La felicidad es un estado en el cual la Luz Superior desciende sobre el hombre y lo llena de la sensación de una existencia eterna y perfecta.

Felicidad (Mazal en hebreo) significa suerte y se deriva de la raíz del nozel-gota. Cuando la Luz Superior desciende sobre el hombre, la Luz Superior fluye y lo colma de logros, conocimiento y sensación de existencia absolutamente clara, perfecta y eterna. Esto es felicidad.

¿Puede ese estado llegar sin ningún esfuerzo por parte del hombre? Pues vemos que hay personas que tienen suerte en la vida.

En nuestra limitada existencia material, por supuesto. Puede ser que una persona sienta que todo está bien y que no necesita nada más. Simplemente vive una vida vacía, ¿por qué no? Entra en una choza en una aldea remota, construye una guarida acogedora allí y, sé feliz si puedes.

Sin embargo, el hecho es que el ego está en constante desarrollo. Necesita nuevos satisfactores todo el tiempo. De lo contrario, la persona no se siente satisfecha.

¿Cómo hacemos que las sensaciones que llegan a nuestro ego tengan satisfacción sin ningún problema? Sólo si el deseo se centra en otorgar, en el exterior, no se sentirá vacío. La felicidad es crear esos sentidos que son externos a nosotros y así seremos felices.

Para alcanzar la felicidad, la mayoría de la gente piensa que se necesita armonía, equilibrio de atributos, ¿de qué atributos hablamos?

La persona puede vivir en armonía con el mundo que la rodea si ella y el mundo se convierten en un gran grupo. Esto sólo puede suceder si siente el mundo como a sí misma y se preocupa por él como si se preocupara por sí.

Del blog de Laitman.es

 

¿Cuáles son los secretos de Cabalá?

No hay secretos en Cabalá y nunca los ha habido.

Todo el problema está sólo en la posibilidad de que la sociedad la acepte, se adapte, la pruebe y la use correctamente para su desarrollo.

Por ejemplo, está escrito en El libro del Zóhar que de los diez discípulos del gran cabalista Rav Shimon Bar-Yochai, sólo Rav Aba pudo exponer correctamente la enseñanza para que fuera accesible, suave, correcta y al mismo tiempo, oculta.

En otras palabras, lo oculto en Cabalá es que discute el mundo superior, más allá de nuestra percepción actual de la realidad, la que percibimos con nuestros cinco sentidos. Para percibir la realidad superior, necesitamos desarrollar un sentido adicional, llamado en Cabalá «pantalla» (Masaj). Ese logro está disponible para cualquiera que lo desee y el método se presenta de tal forma que cualquiera pueda investigarlo, lograrlo y repetirlo. Es sólo cuestión de tener el deseo de alcanzar una realidad más alta que la actual y de estudiar de acuerdo con la guía de un maestro cabalista.

Michael Laitman, en Quora

La ciencia de la Cabalá es única en la manera en que habla de ti y de mí, de todos nosotros. No se involucra con nada abstracto, sólo con la manera en la que fuimos creados y cómo funcionamos en niveles más elevados de existencia.

Una de sus secciones habla del descenso de las fuerza superiores desde el mundo de Ein Sof (Infinito). El mundo de Ein Sof es nuestro estado inicial y ahí existimos como un solo sistema unido de almas, completamente interconectadas. Después, a partir del mundo de Ein Sof, estudiamos la secuencia de mundos, Sefirot Partzufim mientras descienden hacia este mundo en el que vivimos.

Muchos libros cabalistas han sido escritos con este tema, comenzando con Abraham el patriarca, hace cerca de 4,000 años, que escribió un libro llamado Sefer Yetzirá (Libro de la creación).

El siguiente trabajo importante fue El libro del Zóhar, escrito en el segundo siglo DC. El Zóhar fue seguido por las obras de Arí, un renombrado cabalista del siglo 16. Y el siglo 20 vio la aparición de las obras del cabalista Yehuda Ashlag (Baal HaSulam).

Los textos de Baal HaSulam son los más adecuados para nuestra generación.

