es la que se encuentra en mejor posición para  llegar a la meta deseada, ya que la Mitzvá entre el hombre y el Creador es fija y especifica y no es exigente, por lo tanto el hombre se acostumbra fácilmente a ella, y todo lo que se vuelve costumbre ya no es capaz de ser útil. Sin embargo las Mitzvot entre el hombre y su semejante son cambiantes e irregulares y con continuas exigencias, por lo tanto su efecto es más seguro y la meta más cercana.

15)  Ahora podemos comprender las palabras de Hilel HaNasí al prosélito, acerca de que la esencia de la Torá es:»Amar al prójimo como a ti mismo» y el resto de las 612 Mitzvot no son más que las interpretaciones de la misma. Y aunque las Mitzvot entre el hombre y el Creador son consideradas como una calificación de esta Mitzvá, por ser la meta final que se presenta como consecuencia de esta, como dijeron los maestros, «La Torá y las Mitzvot no fueron dadas sino para purificar a Israel con ellas», que es la purificación del cuerpo, hasta adquirir una segunda naturaleza, que se define como amor al prójimo, es decir como el único precepto de «Amar al prójimo como a sí mismo», que es la meta final de la Torá, después de la cual se logra inmediatamente la adhesión a Él.

Y no son difíciles de explicar las palabras, «Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas», (Deuteronomio 6:5) por lo explicado anteriormente, ya que realmente para la persona que está dentro de la naturaleza de la creación, no existe ninguna diferencia entre el amor al Creador y el amor al prójimo.

Esto se debe a que todo lo que se encuentra fuera de él, le parece irreal. Y debido a que el prosélito le pidió a Hilel HaNasí, que le explicara el contenido de la Torá, para poder acercarse más al propósito de la Torá y no tenga que prolongar su camino, así como está escrito, «Enséñame toda la Torá mientras estoy parado sobre un solo pie», fue que definió el amor al prójimo, ya que ese objetivo está más cerca y se manifiesta más rápido (Artículo 14) pues está exento de errores y porque tiene exigencias.

16) Por lo dicho anteriormente (Puntos 3 y 4), podemos entender el contenido de la Mitzvá «Amaras al prójimo como a ti mismo» y la manera en que nos obliga la Torá a realizar algo imposible.

De hecho sabemos que por esta razón, no le fue dada la Torá a nuestros sagrados ancestros, Abraham, Itzjak y Yacov, sino hasta el éxodo de Egipto, en que al salir y convertirse en una nación de seiscientos mil hombres de más de veinte años, se les pudo preguntar a cada miembro de la nación, si estaba de acuerdo en realizar esa sublime labor, y una vez que todos y cada uno de los miembros de la nación estuvieron de acuerdo con todo su corazón y con toda su alma y dijeron, «Haremos y escucharemos», entonces fue posible cumplir con toda la Torá y lo que antes era imposible se hizo posible.

Y esta es una gran verdad, ya que si seiscientos mil hombres se desprenden de toda ocupación para poder satisfacer sus propias necesidades y no tienen ninguna otra preocupación más que la de estar atentos en que no le falte nada a sus compañeros y además lo harán con un gran amor, con todo su corazón y toda su alma, así como lo define el precepto, «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», entonces no cabe duda alguna de que ningún miembro de la nación tendrá que preocuparse por su propio bienestar.

Debido a esto, está completamente libre de preocuparse por su propia supervivencia y puede cumplir con el precepto «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», obedeciendo las condiciones señaladas en los puntos 3 y 4. Después de todo,  ¿por qué se iba a preocupar por su propia supervivencia, cuando seiscientos mil hombres que lo quieren y le son leales están atentos para satisfacer sus necesidades?

Por lo tanto, una vez que todos los miembros de la nación estuvieron de acuerdo, se les entregó la Torá, ya que ahora eran capaces de observarla. Antes ellos debían multiplicarse hasta convertirse en una nación y ni que hablar de la época de nuestros padres, en que eran unos pocos en la tierra y no eran capaces de observar realmente la Torá en la forma deseada. Esto es así porque con un pequeño número de personas es imposible comenzar a observar los preceptos entre el hombre y su compañero ya que todo gira alrededor de «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» como hemos explicado en los puntos 3 y 4. Razón por la cual no les fue dada la Torá.

17) Por lo dicho anteriormente, podemos comprender uno de los escritos más desconcertantes de nuestros maestros, acerca de que, «Todo Israel es responsable uno de otro».  Esto parece ser totalmente injusto, ya que si alguien peca o comete un delito y hace enfadar al Creador, aún si no lo conoces y no tienes relación con él, el Creador te cobrará a ti la deuda. Está escrito «No han de ser muertos los padres por los hijos…  Sino que cada hombre ha de ser muerto por su propio pecado» (Deuteronomio 24:16),  así que ¿cómo pueden decir que eres responsable por los pecados de un total desconocido, del cual no sabes ni siquiera su paradero?

Y si esto no fuera suficiente, consulte Masejet Kidushin, pág. 40: Rabí Eleazar, a Rabí Shimon le dijo » Puesto que el mundo es juzgado de acuerdo a la mayoría y el individuo es juzgado por la mayoría, si él cumple con un precepto bienaventurado será, pues se sentencia a él y a todo el mundo a favor, y si ha cometido un pecado, pobre de él, porque se ha condenado a sí mismo y al mundo entero en contra, por lo dicho, «Sólo es necesario un pecador para hacer mucho mal».

Y el Rabí Eleazar, hijo de Rabí Shimon me hizo responsable por todo el mundo, ya que según él, todos los hombres del mundo son responsables unos de otros y cada persona es la causante de que por sus actos se sentencie a todo el mundo a favor o en contra. Esto es doblemente desconcertante.

Sin embargo de acuerdo con lo dicho anteriormente, podemos entender las palabras de los maestros y acordar con ello, ya que hemos demostrado que cada una de las partes de los 613 preceptos de la Torá giran alrededor del único precepto de, «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Encontramos que esto puede existir sólo en una nación completa, en la que cada uno de sus miembros esté de acuerdo con esto.}

Nota del Traductor: La palabra Klal en hebreo significa tanto “regla” como “colectivo”.

