Cabalá y Salud

En la presente lección, trataremos de entender cúal es la postura que tiene la sabiduría de la Cabalá con el concepto de “salud”.

¿Qué es la salud? ¿En relación a qué se la mide? ¿Acaso podemos establecer una relación entre lo que estudiamos en la primera y la segunda parte de la clase? Todo esto trataremos de aclararlo a continuación.

Clip:  Evolución

Ciertamente que la medicina y el progreso permitieron prolongar el promedio de vida y enfrentar muchísimos problemas de salud. Sin embargo, no solo la calidad de vida no ha mejorado, sino que también se le suma a ello la falta de éxito para superar muchas de las enfermedades que combatimos (cáncer, depresión, enfermedades contagiosas, etc.). A lo que se añade que el estado del mismo sistema de salud no es bueno, por decirlo de manera generosa, ya que también el sistema está atravesando una profunda crisis.

  • Pregunta 1: ¿Qué es para ti estar sano? ¿De qué depende?

La organización mundial de la salud nos dice que:

“La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”

Vemos por lo tanto que la salud es un concepto mucho más amplio de lo que se acostumbra a pensar, es decir, que estamos sanos si no se cuenta con la aparición de enfermedades o afecciones. Nuestra salud se ve afectada no solo en los niveles físico y psicológico sino también en el nivel social.

Clip: Enfermedad  

Desde el punto de vista de la sabiduría de la Cabalá, la salud es el grado de conexión y armonía entre el hombre y el sistema general de la naturaleza o el Creador.

Con el propósito de estar sano, el hombre tiene que aprender cómo cumplir con una adecuada relación recíproca con todos los miembros de la sociedad, es decir aprender a equilibrar las dos fuerzas que yacen en nuestro interior, la recepción y el otorgamiento.

  • Pregunta 2: Por consiguiente, ¿Cuál es la relación entre la salud, el entorno y la sociedad? ¿Cómo influye nuestra salud el tipo de relaciones que hay en el entorno? Dar ejemplos.

La sociedad afecta sobremanera la cultura de la salud. Esto ocurre en la persona tanto de forma consciente como inconsciente, por medio de las normas sociales, cuando valiéndose de una actitud científica la sociedad empieza a influir sobre la conciencia de la gente, los empieza a educar:

Así por ejemplo, sobre la base de una estadística realizada en 29 países, científicos llegaron a la conclusión de que la influencias para que se desarrolle la depresión no son solo los genes, sino justamente los valores sociales. Cuando existen idénticas probabilidades genéticas, lo que determinará si el estado depresivo se desarrollará o no, es la inclinación personal, individualismo o cultura comunitaria.

Contagio social: Ilustra en qué medida el entorno influye sobre la salud de la persona. De la misma manera también se esparcen otros tipos de “contagio social” relacionados con el comportamiento de la persona o con la aceptación de normas sociales. Por ejemplo: tabaquismo, depresión, alcoholismo, las preferencias alimentarias, la ropa, el tipo de coche y similares.

  • Pregunta 3: ¿Cuál es la relación entre la sabiduría de la Cabalá y lo que se ha explicado?

Por consiguiente, no son solo los factores psicológicos los que influyen sobre nuestra salud, sino también la dependencia existente entre el estado emocional de la persona y su relación bidireccional con el entorno.

El sistema moderno de salud y los métodos alternativos nos son capaces de proveer a la persona de buena salud, porque en gran medida ello depende de la existencia de un ambiente favorable.

La falta de equilibrio de nuestras relaciones, que se originó como resultado del quebrantamiento que cada uno de nosotros hace de ellas, trae como consecuencia su estado de oposición al sistema general de la naturaleza o el Creador. Esta es la única razón de todas nuestras enfermedades.

Por medio del estudio de la sabiduría de la Cabalá logramos tener buenas relaciones, que es la solución a todas las enfermedades, porque:

  1. Buenas relaciones traen consigo felicidad y alegría, que nos evitarán gran parte de las enfermedades.
  2. Buenas relaciones nos permitirán crear un ambiente y un estilo de vida que apoyan la salud y que no incentivan la competencia que acarrea la enfermedad.
  3. Lo más importante, nuestras buenas relaciones nos portaran a estar en equilibrio con todo el sistema de la naturaleza.

Para finalizar y reforzar lo explicado veremos el siguiente video,

Clip:  Salud

Cuatro Fases de Luz Directa

Fase de Shóresh (raíz)

El Plan de la Creación es el pensamiento del Creador  de crear al creado con el fin de beneficiarle. Este plan lo conocemos con el nombre de “Luz” o “Fase de Shóresh” (ver Diagrama anterior), y es la raíz de toda la realidad.

Los cabalistas dicen que antes del Plan de la Creación había algo imperceptible llamado “Su Esencia”. No podemos alcanzar esta esencia, está sellada para nosotros. No sabemos nada claro respecto a “Su Esencia”, fuera de que existe.

Probablemente en el futuro, en estados más avanzados, el creado logre acercarse a “Su Esencia”, conocerla y conseguirla. Pero, por ahora, los cabalistas describen al individuo el camino de la corrección sólo hasta su final, hasta equipararse con el Plan de la Creación, y no se ocupan en absoluto de lo que está por encima de esto.

Fase 1

La Luz, Plan de la Creación, es conocida también como “carencia  o “deseo de recibir satisfacción y placer”. Esta es la “Fase 1” (ver Diagrama N° 4). El motivo de crear el deseo de disfrutar es el deseo de la Luz de complacer a alguien. Dado a que desea complacer a alguien, debe crear a ese “alguien” que quiera recibir de ella el placer. Por lo tanto, si en la fase deShóreshdel Plan de la Creación, el creado existe solo en pensamiento y se considera aún perteneciente al Creador, en la Fase 1, la Luz ya es el comienzo del creado.

En la fase 1, el creado no está aún desarrollado. Su deseo proviene del Creador. No se siente deseoso de disfrutar de la Luz, de adherirse a ella. No siente que le falta algo. Por lo tanto, en la fase 1 se denomina a la carencia como “inanimada”. En esta fase, la carencia no exige nada del creado, porque el origen de esta carencia no se encuentra en el propio creado, sino fuera de él. Aún es imposible atribuírselo. No se puede indicar el estado 1 como un creado que existe fuera del Creador, que todo lo que existe en la fase 1 proviene directamente del Creador. En la fase 1, el creado se encuentra en total dominio de la Luz.

Diagrama No. 4

 La Luz llena el deseo que existe en la fase 1 y despierta en él la sensación del Plan de la Creación que es beneficiar a Sus creados. Es decir, la Luz aporta al deseo dos  elementos:

  1. Llenado
  2. La sensación del Dador.

La Luz provee al deseo de llenado, la sensación de la Luz, pero el creado casi no logra percibirlo, porque la Luz es buena. En la fase 1, el creado no siente deseos de la Luz antes de recibirla, y por lo tanto, el recibir la Luz no despierta en él una mejor sensación de la que tenía en su estado anterior, sino que, aparte de sentir esa mínima sensación positiva, la Luz que se expande dentro del creado, le proporciona también la sensación del Dador (ver Diagrama N° 5). El creado comienza a sentir la existencia del Creador. Este percibe que el Creador es el que otorga y el que le brinda lo bueno.

