Del Amor a los amigos al Amor al Creador

Lección Nº 5 Unidad 1 – Bien y Mal en la Creación

En esta lección estudiaremos sobre: la sabiduría de la Cabalá como ciencia/ la cuestión del bien y el mal en la creación/ ley de recepción y ley de otorgamiento/ globalización y el deber de otorgar

¿Qué Hay de Nuevo en la Ciencia?

Una de las experiencias especiales en el estudio de la sabiduría de la Cabalá es el encuentro con sus puntos de vistas no convencionales. Esta sabiduría sabe sacar conejos de su sombrero, que te sorprenderán de nuevo cada vez. En cada tema que aborda, abre nuevas direcciones de pensamiento. Es como vivir dentro de una película de Hitchcock: muchos puntos de inflexión en la trama, solo que el miedo y la ansiedad, son reemplazados por alegría y sentido de renovación.

Tomen por ejemplo el tema de la Cabalá y la ciencia. Como “cadetes de Cabalá”, que terminaron ya la primera unidad de estudio en el curso, sus discernimientos durante el estudio serán ciertamente, que el enfoque cabalístico está más cerca de la ciencia que de la religión. Pero si preguntamos a una persona que no conoce esta sabiduría si la Cabalá es religión o ciencia, sin vacilar, optará por la primera opción, ¿Está en lo cierto?- ¡Está errado!

La sabiduría de la Cabalá es una ciencia. En la práctica, esta es la raíz de todas las ciencias. Baal HaSulam indica esto en varios de sus artículos. Como por ejemplo, en el artículo “HaShalóm” (La Paz), uno de sus escritos más importantes, describe a la Cabalá como “investigación científica con carácter experimental sobre el deber de servir al Creador”. Si bien el tema de la investigación (el deber de servir al Creador) no es popular, por decir lo menos, entre los científicos, el formato es extraordinariamente científico: investigación. Y si eso no fuera suficiente, la investigación no es una teoría filosófica, sino, como escribe Baal HaSulam, fue realizada con base experimental.

En la próxima lección tomaremos conocimiento de la investigación del deber del trabajo del Creador, como está descrita en el artículo “La Paz”. Veremos que el concepto “Trabajo del Creador” es una ley de la naturaleza en todo sentido, y el deber de cumplirla, no difiere al deber de cumplir cualquier otra ley. La Cabalá es una ciencia que investiga la parte oculta de la realidad. Mientras los científicos investigan al mundo que nos rodea mediante los cinco sentidos corporales y dispositivos que amplían la gama de sensibilidad, así los cabalistas investigan el mundo espiritual a través de un sentido adicional, espiritual, denominado “Masaj” (pantalla) o “Alma”. Ese sentido, es de hecho, el deseo de recibir con que su corrección lo transforma en deseo con intención con el fin de otorgar.

Sobre el carácter científico de la sabiduría de la Cabalá escribe el Rav Kook en su libro “Tesoros del Raiá(22): “Así como el hombre necesita acostumbrarse a la naturaleza física y sus fuerzas, de ese modo y más, debe y tiene que adaptarse a las leyes de la naturaleza espiritual, que son las que gobiernan toda la realidad y de la que forma parte”. Y en el capítulo “La Cabalá y su esencia”, escribe Baal HaSulam: “así como la revelación de la especie animal en este mundo y el orden de su existencia, es una sabiduría maravillosa, así, la revelación de la abundancia divina en el mundo, la existencia de los peldaños y sus formas de actuar, forman juntos una sabiduría maravillosa, increíble- mente más maravillosa que la sabiduría de la Física”.

La Cabalá, es entonces, la ciencia de la investigación de la realidad espiritual. Investigándola, descubrieron que una ley actúa en toda la realidad – la ley del otorgamiento y del amor. Esa ley interconecta todas las partes de la creación y las activa como un solo cuerpo, de modo que cualquier actividad de una de las partes del cuerpo general afecta al resto de las partes y al cuerpo entero. Y más que nada, las acciones humanas se proyectan sobre todas las partes, pues son las más desarrolladas de la creación.

De acuerdo a la Ley de otorgamiento, cada uno de nosotros está comprometido a actuar en relación a todos los demás con otorgamiento, es decir, preservar el equilibrio correcto entre nosotros y el resto de las partes de la creación, de modo que sus acciones no afecten al cuerpo general. Ese trabajo, que cada uno de nosotros debemos realizar(y mientras tanto no estamos haciendo, pues el deber de cumplirlo está oculto para nosotros) se denomina en la sabiduría de la Cabalá: “Trabajo del Creador”. Es también el trabajo, que en el artículo “La Paz”, Baal HaSulam demuestra que hay que dedicarse a él. De hecho, toda la sabiduría de la Cabalá es una investigación científica del deber de servir al Creador, que es el trabajo de otorgamiento hacia el prójimo.

El Bien, el Mal y la Creación

Si creemos en los fanáticos del fútbol, entonces, el Creador existe, pero solo los días en que su equipo gana; cuando pierde, Su existencia es cuestionable. Desde siempre, la humanidad ha buscado la fórmula de conexión entre la presencia de eventos “buenos” y “malos” y la existencia de la Fuerza Superior, o al menos, algún orden o justicia, que determine claramente cuán- do recibirán una recompensa y cuando un castigo. Por naturaleza, deseamos saber que existe un determinado orden y buscamos una respuesta clara a la pregunta: ¿por qué ocurren episodios “buenos” junto a episodios “malos”? Pero es difícil de encontrar tal orden.