Resumen lección La esencia de la sabiduría de la Cabalá

Video clip del Dr. Laitman“La clave para manejar nuestra vida”

La Sabiduría de la Cabalá asiste a toda la humanidad y a la persona en particular en distintos aspectos de la vida

Beneficios del estudio de la sabiduría respecto a relaciones de pareja, familia, realización del potencial personal:

  • Relación de pareja – La Cabalá nos enseña sobre la naturaleza humana, sobre relaciones, sobre la esencia del amor y la entrega. El estudio me ayuda a comprender mis relaciones con la gente en general y con mi pareja en particular. Parejas que estudian juntos Cabalá experimentan una mejoría increíble en sus relaciones. Una comprensión profunda de la naturaleza humana – cualidades, deseos, pensamientos e intenciones. Esto ayuda mucho en la comprensión y en las relaciones en la sociedad humana – familia, trabajo. Uno comprende por qué ellos se comportan como lo hacen y no de otro modo.
  • Educación – La sabiduría de la Cabalá me otorga una información muy amplia con la que puedo educar a mis hijos y transmitirles valores de amor y ayuda al prójimo, conociendo nuestro mundo y construyendo un entorno favorable para los hijos.
  • Realización del potencial personal – El estudio me lleva a conocer mejor a mi yo, y a mis capacidades. Esta comprensión remarca mis talentos y cómo puedo influir sobre el mundo de forma más efectiva, localizando el sitio en el que tengo la posibilidad de cambiar cosas en mi vida. Aparte de ello, respecto a todo lo que no está en mis manos, reconozco la sensación clara y precisa de que no tiene sentido ocuparme de estos casos, porque no tengo forma de cambiarlos.

Pero ¿qué es la sabiduría de la Cabalá?

Video Clip Dr. Laitman: Respuestas de la Sabiduría de la Cabalá

El método de conexión de la sabiduría de la Cabalá me presenta una solución al proceso global integral del mundo.

Conceptos: Globalización, interdependencia, conexión.

  • Globalización – la globalización se percibe en nosotros principalmente como la expansión de las conexiones financieras entre los países. Un país fabrica automóviles, otro se concentra en agricultura, un tercero tiene recursos naturales y un cuarto es adelantado en alta tecnología.  Ellos comercian entre si y todos salen beneficiados.
  • Interdependencia – Hemos llegado a un nuevo grado del ego, en el que se revela una red de conexiones entre nosotros. Estamos conectados unos con otros por medio de cadenas de hierro. Hasta ahora giramos libremente y de repente estamos todos conectados. Aunque dejemos de comerciar entre nosotros, esta red continuará existiendo. Es imposible deshacerse de ella de ninguna manera. Esta red se revela hoy desde su interior, surge de pronto por debajo de la superficie y nos agarra a todos fuertemente. Nos demuestra que estamos conectados unos a otros por medio de cuerdas internas que no se pueden desatar. Atados para siempre.

“Cada individuo en la sociedad es como una rueda unida a otras ruedas, y todas puestas dentro de una misma máquina, donde la rueda individual no tiene libertad de movimiento en su propia individualidad, sino que es activada por el movimiento general de las ruedas, en un sentido fijo, para que la máquina siga su función general”

(Baal HaSulam, articulo “La paz en el mundo”)

  • Conexión – según la sabiduría de la Cabalá, la globalización es en realidad la conexión pero no solo a nivel de transferencia comercial, coparticipación de información o contactos culturales. La globalización es una conexión interna – la revelación de una red de contactos interna que conecta en su interior a todos los corazones (deseos) de todos los humanos estén donde estén.

Videoclip – Esta es nuestra vida

La sabiduría de la Cabalá es el sistema para la revelación del Creador a los creados en el mundo.

Definición de Baal HaSulam

“Esta sabiduría no es ni más ni menos que una secuencia de raíces que descienden en un orden de causa y efecto, a través de leyes fijas y absolutas, que se conectan y dirigen hacia una meta sublime denominada “ la revelación del Creador a sus creados en este mundo”.

(Baal HaSulam, articulo “La esencia de la sabidurñia de la Cabalá”)

Conceptos:

  • Método Científico – Algo estructurado, organizado, sistema, orden de acciones que si las realizamos alcanzamos una meta específica.
  • Creado – Nosotros
  • Este mundo – Aquí y ahora
  • Creador – La Fuerza general de la naturaleza, las leyes que manejan la creación.
  • Ocultamiento – proceso por el cual la luz va desapareciendo grado a grado a través del descenso raíz – rama
  • Revelación del Creador – La revelación del estrato oculto, superior, de la realidad. No se trata de cualquier descubrimiento, sino que yo me torno similar a este fenómeno, me identifico con él. Todas las fuerzas de la realidad se tornan similares a la Fuerza Superior. Nos identificamos con ella, adquirimos sus cualidades. Como un receptor de radio, comenzamos a sentir esas fuerzas, leyes y raíces que provienen de ese mismo origen superior e interior que nos manejan y quizás también comenzamos a estar por encima de esta realidad y a comprender las fuerzas, a dominarlas  llegar a esa meta sublime.

Diferencias entre la realidad espiritual y la realidad material:

Una imagen parcial de la realidad frente a una imagen completa.

  • En nuestro mundo tenemos un conocimiento parcial únicamente sobre la realidad en la que vivimos (no sabemos qué sucederá en un minuto, por qué sucedió lo que sucedió, y cuál es el propósito de nuestras vidas), en la realidad superior nuestro conocimiento es completo: Tenemos clara la imagen entera – la meta de la creación y de nuestra vida particularmente se aclara y como resultado de ello cambia toda nuestra percepción de la vida.
  • Ejemplo: si yo veo un grupo de personas corriendo en el desierto, casi cayéndose, me parece que están sufriendo, mientras que ellos mismos están contentos. ¿Por qué? Porque después de la vuelta finalizan la carrera y serán premiados. Ellos tienen claro la meta de su esfuerzo, y por eso, su perspectiva sobre la situación es diferente.
  • Ejemplos adicionales: Un tapiz, el mundo de los resultados y el mundo de las causas.

