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La Naturaleza está embarazada con una nueva humanidad

La crisis a la que nos trajo el coronavirus, en esencia, es el nacimiento de un nuevo mundo. Sin embargo, la humanidad se ve como una niña que quedó embarazada inesperadamente, completamente reacia y ahora está aterrorizada y no sabe qué hacer.

No nos veamos en esta posición. Entramos, como embrión, en el proceso de preparación para el nacimiento en un mundo nuevo. La naturaleza está preñada, el Creador, debe darnos a luz. ¡Y lo hará!

Pero debemos ayudarlo; debemos estar de acuerdo con este proceso, unirnos cada vez más y prepararnos para nuestro nacimiento. Así, podemos acelerar nuestro desarrollo, porque este embarazo no se limita a un plazo determinado, sino que depende de que logremos unirnos para estar listos para nacer.

Lo único que se requiere de nosotros es conexión. Siempre tenemos que pensar en conectarnos cada vez más y entender cómo comportarnos en el nacimiento. Aún queda un largo camino por recorrer. Pues, si nacemos antes de que estemos conectados, el bebé nacerá deforme, faltarán algunos órganos en su cuerpo, pues no estamos completamente conectados.

Con nuestra conexión, formamos el cuerpo de la humanidad que va a nacer y, estamos obligados a unirnos, de tal manera que este bebé nazca sano, con todos los órganos necesarios. Un nacimiento fallido debería estar fuera de discusión.

Si nuestra unión no es correcta, la naturaleza, el Creador, nos dará tales problemas, nos presionará tanto que tendremos que unirnos. El canal de parto es muy estrecho y tendremos que hacer un gran esfuerzo para salir.

Si nos conectamos, podemos salir fácilmente. Y además, necesitamos cambiar nuestros valores para que lo que antes era importante, deje de serlo y viceversa, lo que antes no era importante se vuelve importante. Es decir, estamos volteándonos de cabezas y todos compartimos la misma opinión.

Y luego vienen los dolores de parto, que son bien conocidos por las mujeres. Pero ahora todos tendremos que pasar por ellos, en forma espiritual, para que nos preparen para el nacimiento en un mundo nuevo. Todo está por delante de nosotros porque hasta ahora ni siquiera nos hemos unido en forma de embrión.

El coronavirus nos está ayudando enormemente a avanzar hacia este nacimiento, nos deja sólo lo esencial y lo demás queda a un lado. Por eso, puede considerarse una medicina y no un golpe. Lo contrario es cierto: con lo que el Creador nos golpea, nos sana.

Comenzó a desarrollarse una gota de semen, un gen espiritual (Reshimo) del nuevo mundo, que despertó en nosotros, porque ya agotamos por completo nuestro estado anterior. Se está desarrollando en cada uno de nosotros y en todos juntos y contiene información sobre el nuevo estado de la humanidad, igual que la célula de la que parte el embrión, la gota de semen.

El embrión espiritual flota en la Luz de Jasadim, en las aguas de la madre, con las que sale durante el nacimiento correcto. Si nos comportamos correctamente y nos unimos en un embrión sano, sentiremos que estamos en la Luz de Jasadim, en el océano de misericordia, en el vientre de la madre. Nuestro embrión crecerá y se desarrollará mes tras mes y aprenderá a ver el nuevo mundo en el que se supone que debe nacer.

Si no nos unimos, nuestro estado empeorará cada vez más y podremos tener hambre verdadera. La naturaleza nos persuadirá a cambiar nuestros valores y entender que no hay nada más que la unión en grupo o la muerte.

Después de todo, aún no nos hemos pegado a la pared del útero. Esto requiere conexión por encima de todo. Debemos convertirnos en un embrión dentro de la madre superior, la naturaleza, el Creador y comenzar a desarrollarnos en Él para ser recompensados con el nacimiento.

Es más fácil para las mujeres entender este proceso porque lo han vivido y lo han sentido en su interior. Y ahora tanto hombres como mujeres deben pasar por este proceso y sentirse en el útero y desarrollarse allí. A pesar de que este es un lugar oscuro con respecto a nuestro ego, con respecto al deseo de otorgamiento y unidad, este es un mundo lleno de luz, que nos da un nuevo desarrollo y una nueva vida.

De Kabtv «La mujer en el nuevo mundo» 9/jul/20

¿Cuánto tiempo pasará hasta que tengamos una vacuna para el coronavirus?