La persona que observa la realidad con ojo crítico, descubre dos fenómenos contrapuestos. El primero apunta a que la naturaleza es buena y toda ella está dirigida en un orden perfecto e impresionante. Tomemos por ejemplo la maravilla de la creación de la vida. De una diminuta célula se forma un cuerpo que contiene billones de células, que componen cientos de sistemas sumamente sofisticados, y todos trabajan en perfecta armonía para la existencia del feto. Todo aquel que investigue los caminos del desarrollo del cuerpo, que comienza con una célula solitaria y termina en el nacimiento, seguramente se admirará de la disposición ejemplar en la que el cuerpo se desarrolla, de acuerdo a un plan claramente definido de antemano que prevé todas las necesidades del feto, y finalmente, pone al recién nacido en brazos de los amantes padres. Sin embargo, después que la “joya” crece y madura, es como que le botaran sin piedad a una guerra de supervivencia en un mundo desordenado e injusto. Pareciera que no existe ley alguna. Cada uno construye su éxito sobre la destrucción del otro, los malos gozan y la buena gente es pisoteada por ellos.

A lo largo de la historia, se dieron distintas explicaciones sobre la inaceptable diferencia que existe entre la buena providencia de la naturaleza durante las primeras etapas de desarrollo humano y la cruel batalla por la supervivencia, que se impone inmediatamente después de crecer. En cada generación, los seres humanos trataron de comprender ¿cómo puede ser que del Creador, que es todo bondad, sale el mal? Es decir, el Creador puede sacar de Sí mismo solo lo que hay en Él, y si es absolutamente Bueno, entonces, no existe en Él ningún mal.

Hay quien solucionaron el problema mediante la “división del trabajo” entre dos autoridades, un Creador es el responsable de lo bueno y otro Creador es el responsable de lo malo: “Dios” que crea el bien y lo sostiene, y el “diablo”, que crea el mal y lo sostiene. Están quienes perfeccionaron el método y designaron una fuerza superior para cada acción: una fuerza responsable de la riqueza, la segunda de la belleza, la tercera de los alimentos y otras fuerzas, de la muerte, la mentira, y así sucesivamente. El mejor ejemplo de ello es la mitología griega. Mientras que la familiaridad de la gente con el mundo circundante era limitada, se podía vivir pensando que existe un “dueño” único que administra todas las cuestiones. Pero a medida que la ciencia se fue desarrollando, y se fue aclarando que la creación funciona como un solo cuerpo, conforme al único programa que conecta a todas las partes juntas como una sola entidad – el argumento de que la creación es dirigida por más de una fuerza perdió su validez.

Se despertó la necesidad de una nueva explicación a la contradicción entre el bien y el mal, y esta no tardó en llegar. El reconocimiento de que la creación actúa como un solo cuerpo, llevó a la gente a deducir que esa fuerza única que dio origen a la creación, es ciertamente el bien absoluto, y con mucha sabiduría, e creó al mundo. Pero precisamente a causa de su grandeza, esta fuerza considera a nuestro mundo como algo falto de valor, y no tiene interés en manejar nuestros asuntos mezquinos. Por lo tanto, nos ha dejado en paz y cada uno hace lo que le viene en gana. De aquí proviene la causa de todos los males del mundo. Tales ideas se reflejan en las enseñanzas del filósofo alemán Friedrich  Nietzsche.

Sin embargo, a pesar de todas las explicaciones sobre la contrariedad entre el bien y el mal, “el mundo sigue obrando como de costumbre”, tal como escribe Baal HaSulam en el artículo “La Paz”: “y esta grande y terrible brecha (entre el bien y el mal), no solo no la repararemos , sino por el contrario, se irá ampliando ante nuestros ojos como un terrible abismo, sin ver ni esperar encontrar una salida o refugio de él”.

El abismo se expande, porque estamos buscando la solución lejos de nosotros, cuando se halla debajo de nuestras narices. Debemos intentar resolver la contradicción entre el bien y el mal comprendiendo la naturaleza de la Providencia, tenemos que entender que la raíz del problema está en nosotros, en nuestra naturaleza, y allí también se encontrará la solución. El problema no está en el Supervisor. La causa del enorme abismo entre el bien y el mal es la naturaleza humana, y allí también se encuentra la corrección de esa enorme disparidad.

Ponte a prueba:
  • ¿Cuál es la diferencia principal entre los diferentes enfoques para resolver la pregunta del bien y el mal en la creación y el enfoque de la sabiduría de la Cabalá sobre este tema?

Regla Inflexible

Las reglas, presuntamente, son asunto serio. Los legisladores, tienen a ve- ces la tendencia de ser más serios de lo necesario; y cuando esto sucede, todo este asunto se torna ridículo. En Tennessee, Estados Unidos, por ejemplo, promulgaron una ley que prohíbe disparar a un animal que viaja en un vehículo, excepto a la ballena (una prohibición especialmente interesante, considerando que ese país no se encuentra a las orillas de ningún mar). En Francia, tendrás que rendir cuentas si llamas “Napoleón” a tu cerdito, Y en California, el estado de Arnold Schwarzenegger, todo ciudadano tiene derecho de disfrutar del sol, según la ley. Qué bueno que hay una ley.