Separación frente a unión

  • En nuestro mundo vivimos bajo la sensación de separación. No logramos conectar todas las partes de la realidad a una sola imagen en la que hay lugar para todos. En el mundo espiritual vivimos dentro de la sensación de unión, en una realidad en la que todas las partes de la realidad se conectan juntas en una sola imagen completa y armónica.
  • Como resultado, en nuestro mundo nos encontramos diariamente, todo el día, en una guerra de supervivencia, todo el tiempo preocupándonos que alguien nos miente, nos roba, nos hiere a nosotros o a algún familiar, mientras que en la realidad espiritual vivimos  en una cooperación y una armonía con todas las personas del mundo, como una sola familia, como células en un solo cuerpo.

Videoclip  – Revelar al Creador

¿Quién puede estudiar la Sabiduría de la cabala?

  • Rav Kook (XIX) nos dice “Quien lo desee”…… saber ¿Cúal es el propósito de mi vida?
  • El Deseo de Recibir: Motor del cambio
  • El deseo de recibir se desarrolla en 5 niveles (0,1,2,3,4) (lo estudiaremos más adelante)
  • El placer anula el deseo: cuando el deseo recibe lo que quiere, el deseo se anula y el placer desaparece. Ejemplo del gran bistec que me como en le restaurante
  • En la actualidad estamos en el último nivel y por ello estamos en el máximo nivel de insatisfacción y aquí es donde la sabiduría de la Cabalá se revela a la humanidad.
  • El punto en el Corazón: El deseo a querer descubrir la realidad completa y que ya sentí en el alma del Primer Hombre (Adam Harrisom) que se rompió. (lo estudiaremos más adelante)

Historia de la sabiduría de la Cabalá. Leerlo en el libro

El Modelo de los tres ejes nos da una imagen general sobre el plan de la creación y su meta.

2 órdenes de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba (Baal HaSulam)

“He aquí en su generalidad, esta sabiduría se reparte en dos órdenes paralelos e iguales como 2 gotas de agua y no hay diferencia entre ellos, solo que el primer orden llega de arriba hacia abajo hasta este mundo, y el segundo orden comienza en este mundo y va de abajo hacia arriba precisamente en los mismos caminos y formaciones que se registraron en sus raíces con su aparecimiento y su revelación desde arriba hacia abajo. Y ve que el orden primero se denomina en el lenguaje de la Cabalá como el orden de desprendimiento de los mundos y los Partzufim (estados espirituales) y las Sefirot de todos los casos, tanto fijos como pasajeros, mientras que el orden segundo se denomina “logros espirituales”, o grados de profecía y espíritu sagrado, que la persona que lo logra se ve obligado a transitar esos caminos y conseguir todos los detalles y todos los escalones, de a poco, en la correcta precisión según aquellas normas registradas en ellos desde que han emanado desde arriba hacia abajo. Y este asunto de la revelación de Su Divinidad, no es asunto que se manifiesta de un solo golpe, como se revelan las cosas materiales, sino que va apareciendo durante un periodo de tiempo, que depende de la purificación de quien lo logra, hasta que se le revelan todos los numerosos escalones que están organizados de antemano desde arriba hacia abajo. Y por el hecho de que están ordenados y se van alcanzando uno tras otro y uno por encima del otro, tal como los peldaños de una escalera, es la razón por la que se denominan “escalones”.

Conceptos:

  • Pensamiento de la Creación es el pensamiento del Creador que por él que se ha creado todo, los creados que en el se encuentran y todas sus acciones y sentimientos para beneficiar a los creados. Esto implica que existe un beneficio, cierta bondad que los creados deberán revelar
  • Plan de la Creación: proceso por el cual dicho plan se ha de realizar.
  • Componentes del Plan: 
    • Creador – Luz –  Deseo Otorgar – cualidades de Amor y entrega
    • Creado – Kli – Deseo de recibir.
    • No existen el uno sin el otro. «No hay luz sin kli»
    • Mundos: Mundo (Olam) de la palabra ocultamiento. (Alama) Son los grados que tiene que pasar el Creado para llegar al Creador

Fases de desarrollo del Plan de la Creación 

  • Fase A : Orden de «arriba hacia abajo». Supone el descenso de la Luz ocultándose a través de los mundos. Se denomina orden de los partzufin, sefirots y mundos. (5 x 5 x 5 = 125 niveles de desprendimiento y ocultamiento.

A los efectos de que el Plan de la Creación de beneficiar pueda ser realizado es necesario el deseo por parte del creado en recibir su beneficio – ¡Deseo propio!  Es decir no es posible beneficiar a la fuerza. ¿Cómo construimos el deseo en el creado? Como en nuestro mundo lo llenamos de sensaciones de placer y  entonces cuando el placer se reduce, se nos genera el deseo de placer. Por ejemplo, una fruta que yo como por primera vez. No tengo deseo de ella, todavía desconozco su sabor. La como y me lleno de sensaciones de placer por su sabor. Luego la sensación de placer disminuye hasta desaparecer y entonces puede despertarse en mí el deseo por la fruta.

De la misma manera en el plano espiritual: El Creador crea en su creado la sensación de que Él quiere satisfacerle y entonces, a los efectos de despertarle el propio deseo de satisfacción, Él se lo oculta y se lo aleja del deseo de satisfacción de este mundo – Al lugar donde no hay Creador.(Donde no hay sensación del Creador) De esta forma el creado puede desear por sí mismo la bondad que el Creador le quiere brindar.

El alejamiento del Creador u ocultamiento del placer se nos ha destinado en el plan de la creación y es el resultado del creciente reconocimiento del deseo de recibir en su naturaleza – recibir, en contraposición al Creador: El Creador es todo bondad, la Fuerza que unifica mientras que el creado se descubre a sí mismo como fuerza de recepción – fuerza separadora.

  • Fase B: Desarrollo de los deseos

También en nuestro mundo el deseo de recibir continúa su desarrollo, hasta llegar al punto de despertarse el deseo asegurado del bien en el plan de la creación – de la espiritualidad.

