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¿Es real el Karma?

¿Qué es el Karma? ¿Es algo real?

Karma no es un término cabalístico, pero es tremendamente interesante conocer el punto de vista cabalístico sobre estas preguntas recurrentes: ¿Tienen consecuencias nuestras acciones? ¿Lo que hacemos regresa a nosotros? ¿Qué se considera buenas acciones frente a las malas acciones?

La Cabalá explica que todos vivimos en un solo sistema uniforme que es un deseo de recibir. El deseo de recibir es lo único que fue creado: todos somos parte de él, y todo comienza y termina con él. Fue creado por el Creador, que es la fuerza superior de amor.

El sistema es controlado por esa fuerza superior, y lo lleva de un estado en el que es contrario a ella a otro estado de total equivalencia de forma con ella. Esto significa que tenemos pasar de una forma inicial de separación y preocupación por el beneficio propio a una forma de conexión, de preocupación y amor mutuos.

Para comprender qué son las buenas y las malas acciones en este sistema, debemos entender qué es el sistema y qué nos exige.

Una buena acción es aquella que conecta a todos. Cada uno de nosotros forma parte de este gran deseo de recibir, y todas estas partes necesitan conectarse mediante la autocorrección. En un principio, somos hostiles entre nosotros. Pero cuando actuamos dirigiéndonos hacia la conexión, es en beneficio de todo el sistema y, por ende, también en nuestro beneficio.

Las malas acciones son aquellas que no están orientadas hacia la meta del sistema: que todos los seres creados se conecten con benevolencia.

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El problema no es el cambio climático: Es la ausencia de cambio en la humanidad.

 

Recientemente la naturaleza nos ha enviado imponentes advertencias de su inmenso poder.

Dos serios terremotos –los más fuertes en décadas– sacudieron el sur de California días atrás. Una tormenta extrema de granizo golpeó México. Mientras tanto, Alaska experimentó temperaturas récord en verano y gran parte de Europa atravesó una ola de calor sin precedentes provocando incendios forestales y alertas sanitarias de emergencia.

Si bien los humanos nos sentimos impotentes ante estas adversidades, es precisamente en el nivel humano –el más grande e influyente dentro de todo el sistema de la naturaleza– donde es posible lograr un equilibrio en el planeta. ¿Cómo? Mejorando la calidad de las relaciones humanas. Tendría un impacto mucho más positivo sobre nuestro planeta que los acuerdos climáticos y las campañas ecológicas.

La retirada de Estados Unidos del Acuerdo Climático de París ha sido criticada por la comunidad internacional que sostiene que esa acción desoye la extrema urgencia de abordar el problema del cambio climático.

Pero estoy de acuerdo con el presidente Trump en que purificar el ecosistema no es el quid de la cuestión, aunque son muchos los que creen que esa puede ser la panacea. Se han asignado miles de millones de dólares para llevar a cabo medidas que no tendrán ningún efecto positivo en la ecología. Más bien, esos fondos deberían destinarse a una educación que nos ayude a establecer relaciones más armoniosas entre las personas: eso es lo que nos llevaría a un mundo mejor en todos los aspectos.

¿Cómo es posible que una mejora en las relaciones humanas pueda tener un efecto positivo en la ecología? Podremos entenderlo si observamos brevemente los cuatro niveles de la naturaleza: inerte, vegetal, animal y humano. Cada nivel inmediatamente superior es más poderoso que el anterior y controla el nivel que hay por debajo de él. Por lo tanto, que la naturaleza en su conjunto vire hacia un desarrollo positivo solo puede lograrse desde el nivel más desarrollado y significativo de todos: el nivel humano. Por el momento, los impactos humanos en el sistema son negativos, pero pueden transformarse en positivos. Debemos entender que modificar el sistema de la naturaleza no se lleva a cabo como comúnmente se piensa, esto es, con acciones para preservar el equilibrio ecológico, ya sea salvando árboles o ciertas especies animales, frenando la contaminación de los océanos o del aire, y otras tantas medidas que podríamos idear para tratar de ser más amables con el medio ambiente. Ninguna de estas acciones ayudará al medio ambiente porque no atacan la causa fundamental del problema.

¿Dónde está entonces la raíz del problema ecológico? El problema está en los seres humanos. Para ser más precisos, está en cómo nos relacionamos unos con otros.

