La Percepción de la realidad: imaginación y realidad

 

Lección No. 2 Unidad 1 – ¿Realidad o Imaginación?

En esta lección estudiaremos sobre: Diferentes enfoques de la percepción de la realidad / La conexión entre el deseo de recibir y la percepción de la realidad/ La ley de equivalencia de forma

Éramos Como los que Sueñan

Era una mañana común y corriente en la ciudad italiana Monza. Las aguas del río Lambro corrían lentamente, como todos los días, cruzando la ciudad de norte a sur, camino a la bahía de Génova. Nadie podía predecir lo que iba a ocurrir.

Al mediodía sucedió: el consejo de la ciudad publicó una regla municipal nueva y escandalosa, según la cual – pongan atención – los residentes de la ciudad no podrán tener más peces dorados en cuencos de cristal redondos. Así es, la vida puede ser cruel, a veces.

En vista de las cejas ceñidas por el desconcierto, el parlante de la municipalidad, Gianpietro Mosca tuvo que verter un poco de luz sobre esta insólita decisión. Mediante un comunicado a la prensa explicó Mosca, que la vida dentro de los redondos acuarios, convierten a los indefensos peces en miserables, ya que las curvadas paredes de madera, los obliga a ver el mundo de forma distorsionada.

Desde entonces, muchas aguas han corrido en el río Lambro. La calidad de vida de los peces dorados en la ciudad mejoró dramáticamente. Aun así, quedo una pregunta pendiente en el aire: ¿será verdad que la realidad que ven los peces dorados en un acuario redondo, es diferente a la nuestra? Pero, ¿quién puede asegurar que esta sea menos real? En general, ¿qué seguridad tenemos de que la imagen que tenemos de la realidad es la verdadera?

Bienvenidos a la segunda lección “Introducción a la sabiduría de la Cabalá”. El tema que averiguaremos en esta parte es, indiscutiblemente, el más interesante y desafiante del estudio de la sabiduría de la Cabalá – la percepción de la realidad. No se preocupen, no se trata de un sofisma filosófico, como puede parecer. Por lo contrario, si entendemos cómo percibimos a la realidad, podremos enfrentar de manera más clara varias de las preguntas esenciales sobre nuestra vida, darles una respuesta e implementarla en la práctica.

Con el fin de entender más fácilmente el enfoque de la sabiduría de la Cabalá sobre el tema de la percepción de la realidad, repasaremos brevemente el camino a través del cual se desarrolló el enfoque científico de este tema a lo largo de los años.

Según el enfoque clásico que representa Newton, el mundo existe por sí mismo, sin relación al hombre, y su forma es constante. Luego Einstein descubrió que el mundo es mucho más amplio de lo que se percibe. Nuestra percepción es relativa y depende de nuestros sentidos, y por lo tanto no podemos decir cuál es precisamente el mundo que está por fuera de nuestro “acuario”. Todo  depende del observador que percibe la realidad.

El enfoque científico moderno de la percepción de la realidad, basada en la física cuántica, sostiene que el espectador influye sobre el mundo y como resultado de ello, cambia la imagen que percibe. La imagen de la realidad es como un promedio entre las cualidades del observante y las cualidades del objeto o del fenómeno que capta.

¿De qué se trata esto? Los físicos descubrieron que las pequeñas partículas que comprenden todos los detalles de la realidad – no tienen un espacio definido, ni una velocidad definida, ni siquiera un tiempo definido. Curiosa- mente, todos estos datos se definen únicamente cuando alguien los mide, y todas las medidas son válidas igualmente.

¿Confuso? Escuchen qué tiene para decir la sabiduría de la Cabalá al res- pecto: según la sabiduría de la Cabalá, el mundo que está por fuera de nosotros es, de hecho, una ilusión. En realidad, no tiene ninguna forma propia.

En el artículo “Introducción al libro del Zóhar punto 21, explica Baal HaSulam, que todo ese gran maravilloso mundo que vemos, supuestamente por fuera de nosotros, en realidad es una imagen interna que se dibuja solamente en nuestro interior.

Y así lo dice Baal HaSulam con sus palabras: “por ejemplo, nuestro sentido de la vista, que vemos frente a nosotros un mundo inmensamente grande, y toda su maravillosa integridad. En realidad, no vemos todo eso sino en nuestra propia interioridad, o sea, en la parte de atrás del cerebro, donde hay como una cámara fotográfica que ilustra en ella todo lo que vemos, y nada fuera de nosotros”.

Para poder ilustrar estas palabras, imaginemos que el hombre es una caja cerrada en la que hay cinco canales de entrada: ojos, oídos, nariz, boca y manos (Ver Gráfico Nº 6). Estos órganos representan los cinco sentidos: vista, oído, olor, gusto y tacto, a través de los cuales el hombre capta algo que, supuestamente, se encuentra fuera de él.