Desarrollo de los deseos en dos fases: a) más grande b) más cualitativo (más abstracto, más dependiente del entorno, consciente del entorno)

Desarrollo del inanimado/vegetal/animal en nuestro mundo y desarrollo de los deseos a nivel del hombre: materiales (comida sexo familia), riqueza y poder, honor, conocimiento.

Hoy después de todos los pasos del desarrollo del deseo más y más personas sienten  que no pueden satisfacer su deseo, que no pueden  realizarse. No importa lo que hagan, cuanto éxito tengan , cuanto ganen, quedarán insatisfechos. Uno de los mejores formas de explicar sus vidas en el siglo XXI (al menos en los países occidentales) es: lo tengo todo, pero de todas maneras me falta algo. Este es el resultado directo del desarrollo del deseo. El «yo» siente que el bien que busca no lo puede encontrar en el marco de este mundo. Comienza a despertarse en él, el deseo espiritual, El punto en el corazón.

  • Fase C: «Orden de abajo hacia Arriba» La Corrección de los Deseos

Una vez que estos puntos en el corazón se conectan a través de la sabiduría de la Cabalá, comienza el orden de  abajo hacia Arriba  llamado la Fase de los alcances espirituales.

En dicha fase y en un proceso inverso al orden de arriba hacia abajo, el creado tiene que transitar todos los escalones creados en esa fase A, alcanzando y revelando dichos escalones paulatinamente. Este proceso se denomina «corrección» (Tikun) y finaliza cuando todos los escalones son corregidos y por lo tanto revelados. Dicho estado se denomina Fin de la corrección (Gmar Tikun)

 

La sabiduría de la Cabalá y la filosofía

¿Qué es la espiritualidad?

La filosofía ha atravesado por  una gran cantidad de dificultades para probar que la corporalidad es el vástago de lo espiritual y que el alma engendra al cuerpo. A pesar de eso, sus palabras no resultan de ninguna manera aceptables para el corazón. Y su principal error es su percepción equivocada de la espiritualidad, que la espiritualidad dio nacimiento a la corporalidad, lo cual es indudablemente una mentira.

Todo padre debe tener alguna similitud con su progenie. La relación padre-hijo es la vía y el camino por el cual se extiende su continuidad Además, cada operador debe tener alguna relación con su operación para conectarse con ella. Dado que se dice que la espiritualidad niega cualquier incidente material, entonces tal camino no existe. Siendo así, ¿qué relación puede tener lo espiritual con lo material, para contactar con lo material y ponerlo en movimiento de alguna manera?

De cualquier modo, comprender el significado de la palabra «espiritualidad» no tiene nada que ver con la filosofía. ¿Cómo pueden discutir algo que nunca han visto o sentido? ¿En qué se basan sus fundamentos?

Si existe alguna definición que pueda explicar lo espiritual separado de lo material, sólo le pertenece a aquellos que han alcanzado y sentido algo espiritual. Estas personas son los cabalistas genuinos; siendo así, lo que necesitamos es la sabiduría de la Cabalá.

La filosofía en relación con Su Esencia

La filosofía ama interesarse en Él y probar cuáles reglas no se aplican a Él. Sin embargo, la Cabalá no tiene tratos de ningún tipo con Su esencia, porque ¿cómo puede definirse lo inalcanzable e imperceptible?. A decir verdad, una definición negativa es tan válida como una positiva. Por ejemplo, si uno ve un objeto a lo lejos y reconoce sus negativos, es decir, todo lo que no es, esto también se considera como ver y cierta medida de reconocimiento. Si un objeto está realmente fuera del alcance de nuestra vista, entonces ni siquiera son claras sus características negativas.

Por ejemplo, si vemos a lo lejos una imagen oscura, pero aún podemos determinar que no es ni una persona ni un pájaro, esto también se considera visión. Si hubiera estado aún más lejos, no podríamos determinar que no se trata de una persona.

Este es el origen de la confusión y la invalidez de la filosofía; a ella le gusta enorgullecerse de comprender todos los negativos acerca de Su esencia. Sin embargo, los sabios de la Cabalá cubren sus bocas en este punto, y no le dan a Él siquiera un nombre simple, porque no definimos con un nombre o una palabra aquello que no alcanzamos. Esto se debe a que la palabra designa algún grado de alcance. No obstante, los cabalistas se ocupan mucho de hablar acerca de Su iluminación en realidad, es decir que todas esas iluminaciones que han obtenido realmente son tan válidas como un alcance tangible.

Lo espiritual es una fuerza sin cuerpo

Esto es lo que los cabalistas definen como «espiritualidad»  y sobre lo cual hablan. No tiene ni imagen ni espacio ni tiempo ni ninguna relación con lo material. En mi opinión, la filosofía generalmente ha cubierto con un manto aquello que no le es propio, ya que sustrajo definiciones de la Sabiduría de la Cabalá, e hizo delicadezas con su comprensión humana. Si no hubiera sido por esto, nunca hubieran pensado en inventar esas perspicacias.  De cualquier modo, esta es sólo una fuerza potencial, es decir, no una fuerza que revestida en un cuerpo ordinario, como es habitual en este mundo, sino como una fuerza sin cuerpo.

La vasija espiritual es llamada «una fuerza»

Este es el lugar para señalar que la fuerza de la cual habla la espiritualidad no es la Luz espiritual misma. Esta Luz espiritual, se extiende directamente desde Su Esencia y es por lo tanto lo mismo que Su Esencia. Esto significa que no tenemos alcance en la Luz espiritual que podamos definir con ese nombre. Incluso el nombre «Luz» es metafórico y no es real. Entonces, debemos saber que el nombre «Fuerza» sin cuerpo se refiere únicamente a la «vasija espiritual».

Luces y vasijas

Por lo tanto, debemos preguntarnos cómo los sabios de la Cabalá, que llenan toda la sabiduría con sus conocimientos, diferencian entre las diversas luces. Esto se debe a que estas observaciones no se refieren a las Luces mismas, sino a la impresión en la vasija, que es la fuerza mencionada anteriormente, que es afectada por la Luz que se encuentra con ella.