 

La Luz proviene del Creador de forma directa, aunque la sensación del Dador llega a la fase 1 en forma indirecta, como envestida dentro de la Luz (ver Diagrama No 6).

 

Esto es semejante a recibir un regalo: al principio, uno se entusiasma con el regalo en sí. Luego, en una inspección más detallada del mismo, descubre que el presente se ajusta totalmente a su deseo. Como resultado, deduce que quien se lo entregó, lo conoce, lo ama, lo comprende y desea su bien. A partir del regalo, comienza a alcanzar a quien le entregó el presente; es decir, no a quien se lo entrega, sino su actitud hacia él.

Resulta que la primera acción en la creación es alcanzar al Creador, y es la que conduce al ser humano a desarrollarse. Cada uno de los estados del desarrollo del creado, cada cambio, sin importar  cuál, es un paso más hacia el logro de un mayor acercamiento al Creador. Es el juicio respecto a los estados de desarrollo en este mundo, a pesar de que en este mundo, uno es inconsciente de  sus  estados de  desarrollo. La raíz de esto se remonta, como hemos dicho, ya desde la primera acción al principio de la Creación.

Resumen: La fase 1 es el mero deseo – deseo de disfrutar denominado “materia”. Esta fase incluye dos partes: la primera, es la sensación del regalo, y la segunda, la sensación de quien  lo  entrega. En la primer parte, una situación determinada; en la segunda, el motivo por el cual se produjo esa situación. Es decir, en la segunda parte se define la existencia del estado de la raíz de la cual sale el estado 1. Como resultado, comienza el desarrollo.

Fase 2

Cuando la fase 1 identifica las dos partes que hay en su interior, comienza a distinguir cuál de ellas es la parte preferida – la segunda, claro está, que posee atributos más elevados. En la segunda parte, la fase 1 siente al que otorga, al primero en concebir, y como resultado, se despierta en ella el deseo de ser como él.

Por lo tanto, el primer deseo que se despierta dentro del creado es el de la equivalencia de forma – asemejarse al Creador. El deseo de asimilarse al Creador, otorgar, se denomina “fase 2” (ver Diagrama  N° 7). Si al final de la fase 1, el Plan de la Creación era aún forzado, en la 2 se realiza en la práctica. El deseo de la fase 2 es asemejarse en la práctica a la fase de Shóresh(raíz), es decir, ser el otorgante.

Ahora aclararemos cómo puede la fase 2 ser “otorgante”. La fase 2 se desarrolló a partir de la fase 1 – del primitivo deseo de disfrutar. Este deseo es todo el material de la creación. La sensación del Creador dentro del deseo de disfrutar y de asemejarse a Él, son suplementos de ese material, del deseo de gozar que creó el Creador. O sea, que todos los desarrollos y las adiciones al deseo, al material amorfo, el inicial, provienen del reconocimiento del Creador, y del deseo de desarrollarse y ser como Él.

Como resultado  de conocer  al Creador,  la materia  comienza  a crecer y a expandirse. La fase 2, es opuesta a la fase 1 – la fase 1 en su principio desea recibir, y la fase 2 desea otorgar – pero la fase 2 no permite adiciones sobre la fase 1. La fase 2, es del mismo material que la fase 1 (deseo de recibir) que se ha vestido de la forma de otorgamiento. Dentro de la fase 2 se encuentra la fase 1, y dentro de ésta se halla la fase de Shóresh; las fases se van sumando una a la otra. Cuando la fase 2 desea otorgar y ser como el Creador, comienza a pensar: “¿Cómo puedo ser como el Creador? ¿Cómo puedo otorgar, y a quién?” Esta penetra en su estructura interna, evalúa quién es y de qué manera puede asemejarse al Creador. Como resultado, siente que incluye dentro de sí la fase 1 y también la de Shóresh. Pero la fase 2 es de hecho deseo de recibir, y este deseo puede recibir solamente.

Diagrama No. 7

Es decir que aunque en la fase 2 se despierta un deseo de otorgar, no está capacitada a otorgar como el Creador. El propio Creador es el Dador, y el creado, no tiene para dar. Con estas evaluaciones, el creado comienza a comprender que puede utilizar el Plan de la Creación para otorgar al Creador. El Creador lo ama, ya que el Plan de la Creación   es beneficiarle. Por eso, todo lo que el creado debe hacer es recibir, porque el Creador desea darle. Por lo tanto, dentro del deseo de otorgar, se despierta en la segunda  parte de la fase 2 el pensamiento  de otorgar al Creador recibiendo Su Luz. Justamente recibiendo la Luz del Creador, es como el creado va a otorgar al Creador.

Fase 3

En la fase 3, el creado va a realizar su plan de otorgar al Creador a través de la recepción. Del mismo modo que en la fase 1, recibe la Luz del Creador. Él sabe que el Creador creó el deseo y lo llenó de Luz para entregárselo. Pero ahora, él recibe la Luz porque desea asemejarse al Creador como en la fase 2 (ver Diagrama N° 8). La recepción de la Luz para otorgar al Creador se denomina “fase 3”.

Como resultado de la recepción de la Luz para otorgar al Creador, el creado se siente a sí mismo semejante al Creador. En la recepción de la Luz del Creador, el creado, de hecho, otorga al Creador. El creado se siente que otorga como el Creador – siente el nivel del que otorga.

Después de la salida de la fase 3, y las fases 2, 1 y Shóresh que se incluyen en su interior, el creado vuelve a analizar su estado también en la fase 3. El creado es deseo. En la fase 1 su deseo es de recibir – este deseo es su naturaleza. En la fase 2, se le agrega el deseo de otorgar, y en la fase 3 él otorga. El deseo de recibir que existe en el creado proviene del Creador, y su deseo de otorgar, de la sensación del Creador. Resulta que todas las acciones del creado hasta el momento proceden directamente del Creador. El creado en sí, no era más que un activado. Con esto se aclara el motivo por el cual, en la sabiduría de la Cabalá, se conoce al Creador como “la fuerza que actúa en el activado”.

Como resultado de todos estos  cálculos, el  creado comienza  a pensar quién es él realmente. Ya que no es él quien recibió ni tampoco el que se asemeja al Dador. Él sintió solamente en su deseo asemejarse al Creador, pero es el Creador quien implantó en él ese deseo. Es así como el creado descubre que “yo” significa sentir como siente el Creador – es la sensación del creado cuando es independiente.

Fase 4

La sensacióndel “yo” – deseo del creado de disfrutarde la sensación del Creador – comienza a estabilizarse en la parte inferior de la fase  3 y se representa en la práctica en la última fase del desarrollo del deseo, en la fase 4. Esta fase desea en su integridad recibir todo lo que proviene del Creador. No anhela la Luz que procede del Creador en la fase 1, sino que desea disfrutar de ser como el Creador, el que otorga (ver Diagrama N° 9). Al final de la fase 3, esta fase descubre cuál es el significado de estar en el nivel del Creador, y es por eso que ahora, en la fase 4 propiamente dicha, su deseo es el de disfrutar del otorgamiento.