Debido a nuestro inherente ego humano –nuestro deseo de beneficiarnos a costa de los demás– pasamos por encima de todos y de todo, incluida la naturaleza, con tal de beneficiarnos. Por lo tanto, si queremos llegar a un nuevo nivel de equilibrio ecológico, en lo único que debemos centrarnos es en reparar nuestras conexiones a nivel humano.

Incluso si mañana mismo toda la humanidad dejara de contaminar, dejara de quemar combustibles fósiles o evitara el uso de pesticidas, continuaríamos presenciando desastres naturales en todas partes porque, por encima de todos los niveles de la naturaleza, las relaciones humanas, que son el aspecto más influyente en la naturaleza, seguirían estando rotas. Nuestras relaciones –basadas en la explotación, la manipulación y el abuso entre personas– seguirán causando un efecto negativo en todos los niveles de la naturaleza. Seguirán creando un círculo de retroalimentación negativa que se volverá sobre nosotros como reacción de la naturaleza al factor humano.

Si, por el contrario, lográramos establecer unas conexiones emocionales positivas para lograr un equilibrio entre nosotros y la naturaleza, ¿tendríamos que poner en práctica paralelamente las medidas ecológicas que se nos recomiendan?

Puede sonar sorprendente, pero la respuesta es no. ¿Por qué? Porque la propia naturaleza, desde un nivel superior, se encargaría de equilibrar todos estos fenómenos. El principio es el siguiente: el nivel superior que rige la naturaleza es capaz de corregir todas las corrupciones de los niveles inferiores. En la sabiduría de la Cabalá, este principio es llamado “el amor cubre todas las transgresiones”.

Actualmente tenemos actitudes tóxicas hacia los demás: nos relacionamos sistemáticamente a través de un prisma egoísta –beneficio propio a expensas de los demás– y por eso no podemos reparar nada en los niveles inerte, vegetal o animal porque simplemente introducimos nuestra actitud egoísta en el sistema y eso regresa a nosotros en forma negativa. Centrarnos exclusivamente en el nivel humano ­–conseguir unas conexiones humanas positivas– activará el cambio más inmediato y dinámico: en cuanto demos un cambio a positivo en las relaciones humanas, inmediatamente los niveles más bajos de la naturaleza experimentarán los efectos beneficiosos.

¿Cuán rápido y hasta qué punto debemos activarnos para salvar al planeta y a nosotros mismos? ¿Necesitamos todos alcanzar unas relaciones armoniosas de inmediato? ¿O basta con que tengamos una inclinación hacia las conexiones positivas? Con solamente empezar a moverme hacia la meta de “ama a los demás como a ti mismo”, por muy inalcanzable que parezca, tan solo dando el primer paso hacia ello, ya estoy propiciando un cambio en todo el sistema de la naturaleza. ¿Por qué? Porque mi actitud ha cambiado.

Si cambio mi actitud hacia la naturaleza, es decir, si deseo relacionarme global e integralmente con ella, como con un sistema unitario, con una actitud de atención y preocupación, entonces, aunque parezca que solo estoy fomentando esa nueva dirección, también estoy activando todo el sistema y dirigiéndolo hacia la unificación positiva. No se nos pide más que eso.

Solo tenemos que ocuparnos de las relaciones humanas. Los niveles inferiores de la naturaleza se ajustarán y se equilibrarán junto con nosotros cuando armonicemos las conexiones entre seres humanos. En suma, lo único que necesitamos es una educación y unas influencias que nos lleven a lograr unas conexiones humanas positivas. Y de ese modo podremos disfrutar de una vida en armonía con todo el sistema de la naturaleza.

Artículo de Michael Laitman.
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El equilibrio se sitúa por encima

En los niveles inanimado, vegetativo y animado, la naturaleza es un sistema integral cuyas partes no tienen libre albedrío en la observación de sus leyes. Al hombre, sin embargo, se le da libre albedrío: Él puede actuar en armonía con la naturaleza o contra ella.

Hoy en día, debido a que el desarrollo egoísta de la civilización sigue su curso, estamos empezando a reconocer la deficiencia del enfoque egoísta, el cual nos lleva a la autodestrucción.

Nuestro ego ha crecido tanto que estamos destruyendo el sistema de equilibrio en la Tierra; paradójicamente, somos también nosotros, el más alto grado de desarrollo, quienes debemos establecer este equilibrio.

Al restablecer el equilibrio con la naturaleza, creamos las condiciones necesarias para el correcto comportamiento de todas sus otras partes. Para esto, necesitamos ser como un solo hombre, a fin de alcanzar un estado de amor y cuidado mutuo. Ésta es la razón por la que la expresión “ama a tu prójimo como a ti mismo” se encuentra en la base misma de los sistemas de valores de la humanidad. Nos damos cuenta de que para convivir en un mundo global, esta condición es necesaria, hoy más que nunca.