Hasta aquí lo concerniente a las leyes de un país. Las leyes de la naturaleza, son ya un caso completamente diferente. Son simples y concisas, y su mecanismo de aplicación mucho más eficaz. Si, por ejemplo, sales a pasear a través de la ventana de un quinto piso, esto no terminará bien. La ley de gravedad no es compatible con acciones de esta índole. Toda acción que se opone a las leyes de la naturaleza invoca automáticamente una reacción negativa, y ningún buen abogado le ayudará en este tema.

Conforme a lo que dijimos anteriormente, la sabiduría de la Cabalá nos enseña a reconocer la ley de la naturaleza universal, la ley de otorgamiento y amor, de la que se desprenden todas las leyes de la naturaleza de nuestro mundo. La ley de la naturaleza universal, la ley de otorgamiento y amor, se denomina en la sabiduría de la Cabalá “Dios”. La obediencia a la ley de amor y otorgamiento se denomina en la sabiduría de la Cabalá “cumplimiento de Mitzvá” (Mitzvá/Mitzvot, del heb: decreto/precepto). El trabajo de cumplir  la ley de otorgamiento, se llama, como mencionamos antes, trabajo del Creador. Baal HaSulam escribió en el artículo “La Paz”: ”Por lo tanto, nos conviene llegar a un acuerdo y aceptar lo que dijeron los cabalistas, que el término “la naturaleza,” numéricamente, equivale al nombre “Dios”, es decir, el número compuesto de las letras hebreas Pey y Vav (en Gematría – (valor numérico de las letras hebreas ) equivalen al número 86 al igual que “Elohim” (Dios), y entonces, las leyes del Creador se podrán llamar con el nombre de “preceptos de la naturaleza”, o viceversa, porque es lo mismo”.

Tanto la ciencia, como la sabiduría de la Cabalá, hablan de un mundo regido por leyes que estamos obligados a cumplir. La diferencia es, que de acuerdo a la ciencia, debemos cumplir las leyes de la naturaleza por esencialidad, no con un propósito específico, y conforme a la sabiduría de la Cabalá, debemos cumplir las leyes de la naturaleza para el propósito determinado de implementar el Plan de la Creación.

De cualquier manera, resulta conveniente conocer las leyes por las que nos regimos, porque cuando actuamos en contra de la ley, somos castigados. Nosotros conocemos bien las leyes que actúan en la naturaleza que nos rodea. Sabemos cómo vivir de acuerdo a ellas, e incluso cómo aprovecharlas para nuestras necesidades. La cuestión es, que al igual que la naturaleza que nos rodea, las relaciones entre nosotros, entre las personas en nuestro mundo, están también ordenadas de acuerdo a leyes estrictas. El problema es que no somos conscientes de ello. En el artículo “La Paz”, Baal HaSulam señala tres leyes fundamentales que conforme a ellas está ordenada la sociedad humana. Las describiremos resumidamente:

Ley N° 1: El individuo debe vivir en sociedad.

En cada especie de la naturaleza existe una estructura social que la caracteriza: hay seres que viven de forma particular, aislada, hay otros que viven en pareja y están los que viven en un enorme enjambre compuesto por millones de unidades. También los seres humanos poseen una estructura social natural, que es la forma comunitaria. Los hombres están obligados a vivir juntos conforme a la ley de la naturaleza.

Nosotros siempre aspiramos a mejorar nuestra situación económica, nuestro estado de seguridad y nuestra situación social y vivir en alegría y felicidad dentro de lo posible. Todo esto es factible solo cuando varias personas viven juntas en colaboración. Si un individuo elige vivir solo, entonces, él mismo se condena a una vida de pobreza, trabajo duro y aburrimiento. Ese es el castigo por desobedecer la ley que obliga al individuo a vivir una vida social.

Leyes N° 2 y 3: Dentro de la vida social, estamos obligados a cumplir otras dos leyes de la naturaleza: recepción y otorgamiento.

La ley de recepción, compromete a cada uno a preocuparse de su prosperidad y bienestar personal. La ley de otorgamiento, compromete a preocuparse de la prosperidad y el bienestar de la sociedad (esa ley es denominada “ley  de otorgamiento”).

Nosotros cumplimos la ley de recepción por motivación natural. Y como vemos, la gente está dispuesta a invertir horas y horas en su prosperidad personal. Si no cumpliéramos la ley de recepción, inmediatamente sentiríamos el daño que esto causa. Por ejemplo, una persona que deja de trabajar, se hallará rápidamente en una escasez económica que le obligará a hacerse cargo de su vida. La vida misma nos obliga a cumplir la ley de recepción. El problema principal es que no somos estrictos con la ley de otorgar. No tenemos ningún deseo ni motivación fuertes para invertir y preocuparnos por la prosperidad social, porque el castigo por el incumplimiento de esta ley, no es visible a nuestros ojos. El deseo de recibir, nuestra naturaleza, nos oculta el deseo de otorgar. Por el contrario, nos parece que si logramos evitar darle a la sociedad, saldríamos ganando. De todas las leyes de la naturaleza, la ley del otorgamiento es la que está oculta para nosotros.

La necesidad de ocultarnos la ley de otorgamiento la estudiamos en la unidad anterior, y la ampliaremos en esta unidad de estudio. Brevemente podemos decir que, a diferencia del resto de las leyes de la naturaleza, no solo que debemos cumplir la ley de otorgamiento al estar obligados, sino también con el fin de asemejarnos al Creador, ser realmente como Él. Es posible asemejarse a la ley de otorgamiento solo con un deseo independiente; y el deseo independiente de otorgar, puede despertarse en nosotros solamente estando en una realidad donde la necesidad de otorgar esté oculta ante nosotros.