A través de estas cinco aberturas en la caja, entran todo tipo de estímulos. Todos se concentran en su interior y pasan procesos diferentes relacionados con la información que se encuentra en la memoria de esta persona y en base a su deseo. El resultado que se recibe es cierta imagen de la realidad, la cual es proyectada sobre un tipo de “pantalla cinematográfica” que se encuentra en la parte posterior del cerebro. Esta imagen que se dibuja en la parte posterior del cerebro es nuestra imagen de la realidad. En otras palabras, según la sabiduría de la Cabalá, la persona es quien determina su percepción de la realidad.

¿Qué hay en realidad fuera de nosotros? No lo sabemos.

Nosotros vemos a nuestra vista un mundo lleno de infinidad de detalles, pero no podemos saber qué son esos detalles por sí mismos, en su esencia. Lo único que sabemos es cómo los percibimos. También el Creador, del cual nos habla la sabiduría de la Cabalá, es según la forma en la que lo captamos nosotros en nuestra percepción (en condiciones muy específicas que detalla- remos a continuación) y no como es realmente. El Creador, tal como es por sí mismo, se llama en la sabiduría de la Cabalá “Su Esencia”, y la sabiduría de la Cabalá no trata de Él en absoluto.

Resumimos en breve los tres enfoques sobre la percepción de la realidad como las hemos repasado hasta el momento y el enfoque de la sabiduría de la Cabalá: según la física clásica, la realidad tiene una existencia objetiva fuera de nosotros. Según Einstein, la imagen de la realidad es un asunto relativo, que depende del observador. Según la física cuántica, la imagen de la realidad es un promedio entre las cualidades del observador y las cualidades de lo que se encuentra fuera de este. Según la sabiduría de la Cabalá, la realidad fuera de nosotros no tiene imagen alguna. El individuo es quien define la imagen de su realidad.

 

¿Por qué es tan importante este conocimiento sobre el individuo que determina su imagen de la realidad? Puesto a que la conclusión que surge de estas palabras es que un cambio interno del individuo conduce inevitablemente a una percepción diferente de la realidad. Y efectivamente es así que se revela la realidad espiritual – desde el cambio interior que ocurre en dentro de nosotros.

Ponte a prueba:
  • Según la sabiduría de la Cabalá, ¿cómo se crea la imagen de la realidad en el individuo?

¿Quién ha Dado la  Orden?

La sabiduría de la Cabalá es la raíz de todas las ciencias. Así escribe Baal HaSulam en el artículo “La teoría de la Cabalá y su esencia”: «Todas las sabidurías del mundo, de lasmás chicas a las más grandes, se incluyen en ella (en la Cabalá), en una forma impresionante que compara todas las diferentes sabidurías unas con otras… de modo que equipara entre otras, osea, hasta que el orden de toda sabidurá se deriva en sus caminos».

No es de sorprenderse entonces, que después de miles de años de evolución, la ciencia se vaya acercando a la sabiduría de la Cabalá y muchas de sus conclusiones se asemejen a las de ella. De ese modo, por ejemplo, como hemos explica- do ampliamente en la parte anterior de la lección, los enfoques de la ciencia moderna y de la sabiduría de la Cabalá respecto a la percepción de la realidad, son muy cercanos. Aun así, hay una diferencia muy importante entre las dos:

si bien la ciencia explica cómo percibimos la realidad, esta no explica cuál es el propósito por el cual percibimos de ese modo la realidad. Sin embargo, la sabiduría de la Cabalá, se enfoca en la investigación del propósito.

Según la sabiduría de la Cabalá, la fuerza que se encuentra detrás de los mecanismos de la percepción de la realidad del individuo, es el deseo de recibir. Y este deseo de recibir actúa según un programa muy simple: recibir lo que es bueno para él y alejarse de lo que le perjudica. Obviamente que según esta misma lógica, el deseo de recibir administra también la forma en la que percibimos la realidad. Todos nuestros órganos sensitivos y todos los mecanismos de descodificación de la información, incluyendo la “pantalla cinematográfica” en la parte posterior del cerebro, sobre la cual se proyecta la imagen de la realidad – todos son “agentes” del deseo de recibir, que sirven su deseo: recibir lo que es bueno para él y alejarse de lo que le perjudica.

En otras palabras, vemos lo que queremos ver, y no vemos lo que no queremos ver. El deseo es el que despierta en nosotros necesidades y determina lo que le veremos o no veremos alrededor. Así, por ejemplo, una persona que se convierte en padre, comienza a poner atención a la presencia de negocios con productos para bebés en cada esquina. Los negocios estaban allí antes, pero al no tener necesidad de ellos, no se percataba de su existencia.