Ésta es la razón por la que la ciencia de la Cabalá es revelada hoy. Durante miles de años ha estado esperando su momento para presentar, a nuestra generación, la oportunidad de aumentar el grado de otorgamiento.

(24168 – De la primera parte de la lección de Cabalá del 19 de octubre 2010, Aquel que fortalece su corazón.)

¿Por qué estamos tan preocupados por el sexo?

La raíz espiritual de sexo es la unidad del alma con el Creador. En el mundo espiritual, el alma está unida a la Luz, y a esta unión se le llama Zivug: cópula. Constituye la unificación de dos partes de la Creación: masculino y femenino, y es el placer más inmenso que pueda existir, ya que el alma se llena con la Luz del Creador.

 

Esta cópula espiritual también tiene una ramificación o copia en el mundo físico, el mundo de la materia. Por esta razón nos preocupa tanto el sexo, es el placer máximo en este mundo y la raíz de todos nuestros deseos aquí.

El sexo es el fundamento de nuestros deseos, porque su raíz es la unión del alma con el Creador. Esta unión es la meta final de la Naturaleza y todo lo que ocurre en este mundo está determinado por la meta final. Es por esto que no podemos dejar de pensar en el sexo. Nuestra atracción por el sexo opuesto y el placer también provienen de este estado final: la adhesión con el Creador, llamado Zivug, (palabra que en hebreo significa, una unión sexual sin fin).

El placer que nos proporciona el sexo es un ejemplo perfecto de la diferencia entre el placer físico y el espiritual. Dedicamos largas horas y esfuerzos a pensar en el sexo, imaginando que nos proporcionará un placer enorme; pero, de hecho, nuestro placer se esfuma en el aire tan pronto llegamos a la cima de la satisfacción sexual. Antes de que realmente tengamos tiempo de disfrutar dicha sensación, ésta concluye y nos encontramos una vez más esforzándonos por alcanzar otro momento de placer.

Esto es lo que ocurre en nuestro mundo, porque el placer que llena nuestro deseo lo neutraliza de inmediato. Al no tener ya deseos, dejamos de sentir placer. Nos quedamos con una sensación de vacío, y en el transcurso de nuestra vida, esta carencia se vuelve cada vez más profunda. Por eso está escrito, «Uno abandona el mundo con la mitad de sus aspiraciones insatisfechas».

El placer espiritual funciona de manera diferente, porque encontrarse en la espiritualidad significa que se puede recibir la Luz con la intención de proporcionar placer al Creador, al Único que nos da la Luz. Por consiguiente, en la espiritualidad, la cópula o sexo es algo continuo y eterno, y sólo va acrecentándose con el tiempo. Obviamente es muy distinto al placer que sentimos en nuestro mundo, donde sólo experimentamos un placer momentáneo seguido de vacío.

Por eso está escrito que a partir de que el hombre descendió del mundo espiritual al nuestro, sólo aquellos que alcanzan el mundo espiritual pueden sentir el verdadero gusto de la copulación. El verdadero placer espiritual se alcanza cuando dos partes opuestas de la creación, hombre y mujer se funden en uno y la Luz común los llena.

Subconscientemente, en nuestras almas, todos deseamos esta copulación porque fuimos creados para ello. En cierto nivel, todos aspiramos a tener la sensación del mundo espiritual porque es el único lugar donde encontraremos el placer verdadero y perdurable.

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¿Quién puede estudiar la Cabalá?

Cuando le preguntaron a Rav Kook (gran cabalista del siglo XX y primer Rabino en Jefe de Israel) quién podía estudiar Cabalá, su respuesta fue inequívoca: «Cualquiera que quiera hacerlo.» En los últimos cien años todos los cabalistas sin excepción afirmaron claramente en distintas circunstancias que hoy la Cabalá está abierta a todos. Más aún, dijeron que es una herramienta necesaria para resolver la crisis global que ellos habían pronosticado que llegaría y que estamos viviendo hoy día.

De acuerdo a todos los cabalistas, los días del ocultamiento de la Cabalá ya han terminado. La sabiduría de la Cabalá había estado oculta previamente debido a que los cabalistas temían que fuera malinterpretada y utilizada incorrectamente. Y ciertamente, lo poco que ha podido filtrarse ha dado origen a todo tipo de conceptos erróneos acerca de la misma. Hoy, en cambio, esta ciencia se está abriendo a todo aquél que quiera aprender, debido a que los cabalistas afirman que nuestra generación está lista para entender el verdadero significado de la Cabalá y para corregir las malas interpretaciones pasadas.