Vasijas y Luces (el significado de las palabras)

Y aquí es donde debe trazarse la línea entre el regalo y el amor que éste genera. Las Luces, es decir, la impresión en la vasija, que es asequible, son llamadas «forma y sustancia». Es accesible porque la impresión es la forma superior, y la forma superior es la sustancia.

No obstante, el amor creado por ésta se considera una «forma sin sustancia.» Esto significa que si separamos el amor del regalo mismo, como si nunca hubiera revestido un regalo, sino sólo en el nombre abstracto, «el amor a Dios», entonces sería considerado una forma. En ese caso, la práctica de éste es considerada como «Cabalá figurativa.» No obstante, aún se lo consideraría real, sin ninguna similitud con la Filosofía Figurativa, pues el espíritu de este amor permanece en el alcance. Está completamente separado del regalo, siendo la Luz misma.

Sustancia y forma en la Cabalá

Y la razón detrás de esta situación es que aunque este amor es meramente una consecuencia del regalo, todavía es más importante que el regalo mismo. Es como un gran rey que le regala a una persona un objeto poco importante. Aunque el regalo en sí no tenga ningún valor, el amor y la atención del rey es lo que lo hace invaluable y precioso. Siendo así, está absolutamente separado de la sustancia, que es la Luz y el regalo, de modo que el trabajo y los conocimientos quedan grabados en el alcance, con sólo el amor mismo. El regalo en sí, sin embargo, parece ser olvidado por el corazón. Por lo tanto, ese aspecto de la sabiduría es llamado «La Sabiduría figurativa de la Cabalá». De hecho, esta es la parte más importante de la sabiduría.

ABYA

Este amor consiste en cuatro partes que son muy parecidas al amor humano: cuando primero recibimos el regalo no nos referimos al dador del presente como alguien que nos ama, tanto más si es alguien importante, y si quien recibe no es igual al que da.

No obstante, el hecho de regalar en forma repetitiva y la perseverancia harán que incluso la persona más importante se parezca a un amante igual y verdadero. Esto se debe a que hay una regla que dice que en el amor no hay más grande o más pequeño, y que dos personas que se aman se sienten iguales.

Por lo tanto, aquí se pueden apreciar cuatro grados de amor. El primer incidente se denomina Asiyá, la repetición de regalar se denomina Yetzirá, y la aparición del amor mismo, se denomina Briá.

Y aquí es donde empieza el estudio de la Sabiduría Figurativa de la Cabalá, porque es en este grado que el amor se separa de los regalos. Este es el significado de las palabras, «y creó la oscuridad», significando que la Luz es removida de Yetzirá y el amor se queda sin Luz, sin sus regalos.

Luego viene Atzilut. Después que probó y separó por completo la forma de la sustancia, como en, «y creó la oscuridad», se hizo digna de ascender a Atzilut, donde la forma se revistió en la sustancia una vez más. Ahora, Luz y amor son uno nuevamente.

El origen del alma

Todo lo espiritual es percibido como una fuerza separada del cuerpo porque no tiene imagen física. Sin embargo, debido a ello ésta permanece aislada y completamente separada de lo físico. En tal estado, ¿cómo ésta puede poner en movimiento algo físico, mucho menos engendrar algo físico, cuando no tiene forma de ponerse en contacto con lo físico?

El elemento ácido

Sin embargo, la verdad es que la fuerza misma es considerada también como una sustancia genuina, tanto como cualquier otras sustancia física en el mundo concreto, y el hecho de que no tenga una imagen que los sentidos humanos puedan percibir no reduce el valor de la sustancia, es decir, «la fuerza».

Tomemos como ejemplo una molécula de oxígeno: es un componente de la mayoría de los materiales en el mundo. Pero, si se toma una botella de oxígeno puro que no esté mezclado con alguna otra sustancia, nos encontraremos con que parece que la botella estuviera completamente vacía. No seremos capaces de notar nada en ella; será completamente como el aire, intangible e invisible a nuestros ojos.

Y si quitamos la tapa y la olemos, no hallaremos ningún olor; si lo probamos, no le encontraremos ningún gusto, y si lo colocamos sobre una balanza, no pesará más que la botella vacía. Lo mismo ocurrirá con el hidrógeno, tampoco tiene gusto, olor ni peso.

No obstante, cuando combinamos estos dos elementos, inmediatamente se convierten en líquido, agua potable, que tiene tanto gusto como peso. Si colocamos agua dentro de cal viva, inmediatamente se mezclará con ésta y se convertirá en una sustancia tan sólida como la cal misma.

Por lo tanto, ¿cómo podemos definir las fuerzas naturales que no son sustancias físicas, precisamente porque no están disponibles para que nuestros sentidos puedan percibirlas? Más aún, podemos ver claramente que la mayoría de las sustancias tangibles en nuestro mundo están compuestas primariamente del elemento oxígeno, que los sentidos humanos son incapaces de percibir y sentir.

Inclusive lo sólido y lo líquido en la realidad tangible que podemos percibir vívidamente en nuestro mundo, pueden convertirse en aire y vapor a cierta temperatura. Así como los vapores pueden transformarse en sólidos cuando la temperatura desciende.

En ese caso, nos asombrará, ¿cómo uno puede dar aquello que no posee? Podemos ver claramente que todas las imágenes tangibles provienen de elementos que no son en sí mismos tangibles, y que no existen como sustancias en sí mismas. Asimismo, todas las imágenes fijas que conocemos y utilizamos para definir a las sustancias, son inconsistentes y no existen por su propio derecho. Más bien, sólo se visten y desvisten de formas bajo la influencia de condiciones tales como el calor y el frío.

La parte primaria de la sustancia física es la «fuerza» que hay en ella, aunque todavía no somos capaces de distinguir por separado estas fuerzas, como con los elementos químicos. Quizás en el futuro sean descubiertas en sus formas puras, así como sólo recientemente descubrimos los elementos químicos.

Igual fuerza en lo espiritual y en lo físico

En una palabra: todos esos nombres que atribuimos a los materiales son completamente inventados, es decir que no provienen de la percepción concreta de nuestros cinco sentidos. Ellos no existen en y por sí mismos. Por otro lado, cualquier definición que atribuimos a la fuerza, que la separa de lo material, también es inventada. Aún cuando la ciencia alcance su último desarrollo, seguiremos considerando únicamente la realidad tangible. Es decir que dentro de cualquier operación material que vemos y sentimos, debemos percibir a su operador, que es también una sustancia, como la operación misma. Hay una correlación entre ambos, o no hubieran llegado a éste.