Naturalmente, nuestro deseo de recibir nos orienta para captar solamente lo que es bueno para nosotros (o lo que puede causarnos daño). Cuanto más se desarrolla el deseo, y con él, el intelecto, más comprendemos, más captamos, más controlamos, y de acuerdo a esto nuestra percepción de la realidad se va ampliando.

Pero – y esto es un “pero” importante” – mientras captemos la realidad a través del “lente” del deseo de recibir, nuestra percepción de la realidad seguirá limitada solo a una parte muy específica de la realidad – únicamente la parte material. Esto es porque no podemos captar el estrato oculto, espiritual, de la realidad, por medio del deseo de recibir.

Con el fin de profundizar más sobre la razón del porqué no podemos captar la realidad espiritual a través del deseo de recibir, debemos conocer una de las leyes fundamentales de la sabiduría de la Cabalá, la “ley de la equivalencia de forma”. Según la ley de equivalencia de forma, para captar algo material o espiritual, debemos desarrollar en nuestro interior, una sensibilidad hacia ese algo. En otras palabras, más científicas: la herramienta sensoria que tiene que captar cierta cosa, tiene que contener en su interior algo de la calidad de esa misma cosa que tiene que captar.

Un simple ejemplo, relativamente, podrá ayudarnos a comprender de qué se trata. Fuera de nosotros existen infinidades de ondas de sonido en infinitas frecuencias. Con el fin de captar cierta frecuencia, por ejemplo la frecuencia de alguna estación de radio, sincronizamos la radio según esa frecuencia (girando el selector de frecuencias). En realidad lo que hacemos es crear dentro de la radio una frecuencia igual, y según la equivalencia de forma, captamos la estación que quisimos escuchar.

Así también en lo referente a la espiritualidad. Para captar la espiritualidad, debemos crear en nuestro interior una “frecuencia” espiritual, insertar dentro del deseo de recibir, algo del atributo de otorgamiento. ¿Cómo se hace? Esto lo averiguaremos en la próxima lección. Por ahora, es suficiente con que comprendamos que mientras que el deseo de recibir esté completamente su- mido en la recepción, y no tenga nada en él del atributo de otorgamiento, no podemos comprender qué es el otorgamiento y no tenemos la capacidad de captar la realidad espiritual.

En resumen, captamos la realidad a través de los cinco sentidos, que actúan según el programa del deseo de recibir. Si enturbiamos o perturbamos la acción de uno de los sentidos, o Dios no permita, alguno de ellos se afecta, percibiremos la realidad de forma distinta completamente. Aun si intensificamos los sentidos (mediante aparatos auxiliares), percibiremos la realidad diferentemente.

Podemos cambiar el alcance de la captación de nuestros sentidos, y de acuerdo a ello ampliar o restringir nuestra imagen del mundo, pero de todos modos, nunca pasaremos los límites de la imagen de la realidad de nuestro mundo. ¿Por qué? Porque en definitiva, siempre captaremos la realidad según el programa interno del deseo de recibir, y como hemos aprendido anteriormente, el deseo de recibir nos limita solamente a una percepción parcial de la realidad, a la percepción de la realidad material. Según la sabiduría de la Cabalá, la materialidad se refiere a todo lo que captamos a través del “lente” del deseo de recibir.

Si queremos comenzar a avanzar de nuestro estado actual, ampliar nuestra realidad, saber dónde nos encontramos y para qué, debemos ocuparnos únicamente de lo que se encuentra en nuestro interior – en el deseo. Profundamente adentro, se encuentra el deseo, y es este el que activa todas nuestras herramientas de absorción, así como al intelecto y también el pensamiento.

¿Cómo podemos captar la realidad más amplia, la espiritual, que no está limitada por nuestro deseo de recibir? Para lograrlo, debemos cambiar el programa según el cual obra el deseo de recibir. ¿Cómo se cambia este programa? Precisamente de esto se ocupa la sabiduría de la Cabalá.

Ponte a prueba:
  • ¿Qué tenemos que hacer para captar la imagen de la realidad espiri- tual?

Resumen de la Unidad 1

Puntos Principales

  • Según la sabiduría de la Cabalá, la realidad por fuera de nosotros no tiene forma El individuo que capta la realidad es quien le da forma. En otras palabras, el hombre forma la imagen de su realidad.
  • También el Creador del cual habla la sabiduría de la Cabalá, es el Creador como lo captamos nosotros y no como es en El Creador, tal como es realmente, se llama en la sabiduría de la Cabalá “Su Esencia”, y la sabiduría de la Cabalá no trata de Él.
  • El deseo de recibir es un programa interno que dirige el mecanismo de nuestra percepción de la realidad. Nosotros vemos lo que queremos Para captar la realidad espiritual, debemos cambiar el programa según el cual captamos la realidad, o sea, el deseo de recibir.
  • Según la ley de equivalencia de forma, para captar la realidad espiritual, debemos desarrollar dentro del deseo de recibir, una sensibilidad respecto a la espiritualidad, o en otras palabras, introducir en su interior algo del atributo de

Términos

Ley de equivalencia de forma – Para captar algo, debemos desarrollar en nuestro interior una sensibilidad respecto a ese algo. Para alcanzar la realidad espiritual, debemos contener el atributo de otorgamiento, porque la espiritualidad es otorgamiento.