En primer lugar, si pudiéramos ver las intenciones detrás de la carrera para una vacuna para el coronavirus, ¿qué veríamos?

¿Veríamos una preocupación sincera de los expertos y los líderes mundiales de mejorar la salud de la humanidad?

¿O veríamos una carrera despiadada por ser el primero en dar a luz a una enorme fuente de nuevos ingresos para la economía de su país, así como habilidad de alardear del reluciente estatus y orgullo de ser más listo y más experto que otros países por ganar esta carrera?

Dado que la naturaleza humana es egoísta, le da prioridad a su beneficio propio por encima de beneficiar a otros, no debe parecernos una sorpresa que la inclinación mencionada sea el factor de impulso primario detrás de la persecución por una vacuna contra el coronavirus.

Esta carrera, por lo tanto, se vuelve una reflexión de las mismas relaciones humanas egoístas súper-infladas que están detrás de la enfermedad en primer lugar. Incluso si desarrollamos una vacuna, podemos esperar que se quede corta en dar un remedio duradero. Al contrario, sin corregir nuestras inclinación egoísta, sólo podemos esperar que los problemas empeoren.

¿Qué significa que nuestras relaciones egoístas están detrás de esta enfermedad?

Cuando veamos la pandemia como parte de un proceso que se despliega en la naturaleza y que guía la salida eventual de nuestra naturaleza egoísta. Y la entrada a una realidad nueva positivamente conectada, equilibrada con la naturaleza. Podremos ver que el coronavirus surgió principalmente como un golpe justo al ego del que la naturaleza nos presiona para que salgamos.

Por lo tanto, no importa qué vacunas sofisticadas se nos ocurran, si fracasamos en usar esta pandemia para incrementar nuestra conciencia del proceso enorme en el que estamos y lo que la naturaleza, en última instancia, quiere de nosotros, inevitablemente tendremos que experimentar golpes más duros para que nos hagan despertar a la bondad que existe fuera de nuestros egos divisivos.

Lo principal que necesitamos descubrir en esta pandemia no está fuera de nosotros, en la forma de una vacuna, sino dentro de nosotros, en la forma de actitudes mutuas mejores,: de egoístas, indiferentes e incluso odiosas, a altruistas, preocupadas y amorosas.

Más aún, el coronavirus puso ante nuestros otros que estamos conectados, mostró que una minúscula partícula que salió a la luz, en una pequeña provincia china, se convirtió en problema común  de la humanidad, puso al mundo en condiciones similares de restricción.

En otras palabras, con el coronavirus, la naturaleza nos muestra que estamos conectados y somos interdependientes, al mismo tiempo, nos indica que estamos desconectados y divididos en nuestras actitudes egoístas mutuas.

La tendencia paralela opuesta de volvernos cada vez más interdependientes y al mismo tiempo nos volvemos más y más egoístas, es una receta para el desastre.

Por eso, mientras más pronto implementemos un cambio en nuestra actitud mutua, con el fin de alinearnos con el estado de conexión que nos rodea, más pronto desarrollaremos inmunidad hacia el coronavirus y hacia otras enfermedades más fuertes, sin necesidad de insertar ninguna aguja en nuestras venas.

la soledad mata

La soledad mata

Hace unos días en Israel, un hombre joven, profesor de escuela, se suicidó. Tenía estudiantes, conservaba su trabajo, era saludable, guapo, elocuente, pero estaba solo. En un post de Facebook, escribió su nota final: “no es bueno para el hombre estar solo; la soledad mata. Otro día, otra semana, otro mes, otro año pasa y yo estoy solo. En el almuerzo, en el trabajo, en la noche, los fines de semana, los días de fiesta y los cumpleaños, nadie me recuerda. Los pocos amigos se fueron, se desvanecieron en el tiempo; es hora de partir”.

Este hombre no era único en sus emociones. Sus palabras en las redes sociales, captaron la maldición de nuestro tiempo: todos estamos conectados, pero muy solos. La soledad se volvió muy pesada, precisamente porque deberíamos estar más conectados de lo que estamos.

Estamos muy retrasados en nuestro desarrollo. En este momento, ya deberíamos ser una humanidad conectada, que siente que somos un sistema cuyas partes se complementan y son solidarias en bien de la humanidad y de la naturaleza. En su lugar, hasta hace poco, hemos estado sumergidos hasta el cuello, en un lodazal de destrucción mutua que orgullosa y erróneamente llamamos “economía capitalista” y “progreso”.