Más información sobre la Cabalá: http://bit.ly/CursoAutoestudioCabala

 

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Baal HaSulam, el cabalista más grande de nuestra generación.

Rav Yehuda Ashlag (1884-1954), conocido como Ba’al HaSulam (El dueño de la escalera, llamado así por el comentario «Escalera» que escribió en el libro del «Zóhar». La fuente principal de la Sabiduría de la Cabalá), quien es considerado el cabalista de mayor renombre de nuestra generación. Previo a su llegada, la sabiduría de la Cabalá se estudió en ocultación durante los 2000 años del exilio judío. Se transmitió de maestro a estudiante, en pequeños grupos, esperando el momento, cuando la humanidad llegará a un callejón sin salida. Cuando no haya ningún otro lugar hacia donde desarrollarse, y tengamos que realizar un ascenso a un grado espiritual, una especie de salto evolutivo, el cual es posible implementar con la Sabiduría de la Cabalá.

Las Escrituras de la Cabalá fueron escritas en el idioma hebreo, pero no son accesibles para la persona común. Fueron escritos por cabalistas que alcanzaron la realidad espiritual. En las Escrituras, se describen fenómenos que tienen lugar en la realidad espiritual y no tienen nada que ver con lo que percibimos en nuestra realidad corporal.

La singularidad de Ba’al HaSulam es que reunió los principales escritos de la Cabalá, los organizó e interpretó de una manera que cualquier persona que desee, pueda estudiarlos e implementarlos. Los hizo accesibles para todas las personas, incluso si actualmente carecen de logros espirituales. Él realmente bajó la escalera espiritual hacia nuestra realidad. Por esto, él adaptó esta sabiduría para nuestra generación.

En sus escritos, Ba’al HaSulam explica, que lo único que la humanidad necesita para ascender en conciencia a un grado espiritual, es unirse como un solo hombre con un solo corazón, sobre todas las diferencias entre nosotros… «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Pero para alcanzar ese estado de interconexión mutua entre las personas de la humanidad, debemos aprender a hacerlo. El nuevo tipo de conexión que se establecerá entre nosotros, será ese mismo «dispositivo receptor» que nos permitirá percibir la realidad espiritual que actualmente está oculta ante nosotros.

Además de sus escritos, Ba’al HaSulam también compuso melodías para ayudar a sus estudiantes a conectarse en un sentimiento más emocional y profundo de la realidad espiritual que se representa en los escritos de la Cabalá.

En este link puedes escuchar las melodías cabalistas del Baal HaSulam http://bit.ly/2Z5vVSu

 

El Creador no es una persona

Pregunta: Aun cuando usted ya ha dicho que el Creador, como una personalidad, no existe, usted mismo continúa comunicando acerca de Él como una persona física que piensa, desea, experimenta, se regocija, etc.

¿Cómo podemos entender sus afirmaciones? ¿Existe una especie de personalidad? ¿O es el Creador algún tipo de fuerza? Las fuerzas no tienen componentes emocionales, entonces éstas no pueden ser usadas para describir ninguna de sus manifestaciones.

Respuesta: Alguna vez tuve un auto viejo que me daba muchos problemas. Intenté arreglarlo yo mismo y lo llevé más de una vez a un taller de reparación. El mecánico que estaba reparando el carro y yo lo reñíamos con palabras poco amables, tratándolo como un ser viviente.

Cuando nos dirijimos a algo, a menudo imponemos sobre un objeto, sobre una fuerza, sobre un fenómeno, nuestras propiedades, nuestras sensaciones, las cuales, por supuesto, no existen propiamente en este objeto. Los mismo es  con el Creador.

Al grado en que puedo crear la propiedad de otorgamiento, amor y conexión en mí mismo, a esta propiedad le llamo “el Creador” y no más que eso. Pero en realidad, fuera de esta propiedad que he creado, el Creador no existe.

Aquí necesitamos posicionarnos correctamente y entender que es por esto que el Creador es llamado BoréBo-Ré: Bo (ven), Re (ve). Debes venir y ver, es decir, llegar al mismo estado con el fin de descubrir esta propiedad. También llamamos a esta propiedad Elokim. Consiste de dos partes del alma. Una parte es llamada AJaP, la otra es Galgalta ve Eynaim.