Su Esencia – La sabiduría de la Cabalá se ocupa únicamente de la forma en la que percibimos al Creador, y no del Creador mismo tal como es. El Creador, tal como es, se llama, en la sabiduría de la Cabalá, “Su Esencia”.

Preguntas y Respuestas

Pregunta: ¿Cómo se crea en el individuo la imagen de la realidad según la sabiduría de la Cabalá?

Respuesta: Uno capta la información que está por fuera de él a través de los cinco sentidos, la procesa mediante el intelecto, y como resultado, recibe en su cerebro posterior, la imagen de la realidad.

Pregunta: ¿Qué debemos hacer para captar la imagen de la realidad espiritual?

Respuesta: Debemos cambiar el “programa” que maneja el mecanismo de la percepción de nuestra realidad, o sea, cambiar el deseo de recibir, de recibimiento a otorgamiento.

 

Lección No. 2 Unidad 2 – La Verdadera  Realidad

En esta lección estudiaremos sobre: Deseo y intención/ Intención con el fin de recibir e intención con el fin de otorgar / Percepción del “yo” y el mundo por fuera de mí / ¿Qué es el  otorgamiento?

¿A qué te Refieres, Exactamente?

Esa partícula, pequeña, que vuela a la velocidad de la luz, se encuentra en un curso de colisión. Nuestro amigo microscópico se está por estrellar contra un átomo de plutonio, fisionar su núcleo y liberar una enorme cantidad de energía. Va a ser una explosión. Una explosión atómica.

Sí, así sucede, más o menos. Un ingenuo neutrón se encuentra con un núcleo de uranio o plutonio a una velocidad de relámpago, el núcleo se divide y libera de su interior una energía atómica enorme – una energía que se puede utilizar para terribles necesidades, tales como las que vimos a finales de la Segunda Guerra Mundial, o para necesidades buenas y útiles, como la investigación y la medicina. Se puede dividir un núcleo para matar, y se puede dividir un núcleo para revivir – todo depende de la intención.

¡La intención, amigos míos, ahí está el asunto! Pónganse los cinturones de seguridad, ha llegado el momento de sumergirse en las profundidades de la creación – al sitio donde actúan las fuerzas más delicadas, más abstractas, más ocultas, y también, más potentes de la realidad – bienvenidos al mundo de las intenciones.

La vida en nuestro mundo nos enseña que, cuanto más abstracta es cierta fuerza, así la potencia que se encierra en su interior es mayor. Piensen, por ejemplo, en un gran garrote de madera – cuánto daño se puede provocar con él o cuánto beneficio se puede extraer de él, a comparación del daño o beneficio que se puede extraer de un pequeño núcleo de átomo de uranio. El átomo, que es invisible a la vista, está cargado de una potencia increíblemente mayor que la de un tangible garrote. Imagínense, entonces, cuánta energía se atesora en fuerzas abstractas más grandes que las del átomo – nuestros pensamientos y nuestras intenciones. Como hemos dicho, “cierren sus cin- turones”, esto será un estallido…

Con el fin de comprender qué significa la intención según la sabiduría de la Cabalá, primero debemos aclarar un punto importante respecto a la materia de la Creación – el deseo de recibir. En la lección anterior y durante todo el curso, aprendimos que nuestra naturaleza, el deseo de recibir, nos oculta al Creador. El deseo de recibir quiere solamente recibir, el Creador quiere so- lamente dar, y esta contradicción es la que nos impide revelar al Creador. Los cabalistas escriben que el ocultamiento o la revelación del Creador, se miden según nuestra semejanza a Él. Cuanto más otorga el creado, más el Creador se revela a él. Y viceversa, cuanto más se encuentra el creado bajo la influencia de la fuerza de recepción que hay en él, más se oculta el Creador de él.

La lógica conclusión de todo lo dicho es que debemos corregir el deseo de recibir. Aparentemente parecería que si invertimos nuestra naturaleza del recibimiento al otorgamiento, se revelará ante nosotros la realidad espiritual y con ella todo lo bueno de la Creación. Solo que el deseo de recibir no es el origen del problema y no es a este que tenemos que corregir. El deseo de recibir no es ni bueno ni malo. El deseo de recibir es la materia de la Creación – materia y nada más que eso. La corrupción que exige corrección no es el deseo de recibir, sino el modo de uso que le damos a este deseo. La corrección, según la sabiduría de la Cabalá, es el cambio del uso del deseo, de recibimiento a otorgamiento.