De repente, cuando llegó la Covid-19 y nos obligó a tomar un descanso de la aniquilación mutua, empezamos a sentir el vacío que tenemos dentro. Pero ¿qué más se podría tener dentro? Cuando todos odian y temen a los demás, hasta el punto que dejas de hablar y te comunicas por texto y construyes a tu alrededor muros de falsa confianza y falsas sonrisas para esconder tu inseguridad. Cuando de pronto estás solo, te das cuenta que no tienes idea de quién eres ni sabes cómo estar contigo mismo ni qué es lo que realmente quieres, porque has estado ocupado toda tu vida levantando muros contra el mundo hostil de afuera. Y nadie te llama porque todos están en la misma situación: todos están solos y temen ser lastimados.

“Estar solo quiere decir que eres ignorado, que nadie se preocupa por ti, por eso algunos prefieren terminar su vida, para que, en algún punto, incluso en su momento final, alguien se preocupe.”

 Por qué no podemos conectarnos

La humanidad es diferente a las otras partes de la naturaleza, nosotros debemos evolucionar por nuestra propia cuenta. Nuestra evolución es mucho menos física que la de las otras especies, es mucho más emocional, intelectual y social. En el apogeo de nuestra evolución, estamos destinados a sentir la totalidad del sistema que llamamos “universo.”

La naturaleza desarrolla a todos sus elementos por instinto, excepto a la humanidad. Los humanos carecen, en gran medida, de ellos. Cuando un animal nace, de inmediato sabe dónde encontrar comida, a menudo puede caminar un poco y generalmente se comporta como otro animal de su especie. Los humanos, por otro lado, cuando nacen, apenas pueden mover sus manos y sus pies y están totalmente indefensos por años. Los humanos, a diferencia de los animales, tienen que adquirir conocimiento por ellos mismos con trabajo duro. La sociedad humana, igual que el bebe, tiene que aprender, poco a poco, a convertirse en ser social y a ser una buena compañía para sí misma. Evolucionamos con nuestro propio deseo de mejorar la situación. Y no evolucionamos al azar, sino en dirección clara: hacia una mayor cohesión, mayor cuidado por cada uno, mayor responsabilidad mutua y eventualmente, amor mutuo.

Cuando un niño tiene hambre, llora porque se siente mal con el estómago vacío. Cuando una persona está sola, llora porque el corazón vacío se siente muy, muy mal. El dolor del corazón es mucho más fuerte que el del estómago vacío.

Pero la soledad que muchos sienten hoy, no es el fin. Es el principio. Es la oscuridad antes del amanecer. Empezamos a darnos cuenta de que debemos transformar todo, lo primero, nuestras relaciones. Para hacer el cambio, tenemos que sentir que el presente es insoportable. Y nada es más insoportable que la soledad.

Podemos prevenir tragedias como el suicidio por soledad, si dejamos de insistir en retornar al estado anterior de “libre” economía, dominado por el ego y, avanzar al estado de preocupación mutua y empatía, en el que deberíamos haber estado desde hace mucho tiempo. A lo largo del camino descubriremos que es mejor cuidarnos unos a otros que temernos unos a otros y también que así funciona la realidad, excepto por nosotros, hasta que también, alcancemos ese estado.

profesiones innecesarias

Una sociedad de profesiones innecesarias

 ¿Qué debe entender el hombre en la era del coronavirus?

 

Debe darse cuenta de que sólo ha sobrevivido al primer golpe de la naturaleza. Se necesitan muchos más golpes para corregir a la sociedad y, seguirán. Como resultado, la sociedad no será la misma. Esto se referirá principalmente a los empleos.

El hecho es que creamos una sociedad de profesiones totalmente innecesarias. En nuestro mundo postindustrial, hay una gran cantidad de personas superfluas que surgieron muchas ocupaciones, profesiones y empresas completamente innecesarias. Necesitamos entender que estamos en el ámbito integral de la naturaleza, que busca optimizar y nos presionará hasta que desaparezcan las profesiones innecesarias.

Observando, por ejemplo, a la naturaleza animal, sabemos que algunos animales deben morir, los otros deben desarrollarse, depende de en qué condiciones aparecen o desaparecen en la naturaleza. Lo mismo ocurre con nosotros. Somos parte de la naturaleza, por eso juega con nosotros, establece ciertos parámetros nuevos para nosotros, reduciendo o aumentando la población, la ocupación, etc.