Ellos, como otras fuentes cabalistas, describen la estructura de los mundos superiores, cómo descendieron y sucesivamente trajeron a la existencia a los mundos inferiores y cómo surgió nuestro mundo, el universo, nuestro planeta y cómo evolucionó la vida. Al estudiar cómo fue creado ese sistema y cómo desciende hasta nuestro mundo, nos permite dominar el método para entrar al sistema y gobernarlo.

Nosotros, principalmente estudiamos el libro de texto de seis volúmenes Talmud Eser Sefirot (Estudio de las Diez Sefirot), escrito por Yehuda Ashlag. Está diseñado como ayuda para el estudio, con preguntas, respuestas, materiales para repetir y memorizar, explicaciones, gráficos y esquemas. Es, por decirlo así, la física del mundo superior, describe las leyes y fuerzas que gobiernan al universo.

Este material gradualmente transforma a los estudiantes, porque al buscar cómo entrar y comenzar a vivir en el mundo espiritual, poco a poco nos adaptamos al material.

La ciencia de la Cabalá no trata de la vida en este mundo. En su lugar, al estudiar este sistema alcanzamos de nuevo el nivel que tuvimos antes de descender, el mismo nivel donde estaremos al fin de nuestro ascenso, después de este mundo. Durante el ascenso, el estudio de Cabalá forma en el estudiante un sistema igual al sistema superior.

Este sistema comienza a organizarse y se manifestar en la persona que quiere lograrlo y que lo estudia con este propósito. Justo como una gota de semen puede, en potencia, evolucionar hasta llegar a ser un humano completo, que subsecuentemente crece hasta ser un adulto maduro, la ciencia de la Cabalá desarrolla nuestro deseo de alcanzar un nivel superior de existencia.

Al principio es un deseo diminuto llamado “punto en el corazón”. Este punto es el embrión de nuestros estados futuros. Al estudiar la estructura del mundo superior, desarrollamos la información “genética” y mientras crece, la estructura que se asemeja a los niveles superiores, se forma dentro de nosotros.

Por eso, el estudio es tan gratificante. Incluso si no entendemos nada de lo que leemos sólo al intentar entender los textos cabalistas se alimenta el punto en el corazón, el deseo por la fuerza superior y el punto comienza a crecer. Mientras más crece, más sentimos la aparición de una nueva creación, una sensación nueva y diferente de un mundo dentro de nosotros.

Al hacerlo, la ciencia de la Cabalá nos da oportunidad de sentir los mundos superiores, de entender todo lo que nos sucede y principalmente, de controlar este proceso por nosotros mismos.

Hoy, el desarrollo de tecnología  y la inteligencia artificial nos hace pensar acerca del futuro. Si la fuerza de trabajo humana ya no es necesaria, ¿qué sucederá con nosotros? ¿cómo influirá en la estructura social?

El historiador y filósofo, Yuval Noah Harari, en su libro A Brief History of tomorrow, afirma que en el futuro cercano, la humanidad se dividirá en dos subespecies.

1) minoria: “dueños” de la inteligencia artificial y los súper-especialistas;

2) mayoría: todos los demás.

Considerándolo ampliamente, aún existirán productores y consumidores, pero cuando todos los nichos de trabajo sean llenados con fuerza de trabajo automatizada, “los demás” se convertirán en una “masa de proteína” inútil, estimulada artificialmente para consumir. Ya observamos este fenómeno. Pero, parece que aún hay más por venir.

¿Cómo manejar esta situación emergente?

La sabiduría de la Cabalá afirma que aparte de lo que observamos, hay un gobierno superior. La humanidad no existe por sí misma. Su existencia tiene una meta predefinida  y etapas por las que necesita pasar para llegar a esa meta.

De acuerdo al proceso natural, primero, llegaremos al entendimiento de que nos estamos matando a nosotros mismos (en Cabalá Se llama “reconocimiento del mal”). Así, gradualmente revelaremos la posibilidad de la realidad superior, perfecta y eterna, hacia la cual podemos ir desde nuestra existencia actual.

Como resultado, todos pasaremos por una transformación interna y no importa qué profesiones desaparezcan ni cuáles permanezcan, la humanidad estará consciente, podrá equilibrarse y vivir una vida de alegría y deleite.

