En el transcurso de las aclaraciones, surge una pregunta: «¿Qué tenemos que cambiar exactamente en nosotros para adquirir una mayor similitud con la naturaleza?»

Después de todo, si llegamos a la armonía y al balance con ella, sentiremos comodidad, llenado, y paz. Dejaremos de sentir su presión que es expresada como problemas que crecen como una bola de nieve, guerras, peleas y divorcios en las familias, epidemias, tsunamis, y otras manifestaciones de cataclismos naturales. Entonces, ¿qué necesitamos cambiar exactamente en nosotros mismos?

La búsqueda de una respuesta a esta pregunta nos lleva a la investigación de la naturaleza humana. La naturaleza interna del hombre es el deseo: el deseo de vivir, de sentirse bien, y de disfrutar, en otras palabras, una búsqueda constante de llenado. Y una parte de esos deseos está, hasta cierto punto, vacía. Digamos, que quiero descansar, y esto significa que necesito satisfacer el deseo por el descanso, y si quiero comer, entonces deseo llenar mi deseo por la comida.

Usualmente tengo deseos por comida, sexo, familia, dinero, poder, y conocimiento. Esos son los deseos básicos que incluyen en ellos a todos los otros. Cada deseo que satisface las necesidades de mi cuerpo por comida, familia, y procreación, así como los deseos «humanos» en mí por riqueza, honor, poder, y conocimiento están divididos en muchos otros deseos diferentes y sus derivados. Y si no tengo opción y entiendo que a través de la ayuda de esos deseos debo unirme con otras personas para volverme similar a la fuerza de la naturaleza (la única ley), entonces necesitaré corregir cada uno de mis deseos.

En última instancia, todos esos deseos juntos son llamados «el deseo de disfrutar» o «el deseo de recibir placer». ¿Hacia qué debo dirigirlos con el fin de corregirlos? Deben ser dirigidos al beneficio de todos. Y si sólo me lleno a mí mismo, tal deseo es llamado «egoísta». Por lo tanto, dirijo cada uno de mis deseos hacia el bien común y acepto sólo aquellos que vayan por el beneficio de todos.

Resulta que no tenemos otra opción. Si somos todos como una familia, entonces tengo que tomar a todos en cuenta y pensar en todos como un todo. Y la ley que me obliga a esto también es una. Es por eso que necesito dirigir cada uno de mis deseos hacia todos. Y aquí es donde surge el problema: ¿Cómo se puede lograr esto?

Incluso si yo mismo lo entiendo y los científicos lo confirman (psicólogos, sociólogos, y politólogos declaran de forma unánime que es verdad y no tenemos otra salida), y de mi propia experiencia en la vida veo que no hay otro método, incluso en ese caso, mi naturaleza cree algo diferente. Cree que antes que nada necesito recibir yo mismo, proveerme de mis propias necesidades, y no preocuparme por otros. Tal vez debo cuidar de ellos, pero sólo para que esto me haga sentir bien.

Sin embargo, esto no es suficiente. Después de todo, no me siento así en relación a mi familia. En una familia corregida, inmediatamente pienso en todos sus miembros como una persona y no calculo cómo hacerlos sentir bien para sentirme bien yo por esto.

Y esta ley desea que consideremos a todos como uno, todo el mundo como una sola familia, para que comencemos a acostumbrarnos a ello ¿Entonces qué necesitamos hacer exactamente para eso? Cada uno de nosotros debe cuidar de los otros y todos juntos tenemos que construir un sistema de nueva formación integral que nos conecte y a través de varias influencias y actividades, nos pruebe que no existe otro camino.

Del blog de Laitman.es

#Amor #Familia #Sociedad

«Todo depende de nuestra percepción interna».

Dr. Laitman- Nosotros no cambiamos nada en la realidad externa, ni el pasado, ni el futuro. Simplemente lo que hacemos es investigar sobre ella, ya que lo que verdaderamente cambiamos es a nosotros mismos. De esta forma parece que la historia cambia, pero somos nada más que nosotros los que cambiamos. Es decir, yo veo estos fotogramas que se proyectan ante mi como una película y ellos representan mi propia condición interna. Según como esté lo veré en forma distinta.

Explicaré esto de forma más concreta:

Si veo el mundo, me parece como si lo viera, pero de hecho no lo veo. En vez del mundo, lo que existe ahí fuera es la Luz Superior, así de simple, y lo que capto a través de mis sentidos lo veo dentro de mi, en mi interior. Ahí es de hecho donde se forma este cuadro.