Ahora, bajo la influencia del coronavirus, hay una gran aceleración en el desarrollo de la sociedad humana. Mucha gente no trabaja y en principio, no necesita volver al trabajo.

Las empresas que realmente se necesitan funcionaron, están funcionando y seguirán funcionando. Sólo se necesita el 5% del sector de servicios que creamos durante los últimos setenta años.

Por lo tanto, no será necesario y ya no volverán a su actividad anterior. La mayor parte de la población empleada en el sector de servicios, simplemente se quedará sin trabajo. Y aquí tenemos que pensar qué hacer con personas y profesiones innecesarias.

De Kabtv “Era post coronavirus” 14/may/2

limpieza espiritual

¿Cómo me limpio espiritualmente y como comienzo?

El trabajo espiritual comienza por aceptar las leyes de tu propia corrección.

Para hacerlo requiere:

  • llegar a entender que, elevarte por encima del ego, es de gran importancia y que,
  • conexión con los demás como un todo único, de acuerdo con la regla «ama a tu prójimo como a ti  mismo» es el objetivo espiritual más elevado y también que,
  • lograr este objetivo requiere un entorno de apoyo: apoyo y aliento de las aspiraciones los demás, para alcanzar la meta espiritual.

Después de ponerte en este camino, puedes progresar espiritualmente.

El camino espiritual está lleno de estados contradictorios: euforia en un momento, humildad al siguiente, ascensos y descensos, a veces sentimos que no hay estados ni deseos ni intenciones espirituales ante nosotros, pero si creamos un entorno que nos apoye en nuestro camino, hacia la meta espiritual, eventualmente nos sometemos a la corrección de todas las cualidades egoístas, las convertimos en altruistas, como está escrito, «el amor cubrirá todas las transgresiones».

Someterse a la corrección espiritual significa invertir nuestras cualidades egoístas en cualidades altruistas.

Alcanzar ese estado es descubrir el alma común, donde todos residen y el amor nos conecta a todos.

 

 

Del blog de Laitman.es 

la cabalá y las ciencias

La Cabalá y las siete ciencias externas

La ciencia de la Cabalá nos habla sobre el mundo espiritual y las fuerzas que operan en la naturaleza. Estas fuerzas influyen en la materia de nuestro mundo, creando imágenes diferentes en el, lo que da lugar a todo un universo con todo llenándolo: objetos inanimados, vegetación, animales y personas. Pero vemos todo esto en una pantalla en la parte de atrás de nuestro cerebro, y por eso nos parece que esto está  frente a nosotros. Así es como nos imaginamos la realidad.

Es por eso que la ciencia de la Cabalá está separada de toda esa falsa imagen, a pesar de que esta imagen es lo que nos ayuda a alcanzar la profundidad de la creación, sus intenciones, y el carácter del Creador. Sin embargo, en esencia, la ciencia de la Cabalá nos enseña cómo pasar de esta imagen externa a la interna, al verdadero estado dónde solo dos fuerzas permanecen, la fuerza del Creador y la fuerza de la creación.

Por supuesto, cada una de ellas se divide en muchas partes más, fuerzas en particular y acciones. Pero en esencia nos habla sólo de fuerzas: el deseo de recibir, el deseo de disfrutar, y lo que pasa entre ellos. Esto es toda la ciencia.

Si una ciencia nos habla acerca de la interacción de estas dos fuerzas fundamentales, entonces, tenemos la ciencia de la Cabalá. Y si habla acerca de diversos resultados de ellas en diferentes niveles de la materia, inanimado, vegetativo, animado, y humano, entonces tenemos las ciencias de este mundo.

Por supuesto, estas ciencias son verdaderas porque nos dan conocimiento del comportamiento externo a través del cual la acción de estas dos fuerzas internas es expresada. Pero estas ciencias son muy limitadas y sólo podemos confiar en ellas dentro de los límites de nuestro mundo estrecho.

Resulta que la ciencia de la Cabalá, la que explica las dos fuerzas fundamentales que operan en la naturaleza, es la base para todas las otras ciencias. Y eso no incluye sólo las ciencias naturales que estudian la naturaleza y el mundo exterior, como la física, la química, biología y zoología, sino también las que pertenecen al hombre directamente, como la música, la danza y el arte.