El modo de uso del deseo de recibir, en la sabiduría de la Cabalá, se llama “intención”. Según la sabiduría de la Cabalá se puede utilizar el deseo de recibir de dos modos:

  1. Para beneficio propio
  2. Para beneficio del prójimo.

El uso del deseo de recibir para beneficio propio se llama “recibir con la intención de recibir”. El uso del deseo de recibir para beneficio general, se llama en la sabiduría de la Cabalá “recibir con la intención de otorgar”.

Un acto con la intención con el fin de otorgar significa un acto que no tiene ni siquiera el mínimo pensamiento de beneficio propio. Así como el Creador que es íntegramente otorgante, y no tiene interés propio ninguno, así tiene que ser la acción de otorgamiento del creado. El asunto es que mientras nos hallemos en nuestro mundo, todo acto que hacemos está contaminado obligatoriamente, en tal o cual medida, de ganancia propia. Incluso una madre que da de sí misma a sus hijos, lo hace por cálculos de su propio beneficio.

En el artículo “Entrega de la Torá punto 13, escribe Baal HaSulam: “cada movimiento que hace el individuo, lo hace por amor propio, lo hace por alguna recompensa que, en definitiva, volverá a él y lo beneficiará… pero hacer cualquier movimiento o molestia, solamente por amor al prójimo, o sea, sin ninguna expectativa de alguna recompensa que vuelva a él, es algo para evitar, sin dudas, por parte de su naturaleza”.

No existe en nuestro mundo ejemplo alguno de trabajo con el deseo de recibir con la intención de otorgar. Todos los seres humanos en nuestro mundo actúan con la intención de recibir. Para comprender qué significa la intención con el fin de otorgar, debemos adquirirla mediante el estudio de la sabiduría de la Cabalá, aprender cómo trabajar con el deseo de recibir, no para beneficio propio, sino para beneficio general. Y hasta que lo logremos, no podremos comprender qué significa la intención con el fin de otorgar.

Para resumir, no es el deseo de recibir el que está corrupto, sino la intención. Y mejor dicho aun, la intención con el fin de recibir. Cuando los cabalistas escriben que el deseo de recibir es el que hay que corregir, lo dicen así con motivos de abreviar palabras. Como todo material en la Creación, el deseo de recibir no puede ser bueno o malo. En valores de bueno o malo se puede juzgar solamente el modo de uso del individuo del deseo de recibir, o sea, la intención con la que lo usamos.

Resulta que también a la espiritualidad (como cualquier otra cosa), la alcanzamos con el deseo de recibir, pero el deseo corregido con la intención de otorgar. Como aprendimos en la lección anterior, no podemos hablar de nada tal como es, sino como lo percibimos con el deseo de recibir. Al Creador (la espiritualidad) también lo percibimos mediante el deseo de recibir, pero con el deseo corregido con la intención de otorgar.

Si se preguntaron cómo se relaciona esto con la percepción de la realidad, esta es la respuesta: la intención con el fin de recibir, es el programa según el cual obra el deseo de recibir en nuestro mundo, y es este el que oculta de nosotros la realidad espiritual. Para revelar la realidad espiritual, debemos corregir la intención: convertirla de “con el fin de recibir” a “con el fin de otorgar”. La condición de la transición de la percepción de la realidad material a la realidad espiritual, reside en la corrección de la intención.

La sabiduría de la Cabalá se llama “sabiduría de lo oculto”, entre otras cosas porque se ocupa de los estratos internos del hombre, que solo están revelados para él mismo y ocultos para los demás. La sabiduría de la Cabalá se ocupa de los pensamientos, los deseos y las intenciones del hombre. Debemos dirigirnos hacia adentro. Allí, en nuestros deseos y nuestras intenciones, se encuentra el lugar de trabajo, y allí se nos revela la espiritualidad. Ningún acto externo, sea cual fuese, revelará ante nosotros la realidad espiritual, mientras este se haga con la intención incorrecta, con la intención con el fin de recibir. El cambio que debemos pasar es interno: el cambio de nuestras cualidades internas, el cambio de la intención.

Ponte a prueba:
  • ¿Cuál es la intención con el fin de recibir, y cuál es la intención con el fin de otorgar?

Un Mundo Completo Afuera

Grande. En Estados Unidos de América, todo es grande – inmensos son sus espacios, altos son las torres que rozan sus cielos, ilimitadas son las abiertas posibilidades ante los que entran por sus puertas, y si no son lo suficientemente grandes, siempre se pueden agrandar un poco más.

Hay algo conmovedor en esa ansiedad por lo grande. Quizás porque es tan básica, y quizás porque al final del día tiene sitio en el corazón de cada uno de nosotros. Después de todo, la locura de grandeza americana no es más que otro ejemplo de la persecución constante e inútil de toda la humanidad tras algo más grande. Tal como dicen los ancianos de Manhattan: “no importa cuán grande es el rascacielos, nunca será lo suficientemente grande”.