Sanilevich- Entonces, cada uno tiene un cuadro diferente de lo que ve?

Dr. Laitman- Si, dentro de uno están todos los parámetros, los Reshimot, (reminiscencias) los aspectos y detalles que hay dentro de mí. Yo dibujo en mi interior de acuerdo a mi propio nivel de desarrollo el cuadro de la realidad.

De acuerdo a esto, no hay una forma propia del mundo, sino que todo depende de nuestra percepción.

Es más, no puedo decir que los demás existan, sino dentro de mí. No puedo decir ni siquiera que ustedes existen, sino únicamente en mi percepción.

Cientos de miles de personas en todos los extremos de la sociedad tienen de una manera u otra alguna referencia de la Cabalá, y aun así, existen creencias falsas y un velo de misterio que envuelven a esta milenaria sabiduría. Decidimos ordenar y romper varios mitos a los que nos hemos acostumbrado sin preguntar por qué.

A pesar de que en los últimos años, muchas personas -seculares o religiosas, de Israel y del mundo-, han encontrado un gran interés en la Cabalá como un medio para recibir decisiones correctas y para dirigir procesos incluso a nivel diario de forma más efectiva; aun así permanecen falsas creencias sobre qué es la Sabiduría de la Cabalá, cuál es su origen y qué función tiene en la vida moderna.

MITO: “LA CABALÁ ES RELIGIÓN”

La verdad: No, no lo es. Si bien los principios originales de la Cabalá fueron implementados por primera vez en épocas del patriarca Abraham, dentro de un pequeño grupo que recibió el nombre de “Pueblo de Israel” -que es el origen de la religión judía que se fundará muchos años después-, la Cabalá no nos ata al cumplimiento de costumbre alguna y no nos obliga a actuar según alguna Halajá (conjunto de reglas religiosas). Por el contrario, la implementación de principios de la Cabalá nos enseña a actuar de acuerdo a las leyes de la naturaleza, lo que llamamos en el lenguaje moderno: “Vivir adecuadamente”. La Cabalá nos ayuda a descubrir el significado de lo que hacemos y el propósito de nuestras vidas sin importar el estilo de vida que hayamos elegido. Esa es la razón por la cual podrán ver a personas seculares que estudian la Cabalá a la par de personas tradicionales e incluso quienes no son siquiera judíos.

MITO: “NO CUALQUIERA PUEDE ESTUDIAR CABALÁ. SE NECESITAN ANTECEDENTES DE TORÁ O ENLOQUECERÍAMOS”

La verdad: Todo lo contrario. Precisamente en la inconstante realidad de nuestra época, en un período en el que el mercado está repleto de infinitos entrenadores personales e instructores de todo tipo, muchos de nosotros nos sentimos confundidos, perdidos, o simplemente nos ahogamos en un vaso de jugo de germen de trigo. La Sabiduría de la Cabalá no trata sobre el número de ángeles que están en los cielos o magias energéticas de todo tipo, sino explica de forma racional que todos los problemas del mundo, entre ellos la economía, la salud, la educación, las relaciones de pareja, la seguridad, la ecología, etc., tienen una raíz única que es el egoísmo. Es decir, nuestra tendencia a tomar para nosotros mismos todo lo que podemos y atribuir la menor importancia posible a los demás. La Cabalá nos ofrece herramientas para enfrentarnos exitosamente con crisis y problemas, en base a la firmeza de las relaciones correctas y positivas entre las personas.

MITO: “LA CABALÁ SE BASA EN CREENCIAS Y NO EN LA CIENCIA”

La verdad: La Cabalá no nos pide creer en algo que no se pueda poner en juicio. Por el contrario, nos presenta una gama completa de sabiduría, de introspección y profundo conocimiento de patrones de conducta humana, planteando constantemente preguntas, presentando dudas, sin aceptar nada como “datos que vienen de arriba”. En la práctica, la Sabiduría de la Cabalá es la ciencia que investiga la fuerza general que motiva la naturaleza, incluyendo partes que nuestro conocimiento no alcanza. Esto, a la par de una observación personal del carácter individual de cada uno de nosotros, la percepción de la realidad que nos maneja, la disposición de aceptar o hacer cosas, y la búsqueda de la vía correcta para cada uno de nosotros. No es novedad que las personas están activadas por el sentimiento y el intelecto. La Cabalá se maneja con ambas partes y enseña cómo combinarlas en la forma deseada.