De una manera o de otra, ignorar la ley no nos exime de castigo. “Y por lo tanto”, conforme a lo escrito por Baal HaSulam(23) con su lenguaje cortante, “La humanidad es freída en el fuego de una terrible cacerola, y la destrucción y el hambre no se han detenido hasta ahora”. La causa de todo el mal en el mundo es que no cumplimos la ley de otorgamiento en relación a la sociedad. Así de simple. Esta es también la causa de la contradicción entre el bien y el mal, sobre la que ampliamos en el comienzo de la lección.

De todo lo dicho hasta ahora, queda claro también el deber del trabajo del Creador, o en otras palabras, observar la ley de otorgamiento. Si aprendemos a otorgar, nos ahorraremos todo el sufrimiento y las aflicciones, y con eso, no sólo ordenaremos la relación entre nosotros, en nuestro mundo, sino que también alcanzaremos el mundo espiritual.

Una de las fuerzas que obran sobre nosotros para descubrir – y finalmente también para cumplir – la ley de otorgamiento, es la globalización. Este tema lo ampliaremos en la próxima parte de la lección.

Ponte a prueba:
  • ¿Cuáles son las tres leyes que de acuerdo a ellas está organizada la sociedad humana?

¿Cuál es la Conexión?

Mohamed Bouazizi, un joven tunecino, graduado en ciencias de la computación, se ganaba la vida vendiendo frutas en un puesto ilegal en uno de los mercados de Túnez. Un día, en el mes de diciembre de 2010, el gobierno cerró el puesto de Bouazizi. Como respuesta, este se prendió fuego hasta morir, y con su muerte, se encendió una ola de disturbios en todo Túnez, que condujo finalmente al derrocamiento del gobierno.

La caída del gobierno tunecino provocó una reacción en cadena en otras naciones árabes. En Yemen, en Bahréin, en Egipto, en Siria y en Libia, se iniciaron insurrecciones contra el gobierno. Como resultado de la falta de estabilidad política en las naciones árabes, saltaron los valores del petróleo. Como consecuencia del incremento del precio del mismo, se produjo un considerable aumento de los productos básicos y un fuerte golpe a la situación económica de millones de personas en todo el mundo. El aumento de los precios, fue “la gota que rebasó el vaso” para miles de jóvenes españoles, que abandonaron sus casas como protesta e inspirados por la serie de rebeliones del mundo árabe, se trasladaron a vivir en tiendas de campaña en las plazas de las ciudades principales, a lo largo de España.

La bola de nieve que comenzó a rodar en el puesto de frutas en Túnez, pasó por los países árabes, aceleró su galope en las plazas de España, y probablemente siguió y seguirá pasando en otras estaciones hasta que lean estas líneas, este es solo un ejemplo de los muchos que existen en el mundo global en el cual vivimos. El fortalecimiento de los lazos culturales y económicos entre las naciones, entre las empresas y entre las personas, se va haciendo tan notable a principios del siglo XXI, que a veces pareciera, que es realmente posible escuchar el murmullo de miles de vínculos tejidos.

Los sociólogos que estudian el fenómeno de la globalización, señalan al desarrollo tecnológico, económico y político, como las principales razones de su expansión. La sabiduría de la Cabalá, indica una razón totalmente diferente. Según la misma, las conexiones, que se van multiplicando entre las naciones y las personas en todo el mundo, no se forman, sino que ya existen. Simplemente, ahora se revelan.

Los cabalistas escriben, que el mundo es en su esencia global e integral, es decir, que funciona como un solo cuerpo en el que todos los órganos están relacionados entre sí a través de conexiones próximas y estrechas de relaciones recíprocas. Hasta ahora descubrimos estas conexiones en los niveles inanimado, vegetal y animado. El desequilibrio entre las diferentes partes en estos niveles, conduce a graves resultados. El ejemplo más prominente es el calentamiento global. En la actualidad, comienzan a revelarse conexiones similares también en el nivel humano, como una etapa de desarrollo predecible en el proceso de corrección del deseo. Como lo explica la sabiduría de la Cabalá, el descubrimiento de las conexiones integrales y globales, que nos conectan como sociedad humana, es de hecho el descubrimiento de las leyes de la naturaleza. La globalización es la expresión externa de todas las leyes que describimos en la parte anterior de la lección, de la imperiosidad de vivir una vida social y la necesidad de recibir y dar a la sociedad.

Como dijimos, en todo lo concerniente a la necesidad de recibir no tenemos problema alguno. Cada uno de nosotros sabe tomar lo que necesita. El problema es que no sabemos dar, y en el mundo global, el descubrimiento de las conexiones mutuas entre nosotros, sólo agudiza el problema. El mejor ejemplo, es la gran crisis financiera mundial del 2008. Las estrechas conexiones mutuas entre las economías por un lado, y las cuentas egoístas de los economistas por el otro, derrumbaron la economía mundial como una torre de naipes.

La vida en la aldea mundial global enfatiza dos importantes discernimientos paralelos: por un lado, se va haciendo muy claro que todos (en el mundo entero) dependemos unos de los otros. Por otro lado, como consecuencia del crecimiento del ego, resulta, que no nos soportarnos unos a otros.