El deseo en la fase 4, es el primer deseo independiente del creado. En todos los períodos anteriores de desarrollo, ya sea directa o indirectamente, los deseos provenían necesariamente del Creador. Pero el deseo en la fase 4, procede del creado. Este comienza a formarse y revelarse al creado a finales de la fase 3, y se establece finalmente en la fase 4. Comparando con las demás fases, sólo la 4 se considera independiente, y por lo tanto, sólo ella merece ser llamada “creado”.

Cuando la fase 4 está completa totalmente se denomina “Ein Sof” (Infinidad) o “Olam Ein-Sof”. En la sabiduría de la Cabalá, “Olam” (mundo) significa estado o sensación del deseo. Por lo tanto, la fase 4 que llena todos los deseos ilimitadamente, se denomina “Olam Ein-Sof”.

 

A veces, los cabalistas describen las fases del desarrollo del deseo a modo de círculos concéntricos, como bulbos de cebolla (ver Diagrama N° 10). El círculo más interno de todos es la fase 4, y el más externo señala a la fase de Shóresh, y el Creador se encuentra por fuera de todos los círculos.

La adición en la fase 4

Entonces, para que el creado alcance una carencia independiente y se sienta como si existiera en ese deseo, debe atravesar cuatro fases de desarrollo del Plan de la Creación. El creado en sí, es la última fase. La fase de Shóresh es el pensamiento del Creador en relación a los creados, y por eso, los cabalistas no la consideran como parte de la Creación propia y tampoco la toman en cuenta junto con las fases 1, 2, 3 y 4 que representan el desarrollo del creado. Además, desde una perspectiva inversa, podemos decir que la fase de Shóresh, 1, 2 y 3 son las fases en las cuales el Creador desarrolla el deseo de recibir con el fin de traerlo a su forma independiente denominada “creado”. Es decir, a veces se enfatiza la fase de Shóresh y otras la fase 4. La fase de Shóresh es el Creador, la fase 4 es el creado, y las intermedias son las fases de desarrollo. Estas fases, desde el Creador hasta el creado, se atribuyen también al Creador – ya que el creado no fue en ellas activo en absoluto. Pero el creado, el cual anhela alcanzar al Creador, logra conseguir también las fases de desarrollo del Creador mismo,  la forma en la cual el Creador dio a luz al creado y lo desarrolla (ver Diagrama N° 11), y conociendo las acciones del Creador, él  logra conseguirlo. Alcanzar al Creador mediante Sus acciones se denomina en la sabiduría de la Cabalá “Mediante Tus acciones Te conoceremos” (canción de la unidad). Es así como los cabalistas investigan la realidad y llegan a comprender al Creador.

La fase 4 disfruta de dos llenados que existen en su interior: de la Luz proveniente del Plan de la Creación, y de la posición  del Creador – su comprensión del significado de ser como el Creador. En el mundo Ein Sof, estas dos formas de llenado la llenan completamente. Estos llenan el deseo de recibir que hay en ella y el deseo de disfrutar por encontrarse en el nivel de otorgante. El deseo de la fase 4 es comparable a un niño que disfruta con lo que recibe de su madre, y de que es ella quien se lo da y se preocupa por él. Él no desea recibir vanamente, sino que sea ella precisamente quien lo llene y lo sirva. En la fase 4, el creado descubre el amor del Creador hacia él, y siente no sólo el llenado sino también el amor, y de ese amor desea disfrutar. Este placer es infinitamente más grande que el propio placer del llenado, el cual se siente en la fase 1 y es el más pequeño. Todos los placeres añadidos provienen de reconocer al otorgante, de la sensación de la importancia del Creador. Si el creado reconoce al Creador como lo más grande e importante, recibirá entonces un suplemento de placer. Por lo tanto, el deseo de recibir que se desarrolló en la fase 4, por encima del deseo de recibir que había en la fase 1, es un agregado que procede del reconocimiento del Creador – de reconocer la brecha que existe entre el nivel del creado en la fase 1 y el nivel del Creador en la fase de Shóresh.

Cuatro fases de la Luz directa

El desarrollo del deseo en sus cuatro fases se denomina “Cuatro fases de la Luz directa”. Cada creado o cada parte del mismo, cada deseo o entidad en toda la creación, deben contener en su interior estas cuatro fases.

La Luz directa, también llamada “Plan de la Creación”, desarrolla la existencia de la ausencia del deseo que se encuentra como si fuera un punto, como un material primitivo. Los cabalistas denominan al deseo que se encuentra en el Plan de la Creación con el nombre: “Existencia de la ausencia”, por ser el punto de partida y no existir ningún estado anterior. Y ese punto se va desarrollando.

Cada pensamiento, cada deseo, cada carencia, cada movimiento o impulso percibidos por el hombre como “soy yo”, son el resultado del desarrollo de cuatro fases que preceden al deseo. Estas cuatro fases no aparecen vanamente en el creado y despiertan en él cualquier deseo, sino que provienen de Arriba, del Creador. De hecho, todo pensamiento que surge en el hombre es el resultado del desarrollo de ciertos estados anteriores, del origen de la Luz, del Creador.

El Nombre HaVaYaH

Entonces, en el creado están incluidos aparte de la fase de  Shóresh, los cuatro niveles de desarrollo denominados “1, 2, 3 y     4”. Se acostumbra señalar los cuatro niveles y la fase deShóreshcon las letras hebreas Yud, Hey,  Vav,  Hey y la punta de la letra Yud  (ver Diagrama N° 12). La punta de la letra Yud  representa la fase   de Shóresh, la letra Yud nos indica la fase 1, la siguiente letra Hey indica la fase 2, la letra Vav indica la fase 3, y la última Hey indica  la fase 4.

La letra Yud, describe el placer que llena el Kli (vasija), y es sentido en el primer deseo de la fase 1. La Letra Hey (o Key), representa el atributo de otorgamiento. La Vav, indica la acción de otorgamiento por parte de la fase 2 en la fase 3. La última letra Hey de la fase 4,   se asemeja en su forma a la Hey en la fase 2, al atributo de Biná, ya que a lo largo del proceso, equipara su forma a la del estado 2. Y es así como logra la equivalencia de forma con el Dador, con la fase de Shóresh.

Sfirot

Cada una de las fases posee un nombre. Estos se denominan “Sfirot” (plural) – “Sapir” (heb, singular: alumbra), ya que hay luz dentro de su deseo, que ilumina por la Luz que lo llena. Las Sfirot   se llaman “Kéter ”, “Jojmá”, “Biná”, “Zeir Anpin” y “Maljut” (ver Diagrama N° 13).

Kéter significa corona, proviene de la palabra hebrea “Koteret” (Título).Kéter es el principio de todo – el Plan de la Creación que corona, que obra y controla toda la realidad, desde el principio hasta  el final.  