Si estamos hablando del alma, ¿Qué tiene el Creador que ver con ello? ¿Se refiere también a una persona? Ni siquiera hablamos de lo que existe fuera de una persona.

Estamos hablando de un alcance dentro de la persona cuando llega a la cualidad de otorgamiento, la propiedad del amor.

Esta propiedad está por encima del egoísmo, no es fácil de construir y desarrollar en uno mismo. Cuando la adquirimos, la llamamos el Creador. Entonces podemos hablar de percibir al Creador.

De la lección de Cabalá en ruso 23/dic/18

Blog laitman.es 

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Análisis de la naturaleza humana.

En el transcurso de las aclaraciones, surge una pregunta: «¿Qué tenemos que cambiar exactamente en nosotros para adquirir una mayor similitud con la naturaleza?»

Después de todo, si llegamos a la armonía y al balance con ella, sentiremos comodidad, llenado, y paz. Dejaremos de sentir su presión que es expresada como problemas que crecen como una bola de nieve, guerras, peleas y divorcios en las familias, epidemias, tsunamis, y otras manifestaciones de cataclismos naturales. Entonces, ¿qué necesitamos cambiar exactamente en nosotros mismos?

La búsqueda de una respuesta a esta pregunta nos lleva a la investigación de la naturaleza humana. La naturaleza interna del hombre es el deseo: el deseo de vivir, de sentirse bien, y de disfrutar, en otras palabras, una búsqueda constante de llenado. Y una parte de esos deseos está, hasta cierto punto, vacía. Digamos, que quiero descansar, y esto significa que necesito satisfacer el deseo por el descanso, y si quiero comer, entonces deseo llenar mi deseo por la comida.

Usualmente tengo deseos por comida, sexo, familia, dinero, poder, y conocimiento. Esos son los deseos básicos que incluyen en ellos a todos los otros. Cada deseo que satisface las necesidades de mi cuerpo por comida, familia, y procreación, así como los deseos «humanos» en mí por riqueza, honor, poder, y conocimiento están divididos en muchos otros deseos diferentes y sus derivados. Y si no tengo opción y entiendo que a través de la ayuda de esos deseos debo unirme con otras personas para volverme similar a la fuerza de la naturaleza (la única ley), entonces necesitaré corregir cada uno de mis deseos.

En última instancia, todos esos deseos juntos son llamados «el deseo de disfrutar» o «el deseo de recibir placer». ¿Hacia qué debo dirigirlos con el fin de corregirlos? Deben ser dirigidos al beneficio de todos. Y si sólo me lleno a mí mismo, tal deseo es llamado «egoísta». Por lo tanto, dirijo cada uno de mis deseos hacia el bien común y acepto sólo aquellos que vayan por el beneficio de todos.

Resulta que no tenemos otra opción. Si somos todos como una familia, entonces tengo que tomar a todos en cuenta y pensar en todos como un todo. Y la ley que me obliga a esto también es una. Es por eso que necesito dirigir cada uno de mis deseos hacia todos. Y aquí es donde surge el problema: ¿Cómo se puede lograr esto?

Incluso si yo mismo lo entiendo y los científicos lo confirman (psicólogos, sociólogos, y politólogos declaran de forma unánime que es verdad y no tenemos otra salida), y de mi propia experiencia en la vida veo que no hay otro método, incluso en ese caso, mi naturaleza cree algo diferente. Cree que antes que nada necesito recibir yo mismo, proveerme de mis propias necesidades, y no preocuparme por otros. Tal vez debo cuidar de ellos, pero sólo para que esto me haga sentir bien.

Sin embargo, esto no es suficiente. Después de todo, no me siento así en relación a mi familia. En una familia corregida, inmediatamente pienso en todos sus miembros como una persona y no calculo cómo hacerlos sentir bien para sentirme bien yo por esto.

Y esta ley desea que consideremos a todos como uno, todo el mundo como una sola familia, para que comencemos a acostumbrarnos a ello ¿Entonces qué necesitamos hacer exactamente para eso? Cada uno de nosotros debe cuidar de los otros y todos juntos tenemos que construir un sistema de nueva formación integral que nos conecte y a través de varias influencias y actividades, nos pruebe que no existe otro camino.

Del blog de Laitman.es

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Amor absoluto o cómo encontrar un alma gemela.

Pregunta: Desde el punto de vista de la ciencia, ¿no es el amor que se siente por otro, sólo un proceso químico que ocurre en el cuerpo?