Estas dos fuerzas contrapuestas, que se van revelando con mayor intensidad, enfatizan cada vez más la necesidad de un método por medio del cual podamos poner en funcionamiento, de forma correcta, la red de comunicación entre nosotros. Nosotros ya nos hallamos en esa red, conectados unos a otros, pero debido a que cada uno se preocupa por su propio bienestar, percibimos las relaciones entre nosotros en forma negativa.

Si hasta el día de hoy pudimos permitirnos menospreciar la ley de otorgamiento y desarrollarnos sólo bajo la ley de recepción, en el mundo integral, en el que todos somos parte de un solo cuerpo y dependemos unos de otros, no es posible continuar haciéndolo. En el pasado, el daño producido en una zona determinada quedaba limitado a esa zona, mientras que hoy en día, cada problema puede desatar una reacción de cadena en todo el mundo. Nos hemos convertido en interdependientes, nos volvimos un sistema integral.

No tenemos alternativa. La naturaleza es más fuerte que nosotros. Está compuesta de tal manera que no podemos escapar de ella. No nos queda otra opción más que obedecer a la ley de otorgamiento. Todas las crisis mundiales que la humanidad experimenta – crisis en la educación, en la economía, en el consumo excesivo que conduce a la explotación de recursos naturales sin control alguno – desaparecerán, sólo si acatamos regularmente las leyes de la naturaleza, si aprendemos cómo combinar juntas la ley de recepción y la de otorgamiento.

Ponte a prueba:
  • ¿Cómo se relacionan la ley de otorgamiento y la revelación de las conexiones globales-integrales entre nosotros?

Resumen de la Lección

Puntos Principales

  • Para mantener una vida social adecuada, debemos cumplir dos órdenes (leyes): Recibir de la sociedad lo que necesitamos para nuestra existencia y brindar a la sociedad lo necesario para su
  • La naturaleza humana nos oculta la necesidad de otorgar a la sociedad lo que ésta necesita para su
  • La causa de todo el mal en el mundo es, que no cumplimos con la orden de proporcionar a la sociedad lo que esta necesita para su existencia, o en otras palabras, no cumplimos la ley de
  • La revelación de las conexiones globales-integrales entre nosotros, es de hecho, la revelación de la ley de otorgamiento en nuestro mundo. La revelación de esas conexiones, marca la necesidad de la sabiduría de la Cabalá como método para un correcto cumplimiento de la red de rela- ción entre

Términos

MItzvá (precepto) – del término hebreo Tzivúi – imperativo, cumplimiento de la ley de otorgamiento y amor.

Preguntas y Respuestas

Pregunta: ¿Cuál es la principal diferencia entre los distintos enfoques para resolver la cuestión del bien y el mal en la creación, y el enfoque de la sabiduría de la Cabalá sobre este aspecto?

Respuesta: La sabiduría de la Cabalá busca la respuesta al tema del bien y el mal en la naturaleza humana, mientras que otros métodos descritos en este capítulo, buscan la respuesta en la naturaleza de la providencia.

Pregunta: ¿Cuáles son las tres leyes mediante las cuales está ordenada la sociedad humana?

Respuesta: A) El hombre debe vivir en sociedad; B) El hombre debe recibir de la sociedad lo que necesita para su existencia; C) El hombre debe brindar a la sociedad para asegurar su existencia.

Pregunta: ¿Qué relación hay entre la ley de otorgamiento y la revelación de las conexiones globales-integrales entre nosotros?

Respuesta: La revelación de las conexiones globales-integrales entre nosotros, es de hecho la revelación de la ley de otorgamiento en nuestro mundo. La revelación de esas conexiones, marca la necesidad de la sabiduría de la Cabalá como método para un cumplimiento correcto de la red de contacto entre nosotros.

Lección Nº5 Unidad 2 – Del Amor a los Creados al Amor al Creador

En esta lección estudiaremos: La dificultad en el trabajo directo frente al  Creador / Las ventajas del trabajo frente al prójimo /  La  diferencia  entre  Cabalá  y Ética

Imagen Falsa

Una broma conocida cuenta que si quieres hacer reír al Creador, lo que tienes que hacer es contarle tus planes. Y yo digo, supongamos que algo de verdad hay en las cosas y el Creador se riera de verdad – muchos de mis pla-nes también me darían risa, retroactivamente – la pregunta es: ¿de qué modo, exactamente, le cuento de mis planes?

La sabiduría de la Cabalá nos enseña que debemos llegar a una relación con el Creador. La cuestión es, ¿cómo lo hacemos? En la lección anterior aprendimos que la corrección de la relación entre la persona y el entorno humano en el cual vive, es decir el poder de la persona de recibir y darle a la sociedad de manera equilibrada, es la solución a todos los males del mundo. En esta próxima lección, aprenderemos que la corrección de la relación de la persona respecto a la sociedad no es solo una fórmula para la solución del sufrimiento y el dolor en el mundo, sino, también, la condición para la revelación de la relación con el Creador.

