Entradas

depresión femenina y sentido de la vida

La depresión femenina y el sentido de la vida

La depresión es una epidemia global. Actualmente, más de 300 millones de personas en todo el mundo sufren de depresión, y el número de mujeres que son diagnosticadas prácticamente dobla el de hombres.

¿Por qué esta brecha de género tan llamativa entre las personas deprimidas de todo el mundo?

Al ponerlo en contraste con los hombres, vemos que la insatisfacción en las mujeres tiene una profunda raíz espiritual. Se halla alojada en la naturaleza femenina.

¿Hay algo que pueda satisfacer plenamente a una mujer?

Según la sabiduría de la Cabalá, sí que lo hay.

El logro espiritual.

La espiritualidad se alcanza cuando la mujer –la fuerza femenina– usa su profundo deseo de impulsar al hombre –la fuerza masculina– para alcanzar un propósito más elevado en la vida. Esa complementariedad entre las fuerzas opuestas, la masculina y femenina, les permite alcanzar juntos armonía y satisfacción.

La capacidad femenina de llevar al mundo a un estado superior se encuentra en los propios fundamentos de la humanidad. Tal como dice el viejo proverbio: «La mano que mece la cuna es la mano que domina el mundo». La naturaleza fue diseñada de modo que la habilidad femenina determinase cómo modificar y dirigir correctamente el mundo, es decir, cómo encontrar la cooperación adecuada entre las fuerzas masculina y femenina para que ambas funcionen juntas de forma solidaria y armoniosa.

La sensación de anhelo en la mujer es evidentemente mucho mayor que en el hombre. Un hombre puede llenarse más fácilmente con satisfacciones terrenales, por ejemplo, participando en actividades junto a sus amigos.

Una mujer desea más profundidad. Desea calor y amor. Empatía y apoyo. Su forma de satisfacción es mucho más compleja que la de los hombres.

Todo comienza y termina con la mujer. Se siente a sí misma como el centro de la realidad, porque de hecho, es el eje sobre el cual gira el mundo. Su sentido de unicidad es un sentimiento natural que ella legítimamente encarna.

«Cuando atraemos esta fuerza, realiza lo que se llama una “corrección” sobre nuestros deseos egoístas, que naturalmente se oponen a la tendencia de unirse. Es el “clic” necesario para que todos nos unamos y experimentemos un nivel más elevado de realidad».

Por qué es casi imposible que las mujeres se unan realmente

Según la sabiduría de la Cabalá, es casi imposible que las mujeres se unan realmente. Su anhelo por una mayor sensación de plenitud solo puede surgir cuando fuerzas opuestas se apoyan mutuamente en un delicado equilibrio.

Por lo tanto, la fuerza masculina y la femenina necesitan un ajuste muy preciso para que entre ellas aparezca una fuerza intermedia: la fuerza del amor, el otorgamiento y la conexión. El estudio de la Cabalá trata principalmente de cómo atraer esta fuerza para unir a las personas y descubrir una realidad eterna y completa en esa conexión. Cuando atraemos esta fuerza, realiza lo que se llama una «corrección» sobre nuestros deseos egoístas, que naturalmente se oponen a la tendencia de unirse. Es el «clic» necesario para que todos nos unamos y experimentemos un nivel más elevado de realidad.

Se dice que «hombre y mujer: la divinidad está entre ellos». La combinación y funcionamiento correctos de la fuerza masculina y femenina es:

1. que la fuerza femenina equilibre a la masculina impulsándola hacia la conexión, y

2. que la fuerza masculina equilibre a la femenina proporcionándole comprensión y apoyo para que la mujer se eleve por encima de su naturaleza.

Esta es la complementariedad que permite que las fuerzas masculina y femenina funcionen armoniosamente.

¿Qué fuerza es la primera en activar al otro: la masculina o la femenina?

La femenina. La necesidad y la solicitud de unificación siempre surge de la mujer. El anhelo de una conexión en lo más profundo de su deseo –el alma– es el origen de la insatisfacción y la depresión en la mujer.

Aunque los hombres piensen que progresan y logran avances gracias a sus propias capacidades, lo cierto es que todas las actividades del hombre son para la mujer, es decir, para conseguir aprobación. Así estamos construidos por naturaleza.

Pero gracias a estas diferencias entre géneros, por encima de las cuales necesitan conectarse en un todo único, se alcanza la perfección. No hay nada en cada uno de ellos que el otro no pueda complementar ya que, en la espiritualidad, la plenitud solo puede existir en complementariedad mutua de acuerdo con el principio: «el amor cubrirá todas las transgresiones».

En otras palabras, en lugar de luchar y centrarnos en las diferencias entre hombres y mujeres, necesitamos encontrar un territorio común de apoyo y comprensión en el que podamos descubrir juntos un propósito más elevado en la vida: descubrir cómo funciona la naturaleza en niveles más unificados y que nuestras relaciones se asemejen a esa fuerza de unificación completa de la naturaleza.

La sensación de alcanzar esa unidad perfecta es una cura para la depresión puesto que trabaja directamente sobre la llave que desbloquea nuestras sensaciones negativas abriéndonos a un tipo de satisfacción completamente nueva: el equilibrio con la fuerza de unidad de la naturaleza que conduce al logro de una vida plena.

 

Artículo de Michael Laitman.