Todo esto también forma parte de las «siete ciencias externas fundamentales» porque nos dan el conocimiento sobre las habilidades del hombre de percibir y sentir su mundo.

(De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 2/21/11, «Introducción al libro Paním Meirót uMasbirót»)

por qué odiamos

¿Por qué la la gente se odia?

Odiar es un atributo sólo de humanos.

La naturaleza humana es el deseo egoísta de autosatisfacción, considera su propio beneficio antes que el beneficio de alguien más.

Mientras más nos desarrollamos, más crece nuestra cualidad egoísta y más intentamos beneficiarnos a expensas de los demás y de la ecología.

En otras palabras, mientras más nos desarrollamos, más se incrementa nuestro odio hacia los demás.

Aunque aparenta ser una característica negativa, hay un lado positivo en el odio creciente que se despliega en la humanidad: la sensación negativa en aumento, nos llevarnos a un  autoexamen serio,en el que descubrimos que necesitamos cambiar nuestra naturaleza humana egoísta para sobrevivir, prosperar y ser felices.

Fuera de nuestra naturaleza egoísta, está la naturaleza en su forma positiva, altruista, amorosa y otorgante, que piensa y actúa en oposición a la forma en que pensamos y hacemos.

Por eso, si actuamos desde el odio, sólo es muestra de nuestra falta de conciencia de las leyes de la naturaleza y de nuestra incongruencia y desequilibrio con ella.

Así, el odio genuino se revela conforme nos acercamos al amor. Es decir, si ponemos un pie en el camino al amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos, que es la ley final de la naturaleza, podremos ver la superficie del odio en como la cualidad que se necesita corregir para amar verdaderamente a los demás.

¿Y por qué querríamos amar a los demás?

Ya sea que lo queramos o no, la naturaleza nos guía al estado de amor absoluto -su cualidad fundamental. Al tratar de amar a los demás de construir un entorno de apoyo en amor mutuo y por encima del creciente odio, nos libraremos de mucho sufrimiento que surgiría en el odio que emerge involuntariamente.

Hoy muchos eventos mundiales expresan el inmenso odio que hay en la humanidad. Tomamos partido contra los demás en muchas áreas de la vida y, salvar nuestras divisiones, parece impensable.

Dado que fallamos al implementar algún tipo de educación que nos ayude a comprender cómo opera nuestra naturaleza egoísta que nos divide, para desarrollar lazos de apoyo por encima de la separación, caemos una y otra vez en las demandas del ego y el odio continúa incesantemente .

Necesitamos aprender a arreglar nuestra fuente de odio -el ego humano- para que sepamos cómo cubrirlo con amor.

Si revisamos lo que pasa en el mundo justo ahora, veremos que estamos en una era de transición muy importante: una en la que gradualmente nos volvemos conscientes de la perversidad del ego.

Nos sentimos peor y peor, más deprimidos, estresados, ansiosos e inciertos acerca del futuro, pero seguimos siendo inconscientes de las causas y efectos de nuestras sensaciones negativas y de lo que podemos hacer al respecto.

Sin embargo, eventualmente nos habremos dado cuenta de que nuestra naturaleza humana egoísta es una palanca que podemos “jalar” para convertirla en amor.

Sin odio y sin la sensación negativa que llenan cada vez más nuestra vida, no podremos sentir la gran sensación plena del gozo del amor, pues el mal que se revela en nosotros agrega más apetito y anhelo porque surja la sensación genuina de amor.

Sin embargo, no necesitamos esperar a que el dolor y el sufrimiento nos impulsen a reconocer nuestra naturaleza egoísta para quererla cambiar.

Existe un método de conexión que podemos implementar para construir vínculos de apoyo, sentir amor mutuo y comenzar ya a conectarnos de forma positiva y a acelerar la revelación de nuestra fuente de odio -el ego que habita en cada uno de nosotros- dentro de una envoltura poderosa de amor y conexión positiva que construimos con la guía del método.

En resumen, se nos envió el odio para que con nuestro esfuerzo activo por la construcción de una sociedad que busque amor mutuo, podamos reparar el odio, cubrirlo con amor y al hacerlo, experimentar una nueva sensación de armonía y dicha que se extienda a toda la sociedad.

capitalismo

El capitalismo ha terminado, ¿qué sigue?