Para ser sinceros, la comunicación entre nosotros y el Creador no es gran cosa. Cada vez que tratamos de hablar con Él no está disponible, y las pocas veces que logramos comprenderlo en algo, resulta que Él tiene planes completamente distintos para nosotros. En verdad, no queda claro por qué nos merecemos una relación como esta. ¿¡Qué es, en definitiva, lo que nosotros queremos?! Un poco de dinero para cuidar a la familia, un poco de respeto cuando paseamos por el barrio, y si es posible, que todos nos presten atención. Es simple, ¿¡no?! Con exigencias básicas como estas, no queda muy claro cuál es el problema. ¡¿El Creador no tiene porque ser agradable y con- siderado?! Por lo menos que venga y explique por qué, qué es lo que quiere a cambio, nosotros estamos dispuestos a ser flexibles.

Rabí Baruj Ashlag, primogénito de Baal HaSulam y su sucesor, nos trae en uno de sus artículos(24), una parábola que demuestra muy bien la situación. Un padre y su hijo pequeño salen de paseo. El niño llora amargamente con un llanto que parte el corazón. A veces, cae el niño al suelo y se niega a levantarse. Por alguna razón, el padre se desentiende de los lamentos de su hijo, lo toma de la mano y lo arrastra detrás de él. Una persona en la calle, que es incapaz de soportar la crueldad del padre, se le acerca para aclarar el tema. “¿Por qué es usted tan cruel con su hijo?” pregunta. “Mi amado hijo quiere un alfiler, y yo no quiero dárselo, por eso llora,” explica el padre.”Entonces dele el alfiler y se calmará”, propone el hombre. “El problema es”, contesta el padre, “que él quiere el alfiler para pinchar sus ojos, pues sufre de un picor en   ellos”.

Hasta aquí la parábola y su moraleja. El Creador es absolutamente bueno, así lo presentan los cabalistas. Lo bueno que el Creador quiere otorgarnos es ser como Él, asemejarnos a Él, porque es absolutamente bueno. El problema es que el Creador desea que otorguemos y nosotros queremos recibir completamente lo contrario. Por lo tanto, todo lo que nos parece bueno, de parte del Creador es a nivel de “un alfiler para rascarse el ojo”. Él y nosotros transmitimos en dos frecuencias Para estar en contacto con Él, para comprenderlo aunque sea un poco, y sentir el beneficio que quiere otorgarnos, debemos aprender la manera de otorgar, ser semejantes a Él, al menos en cierta medida.

En ese punto exactamente, es decir, en nuestro aprendizaje sobre cómo asemejarnos al Creador, se esconde una trampa que podría distraernos del objetivo, y es importante que la conozcamos.

Si el objetivo es asemejarnos al Creador, debemos encontrar alguna medida, que en relación a ella podamos evaluar cuánto nos parecemos a Él, si esto ocurriera. Aparentemente, lo que debemos hacer, es describir en nuestra mente una imagen del Creador, del otorgamiento, y analizar en qué medida nos asemejamos a ella. ¡Pero ese es justamente el problema! Si colocamos frente a nosotros una imagen del Creador, la imagen del otorgamiento como nosotros la describimos, y tratamos de analizarnos directamente frente a ella, erraremos inevitablemente. Nuestra escala será incorrecta.

No podemos analizarnos directamente frente al Creador y entrar en un contacto directo con Él. ¿Por qué? Porque el Creador está oculto para nosotros, y ¿quién nos puede asegurar que no estamos imaginándolo de manera errónea? Precisamente, debido a que está oculto, es muy sencillo equivocarse y pensar que ya nos encontramos en contacto con Él, cuando en realidad, no sabemos quién es. Y como vemos, nuestro mundo está lleno de personas que creen estar seguras de encontrarse estrechamente relacionadas con el Creador. Dado que no existe un Creador en nuestra realidad, nada nos impide describirlo como nos plazca y vivir bajo la ilusión de que estamos en contacto con Él – en lugar de acercarnos a Él, nos alejamos.

¿Cómo podemos analizarnos correctamente en relación al atributo de otorgamiento? Estudiaremos este tema en la parte siguiente de la lección.

Ponte a prueba:
  • ¿Por qué no podemos describir una imagen correcta del Creador (del atributo de otorgamiento)?

El Camino Hacia la Verdad

¿Se preguntaron alguna vez dónde pasa el límite entre la verdad y la mentira? Es una pregunta interesante. Dedíquenle unos minutos y piensen al res- pecto; ¿cuál es el lugar hasta donde llega la mentira y de allí en más comienza la verdad?; ¿hasta cuándo vivimos en la mentira, y en qué momento subimos al camino de la verdad? Cada uno se alegrará de conocer la respuesta. O tal vez no…

Rabí Baruj Ashlag (Rabash) dio una respuesta simple e instructiva. Nos escribe(25) que el límite entre la verdad y la mentira pasa por el lugar donde la persona comienza a ser consciente de que se halla en la mentira. En otras palabras, la conciencia de la mentira es también una brecha para salir de ella. Desde el momento en que la persona comienza a estar consciente de que se encuentra en la mentira, sube al camino de la verdad. Ahora, después que entendimos un poco acerca de la verdad y la mentira, por favor lean el siguiente fragmento de los escritos de Rabash:

“Es necesario saber, que en el amor a los amigos hay una virtud, que no hay persona que pueda engañarse y decir que ama a la sociedad… sin embargo respecto al amor al Creador, uno no puede analizarse, si su intención es la del amor al Creador, o sea, si su deseo es otorgar al Creador o recibir con el fin de recibir para sí mismo(26).

Recordemos la pregunta con la que terminamos la primera parte de la lección: ¿Cómo saber si nos hallamos realmente en otorgamiento? La respuesta está en las palabras de Rabash.

