Lección 10 Los mundos de ABYA y el Partzuf de Adam HaRishón

2 comentarios
  1. Isabel
    Isabel Dice:

    Estimados profesores, hoy en en la presentación de las lecturas sobre el amor de los amigos de introducción del siguiente curso, se ha dicho algo que me viene rondando por la cabeza estas ultimas semanas dando unos terribles quebraderos de cabeza.
    Dice que el camino es el del otorgamiento que es opuesto a nuestra naturaleza.
    Es la naturaleza nuestra máxima y única maestra de otorgamiento.
    Como se explica y justifica que la vida espiritual sea contraria a nuestra naturaleza? Y como se entiende que en cuanto que criaturas haya algo malo en nosotras? Gracias

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    • Carlos Purroy
      Carlos Purroy Dice:

      Hola Isabel!!!
      Efectivamente como señalas este es uno de los puntos esenciales de la sabiduría de la Cabalá y uno de los más difíciles de sentir. Nosotros como criaturas y creados somo un deseo de recibir y no hay rastro en nuestra naturaleza de otorgamiento. Por eso la Cabalá nos enseña a como debemos recibir. (Cabalá viene del verbo «lekabel» que quiere decir recibir)
      Pero el Creador puso en nuestro mundo chispas de santidad a través de un maravilloso proceso que hemos estudiado.
      En el mismo a través de la Inclusión de Maljut (recepción) en Biná (otorgamiento) y de Biná en Maljut y su posterior rompimiento, las chispas de otorgamiento se incluyeron dentro del deseo de recibir en este mundo en una forma potencial. Este estado es llamado en la Cabalá «la divinidad en el polvo».
      Elevar estas chispas dentro de nuestra naturaleza es volver a recomponer las conexiones de amor y otorgamiento que se rompieron, pero recomponerlas no por la fuerza del Creador, sino a través de la voluntad y libre albedrío de la criatura.
      Es decir que comienzo a elevar estas chispas cuando empiezo a sentir que la única forma de recibir será medida en función de la capacidad para poder otorgarle placer al Creador.
      En ese momento mi placer es el medio que mide mi relación con el Creador y no un fin en si mismo.
      Es decir la vida espiritual no es contraria a nuestra naturaleza. Solo cuando la utilizamos para beneficio propio nos aleja del Creador. De hecho la vida espiritual es nuestra misma naturaleza pero con la intención de otorgar placer al Creador. Por lo tanto lejos de ser «contraria o mala», cuando recibimos de forma correcta es lo que nos adhiere al Creador. Este último proceso es lo que se llama «la corrección de los deseos».
      Para realizar todas estas operaciones necesitas de un grupo de personas que tengan estas mismas inclinaciones y deseos pues del Creador en si mismo no podemos conocer nada. Como ellos nos dicen «Del Amor a las criaturas al amor al Creador».
      Este será el cometido de nuestro próximo curso «Grupo joven» que comenzaremos próximamente.

      Saludos

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