Según la sabiduría de la Cabalá, es natural que queramos más. La verdad es que no hay algo más natural que eso. Después de todo, el Creador (la naturaleza) nos creó para que disfrutemos de todo lo bueno de la Creación. Aun así, en vez de recibir todo, recibimos solo un poco. En vez de la imagen amplia y completa de la realidad, se nos revela a la vista una imagen restringida y parcial. Piénsenlo, ¡ni siquiera sabemos qué sucederá dentro de un momento! No es de asombrarse que profundamente, en cada uno de nosotros anida la sensación que se puede más. No en vano, a lo largo de la historia, intentamos descubrir partes adicionales de la imagen completa, entender más profunda- mente la realidad en la que vivimos.

Solo que las ganas de revelar más dentro de nuestras herramientas sensoria- les comunes, nos conduce a un callejón sin salida. No importa cuanto más se expanda nuestra imagen de la realidad, al final de cuentas, esta imagen seguirá siendo muy limitada. ¿Por qué? Puesto a que el mecanismo de nuestra percepción de la realidad está dirigido por nuestra intención egoísta, la intención con el fin de recibir. Todo el tiempo estamos centrados en nosotros mismos, en el beneficio que ganaremos en toda acción, y por eso, nuestra percepción de la realidad se limita a los límites de nosotros mismos.

Puesto a que nuestro deseo y nuestra memoria trabajan según la intención con el fin de recibir, estamos limitados como células individuales, a la percepción de una imagen limitada y estrecha de toda la realidad. A los efectos de sentir toda la realidad, la realidad espiritual, debemos ampliar nuestros contenedores sensoriales. (Ver Gráfico Nº 7)

El asunto es que “conectarse a los deseos de los demás” no es algo tan fácil. Para hacerlo, debemos sentir sus deseos como si fueran los nuestros. Y la única manera de hacerlo es cambiar la intención que monta sobre el deseo – de la intención interna-egoísta, con el fin de recibir, a la intención con el fin de otorgar. Solo con la intención con el fin de otorgar podremos sentir el deseo exterior. Y solo conectando los deseos del prójimo, podremos descubrir la imagen de la verdadera realidad.

Según la sabiduría de la Cabalá, la regla “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, no es una ley moral con el propósito de obligarnos a tratar bien al prójimo, sino una ley de la naturaleza que tenemos que cumplir para descubrir la realidad espiritual completa. Así como el Creador maneja la Creación como un solo cuerpo, que todas sus partes están conectadas entre sí en lazos invisibles de amor, así también nosotros tenemos que conectarnos entre nosotros, según la regla de “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. La corrección de la intención de “con el fin de recibir” a “con el fin de otorgar”, de hecho, es la corrección de nuestra actitud hacia el prójimo, de un objeto que uso para mis propias necesidades a una verdadera parte de mí mismo. Y como hemos dicho, la corrección de la actitud hacia el prójimo es la condición de la revelación de la realidad espiritual.

Ahora podremos entender cuál es el beneficio en la forma en la que percibimos la realidad. Precisamente la imagen de la realidad que separa entre nuestro “yo” y todo lo que se encuentra por fuera de nosotros, nos permite hacer el trabajo de conexión y asemejarnos al Creador. Si nos hubieran crea- do en una imagen de realidad en la que existe solo “yo”, no podríamos realizar la corrección necesaria, y si nos crearan en una imagen de realidad en la que todos ya estamos conectados en un solo deseo común, nos faltaría el deseo independiente de cambiar la intención.

En resumen, para captar la realidad verdadera, el mundo de la verdad, debemos salir de nosotros mismos hacia afuera y comenzar a conocer lo que hay realmente. Entonces revelaremos que la vida no depende del cuerpo del individuo, de sus sentidos, de su deseo egoísta interno o de su memoria; la vida depende únicamente de la medida en la que uno anexa, conecta a sí mismo, todo lo que supuestamente se encuentra por fuera de uno, los deseos extraños.

Baal HaSulam escribe sobre esto en una de las cartas que escribió a sus alumnos (Carta 4): “y no te falta nada, más que salir al campo que Dios bendijo, y juntar todos aquellos miembros gastados que han caído de tu alma, y unirlos a un solo cuerpo. Y en el interior de ese cuerpo integro Dios depositará su Shejiná (Divinidad) permanentemente, sin cesar. Y la fuente de la gran sabiduría, y ríos superiores de Luz, serán como manantiales incesantes”.

Ponte a prueba:
  • ¿Qué relación hay entre los deseos del prójimo y la percepción de la realidad espiritual?

¡Qué Justo!