¿Por qué el hombre no vive más años o indefinidamente? ¿Para qué cambiar de cuerpo?  

Si viviéramos, incluso mil años, aún así tendríamos prisa por hacer algo porque la vida sería finita. Y al contrario, si viviéramos indefinidamente, no sentiríamos que estamos sujetos a ninguna fuerza ni a los límites del tiempo.

Supongamos que existiéramos en una organismo que vive, sin comienzo y sin fin. Ni siquiera podemos imaginar ese estado, pues todo es medido en existencia-ausencia, existencia-ausencia; es decir, cada segundo algo nace y algo muere. La muerte es afortunada, porque la muerte nos empuja a entender la vida.

¿Qué queda de la persona que vivió un cierto número de años? 

La información sensorial está en el corazón y en la mente. La medida en la que la persona avanzó con respecto a otros, el grado en el que provocó un acercamiento con otros, para juntos, acercarse más al Creador. Eso es lo que queda.

Cualitativamente, sólo eso permanece, porque la conexión es el propósito de la creación.

El propósito de la creación es conectar a la humanidad en un todo único. No en un pedazo de carne, sino en un solo deseo, el cual consiste de muchos deseos diferentes, pero todos dirigidos a ayudar a conectarse unos con otros.

 Es decir, ¿todos conectados en un solo deseo, revelar al Creador? 

Si.

Entonces, si una persona lo hace durante su vida, ¿sus esfuerzos, experiencias y sensaciones permanecen y seguirán adelante? 

Todo esto permanece.

Incluso si uno ya lo está haciendo, pero no ha llegado a la meta, ¿por qué tiene que morir y nacer una vez más en un cuerpo diferente?

No depende de la persona, sino de la condición general de la humanidad.

De Kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 14/ene/19

Los cabalistas dicen que “la tarea del hombre es una existencia cuando no hay sentido de vida ni muerte. Si este sentimiento existe, significa que aún no se ha elevado por encima de su nivel animal, aún no se ha convertido en humano. Un humano es alguien que existe para siempre y se siente así ” ¿qué significa?

Si una persona no siente el mundo a su alrededor, significa que está en un grado superior. Sólo usa este mundo para avanzar hacia la espiritualidad.

El mundo espiritual es nuestra conexión, cuando en nuestra unidad revelamos una fuerza común y mutua de otorgamiento y amor llamada «Creador».

¿Qué es el grado humano?

 Humano es Adam, de la palabra «Domeh» (hebreo) y significa «similar al Creador«. Es como el Creador en la cualidad de otorgamiento y amor. En esta medida, ya podemos hablar de quién entre nosotros y en qué medida es humano.

¿Entiendo correctamente que una persona que alcanza cierto nivel espiritual, muere y luego tiene que nacer de nuevo en cierto cuerpo?

Se refiere a deseos e intenciones, pero no al cuerpo.

Digamos que un cabalista muere, nace de nuevo y pasa por algunas etapas. La primera, es como la de cualquier otra persona, desarrollo inconsciente. Después de algunas décadas, se convierte en cabalista y ayuda a otros ¿es así?

Es muy primitivo. Pues, está Ibur Neshamot, separación, adhesión mutua de las almas, su movimiento y combinación, por lo tanto, no podemos decir que todo sucede así. Es mucho más complicado, porque es un sistema único.

Tan pronto como dejamos este mundo, inmediatamente nos incluimos en el mundo superior, donde hay estados muy diferentes. No hay separación entre las almas como en nuestro mundo, donde están separadas por cuerpos. Cuando nuestro cuerpo, es decir, nuestro ego terrenal, no existe, entonces la relación entre las cualidades de otorgamiento y amor es completamente diferente.
 
De Kabtv «Fundamentos de  Cabalá» 14/ene/19

¿Cuál es el papel de las supersticiones y el mal de ojo en nuestro mundo moderno y, cómo podemos influirnos para bien unos a otros?

Los animales sienten la naturaleza, pero los humanos no. Esa es la razón de la necesidad de distintos talismanes de la suerte, hilos rojos, etc. Todo deriva del desconocimiento del sistema en que vivimos. En la naturaleza todo está determinado.