Jojmá se llama así, porque en el estado 1 vemos toda la Luz y el Kli que le asignó el Creador a sus creados. La fase 1  contiene en su interior todo el Kli y la Luz que provienen de la fase de Shóresh, en sus formas primarias. Todas las demás fases, no son más que el desarrollo de la fase 1. Si bien en las fases 2, 3  y  4, el creado adquiere entendimientos, atributos y  nuevos estados, pero de hecho, todos ellos existen en potencial ya en la fase 1, y por eso esta es  llamada Jojmá:  del hebreo,  “cierta fuerza“.

Biná” proviene del verbo hebreo “Habaná” (comprensión). En el estado 2, el creado comienza a comprender en cierta medida quién es quien hizo todo esto, cuál es su naturaleza y cuál es su deseo. El Plan de la Creación se revela por primera vez en Biná. Como resultado de reconocer y comprender al Creador, se despierta en Biná el deseo de otorgar. También el hombre, si desea alcanzar el atributo de otorgamiento, debe comprender primeramente qué es: cuán grande es en relación a su deseo, equivalente al deseo de recibir que existe en Jojmá.

Zeir Anpin” (ZA) significa “cara pequeña”. “Cara” es decir: iluminación de Jojmá, lo que el  Creador expone ante  sus creados, Su beneficio. Zeir Anpin se llama “cara pequeña” porque el esmero del hombre de asemejarse al Creador es como el de un niño que desea ser como su padre e imita sus acciones. Maljut (reinado) se llama así porque reina sobre sus deseos. El deseo de Maljut es el primer deseo independiente. Ella misma, en definitiva, es la que llena su deseo, y se siente en él como la receptora y disfruta del regalo y de quien se lo entregó.

Seis Sfirot en Zeir Anpin

Los cabalistas  hablan generalmente  sobre diez  Sfirot  y  no cinco. Esto se debe, a que la Sfirá Zeir Anpin incluye seis Sfirot denominadas “Jésed”, “Gvurá”, “Tiféret”, “Nétzaj”, “Hod” y “Yesod”. Cuando los cabalistas destacan la existencia de diez Sfirot, ya se toman en cuenta las seis de ellas que están dentro de Zeir Anpin, y es como si el propio Zeir Anpin no fuera incluido en la Sfirá (ver Diagrama N° 14). Y uno se pregunta, ¿Si Zeir Anpin significa “Cara Pequeña”, el esmero del creado de ser como el Creador, ¿por qué es él justamente el que incluye otras seis Sfirot?

En cierta medida, Zeir Anpin es similar a Kéter . Este influye sobre todas las fases inferiores, y Zeir Anpin, en su acción, desea otorgar como Kéter . Pero Zeir Anpin desea  otorgar  de  abajo hacia Arriba, hacia el Creador, y para ello debe construir en su interior un sistema como el del Creador (KaJaB – Kéter , Jojmá, Biná). Este sistema son las tres Sfirot de Jésed, Gvurá y Tiféret que se encuentran en Zeir Anpin: Jésed de Zeir Anpin es similar  a Kéter , Geburá a Jojmá, y Tiféret a Biná.

La Sfirá Netzaj de Zeir Anpin es la acción de  Zeir Anpin. La Sfirá Hod es la Maljut de Zeir Anpin – el deseo de Zeir Anpin  de  realizar él mismo la acción de otorgamiento. Y la Sfirá de Yesod es la suma de las cinco acciones de Zeir  Anpin (JaGaT NeH- Jésed, Gvurá, Tiféret, Nétzaj y Hod). Cinco acciones de Zeir Anpin hacia el Creador equivalentes a las cinco fases que incluyen (Kéter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin, Maljut).

Con esto nos queda claro el motivo por el cual Zeir Anpin incluye en su interior cinco partes, a pesar de ser pequeño. Es así como realiza su acción de otorgamiento hacia el Creador.

NaRaNJaY

Los deseos en las cinco fases se impresionan de las Luces que los llenan. Kéter es la propia Luz. Nosotros no estamos capacitados para entender qué es la Luz que hay en Kéter, fuera de que es atraída por el Creador. En Jojmá ilumina una Luz llamada “Jojmá”, y en Biná ilumina una Luz llamada “Biná”. En Zeir Anpin, ilumina un poco de la Luz de Jojmá y un poco de la Luz de Biná, ya que Zeir Anpin es el resultado de las fases A y B. Maljut recibe toda la Luz para su propio placer, y la Luz que hay en ella es la de Jojmá. En Maljut, también Biná se transforma en Jojmá, ella realmente desea disfrutar.

De acuerdo a su intensidad, se acostumbra a llamar las Luces     con cinco nombres: “Néfesh”, “Rúaj”, “Neshamá”, “Jaiá”, Y “Yejidá(NaRaNJaY) (ver Diagrama N° 15).

El nombre “Néfesh” deriva de la palabra “Nefishá” (reposo), esta nos sugiere, que el creado aún no siente nada. La palabra “Rúaj” (viento) indica ya algún tipo de cambio,  pero este cambio,  no se      le atribuye al creado. Al igual al viento que pasa y desaparece, es imposible ejercer sobre él, sino sólo sentir el movimiento.

El nombre “Neshamá” (alma) indica algo que existe dentro del hombre y nace en él desde el Superior. El primer contacto del creado con el Creador, según el equilibrio del atributo interno, se efectúa en Biná, y por lo tanto, la Luz que la alumbra se denomina “Neshamá”.

La Luz de “Jaiá” se llama así, porque ilumina cuando la criatura comienza a actuar por sí misma, cuando hace un movimiento independiente. La Luz “Yejidá” alumbra cuando la criatura alcanza la identidad del Creador y desea disfrutar de Su estatus o unirse a Él.

Los cinco nombres de las Luces indican una gama muy amplia de estados y no un solo estado en un solo mundo. Los cabalistas los utilizan para describir estados a lo largo de toda la sabiduría de la Cabalá. Los cinco nombres de NaRaNJaY, nos permiten evaluar en nosotros todos los estados existentes en el desarrollo de las fases de Shóresh, 1, 2, 3 y 4.

Luz de Jojmá y Luz de Jasadim

Como explicamos anteriormente, las Letras Yud (י) – (Hey (ה) – Vav (ו) – Hey (ה) y la punta de la letra Yud, indican la diferencia entre los cinco estados. Los cuatro estados y sus raíces se diferencian entre sí en su forma. Pero si el deseo es diferente, significa que el contenido también lo es, ya que éste depende del deseo. La “Luz directa” que construye las cinco fases: Shóresh, 1, 2, 3 y 4 es atraíada del Creador. Las fases se desarrollan, y de acuerdo a sus deseos, sentirá cada una un llenado diferente al de esa “Luz directa”. La Luz que se extiende del Creador se denomina “Luz simple, circundante o directa”.  Ella construye las cinco fases, y en cada una de ellas ilumina su propia luz.

“Luz de Jojmá” ilumina en la fase 1, “Luz de Jasadím” en la fase 2, las Luces de Jojmá y de Jasadím iluminan en la fase 3, y Luz de Jojmá grande ilumina en la fase 4.