El capitalismo está muriendo desde hace mucho tiempo, pero no lo sabíamos. Pensamos que lo vivíamos; pensamos que era el sistema económico más avanzado que la humanidad hubiera concebido. Pero, de hecho, está liquidado desde hace mucho tiempo o, como lo define el Diccionario Webster, “totalmente terminado, derrotado, destruido, incapaz de funcionar”. De hecho, el capitalismo fue destruido por la fuerza con la que pretendía capitalizar: el ego humano.

Cuando la humanidad aplicó por primera vez el capitalismo, fue lo correcto, en el momento adecuado. Facilitó el progreso, la competencia saludable y, en muchos casos, la oportunidad de construir una buena vida basada en el deseo de trabajar duro. Pero en las últimas décadas, el vínculo entre trabajo e ingreso, se rompió y acabó, lo reemplazó la magia financiera, la explotación del poder financiero para obtener ganancias políticas y viceversa. Sólo para demostrar la desconexión, pregúntate: Si en este momento, la industria y los servicios están rompiendo récords a la baja, ¿cómo es que Wall Street está rompiendo récords al alta? Ese es un vínculo roto entre trabajo e ingreso. Muy pocos obtienen ganancia.

Ahora, gracias al coronavirus, es evidente que el capitalismo siguió su curso. Creo que la marea de acciones que vimos después de la caída inicial, cuando la COVID-19 golpeó por primera vez, fue el canto del cisne del capitalismo, igual que la aparente recuperación repentina de una persona moribunda antes del colapso final. Actualmente, Wall Street está de celebración . Pero será de corta duración. Muy pronto, comenzará su declive final. Puede ser un proceso más largo o más corto, pero, de cualquier manera, el capitalismo terminó su curso.

Para mí, la pregunta más importante es: “¿Qué sigue?” Porque si no tenemos cuidado, los signos nos llevan a una nueva era oscura. Las fuerzas radicales se están volviendo cada vez más descaradas y buscan derrocar a la democracia y al capitalismo, e instalar el totalitarismo. Pueden tomar forma de comunismo, fascismo o nazismo, pero cualquiera que sea, no beneficiará a la gente común.

Sin embargo, esto sucederá sólo si permanecemos inactivos. Es evidente para todos, que el mundo de hoy es un sistema integral, cuyas partes están interconectadas. Lo que cada uno hace, afecta a la humanidad. En este sistema, cuidarnos sólo a nosotros, es una prerrogativa que no podemos permitirnos. Debemos desarrollar un pensamiento inclusivo, donde calculemos nuestras acciones de acuerdo con el beneficio de nuestra comunidad, ciudad, país y, finalmente, el mundo. Si somos conscientes, no tenemos excusa para sentarnos y dejar que los eventos se desarrollen solos. Necesitamos correr la voz de que todos somos responsables unos de otros.

Las luchas violentas que vivimos hoy son contraproducentes para la causa de la responsabilidad mutua, pues aumentan el odio y la separación. Estar interconectados y ser interdependientes significa que nos cuidamos unos a otros. Y así como no actúo con violencia hacia un miembro de mi familia, aunque no esté de acuerdo, también debo evitar la violencia hacia los demás, incluso si, por cualquier razón, no me gustan.

No respaldo el socialismo y ciertamente tampoco ningún tipo de comunismo. Tampoco tengo una afiliación política particular. Mi interés es el bienestar de la humanidad. En consecuencia, respaldo el cuidado, la consideración y la responsabilidad mutua.

El sistema económico resultante después de la desaparición del capitalismo, será algo que nunca antes intentamos, pues nunca nos preocupamos por otros, a menos que fueran familiares (e incluso, no siempre). No hay un esquema claro para esta nueva economía, pues aún, debemos comenzar a cuidar a los demás, pero tan pronto como comencemos a protegernos, sabremos qué debemos hacer.

Es un poco como la madre primeriza. Antes de tener a  su hijo, no tiene idea de cómo ser madre. Pero tan pronto como nace el bebé, de repente lo sabe. Siente lo que debe hacer, porque el amor guía su maternidad.

Lo mismo sucede en una sociedad basada en el amor. Hasta que comencemos a construirla, no sabremos cómo debería ser. Pero una vez que demos nuestro primer paso, el conocimiento vendrá con nuestro cuidado mutuo.

Es posible y es urgente. Si esperamos, las fuerzas radicales y totalitarias ganarán demasiada tracción y pondrán a la sociedad en un camino totalmente opuesto.