El hombre es una criatura psicológica y es por esto que las bendiciones le afectan a ella y a su fuerza para enfrentar la vida pero, en realidad las bendiciones no pueden cambiar nada en la vida ni en el sistema de la naturaleza.

El guión está listo. Básicamente es imposible cambiarlo, pero podemos cambiar la forma en que nos relacionamos con lo que nos llega.

El  mal de ojo es que si la gente piensa mal sobre alguien, puede cambiar su destino. Esta es la razón de que el odio infundado es destructivo. Estamos conectados unos a otros mediante una red interna. Nuestros pensamientos hacia cada uno de los demás están en esta red. Millones de cuerdas nos amarran juntos y ahora direcciones dañinas fluyen en ellas, los malos pensamientos.

Si una persona asienta como meta en la vida la regla de “ama a tu prójimo como a ti mismo”, no tiene nada que temer. Una persona debe ser modesta y no sobreestimarse, no por el miedo al mal de ojo, sino para que así no haga que otros fracasen.

Te puedes comprar un coche nuevo pero, debes mantenerte en la intención de que tu vecino no te odie.

De Kabtv “Una vida nueva #394 – Las supersticiones y el mal de ojo”, 3/jun/14

En los últimos 3,500 años, cientos de libros han sido escritos acerca del mundo espiritual, por grandes cabalistas que investigaron y descubrieron el mundo superior. Con respecto a mí, soy el más pequeño y el último en la cadena de cabalistas, así que, si mis palabras son inadecuadas, ¡recomiendo tomar sus libros y comenzar a leerlos!

Ahí encontrarás cómo debes cambiar para que puedas ver el mundo superior, aprender cómo expandirlo y penetrar más profundamente en él. Esas son cosas muy complejas y la sabiduría de la Cabalá, es incluso más compleja porque se encuentra más allá de la percepción de nuestros sentidos regulares.

Debe ser entendido que no es posible explicar la sabiduría de la Cabalá, así que, no explico, sino que enseño. La sabiduría de la Cabalá enseña a la persona a abrir sus ojos y ver el mundo superior. Es similar a ver un estereograma en el cual necesitas desenfocar tu vista para ver la imagen oculta. Cuando la vista se concentra en la imagen parece que no hay nada excepto líneas y de pronto, al desenfocar tu vista puedes ver una imagen tri-dimensional, de dinosaurios deambulando o cualquier otra cosa. Esto sucede cuando la vista está totalmente dispersa.

¡La sabiduría de la Cabalá puede enseñar a la persona a dispersar el enfoque de todos los sentidos! ¡Así los cinco sentidos se dirigen hacia el nivel más interno y comenzamos a entrar en una imagen del mundo más allá de sus fronteras y sentimos toda la creación!  No puedo explicar esto, sólo puedo recomendar cómo dispersar el enfoque de uno mismo, cómo sentir el mundo superior en lugar de este mundo, para entrar en la siguiente dimensión.

¡En realidad, existimos en los cinco mundos espirituales! Y nuestro mundo, el cual se encuentra en el nivel más bajo de desarrollo, no se cuenta entre ellos. Hay cinco mundos que están compuestos de 125 niveles, que se encuentran por encima de nuestro mundo; existen aquí y ahora, pero no los sentimos ni los vemos. Pero entramos en contacto con ellos inconscientemente y nos influyen. Nuestro papel es descubrir el mundo superior, lograr una dispersión focal de todos los enfoques egoístas hacia la vida y comenzar a percibir el mundo altruista que existe de acuerdo a leyes opuestas a las leyes de nuestro mundo: altruismo en lugar de egoísmo, amor en lugar de odio, preocupación por otros en lugar de preocupación por uno mismo.

La Torá no sólo dice “Y amarás a tu amigo como a ti mismo” (Levítico 19:18) sin razón. Esta es la ley general del mundo superior y si quieres sentirlo, trata de practicar esta actitud hacia el mundo. Esto es posible sólo si la persona entra a un círculo de personas afines, que anhelan alcanzar la verdadera espiritualidad.