Para comprender las palabras de Rabash, primero debemos detenernos en el significado cabalístico del concepto “amor”- según la sabiduría de la Cabalá amor es otorgamiento, entrega sin un ápice de beneficio personal. Cuando Rabash escribe sobre el amor al Creador, se refiere al otorgamiento al Creador. A este elevado escalón debemos llegar cada uno de nosotros. No obstante, como aprendimos en la parte anterior de la lección, el problema es que en el trabajo directo frente al Creador, no podemos analizarnos a nosotros mismos. Si tratáramos de trabajar en otorgamiento, directamente frente al Creador, necesariamente nos mentiríamos y pensaríamos que ya estamos en contacto con Él.

La mentira no es algo superfluo. Y en nuestro mundo, no hay nada innecesario, cada cosa en este mundo fue creada con gran sabiduría para llevarnos a implementar el propósito de nuestra vida. La mentira, como hemos aprendido ahora, es una etapa fundamental en el camino hacia la verdad. El tema es, que para que la mentira nos conduzca hacia la verdad, debemos ser conscientes de ella.

El principal problema del trabajo directo frente al Creador, es que la persona tiende a pensar que ya se halla en contacto con Él y no es consciente de que está en una mentira. Es una especie de trampa de miel. Todo se ve tan maravilloso, al grado que no hay posibilidad alguna de zafarse de la situación.

Hasta que no nos corrijamos y adquiramos cierta enseñanza sobre el atributo de otorgamiento, el Creador será un término totalmente abstracto para nosotros, por lo tanto, no podemos juzgarnos a nosotros mismos y evaluar – si realmente le otorgamos. ¿Cuál es nuestra actitud hacia Él? ¿Estamos realmente limpios de todo interés personal en nuestra relación con Él, en otorgamiento hacia Él? No obstante, en el “amor a los amigos”, es decir, en el intento de otorgar a las personas que nos rodean, hay un gran mérito: no podemos engañarnos a nosotros mismos. A diferencia del Creador, las personas de nuestro alrededor tienen una presencia palpable y muy real. Ellas poseen sus propios deseos, sus propias opiniones y sentimientos. Podemos comprobar verdaderamente, si en realidad trabajamos con sus deseos  como si fueran los nuestros, si estamos realmente limpios de todo interés personal en relación a ellas y sólo queremos su bien. Y de acuerdo a lo que escribe Rabash, no podemos engañarnos a nosotros mismos y pensar que les estamos otorgando, si realmente no es así.

Este importante principio en el trabajo espiritual de la persona – la prueba de nuestra relación con el prójimo como medida de nuestra relación con el Creador, con el atributo de otorgamiento, se denomina “del amor a los creados al amor al Creador”. Sólo intentando otorgar al prójimo es posible alcanzar la revelación del Creador. No es posible revelar al Creador directamente. Para que aprendamos a otorgarle, el Creador se ocultó y nos dejó en compañía de otras personas como nosotros, para que al corregir nuestra relación hacia ellos  lo descubramos.

En este punto, es importante enfatizar, que la corrección de nuestra relación con el prójimo no significa sonreír a todos en la calle, ayudar a los necesitados o pagar los impuestos a tiempo. La corrección de la que habla la sabiduría de la Cabalá es interna, es la corrección de la intención. Ninguna acción externa será útil, si la intención que se halla detrás de ella está corrupta.

Sólo en el trabajo frente al prójimo, podemos comprobar hasta qué punto realmente nos hallamos en otorgamiento. Y si descubrimos que no estamos en otorgamiento, significa que todavía actuamos con la intención de un beneficio propio, entonces, ya estamos conscientes de la mentira en la cual nos encontramos y podemos apelar a la Luz que reforma con una petición fuerte y esclarecida para la corrección, para adquirir el atributo de otorgamiento, para la conexión con el Creador.

A partir de aquí comienza el camino hacia la verdad.

Ponte a prueba:
  • ¿Cuál es la ventaja del trabajo frente al prójimo, en lugar del trabajo directo frente al Creador?

“¡Cuidadito!”

La corrección de la relación con el prójimo como condición para la revelación del Creador, provoca que muchos alumnos que realizan sus primeros pasos en el estudio de la sabiduría, piensen que la sabiduría de la Cabalá es una doctrina moral. La última parte de la lección la dedicaremos a aclarar la diferencia entre una doctrina moral y la sabiduría de la Cabalá.

El mundo es un lugar peligroso para vivir en él. No es necesario ser Albert Einstein para comprenderlo. De todos modos, cuando le preguntaron al genial físico, por qué cree que el mundo es un lugar peligroso, su respuesta se lució en su típicas lucidez y agudeza: El mundo es peligroso para vivir, dijo Einstein, no por culpa de los que hacen el mal, sino por aquéllos que no hacen nada al respecto.

Con simples y sabias verdades como esta no tiene sentido discutir. Es evidente que para erradicar el mal es necesario actuar en su contra. No importa cuán alta sea la valla alrededor de la mansión, o cuán fuerte cerremos las persianas, si no hacemos nada en contra del mal que se desencadena afuera, finalmente, llegará también al salón de nuestra casa.

Hasta aquí está todo claro. La pregunta es, ¿qué debemos hacer?