El propio Kli es el deseo de recibir y sus atributos principales son dos: recibir u otorgar. En contraposición a estos dos, pueden propagarse en el Kli dos clases diferentes de placeres: el de recepción, llamado “Luz de Jojmá”, y el de otorgamiento denominado “Luz de Jasadim” (ver Diagrama N° 16). Solemos dibujar el placer por el otorgamiento como una flecha saliendo del Kli en dirección hacia arriba. El dibujo de la flecha hacia abajo, representa la dirección de la acción de otorgamiento y no el placer en sí.

Resumiendo: Si el Kli recibe y siente placer con la recepción, el placer sentido en él se denomina “Luz de Jojmá”; y si el Kli desea ser como el Dador, el placer que hay en él como resultado de equiparar los deseos se denomina “Luz de Jasadim”. En cada una de las fases 2, 3 y 4 existe la sensación del Dador, sensación de otorgamiento por parte del Dador, sensación de recepción del que recibe y sensación de la acción (recepción o entrega) por parte del receptor.

Pero el Klí en sí no puede dar. Puede recibir como en la fase 1 o no recibir y desear dar, como en la fase 2. Aunque la fase 2 desea dar, no da, ya que no está capacitada para hacerlo. Para dar, debe recibir como en la fase 1 y debe hacerlo con intención de otorgar placer al Dador, como en la fase 2. Con esto podemos comprender el motivo por el cual en la fase 3 iluminan en conjunto tanto la Luz de Jojmá como la de Biná.

Resulta que la acción de entrega por parte del creado,  de  hecho es recepción, pero acompañada de intención. La acción de recepción con intención de otorgar se denomina “otorgamiento” (ver Diagrama N° 17). Solo así el creado puede otorgar, porque fue creado de un principio como deseo de disfrutar, recibir y llenarse a sí mismo únicamente.

Por lo tanto, cuando la fase 4 recibe todo, de acuerdo al deseo de otorgar que siente en las fases anteriores y de acuerdo al deseo de recibir que siente en su propia fase, es denominado “Maljut”. La Maljut domina. Ella desea que todos los estados se revelen ante ella, para poder disfrutar de ellos ilimitadamente. No tiene límites en la recepción de la abundancia, y por lo tanto es llamada “Maljut de Ein Sof” (Infinito).

Estructura de la realidad

La realidad completa es el resultado de cuatro fases de la Luz directa y sus raíces, que son: la punta de Yud, Yud misma–HeyVavHey, o diez Sfirot Kéter , Jojmá, Biná, ZA y Maljut, y las Luces, Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jaiá y Yejidá que iluminan en su interior.

Más adelante, cuando entremos en cada fase y en cada Sfirá, podremos comprender también sobre todos los seres y criaturas que existen en los cinco mundos, “Adam Kadmón”, “Atzilut”, “Briá”, “Yetzirá” y “Asiyá”. Estos cinco mundos salen de Maljut de Ein Sof, y de Maljut de Ein Sof ylosmundosnacenlasalmasdetodosloscreados. También los creados se dividen en cinco niveles –Shóresh(raíz), inanimado, vegetal, animado y Adam (hombre). Pero el hombre es el único de todas las criaturas que debe corregirse según la equivalencia de forma. El estado en el cual la Maljut es corregida por el hombre atravesando todos los mundos y los creados, se denomina “Gmar Tikun” (fin de la corrección). El hombre corrige también sus estados anteriores, el inanimado, el vegetal y el animado, y en su raíz llega hasta el Creador. No existe otra realidad más que las cuatro fases y sus raíces, Yud –Hey –Vav Hey, o Kéter , Jojmá, Biná, Zeir Anpin y Maljut. Todo el material de aprendizaje dentro de la sabiduría de la Cabalá, todo lo que se nos revele, está incluido en estas cinco fases (ver Diagrama N° 18), en especial en la última de ellos, en Maljut, la cual incluye todas las últimas fases. El deseo de la Maljut, somos nosotros. Si estudiamos la realidad, nuestro deber de llegar al fin de la corrección y los medios para lograrlo, concretaremos el Plan de la Creación y alcanzaremos la integridad y eternidad equiparando la forma con el Creador.

La sabiduría de la Cabalá incluye en su interior toda la realidad,   la Superior y la inferior, todas las criaturas, la manera en que el Creador se manifiesta ante Sus creados, la manera en que los creados comparan sus actitudes con la del Creador, y la actitud del Creador hacia ellos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Por qué no pediste?

La importancia de la preparación de la vasija para recibir al Creador

El pensamiento correcto

La mente es como una calculadora

Manifestaciones del deseo

Pensamiento y Deseo

Clip: Manifestaciones del deseo

artículo 153 de Shamati – “El pensamiento es el resultado del deseo”.

1º Leer el siguiente extracto del artículo anterior:

“El pensamiento es el resultado del deseo. Una persona piensa en lo que desea, y no piensa en lo que no desea. Por ejemplo, una persona jamás piensa en el día de su muerte. Por el contrario, siempre tenderá a contemplarse en un estado de eternidad, ya que esto es lo que desea. De esta forma, uno siempre tiende a pensar en aquello que es deseable para él.»

  • Pregunta: ¿Cuál es mi deseo más significativo? ¿Qué es lo más importante para mí en la vida?

Somos seres sensitivos. Cuando se despierta en nosotros un deseo, sentimos la necesidad de algo y la mente comienza a actuar y nos ayuda a comprender qué queremos sentir y cómo podemos llegar al estado deseado. Equivocadamente, la gente se mide a sí misma y a sus semejantes según su intelecto, pero en realidad, el intelecto sirve al deseo. La materia que es creada es el deseo.

En el desarrollo espiritual, la mente material no determina nada. La comprensión pasa por el corazón, por el cambio del deseo. Es el desarrollo sensitivo donde adquirimos deseos de una nueva cualidad. Estos deseos crean en nosotros un nuevo intelecto, una mente espiritual, que nos ayuda a continuar trepando los 125 escalones del alcance espiritual.

Clip: La mente es como una calculadora

2º Seguir leyendo el artículo Shamati 153

«Sin embargo, el pensamiento cumple una función particular: intensifica el deseo. El deseo permanece en su sitio; no tiene el poder de expandirse y de ejecutar su acción. Aun así, por medio del pensamiento y de la contemplación respecto de algún asunto determinado causa que el deseo le pida al pensamiento que le provea algún consejo o sugerencia acerca de cómo realizar ese deseo; de este modo el deseo crece, se expande y ejecuta su trabajo.

Resulta que el pensamiento está al servicio del deseo, y el deseo representa el objeto. Ahora, puede haber un “objeto” grande o pequeño. Un gran “objeto” tiende a dominar a los más pequeños.

A quien tiene un pequeño “objeto” y no posee dominio en absoluto, se le aconseja incrementarlo a través de persistir en el pensamiento del deseo, ya que el pensamiento crece en la medida que uno piense en él.

Y de este modo, podemos decir que “en Su ley medita él día y noche”; pues al persistir en ello, alcanza un gran “objeto” hasta convertirse en el verdadero dominador.»

  • Pregunta: ¿Cómo puedo dominar mis pensamientos y mis deseos?

Cuanto más grande es la intensidad del pensamiento, más grande es el deseo. La sabiduría de la Cabalá es una sabiduría muy especial, ya que por una parte habla de sentimientos como odio y amor, y por otra parte su lenguaje es científico y hace uso de términos como los mundos y las Sefirot, Kelim y Luces, diagramas y tablas.