Debemos saber que este error de separar al operador de la operación proviene de la Filosofía Figurativa, que insistió en demostrar que los actos espirituales influyen sobre la operación física. Esto trajo como resultado supuestos erróneos como el mencionado, que la Cabalá no necesita.

Cuerpo y alma en los Superiores

La opinión de la Cabalá sobre este tema es clara como el cristal, excluyendo toda mezcla de filosofía. Esto es porque la opinión de los sabios de la Cabalá es que aún las entidades espirituales separadas, que la filosofía niega que tengan alguna corporeidad y exhiben como una sustancia puramente conceptual, aunque ellas son de hecho espirituales, más sublimes y abstractas, consisten en cuerpo y alma igual que el humano físico.

Por lo tanto, no nos debe asombrar cómo es que dos pueden ganar el premio y decir que ellos se componen de capas. Además, la filosofía cree que todo lo complejo eventualmente se desintegrará y descompondrá, es decir, morirá. Entonces, ¿cómo uno puede declarar que ambos son complejos y eternos?

Luces y vasijas

En verdad, sus pensamientos no son los nuestros, porque el camino de los sabios de la Cabalá es encontrar pruebas reales del alcance, haciendo imposible considerar su revocación a través de lo intelectual. Pero déjeme dejar en claro estas cuestiones para que cualquier persona las pueda comprender:

En primer lugar tenemos que conocer que la diferencia entre Luces y vasijas es creada inmediatamente en el primer ser emanado desde Ein Sof. Naturalmente, la primera emanación también es la más completa y noble de todas las cosas que la siguen. Es cierto que este goce y esta perfección es recibida desde Su Esencia, que quiere dar aquello más que cualquier goce y placer.

Es sabido que la medida del placer es esencialmente el deseo de recibir ese placer. Esto es porque lo que más queremos y sentimos es lo más placentero. Debido a ello, debemos discernir dos aspectos en la primera emanación: el «deseo de recibir», esa esencia recibida, y la esencia del objeto mismo. También debemos saber que el deseo de recibir es lo que percibimos como el «cuerpo» de lo emanado, es decir, el núcleo de su esencia primaria, que es la vasija para recibir la bondad. El segundo (aspecto) es la esencia del bien que es recibido, que es la Luz que se extiende eternamente hacia la emanación.

Se infiere que necesariamente debemos distinguir dos opuestos que se visten uno al otro aún en los asuntos más espirituales y sublimes que el corazón puede contemplar. Es lo opuesto a la opinión de la filosofía, que inventó que los diferentes individuos no son sustancias combinadas. Es necesario que ese «deseo de recibir» que es obligatorio en los seres emanados (que sin él no habría placer sino coerción, y ninguna sensación de placer) está ausente en Su esencia. Esta es la razón del nombre «emanado», en tanto ya no es más Su esencia, porque ¿de quién recibiría Él?

No obstante, la abundancia que uno recibe es necesariamente una parte de Su esencia, porque no sería necesaria ninguna innovación. Y por lo tanto, vemos esa gran diferencia entre el cuerpo renovado y la abundancia recibida, considerada Su Esencia.

Cómo lo espiritual puede engendrar lo físico

Aparentemente resulta difícil entender cómo lo espiritual puede engendrar y extender algo físico. Esta cuestión es una antigua duda filosófica y se derramó mucha tinta para tratar de resolverla.

La verdad es que este interrogante sólo es una dificultad si uno sigue su doctrina. Esto se debe a que ellos determinaron la forma de la espiritualidad sin ninguna conexión con algo físico. Esto produce la difícil cuestión: ¿cómo puede lo espiritual conducir o engendrar algo físico?

Pero la opinión de los sabios de la Cabalá es que no se trata de algo difícil en absoluto, en tanto sus conceptos son completamente opuestos a los de los filósofos. Ellos sostienen que toda cualidad espiritual se asemeja a lo físico como dos gotas de agua. Por lo tanto, las relaciones son absolutamente afines y no hay separación entre ellas excepto en la sustancia, es decir que lo espiritual consiste en una sustancia espiritual y lo físico consiste en una sustancia física.

No obstante, todas las cualidades de las sustancias espirituales residen también en las sustancias físicas, como explica el artículo La esencia de la Sabiduría de la Cabalá.

La antigua filosofía presenta tres opiniones como obstáculos ante mi explicación:

  1. Su decisión de que el poder del intelecto humano es el alma eterna, la esencia del hombre.
  2. Su conjetura de que el cuerpo es un resultado del alma.
  3. Su dicho de que las personas espirituales son simples y no complejas.

Psicología Materialista

No sólo que éste es el lugar equivocado para discutir con ellos acerca de sus conjeturas inventadas, sino que también su tiempo ya pasó y su autoridad ha sido revocada. También debemos agradecer por ello a los expertos de la psicología materialista, de haber construido su pedestal sobre la ruina de los anteriores, ganando el favor del público. Ahora todos admiten la nulidad de la filosofía, por no estar construida sobre fundamentos concretos.

La vieja doctrina se convirtió en una piedra en el camino y en una espina mortal para los sabios de la Cabalá. Donde ellos debían haber dominado ante los sabios de la Cabalá y tomado sobre sí abstinencia y prudencia antes de admitir siquiera la cosa más pequeña en espiritualidad, recibieron fácilmente lo que habían querido de la filosofía figurativa. Sin ningún pago o precio los regaron desde su fuente de sabiduría hasta la saciedad, y dejaron de esforzarse en la sabiduría de la Cabalá. Como consecuencia, la sabiduría casi ha sido olvidada en Israel.

Por esta razón, estamos agradecidos a la psicología materialista por haberle propinado un golpe mortal.