“Ojalá se pudiera unir toda la humanidad en un solo cuerpo, para poder abrazarlos a todos”. Estas cálidas y sabias palabras de boca del Rav Kook – fuera de ser una pequeña degustación del océano de sabiduría de este gigante cabalista, resumen todo el proceso de corrección que tenemos que pasar. En definitiva, cada uno de nosotros tiene que adquirir la intención con el fin de otorgar, sentir los deseos del prójimo como si fueran los suyos propios, y unir a toda la humanidad en un solo cuerpo. Y en ese cuerpo unificado, se revela el Único Creador.

El tema es que en un mundo tan egoísta e intensivo como el nuestro, es muy difícil ver cómo es posible acercarse a tales grados de conexión, y ni hablar de vivir en ellos. Mientras tanto, en cada momento que pasa, parecería que el tren vuela precisamente para el lado contrario. El homosapiens del Siglo XXI, está ensimismado de manera obsesiva. Un ejemplo increíble de esto es el de una señora de Taiwán que se compro un vestido de novia, alquiló una sala de eventos y… se casó consigo misma (increíble pero real).

“Oh”, pensarán ustedes moviendo la cabeza de lado a lado, “¿qué significa esta totalidad?” Solo hay que cambiar los anteojos negros con unos rosados y descubrir que no todos están tan sumergidos en sí mismos. A la prueba está, hay aun quien se preocupa por los desvalidos, y quien ayuda sin recompensa a los enfermos y se preocupa por el bienestar de nuevos inmigrantes. Nosotros también hemos donado dinero, tiempo y energía, más de una vez. En resumen, el espíritu voluntario no ha pasado del mundo.”

Este tipo de argumentos, solo enfatizan la perspectiva diferente de la sabiduría de la Cabalá. Según la sabiduría de la Cabalá, no hay persona en nuestro mundo que no esté motivada, en cada una de sus acciones, por cálculos de beneficio propio. Cada uno de nosotros, cada persona sobre la faz de la tierra, funciona según un programa interior que le obliga a preocuparse por sí mismo. A veces, los cálculos son complejos y es difícil identificar la motivación real detrás de la acción, pero también en estos casos, el incentivo es el mismo incentivo – beneficio propio.

Por ejemplo, una persona que da caridad en secreto, puede que lo haga partiendo del pensamiento que algún día él mismo o alguien de su familia pueden hallarse en una situación similar. A través de su generosidad, se tranquiliza a sí mismo de que si llegase a encontrarse en un estado igual, habrá quien le ayude a él también, y ni hablar del orgullo que acompaña este tipo de acción – ésta también es una digna recompensa para el deseo de recibir. Cada acción de entrega en nuestro mundo está motivada por intereses de recibimiento. En este asunto (y no solo en él), este discernimiento de los cabalistas es cortante: o trabajas con la intención con el fin de recibir o trabajas con la intención con el fin de otorgar. Y en nuestra realidad, en este mundo, todos trabajamos con la intención de recibir.

La intención es lo principal. No importa qué acción se haga – aunque par- tamos el cielo con oraciones por la paz del mundo, salvemos a los delfines de la extinción, protejamos los derechos de los refugiados – si la intención que se encuentra detrás de esta acción es “¿en qué me beneficio?”, no se trata de un acto de otorgamiento. No es de este tipo de otorgamiento y entrega a lo que se refiere la sabiduría de la Cabalá.

La intención es lo que debemos corregir, nuestra actitud interna más profunda respecto al prójimo. Debemos salir del cálculo de beneficio propio y vivir según el cálculo del beneficio general; llegar al estado en el que sentimos que los deseos del prójimo, son realmente como nuestros. Esto es otorgamiento de acuerdo a la sabiduría de la Cabalá. Y solo cuando la alcancemos, se nos abrirá la imagen del mundo espiritual. No se trata de un cambio tan simple. Tenemos que cambiar nuestra propia naturaleza. Obviamente no es algo que podamos hacerlo por nuestros propios medios. Para eso, se nos ha entregado la sabiduría de la Cabalá.

De aquí podemos entender la diferencia entre la sabiduría de la Cabalá y las teorías morales. Durante la historia, muchos han señalado al ego como el origen de todos los problemas. No hay que ser cabalista para entender que si sabemos manejar correctamente al ego, nuestra vida será mucho mejor. Solo que a diferencia de la sabiduría de la Cabalá, la solución que ofrecen los diferentes métodos morales es una acción directa en contra del ego: achicarlo, encerrarlo en una caja, no dejarlo irrumpir.

Pero el ego es más fuerte que cualquier intelecto humano. No hay caja que pueda encerrarlo en su interior, y no hay método que pueda achicarlo. Según el Plan de la Creación, el ego tiene que crecer – y crece. El mejor ejemplo de la falta de capacidad de reprimir el ego y la impotencia de los métodos de moral, es el sistema educativo. El sistema educativo ha tratado de imponer a los niños la conducta apropiada durante años, y el sufrimiento de los niños comenzó a borbotear lentamente como lava candente. Hoy, el volcán ha entrado en erupción.