Supuestamente lo emocionall y el lenguaje científico-técnico están alejados uno del otro. Pero el asunto es que para desarrollarse emocionalmente, y llegar al propósito espiritual, necesitamos de análisis y medidas. Nosotros averiguamos sobre el deseo – medimos las cualidades del alma que se desarrollan en nosotros en relación a las cualidades del Creador. El intelecto viene a dirigirnos, a enderezarnos, a catalogar, a dividir, a medir y a pesar el sentimiento.

También en nuestro mundo es imposible desarrollarse sin combinar la mente y el sentimiento. Si alguien cuenta solo con la mente sin el sentimiento es como una máquina.  Y si solamente tiene sentimiento sin mente, ni hablar… La sabiduría de la Cabalá nos enseña a encontrar la línea media entre el sentimiento y la mente, de modo que uno se llene con el llenado correcto, con el llenado que realmente vale la pena.

  • Pregunta: ¿Cómo desarrollar pensamientos que nos promuevan hacia la espiritualidad? ¿Cómo alcanzar lo que tanto deseamos?

Clip :  El pensamiento correcto

 

Luz y Kli

Descubrimiento de la realidad superior

La sabiduría de la Cabalá analiza la estructura de la realidad general, desde sus comienzos. Esta antigua sabiduría, nos fue entregada por personas que desarrollaron sistemas, herramientas  y métodos para conseguir la naturaleza espiritual. Aquellos adquiridores de la espiritualidad investigaron profundamente la realidad y nos relataron lo que habían alcanzado.

Todas las sabidurías del mundo y las ciencias naturales son el resultado de la investigación de una parte determinada de la realidad en la cual se encuentra el hombre. Esta investigación es realizada a través de cinco sentidos: vista, audición, olfato, gusto y tacto. Pero existe otra parte de la realidad que está oculta a nuestra vista – la cual el hombre no percibe con sus cinco sentidos. Es posible investigarla solamente desarrollando un sentido adicional o un nuevo atributo, utilizando la sabiduría de la Cabalá. Esta sabiduría, le esclarece al individuo lo que naturalmente está oculto ante él, y por eso se la llama “sabiduría de lo oculto”.

¿Por qué una parte de la realidad se encuentra oculta y otra descubierta? Porque el hombre percibe la realidad según la equivalencia entre los atributos. En otras palabras, el individuo descubre lo que está a su alrededor de acuerdo a sus atributos internos y si se abrieran esos atributos que le faltan, los percibiría fuera de él como formas anexas.

Desde el principio, los sentidos humanos están regulados para captar ondas de una intensidad y frecuencia determinadas. Si la frecuencia e intensidad de las ondas que se encuentran fuera del hombre son iguales a la orientación de sus sentidos, este las captará, y no importa si esas ondas contactan con los nervios olfatorios, con el ojo o con el tímpano. Fuera del individuo hay solo ondas, y si su sistema corporal interior logra captarlas, se forma en él la imagen de la realidad.

El sistema cabalístico ayuda a la persona a construir un nuevo atributo en su interior, un nuevo sensor que le permite captar frecuencias nunca antes percibidas. Esta nueva adición, forma una imagen accesoria denominada “mundo superior”.

¿Por qué se conoce este mundo como “superior”? Porque uno logra descubrir que en esa parte de la realidad que hasta el momento estaba oculta ante sus ojos y ahora le es revelada, nacen todas las fuerzas futuras que se percibirán de diferentes formas en sus sentidos naturales. Estas fuerzas, las captará como algo generado por encima de sus sentidos naturales que luego desciende a sus sentidos e ilustra en ellos la imagen del nuevo mundo y la percepción del tiempo. La nueva realidad que se revela al hombre es llamada “mundo superior”, porque precede a lo que sentirá en sus sentidos naturales. Con esto también nos queda claro el motivo por el cual a aquellos que obtuvieron la espiritualidad se les llama “cabalistas” (del hebreo: receptores): el nombre cabalista indica su capacidad de recibir la imagen de la realidad anterior como la imagen natural captada por sus cinco sentidos.

El descubrimiento de la realidad superior, sus raíces y su investigación, permite comprender sus orígenes. Investigando el mundo superior, el hombre obtiene la fuerza especial que encierra en ella todos los sucesos del mundo superior y también los de este mundo a la vez. Es lo primero que uno alcanza y es por eso que se le conoce con el nombre de “Boré” (Bo Re – Ven y Ve) – Creador.

El Creador ha creado la realidad superior e inferior en su totalidad, los niveles inanimado, vegetal, animado y hablante que existen en ella. Él dirige, controla y domina cada uno de los detalles con una sola fuerza, un solo pensamiento y un solo propósito. Esto es lo que se revela a los cabalistas al aprender la realidad superior.

Los cabalistas descubren que la naturaleza de la Fuerza Superior hacia toda la creación es “buena y benefactora” – buena y benefactora en relación a todos los sentidos, los que el hombre logra desarrollar y aquellos que son innatos y siente a través de ellos la influencia de una fuerza  única. El punto de partida de esta única fuerza es el amor.   Así sienten los cabalistas. Partiendo del amor, llamado en el lenguaje cabalístico “deseo de otorgar”, creó el Creador toda la realidad, los niveles inanimado, vegetal, animado y hablante, con el propósito de beneficiarle. ¿Qué es esa “naturaleza”? la Fuerza Superior es infinita, íntegra –  su amor,  denominado “deseo  de otorgar”,  no proviene de  la carencia sino del otorgamiento, de todo lo bueno que siente con   su integridad. Por lo tanto, el Creador desea llevar a sus creados a un estado en que ellos mismos descubran Su integridad – y entonces, a través de Su acción, beneficiar a sus criaturas.

Pero si el creado se encuentra fuera del Creador, ¿cómo es posible llevarlo a la perfección del propio Creador? Es decir,  si  esa  Fuerza  Superior  única  se  encuentra  en  un  estado perfecto,

¿cómo es posible que otra entidad se encuentre en ese  mismo estado de perfección? Para que esto sea posible, los dos deben convertirse realmente en uno, o al menos hallarse en la misma cualidad. Preguntas como estas nos familiarizan con los primeros términos básicos de la sabiduría de la Cabalá. La semejanza entre dos cuerpos se conoce en Cabalá como “equivalencia de forma”. Esta equivalencia describe el estado en el que dos cuerpos, dos deseos, dos personas, o el Creador y una persona, permanecen  cada uno acorde a su naturaleza, sin hacer ningún cambio,  pero con  atributos  e  intenciones similares.