Respuesta: Por supuesto, todos son procesos químicos.

Pregunta: ¿Qué es amor en términos de Cabalá?

Respuesta: Es amor a otro nivel. Pero en última instancia lo sentimos en los mismos procesos físicos y químicos. Sólo que en Cabalá se estudia desde su fuente superior, de ahí aparece en nosotros.

De hecho, todo está determinado por la “afinidad del alma”, es decir, cuánto nuestras almas, nuestros componentes espirituales, son cercanos entre sí en el sistema común de las almas en el mundo. En consecuencia, nos sentimos atraídos y nos encontramos unos a otros.

Parece que es coincidencia o que hay algunas circunstancias. No es nada de eso. No hay coincidencias en el mundo. Sólo la raíz superior nos acerca uno al otro. Nos obliga a ponernos atención y a acercarnos. A qué nivel y en qué sentido nos acercamos, depende de la cualidad de nuestras raíces espirituales.

Pregunta: ¿Cómo se produce esta convergencia espiritual?

Respuesta: En nuestro mundo nadie lo sabe. Nosotros, como dicen, “nos olemos” unos a otros, nos estudiamos. Vemos si somos adecuados o no. Nos parece que las circunstancias nos llevan y todos dicen: “Eres afín, similar”. Es un mundo de muñecas, de juegos. Pero, las fuerzas espirituales, las raíces espirituales, lo determinan todo.

Pregunta: ¿Cómo se busca a la pareja espiritual?

Respuesta: La gente no puede, no entiende. Lo estudiamos en la ciencia de la Cabalá y entendemos cómo funciona. Pero en nuestro mundo, aún no podemos darnos cuenta.

Pregunta: ¿Es el amor una relación de almas?

Respuesta: El amor es atracción de almas gemelas. Pero eso es amor espiritual, ideal.

Pregunta: ¿Qué es un alma gemela?

Respuesta: Almas gemelas son las que están en combinación muy cercana en el mundo espiritual.

Hay un alma común. En ella, hay millones de almas privadas que conviven en todo tipo de combinaciones. Estas combinaciones determinan la convergencia, la separación y los cambios, incluido el físico, en general, todo este movimiento browniano entre nosotros en nuestro mundo.

Pregunta: ¿Cuándo se dice “mi otra mitad” implica un alma gemela?

Respuesta: Es el caso perfecto.

Pregunta: ¿Qué es el mal de amores?

Respuesta: El mal de amores en nuestro mundo es sufrimiento puramente egoísta, porque necesito satisfacción y no la encuentro. “¿Dónde está la segunda mitad que me hará feliz?” Es como: “¿Dónde está la cena que quiero comer y que se supone que debo tener?” Es lo mismo. Es lo mismo con el sexo y con todas las satisfacciones.

Pregunta: ¿Cuál debería ser el principio de las relaciones amorosas en Cabalá?

Respuesta: Entendimiento mutuo, búsqueda de una meta común, en la que nos unimos como uno solo. Pero con un objetivo común.

Pregunta: ¿Puede este objetivo ser algo?

Respuesta: No, ¡solo una meta espiritual! Una meta espiritual es la unión de nuestras almas. Como escribió el gran poeta inglés Chaucer: “Alcanzar la fusión de nuestra alma en la maraña de nuestro cuerpo”. Se reía de eso, de lo que queremos.

Pregunta: En Cabalá ¿qué es el mal de amores (“sufrir por amor”)?

Respuesta: Es cuando quiero encontrar a mi alma gemela entre todas las almas del mundo, para alcanzar el estado de conexión espiritual, cuando lo entrego todo y, a través de ellos, lo doy al Creador. Esto se llama amor verdadero. Eterno.

Pregunta: ¿Puede haber separación entre las almas gemelas, una ruptura en la comunicación? ¿por qué ocurre?

Respuesta: No he visto ese efecto en este mundo. Aún estamos en un estado en el que el mundo está roto y apenas comienza su aproximación al mundo espiritual corregido.

Definitivamente entraremos. La pregunta es ¿cuándo? Alcanzaremos un estado en el que simultáneamente actuaremos en nuestro mundo con base en acciones espirituales. Y, nos enamoraremos del alma y uniremos “alma con alma” como dicen. Así todo coexistirá. No puedo imaginar que la separación sea posible en ese estado.

Pregunta: ¿La separación no existirá?

Respuesta: No. ¡Será amor eterno!

 

Del Kabtv “Noticias con Michael Laitman”

Blog laitman.es