 

Artículo de la página web de Michael Laitman. 

civilización reconstrucción

Una civilización en reconstrucción

Pensamos que podíamos vencer a la COVID-19 quedándonos en casa por un par de meses y practicando el distanciamiento social. Estábamos muy, muy equivocados. Tan pronto como se redujo el encierro, el virus, según científicos de Scripps Research en Florida, regresó con una cepa “casi 10 veces más infecciosa”. No cederá hasta que comprendamos su mensaje: es hora de rehacer la civilización humana.

Aquí hay una lista parcial del lugar donde el número de casos confirmados está aumentando de nuevo: Estados Unidos, Rusia, Francia, Israel, Argentina, Brasil (que nunca entró en cierre), Italia, Alemania y Corea del Sur (anteriormente el patrón oro del éxito). Por dondequiera que se vea, la táctica de “quedarse en casa hasta que desaparezca” falló miserablemente y la nueva cepa garantiza que seguirá fallando. Nos queda sólo una opción: reestructurar los países para que todos tengan su sustento básico, mientras se entiende lo que sucede en el mundo. Cualquier país que no emplee esta táctica está destinado a sufrir un colapso social, político y económico total.

No podremos reabrir negocios ni centros comerciales, pues son centros de contagio. Según Bloomberg, “un tercio de los empleos perdidos en EUA [están] en riesgo de convertirse en permanentes”. Creo que Bloomberg es demasiado optimista. Dado que el virus no permitirá la reapertura, las empresas, simplemente cerrarán junto con todos los negocios que dependen de ellas. En un futuro cercano, casi la mitad del país estará sin ingreso y sin posibilidad de obtenerlo.

Con el tiempo, según la investigación de Bloomberg Economics, el porcentaje de ciudadanos sin ingreso crecerá, “a medida que las empresas, desde fabricantes hasta minoristas, se adapten a un mundo post-virus, disminuirán más los empleos seguros”. Y teniendo en cuenta que el virus ni siquiera se ha ido, el impacto en el mercado laboral será aún más devastador de lo previsto.

Por lo tanto, cada gobierno y autoridad municipal debe tomar medidas inmediatas para evitar el colapso del sistema, que seguirá a una pesadilla de despidos masivos. En tal estado de incertidumbre, el miedo más básico de todos es el hambre y la vivienda. El gobierno, por su parte, debe implementar medidas inmediatas para proveer agua, alimento, energía y vivienda a todos. Si la gente se queda con hambre o en la calle, habrá un caos que eclipsará lo que vimos en las protestas recientes por George Floyd.

Ahora, el gobierno y las autoridades locales deberán informar que la situación cambió y que su vida no volverá a ser lo que fue antes de marzo de 2020. Se le debe informar a la gente lo que significa vivir en un mundo donde muy pocos trabajarán y los que lo hagan, darán sustento a los demás. El resto de la gente hará lo que deberíamos haber hecho desde hace mucho tiempo: relacionarse entre sí.

Una vez que el abasto de todos esté garantizado por la nueva estructura que instauren las autoridades, el resto de la gente pasará su abundante tiempo libre, socializando. Pues, eso es lo que debe hacer el hombre. No habrá razón para competir por trabajos, no habrá causa de rivalidad comercial y lo único que la gente tendrá que hacer es platicar y descubrir lo bueno que es estar juntos: todas las razas, todos los colores, todas las personas. En lugar de luchar y competir para llegar a la cima, agotados, heridos y solos, encontrarán un nuevo significado en la vida al conectarse con otros.

Para asegurar que todos tengan la información requerida para vivir en una civilización de conexión, las autoridades deberán dar los beneficios a la gente que quiera aprender a vivir en esta nueva sociedad. Así, gracias al sistema, todos tendrán satisfechas sus necesidades físicas, intelectuales y emocionales. Más rápido de lo que pensamos, surgirá una nueva sociedad, donde la intolerancia y el odio no tendrán lugar y la ocupación principal de todos será hacer amigos.

Si estas palabras suenan como fantasía, recuerda lo que pensabas de la vida en febrero y lo que piensas ahora…

 

Artículo de la página web del  Dr. Michael Laitman 

Se acerca la era de la mujer

Se acerca la era de la mujer

La epidemia de coronavirus nos mostró lo importante que es el hogar y la familia, que son el centro de nuestra vida y el papel de la mujer en quien descansa todo. El coronavirus nos unió.