Cuando un grupo de personas así se reúnen y comienzan a practicar actitudes como esta con los demás, actitudes de amor y preocupación, atención y apoyo, entonces de pronto, como en la niebla, el mundo oculto que los rodea comenzará a aparecer y ser revelado. El método cabalístico está basado en esto, pero ningún cabalista puede hablarnos del mundo espiritual porque no tenemos los modelos internos que correspondan a esta sensación. En nuestro mundo, ya hemos nacido con modelos que hacen posible sentir el mundo espiritual y aun cuando son incompletos, los adquirimos ¿por qué los recién nacidos no escuchan y después comienzan a escuchar? ¿por qué al principio no ven y después comienzan a ver? Es porque esos modelos son creados en nosotros de forma gradual, desarrollamos nuestros sentidos. Sugiero que todos comiencen a involucrarse en la sabiduría de la Cabalá, la cual deriva su nombre de la palabra, “Le’Kabel”, recibir, recibir percepción del mundo superior.

De la lección de Cabalá en ruso 20/mar/16

La naturaleza humana es el deseo de disfrutar. El ego es la intención de disfrutar a expensas de los demás.

Nuestro deseo de disfrutar se divide en deseos individuales, sociales y espirituales:

  • · Deseos individuales: comida, sexo, familia y cobijo.
  • · Deseos sociales:  dinero, honor, poder y conocimiento.
  • · Deseo espiritual: o más exactamente, el núcleo de un deseo espiritual (llamado «punto en el corazón») que cuestiona el significado y el propósito de la vida. Comienza a emerger cuando comenzamos a sentirnos cada vez menos satisfechos con nuestros deseos individuales y sociales, y puede convertirse en un deseo espiritual completo.

Cuando hablamos de ego, es decir, de la intención de disfrutar a expensas de los demás, no nos referimos a nuestros deseos individuales de comida, sexo, familia y refugio. Estos son deseos puramente animales que operan en nosotros para preservar nuestra supervivencia como individuos y como especie humana. Es similar a la fuerza que existe en los objetos inertes para que puedan mantener su forma.

El ego se activa en el nivel de nuestros deseos sociales. Comenzando con el deseo por dinero, es un deseo que, fundamentalmente, quiere lo que tiene el otro.

Si consideramos la evolución humana como una sucesión de los deseos antes mencionados, entonces podemos ver cómo, en los primeros días de la evolución humana, es decir, nuestros “días de cavernícolas”, vivíamos y trabajábamos solamente para satisfacer nuestros deseos individuales de comida, sexo, familia y cobijo.

Después de cierto período, comenzamos a querer lo que otros poseían. El deseo de dinero nos instó a separarnos unos de otros, diferenciando nuestra propiedad de la propiedad de otros y desarrollando sistemas de intercambio entre nosotros. Este es el comienzo de la expresión del ego en la sociedad humana.

Cuanto más crece el ego, más queremos disfrutar a expensas de los demás.

Por lo tanto, cuanto más se iba desarrollando la humanidad, más personas asumían posiciones de poder, honor, fama y sobresalían en las ciencias, las filosofías y las artes.

Hoy, hemos llegado a un punto donde nuestros deseos individuales y sociales están saciados. Cada vez sentimos menos satisfacción al operar de acuerdo con el ego y esto es debido al siguiente nivel de deseo espiritual que comienza a despertar en nosotros.

El deseo espiritual está por encima del ego. La naturaleza nos guía a través de un proceso de desarrollo en el que experimentamos muchos años de desarrollo pre-egoísta satisfaciendo solamente las necesidades para la supervivencia y después, miles de años de desarrollo egoísta a través de los deseos de dinero, honor, poder y conocimiento.

En la etapa final del desarrollo de la humanidad, que comienza ahora, en nuestra era, experimentamos la “revelación del mal” en nuestro desarrollo egoísta –ya no podemos llenarnos por medio del disfrute individual a expensas de los demás– y comenzamos a implementar el nuevo deseo espiritual que emerge.

En este período de transición entre el punto máximo del desarrollo egoísta y el desarrollo espiritual, como sociedad, experimentamos crecientes fenómenos negativos, como la depresión, el estrés, la ansiedad o la soledad como individuos; y como sociedad, experimentamos división, conflicto, xenofobia, divorcio, intimidación, abuso, explotación y manipulación. Tales fenómenos aparecen para mostrarnos que ya no podemos satisfacernos y realizarnos, y que nos sentiremos desesperados e indefensos al intentar hacerlo, de acuerdo con nuestra inclinación egoísta innata natural.