Yo soy Salomón

Lo anterior es como una fábula que cuentan nuestros sabios: «Asmodeo (el diablo) expulsó al Rey Salomón a cuatrocientas parsas (una medida de distancia) de Jerusalén y lo dejó sin dinero ni medios de subsistencia. Luego se sentó en el trono del Rey Salomón mientras el rey mendigaba de puerta en puerta. A cada lugar al que iba decía: «Yo soy Eclesiastés», pero nadie le creía. Y entonces caminó de un pueblo a otro declarando «Yo soy Salomón», pero cuando llegó al Sanedrín (los sabios del Talmud) éstos le dijeron: «Un tonto no pronuncia la misma tontería todo el tiempo, diciendo «Una vez fui rey».

Pareciera como si el nombre de la persona no fuese la esencia de esa persona, sino que el dueño del nombre lo es. Por lo tanto, ¿cómo un hombre sabio como el rey Salomón no fue reconocido si, de hecho, era el dueño de ese nombre? Más aún, es la persona la que dignifica el nombre, ¡y debería haber demostrado su sabiduría a la gente!.

Tres prevenciones

Hay tres razones que nos impiden conocer al dueño de un nombre:

  1. Debido a la veracidad de esta sabiduría, se aclara únicamente cuando todos los detalles aparecen en conjunto. Por lo tanto, hasta no conocer la sabiduría completa, es imposible vislumbrar aunque sea un pequeño fragmento de ésta. Así pues, es la publicidad de su veracidad lo que necesitamos, así como tener primero suficiente fe en ella para hacer un gran esfuerzo.
  2. Así como Asmodeo, el demonio, se vistió con las ropas del Rey Salomón y heredó su trono, de igual forma, la filosofía se sentó en el trono de la Cabalá con conceptos más sencillos de captar, pues la mentira se acepta rápidamente. Por consiguiente se nos presenta aquí un doble problema: primero, la sabiduría de la verdad es profunda y laboriosa, mientras que la filosofía es falsa y de fácil comprensión; segundo, es superflua, porque la filosofía satisface por completo.
  3. Así como el demonio alega que el Rey Salomón está loco, así la filosofía se burla y desestima a la Cabalá.

Sin embargo, mientras la sabiduría es sublime, se eleva por encima de la gente y se separa de ella. Pues el Rey Salomón era el hombre más sabio y también era superior a cualquier otro hombre. Por lo tanto, los mejores eruditos no podían comprenderlo. Sólo sus amigos, es decir, el Sanedrín, aquéllos a los que enseñó su sabiduría cotidiana por días y años, entendieron y proclamaron su nombre en todo el mundo. La razón para ello es que la sabiduría diminuta se percibe en cinco minutos y por lo tanto es fácilmente pregonada y accesible a cualquier persona. Sin embargo, un concepto de peso no será comprendido siquiera en algunas horas. Incluso puede llevar días o años, dependiendo de la inteligencia. Conforme a esto, los más grandes eruditos serán comprendidos únicamente por unos pocos selectos en su generación, ya que los conceptos profundos están basados en muchos conocimientos previos.

Entonces no resulta sorprendente que el más sabio de los hombres, exiliado en un lugar donde no lo conocían, no podía demostrar su sabiduría ni siquiera mostrar un indicio de ella, antes de que creyeran que él era el dueño del nombre.

Ocurre lo mismo con la sabiduría de la Cabalá en nuestra época: las dificultades y el exilio que nos ha sobrevenido nos llevó a olvidarla. Además, si hay personas que la practican, no es a favor de la Cabalá sino en su desmedro. Esto se debe a que no la recibieron de un sabio Cabalista. Por lo tanto, la Cabalá se encuentra en la misma situación hoy en día que la que estaba el Rey Salomón en el exilio, clamando: «Yo soy la sabiduría y todos los sabores de la religión y la Torá se encuentran en mí.» Y nadie le cree.

Pero esto es desconcertante, ya que si ésta es una sabiduría genuina, ¿no puede exponerse como todas las otras sabidurías? No, no puede. Así como el Rey Salomón no pudo mostrar la profundidad de su sabiduría a los eruditos en el lugar de su exilio y tuvo que ir a Jerusalén, el lugar del Sanedrín, quienes lo conocían y atestiguaban acerca de la profundidad de su sabiduría, del mismo modo la Cabalá requiere de grandes sabios que examinen sus corazones y la estudien durante veinte o treinta años. Únicamente entonces, podrán dar testimonio de ella. Y así como el Rey Salomón no pudo impedir que Asmodeo se sentara en su trono y actuara como un impostor pretendiendo estar con él hasta que él arribó a Jerusalén.

Los sabios de la Cabalá también observan la teología filosófica, y se quejan de que los teólogos filosóficos han robado la cáscara superior de su sabiduría, que Platón y sus antecesores habían adquirido mientras estudiaban con los discípulos de los profetas de Israel. Han robado componentes elementales de la sabiduría de Israel y se han vestido con un manto que no les pertenece. Y hasta estos días, la teología filosófica se ha sentado en el trono de la Cabalá, siendo cabello debajo de su señora.

¿Quién le creerá a los sabios de la Cabalá, mientras haya otros sentados en su trono? Es como cuando no le creyeron al Rey Salomón en el exilio, porque sabían que había alguien sentado en su trono, es decir, el demonio Asmodeo. Así como con el Rey Salomón, no hay esperanza de que la verdad sea expuesta, ya que es profunda y no puede ser expresada con un testimonio o por mera experimentación. Sólo le es mostrada a aquellos que creen y se dedican a ella con el corazón y el alma.

Y así como el Sanedrín no reconoció al Rey Salomón mientras no apareció la falsedad de Asmodeo, asimismo la Cabalá no podrá probar su naturaleza y su veracidad hasta que se descubra la futilidad de la teología filosófica que ha tomado su trono. Hasta ese momento, ningún tipo de revelación será suficiente para que la gente la reconozca.

Por lo tanto, no había salvación para Israel hasta el momento en que apareció la psicología materialista, asestándole un golpe mortal en la cabeza a la teología filosófica.

Ahora, toda persona que busque al Señor debe devolverle su trono a la Cabalá y restaurar su pasada gloria.