Según la sabiduría de la Cabalá, no tiene ningún sentido ejercer actos directos contra el ego. En vez de intentar reprimirlo o restringirlo, los cabalistas nos enseñan cómo usarlo correctamente, cómo adquirir, por encima de él, una intención distinta, la intención con el fin de otorgar. En esta intención, adjuntamos a nosotros los deseos de los demás, ampliamos nuestra vasija de recepción y conseguimos la realidad espiritual.

Ponte a prueba:
  • ¿Qué es el otorgamiento según la sabiduría de la Cabalá?

Resumen de la Unidad 2

Puntos Principales

  • El deseo de recibir por sí mismo no es ni bueno ni malo; es la materia de la Creación. El bien y el mal se miden únicamente en relación al uso que le damos al deseo de recibir, en beneficio propio o en beneficio del prójimo.
  • El uso del deseo de recibir en beneficio propio se llama “intención con el fin de recibir”. El uso del deseo de recibir en beneficio del prójimo, se llama “intención con el fin de otorgar”.
  • Cada persona en nuestro mundo trabaja según la intención con el fin de Para cambiar la intención con el fin de recibir, tenemos que estudiar la sabiduría de la Cabalá.
  • Corrigiendo nuestra actitud hacia el prójimo, de la intención con el fin de recibir a la intención con el fin de otorgar, conectamos a nosotros los deseos del prójimo, ampliamos nuestras vasijas de recepción y captamos la realidad espiritual en el Kli (vasija)
  • La diferencia entre la sabiduría de la Cabalá y otros métodos de moral es, que en la sabiduría de la Cabalá no se reprime el deseo si no se corrige la intención.

Términos

Intención – La forma de uso del deseo de recibir.

Intención con el fin de recibir – El uso del deseo de recibir para beneficio propio.

Intención con el fin de otorgar – El uso del deseo de recibir para beneficio del prójimo.

Corrección – Cambio del uso del deseo de la intención con el fin de recibir a la intención con el fin de otorgar.

 

Otorgamiento – Estado en el que sentimos que los deseos del prójimo, son como propios.

Preguntas y Respuestas

Pregunta: ¿Qué es la intención con el fin de recibir, y qué es la intención con el fin de otorgar?

Respuesta: Intención con el fin de recibir es el uso del deseo de recibir en beneficio propio. La intención con el fin de otorgar es el uso del deseo de recibir en beneficio general.

Pregunta: ¿Qué relación hay entre los deseos del prójimo y la percepción de la realidad espiritual?

Respuesta: Para poder sentir la realidad espiritual, debemos ampliar nues- tras vasijas de recepción. Debemos salir del cálculo egoísta y estrecho del “beneficio propio” y conectarnos a los deseos de los demás.

Pregunta: ¿Qué es otorgamiento según la sabiduría de la Cabalá?

Respuesta: Un estado en el que sentimos los deseos del prójimo como nuestros.

Secuencia Lógica

(Orden del Desarrollo del Curso)

Aprendimos que la sabiduría de la Cabalá, es el método de revelación del Creador a los creados en este mundo.

Aprendimos que con el fin de revelar al Creador, debemos cambiar la in- tención de “con el fin de recibir” a “con el fin de otorgar”.

En la próxima lección estudiaremos como a través de los libros cabalísticos cambiar la intención

 

 

 

 

 

 

3 comentarios
  1. Judith Martínez Sierra
    Judith Martínez Sierra Dice:

    Al activa el otorgamiento, trabajando y/o limpiando, con toda la actitud, es posible crear la perfección del universo?, de ser asi, no se necesita que el mundo sea imperfecto?, para que por dialéctica el cambio actué y todo esté en desarrollo?

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  2. MOISES SASPORTE GENAFO
    MOISES SASPORTE GENAFO Dice:

    Para poder percibir y sentir la realidad espiritual tengo que abrir dentro de mí una frecuencia (y captador de frecuencia espiritual) por medio de la corrección de la intención con el fin de recibir para llegar a la intención con el fin de otorgar. Entonces podré sentir la Espiritualidad. Algo tan sencillo y tan difícil de hacer, puedo empezar por ampliar y adjuntar mis deseos con los deseos de los demás, agrandar el recipiente, agrandar la intención.

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  3. Janielah González Vázquez
    Janielah González Vázquez Dice:

    Excelente el estudio, realmente gratificante todo el conocimiento que comparten tan generosamente para la transformacion de nuestra alma, y aprender que los deseos del projimo son nuestros deseos de otorgamiento en aras del crecimiento espiritual, detonar el punto en el corazon. Gracias gran grupo de luz. Los abrazo.

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