MITO: “LA CABALÁ NO ESTÁ ADAPTADA A LA VIDA MODERNA, A NUESTRA GENERACIÓN”

La verdad: No puede no estar adaptada. Es mucho más simple de lo que pensamos; la Sabiduría de la Cabalá pretende ilustrarnos el camino adecuado para vivir y llegar al verdadero significado de todo lo que hacemos, especialmente, en nuestra generación, la cual busca satisfacciones inmediatas en este momento, y se sumerge en una sensación de vacío en el momento siguiente.

No es ningún secreto que tenemos fuertes fundamentos de egoísmo, el cual ha llevado a la humanidad a erigir sistemas de vida en los que cada uno trata de conseguir para sí mismo lo máximo posible, aun a costas de los demás. Este proceso llega hoy en día a su cúspide, y lo vemos muy claro sin esforzarnos demasiado. Muchos sistemas que el hombre ha creado hoy en día están en crisis y podemos denotar algunos: la economía se desmorona, los sistemas educativos no se adaptan al ritmo y las capacidades mentales de los niños de la generación Alfa, el núcleo familiar está en deterioro, la ecología sufre un estado de desequilibrio completo, etc.

La Sabiduría de la Cabalá sostiene que para mejorar este estado, debemos conocer las leyes según las cuales se rige la realidad, para mantenerse en armonía con la naturaleza. Rambam (Maimonides) escribió: “los grandes males que ocurren entre los hombres, de uno hacia otro, provienen de la falta de conocimiento. Si el hombre tuviera el conocimiento referente a la forma humana, se frenaría todo daño que él provoca a sí mismo y a su prójimo. El conocimiento de la verdad rechaza el odio y la hostilidad y anula el daño que se hacen unos a otros” (Guía de perplejos). La Cabalá pretende asistirnos para comprender cómo nos conviene utilizar las herramientas que tenemos hoy, como los Smartphone, las innovaciones tecnológicas y diferentes modas sociales, para vivir mejor.

MITO: “LOS CABALISTAS SON PERSONAS CON FUERZAS OCULTAS”

La verdad: Un cabalista es una persona común y corriente que decidió buscar respuestas a sus preguntas esenciales, las cuales ocuparon su pensamiento durante mucho tiempo respecto a la vida, y tal como un investigador académico que busca profundizarse en las preguntas de su investigación para encontrar medios para explicarlas, así escudriña el cabalista en las escrituras dejadas por investigadores que durante generaciones completas han profundizado en la verdad hasta lograr las respuestas que una persona común, que no adquirió esas herramientas, no puede alcanzar. Podemos decirlo así: el cabalista es quien adquirió capacidades de entender mejor el sistema en el que vivimos, y las leyes de la naturaleza que la activan.

Después de alcanzar un nivel más alto de conocimiento (por ejemplo, como un profesor de universidad), quiere transmitir su conocimiento a los demás y así otras personas pueden comprender cosas que ellas mismas no aprendieron. Se trata de personas que tienen sus puestos de trabajo, estudian y cumplen con sus obligaciones familiares y con su país, como cualquier otro ciudadano.

MITO: “LA CABALÁ ES MÍSTICA, AMULETOS Y SUPERSTICIONES”

La verdad: Quizás pueda desilusionar a algunos, pero la auténtica Sabiduría de la Cabalá no está relacionada con mística, numerología, amuletos y milagros, magia y brujerías, hilos de color púrpura, agua bendita, cartas, astrología, etc. Los sabios de la Cabalá tienen una ley de hierro: “no definimos por nombre todo aquello que no está a nuestro alcance”. Esto significa que no nos aferramos a lo que no sentimos su presencia en nuestra realidad, hasta que lo averigüemos y resulte real. Es decir que los cabalistas utilizan en sus escritos solamente nombres y términos que podemos implementar en nuestras vidas.

Además está el hecho de que hoy se puede encontrar gente que estudia Cabalá entre una gran diversidad de personas incluso quienes se rigen por lo racional. Es muy probable que a ellos no les caiga en gracia que se le pida algún amuleto.

La intención de esta publicación es disolver algunos mitos pero no convencer a nadie sobre la forma cómo vivir sus vidas, principalmente para sacar de medio todo tipo de errores que la gente atribuye a una sabiduría que, por no ser comprendida, se le han atribuido tantas vanidades como las nombradas anteriormente, que la convierten en lo que no es.

Después de esta “limpieza”, pueden abrirse paso a descubrir qué es realmente esta sabiduría maravillosa y milenaria, tan relevante para la humanidad de hoy.