Por un lado, puso al descubierto las contradicciones que existen entre nosotros en el mundo moderno. Sin embargo, mostró al hombre que la mujer es el punto central de toda nuestra vida y por lo tanto, debemos tratar de edificar alrededor de la parte femenina, Maljut, la nueva realidad de la era posterior al coronavirus.

Baal HaSulam escribe en el libro Ohr Bahir:

Ima [madre] viene de la palabra Omenet (lactancia) y cría ya que la gota viene del padre y la madre amamanta y cría la gota  y se divide en partes, órganos, carne y piel. Todo este trabajo es sólo de la madre  ya que el padre le dio sólo una pequeña gota y con su habilidad ella lo convierte en un ser humano completo. Por esta capacidad la llaman «madre».

La madre tiene una misión verdaderamente única. De hecho, la gota de semen, en realidad, viene del Creador y no requiere mucho trabajo del padre. La madre lo divide y lo distribuye en órganos y crece hasta que de esa gota se desarrolla una persona que es el resultado del trabajo del cuerpo de la madre.

Así funciona en el cuerpo físico. Pero también en la construcción del alma donde el padre y la madre participan juntos, la mayor parte del trabajo recae en la madre. Todo viene de la parte paterna pero gracias al trabajo materno.

El embarazo comienza con una gota del semen del padre, pero la madre desarrolla el feto, da a luz y luego lo alimenta, lo cría y cuida hasta que tiene edad suficiente para vivir de forma independiente.

Por eso, todas las madres, todas las mujeres del mundo, deben percibir el proceso que estamos experimentando hoy como una oportunidad para que la humanidad nazca como un feto en un nuevo nivel espiritual. Si todas las mujeres se unen, podrán criar a la humanidad con los dolores de parto. Este es un trabajo difícil, pero son las mujeres las que podrán dar a luz a una nueva humanidad y dirigirla para cumplir su misión.

El desarrollo de la humanidad se divide en dos etapas. Hasta hoy, el hombre ha gobernado el mundo y ha sido una época de guerras, problemas, conflictos, el poder del dinero y la violencia. La mujer fue casi invisible durante toda la historia de la humanidad, el camino de la violencia y las guerras.

Pero ahora llega el momento en que la madre, la mujer, debe asumir el papel de educar al mundo en su forma futura. Esta es la era de las mujeres y por lo tanto, ella debe saber cómo unirse con otras mujeres en aras de corregir el mundo. Puede ser difícil, pero no hay salida. Esto debe hacerse.

Todas las mujeres, todo Maljut, están obligadas a unirse y gracias a esta unidad, dan a luz a una nueva humanidad. Pero esto solo es posible siempre que las mujeres puedan unirse a pesar de su renuencia, puedan pisar su egoísmo y elevarse por fe por encima de la razón. Las mujeres exigirán que los hombres y el mundo entero se unan para establecer las conexiones correctas entre todos y así llevar al mundo a la corrección.

En el nivel corporal, es la mujer la que cría y cría una nueva generación. Y también en el sistema espiritual, solo una mujer es capaz de fortalecer, dar a luz y criar una nueva humanidad.

Nadie más que una mujer puede cumplir este papel. A medida que la madre desarrolla al feto, da a luz, cría, educa y forma a una persona futura, las mujeres unidas deben cumplir su papel de madres de toda la humanidad.

La imagen de una mujer unida debería convertirse en la fuerza central del mundo. De esta manera podemos salvar a la humanidad y dar a luz en una nueva forma. Después de que las mujeres se unan y lleguen a una opinión común y fuerte, podrán exigir todo a los hombres y el Creador estará de su lado. Así, las mujeres podrán derrotar a todos y establecer el orden correcto de desarrollo humano.

Pero esto sólo es posible después de la unión. Todo el problema es que no hay unidad entre las mujeres y por eso, nadie las percibe como una fuerza seria ni acepta sus demandas. Exigir el avance espiritual es posible solo si tienes fuerza espiritual y la fuerza espiritual está en la unidad.

Únanse al menos un poco y verán el poder que tienen. Así, exigirán y recibirán todo lo que deseen. El Creador lo hará, no hay obstáculos en su camino.  Tan pronto como las mujeres empiecen a unirse, el Creador se encargará de ellas.

De la lección  “El papel de la mujer en el nuevo mundo,” 9/may/20