El atributo del Creador es el otorgamiento. El material del Creador, o la respuesta a la pregunta quién es el Creador, se encuentran más allá de la percepción humana. La sabiduría de la Cabalá la denomina “Su Esencia”. El hombre percibe solo lo que  a él llega del Creador y por lo tanto no tiene ningún fundamento para hablar de “Su Esencia”

Del Creador llega al creado lo bueno – el atributo de otorgamiento (ver Diagrama N° 1). De este modo, el creado siente el atributo del Creador hacia él. Sin tomar en cuenta la naturaleza del hombre – alcanzando la medida de otorgamiento que existe en el Creador hacia él, igualará su forma a la del Creador y se le asimilará. El otorgamiento del Creador al hombre es lo único que éste comprende, siente y capta. De esta forma, se le revela la naturaleza del Creador. El hombre solo debe llegar a esa forma de otorgamiento al Creador para igualarse a Él.

Como hemos dicho, el propósito de la creación es llevar a los creados al estado del Creador, porque Su estado es la perfección. El Creador nos ha creado de manera que anhelemos esa perfección, y la sensación de su falta se conoce en el lenguaje cabalístico como “carencia”. En  el  hombre  está  impreso  un  impulso  interminable de alcanzar la perfección del Creador. Este impulso proviene del pensamiento del Creador hacia nosotros – pensamiento llamado “el Plan de la Creación el cual es beneficiar a Sus creados”.

El creado percibe del Creador sólo Su atributo de otorgamiento. Fuera de eso, no percibe de Él más nada; todo lo demás es a nivel de “Su Esencia”. Esto se puede comparar a la manera en que un niño percibe a su madre, comportándose como si ella fuera toda para él – que toda su función es servirlo y preocuparse por él. El niño no logra captar la esencia de su madre y no está consciente de que es también mujer o esposa, o que tiene otras ocupaciones o problemas. Para el pequeño, su madre está consagrada a él y debe preocuparse por él y solamente capta su actitud respecto a él y de acuerdo a eso la llama “mamá”.

Así como se comporta una madre con su hijo, lo hace también  el Creador con sus  creados.  Si el  hombre  adquiere  el  atributo del Creador, que es el de otorgamiento, se asimila a Él y siente que se encuentran juntos. El hombre consigue el estado del Creador, y con esto, alcanza la perfección de acuerdo al Plan de la Creación. En este contexto,  es  importante  recordar, que la equivalencia de forma implica equiparar las formas externas del Creador y el creado. El material de la criatura permanece sin cambiar.

Diferentes grados en la equivalencia de forma

El creado posee muchos atributos, y debe llegar al estado en que todos estén en la forma de otorgamiento. Solo así la equivalencia de su forma con la del Creador será considerada perfecta. Pero la equivalencia de forma puede ser también parcial:

  • Si el hombre no se encuentra en el estado de otorgamiento como el del Creador en absoluto, entonces, es completamente opuesto al Creador, y está tan lejos de Él como oriente de occidente (ver Diagrama N° 2, fase 1).
  • Si uno de los atributos del creado se asimila al del Creador, se produce entre ellos un contacto en ese mismo atributo (Diagrama N° 2, fase 2).
  • Si varios de los atributos del creado se asemejan a los del Creador, entonces, ambos se conectan juntos en esos mismos atributos (Diagrama N° 2, fase 3).
  • Cuando todos los atributos del hombre se asemejan al del Creador, ambos serán como uno (Diagrama No 2, fase 4).

El estado en el cual el hombre logra corregir todos sus atributos de acuerdo al Creador, se llama, en la sabiduría de la Cabalá, “unidad”, “perfección” o “adhesión”.

A veces, los cabalistas utilizan el término “adhesión” para representar el final de la corrección. Esta palabra indica la adhesión del Creador y su creado, juntos, como dos atributos idénticos. Por parte del Creador, el final de la corrección es la meta de la Creación. Por parte del creado, es la meta de su desarrollo.

Vía del desarrollo

Como hemos mencionado, la sabiduría de la Cabalá distingue entre “Su Esencia” y el “Creador”, el cual crea a sus creados mediante el atributo de otorgamiento con el plan de que se le asimilen, y luego de crearlos influye en ellos para que se asemejen a Él.

El Plan del Creador hacia nosotros se denomina “Plan de la Creación de beneficiar a Sus creados”. Pero nosotros, lo sentimos así solo después de asimilarnos a Él – entonces, nos sentimos bien. Durante nuestro desarrollo, cuando trabajamos en nuestra corrección de la equivalencia de forma, antes de lograr nuestro estado final, probablemente nos sintamos mal.

Durante el desarrollo, el hombre se encuentra en un estado de elección. Y es por eso, que justamente al hombre, y no al inanimado, vegetal o animal, se le dio la posibilidad de recibir la sabiduría de la Cabalá y comprender a través de ella los acontecimientos y el mundo en el que vive. Durante el desarrollo, el hombre avanza solo a través del libre albedrío. El trabajo sobre la equivalencia de forma, requiere del hombre mucho empeño y esfuerzo, y sólo al hacerlo, puede lograr un avance – no hay otra opción.

La función de la sabiduría de la Cabalá, es explicar al individuo cuál es el esfuerzo que se requiere para completar todo el camino, desde el momento de su creación hasta el final de su corrección. Esta sabiduría esclarece las acciones que el hombre debe efectuar por sí mismo, por su propia voluntad y conciencia, para llegar desde la forma opuesta hasta el final de la corrección – del estado en el cual el Creador otorga y Su creado no, hasta la perfección, la unidad y la adhesión.

Los cabalistas dicen que el hombre atraviesa parte del camino sin tener conciencia de ello. Nace, vive y muere sin saber dónde se encuentra y qué debe hacer. Otra parte del camino, lo atraviesa conscientemente. Comienza a interesarse y como resultado, logra comprender dónde se encuentra, en qué realidad, qué debe hacer y cómo unirse al Plan de la Creación de beneficiar a Sus creados.

Este plan activa toda la realidad y presiona al hombre con el fin de moverlo de su estado inicial al de su corrección final. Por lo tanto, los cabalistas dicen que el Plan de la Creación es el motivo de todos los problemas y sufrimientos, de todos los eventos desagradables y  de todas las carencias, desde las más pequeñas hasta las más grandes. El Plan de la Creación proviene de todo lo bueno del Creador, pero empuja al individuo hacia la equivalencia de forma y es por eso que sentimos esa presión como negativa.

Todo lo malo y todas las dificultades que siente el hombre son manifestaciones de la falta de equivalencia de forma con el Creador. Si solo el estado en el que el creado y el Creador se encuentran en unidad es percibido por el hombre como positivo, entonces mientras no alcance este estado se sentirá mal. Resulta con esto que el creado se siente mal de acuerdo a su desarrollo si ha llegado al estado en el cual de acuerdo al Plan de la Creación debe apresurarse en su evolución.

Como dijimos anteriormente, la sabiduría de la Cabalá esclarece el concepto de “Bo Re” (Creador), derivada de la combinación de las palabras “Ven y Ve”, indica la capacidad del creado de descubrir al Creador, acercarse a Él, comprenderlo, y como resultado, entender cómo puede cambiar en relación a Él. La sabiduría de la Cabalá se ocupa de la realidad en general, la superior y la inferior, la percibida por los cinco sentidos y aquella que se siente con un sentido adicional. Ella nos aclara el desarrollo de toda la creación, tanto en sus causas como en sus formas. Nos explica, además, el motivo por el cual el mundo está estructurado de esta forma y describe el desarrollo de cada una de las almas y cada uno de los detalles de la creación, como así también las relaciones entre cada una de sus partes. De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, el hombre, como corona de la creación, está comprometido a llevar toda la realidad a la unión, la perfección, la corrección final.