Por lo tanto, como los cabalistas han estado debatiendo durante generaciones, en nuestros tiempos actuales, necesitamos experimentar una transformación fundamental de nuestro egoísmo e implementar nuestro nuevo deseo espiritual.

Y realizar ese nuevo deseo espiritual significa elevarse por encima del ego, es decir, aspirar a beneficiar a los demás en lugar de a nosotros mismos. En otras palabras, al cambiar nuestra innata intención egoísta de beneficiarnos a nosotros mismos por una intención altruista para beneficiar a los demás, nos damos cuenta de nuestro deseo espiritual y, por lo tanto, entramos en un equilibrio con la siguiente etapa de evolución hacia la que nos está guiando la naturaleza.

Y cuando entramos en equilibrio con esta nueva etapa de nuestra evolución, la experimentamos como un nuevo estado armonioso y perfecto.

Si no atravesamos esta transición y seguimos obstinadamente tratando de llenarnos a nosotros mismos a expensas de los demás, entonces, continuaremos sintiendo dolores y presiones, lo cual finalmente nos llevará a un mayor sufrimiento y desesperación.

Por lo tanto, espero que nos demos cuenta del método que nos ha sido entregado, la sabiduría de la Cabalá, y entremos en equilibrio con la naturaleza, adquiriendo sabiduría para definir con precisión quiénes y qué somos, qué es este ego que trabaja furtivamente en todo momento en cada uno de nosotros, y aprendamos a elevarnos por encima de él para experimentar una nueva plenitud y perfección.

A lo largo de su historia la humanidad ha creado muchas religiones y creencias ¿cuál es la diferencia entre Cabalá y otras religiones?

La humanidad ha creado diferentes creencias hasta hoy ¿en qué cree el hombre? En una fuerza superior. Dinero, riqueza, poder, también son una fuerza superior. No los llamamos religión porque no queremos nombrarlos así, pero, ¿qué adoramos más? ¿la riqueza o la verdadera fuerza superior?

La humanidad constantemente crea más y más religiones nuevas: bitcoins, robots, otras fuerzas grandiosas que, de algún modo, ayudan al hombre a mejorar su estado.

En principio, ¿para qué se necesita al Creador? Para mejorar mi estado en este mundo con algún tipo de esperanza para el mundo futuro. Qué hay exactamente allí, nadie lo sabe. O tomamos la riqueza con nosotros como el faraón o a la inversa, damos todo para ir allí con las manos vacías, pero con un alma preparada; todas esas filosofías, por supuesto, no son confirmadas por nada, pero existen.

Cabalá difiere de religiones, creencias y toda clase de búsqueda posible de la humanidad, al elevar al hombre por encima de su naturaleza, por encima de la naturaleza de este mundo, por encima del ego y comenzar a prepararlo para el estado que imaginamos que existe después de nuestro muerte.

Imaginemos una fantasía: nuestro cuerpo se está muriendo. En Cabalá, cuerpo significa ego. Continuamente quiere encontrar satisfacción. Esto no es solo un cuerpo físico ni una masa biológica, sino mi ego: el deseo de riqueza, fama, conocimiento, familia, sexo, comida, descanso, entretenimiento, con todo lo que existe. Naturalmente, mi ego muere junto con mi cuerpo fisiológico.

No tendremos ideas como las del faraón; de llevar con nosotros suministro de alimento, concubinas, soldados, etc., al mundo futuro. Es decir, el egoísmo muere y el hombre se va en dirección indefinida con las manos vacías, como dicen, desnudas y puras.

Cabalá permite a quien vive en este mundo, experimentar el estado de ser separado de su ‘yo’ egoísta, de su cuerpo, como si estuviera muriendo, para hacer que su ego muera.

Y luego se siente libre, literalmente volando en ingravidez. Revela ese estado, por encima del estado egoísta llamado vida, no en el deseo, sino vida en la fe; la vida no en recepción, sino ‘vida en otorgamiento’.