La diferencia entre la ciencia de la Cabalá y la religión

La religión asume que el Creador cambia Su actitud hacia una persona dependiendo de sus acciones. La ciencia de la Cabalá, sin embargo, establece que la Fuerza Superior es invariable y que las acciones de una persona no pueden afectarla de ninguna manera. En vez de esto, las acciones de la persona pueden cambiar.
La persona tendrá la habilidad de percibir el Gobierno Superior de una manera diferente, como si sus propios cambios tuvieran como finalidad asemejarse a Él. Podrá percibirlo como bueno y amable, mientras que si se incrementa la diferencia entre sus propiedades (recibir) y las del Creador (otorgar), sentirá que la actitud del Creador es negativa.
Hay muchas expresiones en los textos cabalistas indicando la firmeza en la actitud del Creador hacia los seres creados: «No cambio mi nombre» (del hebreo: Ani HaVaya lo Shiniti), «Él es bueno y otorga bondad a Sus criaturas, buenas y malas (Tov ve Metiv le Raim u le Tovim), la Luz Superior es absolutamente inamovible» (Or Elion Nimzta be Menuja Mujletet).
Por lo tanto, un rezo es llamado auto-juicio o auto-análisis. Esto ocurre cuando una persona no apela al Creedor, sino que se juzga a sí mismo, se analiza a sí mismo con respecto a la Fuerza Superior invariable.
Esta actitud hacia sí mismo y hacia el Creador constituye la diferencia entre la Cabalá y la religión. A pesar de que la religión provoca ciertos cambios personales, ésta se basa en implorar al Creador. En este mundo, las religiones son similares a las creencias más antiguas, que en gran medida practican el soborno a las fuerzas superiores de la naturaleza.
La Cabalá es rechazada por las religiones de masas, basándose en la convicción que una persona sólo necesita pedir al Creador y todo cambiará desde arriba para su ventaja, ya que el Creador dirigirá su mirada hacia ella. Un creyente está convencido que Él existe y que todo lo gobierna. A fin de mejorar cualquier cosa, sólo se necesita pedirle al Creador, en vez de cambiar uno mismo. Las masas religiosas interpretan los cambios religiosos como la siembra de buenas semillas, por ejemplo , ayudar a otros por compasión, pero sin cambiar la naturaleza de uno mismo y hacerlo de igual forma ante el Creador.
La convicción de cambio en la actitud del Creador hacia la persona es motivo de envidia: ¿Quién recibe un trato más amoroso por parte del Creador y quién es más «escogido por la Divinidad»? Esto causa antagonismo que surge no sólo dentro de la gente, sino también dentro de las religiones. Los representantes de varias denominaciones religiosas, tienen disputas sobre cuáles plegarias están inclinadas a ser más tomadas en cuenta por el Creador.
La Cabalá establece que el Creador es invariable. En el proceso de corrección de una persona, esta merece ver una mejoría en la firmeza de la actitud del Creador. Por lo tanto, mientras más corregida esté una persona, más justificará las acciones del Creador. La Cabalá define que en vez de rezar, uno debería empezar a cambiar. En consecuencia, la Cabalá provoca odio por parte de grupos religiosos, ya que indirectamente ésta los acusa de hipocresía.
Para una mejor comprensión de la actitud de los cabalistas hacia el Creador, podemos tomar un libro de rezo cabalista. No contiene palabras ordinarias que expresen emociones humanas. Por el contrario, consiste en numerosos símbolos que designan acciones espirituales que la persona debe realizar mientras se corrige a sí misma para recibir, como consecuencia, la Luz del Supremo. Esta es la diferencia entre las nociones de un Dios religioso y de un Creador cabalista.
El estudio cabalista de la estructura del universo le da a una persona una idea clara del Creador, cuyas propiedades están en la cúspide de la escalera espiritual y las de sí mismo, que se encuentran en la parte más baja de la escalera. Los peldaños de la escalera representan los diversos mundos. El propósito de la creación es ascender de forma independiente y fusionar los deseos de uno mismo con los del Creador.
Este ascenso implica un cambio interno de las propiedades de la persona, que parte de una intención egoísta en todos sus pensamientos y deseos y llega a una intención altruista. El hombre asciende los peldaños de la escalera, donde cada uno de ellos representa un grado de similitud con el Creador.
Naturalmente, estudiar la estructura del universo de forma tan minuciosa, previene a la persona de imaginar que su relación con el Creador depende de los pedidos que haga. Imagine un padre de familia perfecto en nuestro mundo. Es obvio que un niño no puede evocar ningún amor adicional por sí mismo por ninguna de sus acciones, ya que el amor de padre o madre es eterno y perfecto. La proyección externa de este amor (la percepción del niño), depende únicamente de los estados por lo que la persona pasa a fin de llegar a conocer la Creación en su totalidad, para ganar experiencia y para igualarse al Creador en su mente y en su corazón.
De esto se deduce que aunque podamos hacer la transformación deseada dentro de nosotros mismos, y por consecuencia, sentir la invariable buena actitud del Creador hacia nosotros, de hecho, difícilmente puede ser llamada corrección. Esto es porque tenemos que transitar a través de todos los niveles, los estados extremos, los cambios y las sensaciones, a fin de obtener la experiencia y la habilidad necesarias para sentir el universo en su totalidad de principio a fin.
La corrección sólo significa nuestra actitud hacia cualquier cosa que nos ocurra. Cuando, a pesar de lo que suceda, evaluemos y aceptemos todo lo que pasa como algo absolutamente beneficioso, hará surgir la sensación de felicidad y placer. Esto lleva a una situación en la que la persona descubre que en realidad nada cambia, excepto su actitud hacia el estado constante en el que existe. La persona ha sido creada y ha existido siempre en dicho estado.
De más está decir que el estudio de la Cabalá ofrece el concepto de la Creación y del lugar que la persona ocupa dentro de ésta, el que naturalmente lo disuade del rezo, lo cual es la parte más importante y el acto central en las prácticas religiosas, todo lo demás está organizado a su alrededor.
En el caso de la sabiduría de la Cabalá, ésta dirige a la persona de manera natural hacia una reflexión interna y a la transformación, la cual hace que evite los ritos o siga cualquier orden religiosa. Es por ello que todas las religiones se oponen a la Cabalá.