El camino del hombre lo conduce de un total distanciamiento del Creador a una total equivalencia de forma con Él. Del mismo modo que el Creador otorga al hombre, y este lo siente y de la forma como el hombre percibe al Creador, así debe este corregirse en su forma externa respecto al Creador. Es así como el hombre comienza su camino de manera totalmente opuesta al Creador. Al principio de su creación completamente opuesto al Creador, y al final de su corrección totalmente semejante. El recorrido desde el estado inicial al estado final se denomina “camino de la corrección”, y el hombre avanza en él por elección propia.

La pregunta es, ¿por qué el hombre debe iniciar su recorrido desde un estado opuesto al del Creador, y desde allí atravesar  todo el camino? Los cabalistas dicen, que para sentir el estado de adhesión, debemos sentir primero su carencia. Cada una de las sensaciones del hombre son sentidas en relación a su estado opuesto, como está escrito: “el predominio de la luz sobre la oscuridad” (Eclesiastés 2:13). Incluso en nuestro mundo, la experiencia sobre algunos detalles de la realidad exige el conocimiento de todos sus elementos contrapuestos. Sólo así, el hombre puede lograr adquirir conocimiento sobre algo determinado. Este nunca percibe algo por lo que es, sino solo relacionándolo o comparándolo con otra cosa.

El conocimiento de la persona proviene del enfrentamiento de dos elementos, uno frente al otro.

El hombre entonces debe experimentar y comprender su estado incompleto, un estado sin corrección y adhesión, y al descubrir esta carencia, alcanzar el estado perfecto.

El final de la acción se encuentra en el pensamiento inicial

Antes de comenzar el estudio, repasaremos las formas de aprendizaje.

Los cabalistas alcanzan la realidad superior, que incluye nuestra realidad. Ellos sienten tanto las raíces superiores como sus registros en nuestro mundo y nos describen sus logros espirituales.

La sensación de la realidad superior, comienza con la mínima obtención de las raíces de la realidad, lo que encontramos por encima de lo que se revela ante nuestros ojos, por encima de la sensación de nosotros mismos y de lo que nos rodea. Esta sensación va creciendo hasta conseguir todo lo que existe, todo lo que tiene origen en el Creador y se llama “creado”. El nivel más profundo del alcance espiritual incluye la sensación de los mundos superiores y la de nuestro mundo, la sensación de los creados en los mundos superiores y en nuestro mundo, la obtención de las vías de dirección y supervisión, las correcciones y los desarrollos durante todos los estados. Sin embargo, la percepción de la realidad integral se desarrolla gradualmente en el hombre. En sus comienzos, el hombre común, en nuestro mundo, no logra percibir más allá de lo que ven sus ojos. Es así como percibe su realidad y es así también como la describe en el mundo. El pensamiento del hombre sobre su realidad en este mundo, es señal del comienzo del desarrollo.

En estados más avanzados, logra penetrar a través de la imagen de este mundo y descubre las fuerzas que se encuentran detrás de ella. En definitiva, después de ingresar en la realidad que se encuentra por encima de este mundo, logra percibir toda la realidad como un sistema único. Los cabalistas no acostumbran a describir todo el camino requerido para investigar y alcanzar la realidad espiritual. En este sentido, el descubrimiento espiritual se puede comparar al de un descubrimiento científico.

El descubrimiento espiritual, como el de un nuevo fármaco o cualquier otro descubrimiento científico, requiere décadas de investigación, muchísimo esfuerzo, búsqueda y empeño. Pero la gente no se interesa por esto, sino en el resultado final, lo que se puede percibir, el producto que se les presenta y está a su servicio. Con este ejemplo, podemos comprender por qué los cabalistas no acostumbran a relatar todo el camino, aunque parte del estudio    lo describe también. Los cabalistas generalmente nos presentan   la imagen final, una visión general, que incluye toda la realidad. Ellos alcanzan al Creador y el atributo de otorgamiento, y por lo tanto, deciden comenzar a describir su aventura, no a través de ellos mismos sino a través del Creador, es decir, de Arriba hacia abajo.

El cabalista no explica el descubrimiento del camino desde su comienzo hasta la obtención total de la realidad. Su explicación comienza justamente a partir de la fuerza que decidió crear la realidad y la manera en que realiza Su plan. Así también lo aprenderemos nosotros.

Todos los libros de Cabalá describen la realidad de manera sistemática, comenzando con el Creador, ya sea Árbol de la vida de Arí (Rabí Isaac Luria, 1534-1572), Introducción a la sabiduría de la Cabalá ó Talmud Eser Sfirot de Baal HaSulam (Rabí Yehuda Ashlag, 1884- 1954) o cualquier otro libro de Cabalá. Si estudiamos nuestras raíces, el comienzo de la creación, el deseo y la intención del origen de la misma, podremos comprender todos los sucesos que acontecen en nuestra vida.

Está escrito: “El final de la acción se encuentra en el pensamiento inicial” (oda “Lejá Dodí”). La forma final existe desde el comienzo como la meta, y es la que determina lo que sucede en cada una de las fases. Por lo tanto, si logramos conocer el comienzo de la creación, podremos comprender mejor la realidad y evitaremos errores. Podremos observar cualquier situación desde la perspectiva del Plan de la Creación y verlas como lo haría el Creador. Así lograremos avanzar correctamente, y pasaremos cada vez de un estado de carencia a otro mejor y más completo.

Comenzaremos explicando entonces el Plan de la Creación.

Fase de Shóresh: (raíz) La LUZ (Or)

Diagrama No 3

El Plan de la Creación es el pensamiento del Creador de crear al creado con el fin de beneficiarle. Este plan lo conocemos con el nombre de “Luz” (deseo de otorgar) (ver Diagrama N° 3), y es la raíz de toda la realidad. Los cabalistas dicen que antes del Plan de la Creación había algo imperceptible llamado “Su Esencia”. No podemos alcanzar esta esencia, está sellada para nosotros. No sabemos nada claro respecto a “Su Esencia”, fuera de que existe.

Probablemente en el futuro, en estados más avanzados, el creado logre acercarse a “Su Esencia”, conocerla y conseguirla. Pero, por ahora, los cabalistas describen al individuo el camino de la corrección sólo hasta su final, hasta equipararse con el Plan de la Creación, y no se ocupan en absoluto de lo que está por encima de esto.

LA VASIJA (Kli)

El motivo de crear el deseo o vasija de disfrutar es el deseo de la Luz de complacer a alguien. Dado a que desea complacer a alguien, debe crear a ese “alguien” que quiera recibir de ella el placer. Por lo tanto, si en la Luz el Plan de la Creación, el creado existe solo en pensamiento y se considera aún perteneciente al Creador, al crear la vasija, (deseo de recibir) la Luz ya puede otorgar al Creado y por lo tanto pertenece a él.

En la próxima lección estudiaremos las fases en las que la Luz crea este deseo completo.