Así surge una percepción totalmente diferente de la realidad: la realidad no es lo que puedo acumular, devorar y absorber ahora en mí mismo, sino salir de mí y, a la inversa, tanto como sea posible, seguir sintiéndolo, observar y siempre que sea posible, otorgar. Es decir, esta es una percepción diferente, una tendencia diferente, un paradigma completamente diferente.

Le da al hombre una percepción ilimitada de la realidad ¿cuál? Que existe. ¿Cómo se ve? No lo sabemos, pero es una que no ha sido quebrantada por nuestro egoísmo, no se muele como en un molino de carne, cuando molemos en nuestro interior la información que recibimos, sin siquiera darnos cuenta.

Es decir, lo que siento en este momento. Siento que después de que todo lo que me rodea ha entrado en mi ego, ha sido mezclado y se me entrega como una especie de ‘argamasa’: este mundo y yo.

Se deriva de mi ego. Y quiero obtenerlo sin transferirlo por mi ego, para ver el mundo como es. Pero esto no se le da a nadie. Para esto, necesito anular mi ego. Esto es lo que Cabalá me da.

Como resultado, después de que estemos convencidos de que el egoísmo es nuestro enemigo, un villano que distorsiona y desfigura la imagen del mundo y que vivimos dentro del ego como si hubiéramos usado drogas y existiéramos en este mundo fantasmal, totalmente irreal, por eso se llama mundo ficticio; la sabiduría de la Cabalá nos da oportunidad de elevarnos por encima de todo esto. Es decir, nos da oportunidad de matar al propio ego, superarlo y percibir lo que existe en la realidad, a través de una sensación no distorsionada.

Y así descubrimos que más allá de nuestro ego sólo existe la fuerza superior, la única fuerza llamada, Creador. Comenzamos a lograrlo y todo se vuelve claro. Queda claro para qué vivir, para qué fuimos creados así y por qué debemos llegar a la revelación del Creador pasando por tanto problema, por tantos milenios de nuestro repugnante desarrollo egoísta. Comenzamos a comprender esto, a apreciarlo y a no condenarlo, sino por el contrario, a justificarlo.

Todo esto se logra con la sabiduría de la Cabalá. Por lo tanto, no tiene nada que ver con ninguna religión, incluido el judaísmo. Naturalmente hoy incluso los creyentes y otras personas, entienden que la religión ordinaria está lejos de ser cierta.

Es Cabalá llamada la Torá de la Verdad (Torat Emet) y no el enfoque habitual. Es la verdadera instrucción para el nacimiento del hombre espiritual, para la revelación del Creador, para comprender lo que realmente dice en la Torá.

Por lo tanto, la gente está decepcionada con la religión. Esta decepción apareció hace mucho tiempo. No hay otra forma de revelar la verdad. Y ahora esta verdad se revela en la sabiduría de la Cabalá, en sus fuentes genuinas.

¿Por qué la sabiduría de la Cabalá no se ha revelado hasta ahora?

La humanidad se ha desarrollado por miles de años. La sabiduría de la Cabalá predijo hace mucho tiempo que a fines del siglo 20 sería el momento de la transición a una nueva etapa, a un nuevo nivel de logro del Creador.

En principio, todo lo que anhelamos en realidad, sin importar que, dinero, poder, conocimiento, todo tipo de placeres, significa que estamos cavando dentro de nosotros mismos para encontrar algo que realmente valga la pena. Y lo que vale la pena se llama, Creador.

En cualquier cosa que haga la gente, ya sea religión, cultos, ciencia, etc., descubre el fracaso de sus esfuerzos y aventuras. Al final, esto la lleva a la Cabalá. Por lo tanto, gente de todos los niveles de la humanidad, con diferente culturas y aspiraciones, comienza a cambiar su vector de algún modo, a pesar de que no lo sabe.

Por eso, nuestra organización tiene el objetivo de: revelar la sabiduría de la Cabalá, es decir, la comprensión de la causa de la existencia humana, dar a conocer la meta real de la humanidad en este mundo. Su objetivo es revelar este método, revelar al hombre en nuestro mundo; al Creador.

Del blog de laitman.es