Aparentemente, la respuesta es simple: debemos aprender cómo frenar nuestro ego (el deseo de recibir). Toda persona sensata cuéntalo notará. Y ciertamente, a lo largo de la historia humana, muchos señalaron al ego como la fuente del mal en el mundo. De hecho, toda lección de sistemas éticos se basan en este concepto. A medida que el ego se va revelando, se va esclareciendo más y más que es él el causante de todos nuestros males. Parecería que si supiéramos cómo limitarlo y restringirlo, podríamos construir una sociedad sana y vivir en un mundo mucho mejor.

Sin embargo, la experiencia humana nos enseña que los sistemas éticos sencillamente no funcionan. El método de corrección según la sabiduría de la Cabalá, es significativamente diferente de todos los sistemas éticos. Si logramos distinguir la singularidad del método de la Cabalá, nos ahorraremos muchos errores innecesarios en el estudio de la Cabalá, y sabremos precisamente qué debemos hacer frente a los peligros que van aumentando en el mundo.

Según los sistemas éticos, la solución para el ego en crecimiento es la represión, principalmente por mecanismos de castigo y opinión social. Esto comienza casi desde el día en que nacemos – desde el clásico e inevitable “¡cuidadito!” de papá y mamá – y continúa hasta el día de nuestra muerte. Cada persona que roba, miente, golpea o actúa en contra del interés general de la sociedad, es castigada y “se gana” la actitud negativa de la sociedad. Esta es la simple lógica que yace detrás de todos los sistemas éticos.

El punto es, que todo lo que hacemos para frenar nuestro ego, es en vano. Por lo contrario, cuanto más tiempo pasa, más crece, y cuanto más se intenta frenarlo se vuelve más intenso. Realmente como un monstruo mitológico, que cada vez que se lo decapita, produce el doble de cabezas nuevas. La razón es simple: de acuerdo al Plan de la Creación, el deseo de recibir tiene un programa de evolución propio, y no podemos hacer nada para detenerlo. Por consiguiente, la sabiduría de la Cabalá, que se desprende hasta nosotros desde el Plan de la Creación, no se ocupa en absoluto de la corrección del deseo de recibir en sí. Según el método de la Cabalá, no es posible corregir el deseo, y tampoco hay necesidad de hacerlo. El problema no está en nuestra naturaleza, recibir, sino en el modo en que la utilizamos, únicamente para beneficio propio. En otras palabras, el problema no reside en el deseo sino en la intención, y eso es lo que debemos corregir.

En realidad, el enfoque cabalístico del trabajo con el deseo de recibir de la persona, es totalmente opuesto al de los sistemas éticos. Si estos sistemas hablan sobre la represión del deseo o su reducción, la Cabalá habla precisa- mente del crecimiento del deseo. La persona que estudia la sabiduría de la Cabalá, siente que su deseo de recibir crece cada vez más. Aprende a conocer- lo en toda su magnitud, su vehemencia y su gloria, y al mismo tiempo, aprende a utilizarlo de modo correcto y recibir en su interior la abundancia prometida en el Plan de la Creación (Ver Gráfico No. 1). A medida que descubre más deseo de recibir con el propósito de corregirlo, así va acelerando su desarrollo espiritual, como dijeron nuestros sabios: “Cuanto más enaltecido es uno, en relación a su prójimo, su ego es aun mayor”(27).

En resumen, a pesar que la sabiduría de la Cabalá habla de la corrección de la relación entre nosotros, el método de corrección cabalístico es totalmente diferente a los sistemas éticos. La Cabalá no cree en el castigo o la represión. Según esta sabiduría, podemos corregir la relación entre nosotros sólo cambiando la intención, y para eso nos fue dada la sabiduría de la Cabalá. Ninguna solución externa ayudará.

Otra diferencia entre la sabiduría de la Cabalá y los diferentes sistemas éticos es que la sabiduría de la Cabalá es el método para la revelación del Creador a sus creados en este mundo. A diferencia de las doctrinas éticas, no es un método para corregir la sociedad humana. La sabiduría de la verdad, nos fue otorgada para elevarnos a un nivel de existencia mucho más alto que el nivel de existencia en este mundo. Según la sabiduría de la Cabalá, la corrección de la relación con el prójimo, es sólo una condición para descubrir la realidad espiritual y no el propósito en sí.

Y existen otras diferencias. Nos referiremos a ellas a continuación del curso.

Ponte a prueba:
  • ¿Cuál es la diferencia principal entre los sistemas éticos y la sabiduría de la Cabalá?

Resumen de la Lección

Puntos Principales

  • El Creador, (atributo de otorgamiento) está oculto ante Debido a esto, no podemos imaginarnos qué es el atributo de otorgamiento y asemejarnos a él. Por ese motivo, necesitamos una escala diferente, que no esté oculta de nosotros.
  • La única manera de examinar en qué medida nos asemejamos al atributo de otorgamiento, es nuestra actitud hacia el prójimo. La gente que nos rodea tiene una presencia tangible y muy real. Tiene deseos propios, opiniones y Debido a ello, podemos comprobar realmente, si trabajamos con sus deseos como si fueran nuestros.
  • La expresión “Del amor a los creados al amor al Creador” representa la condición para la revelación del Sólo si reparamos la actitud hacia el prójimo, se revelará el Creador.

 

Términos

Amor – Otorgamiento, entrega sin prever en lo mínimo un beneficio propio.

Amor al Creador – Otorgamiento al Creador.

Preguntas y Respuestas

Pregunta: ¿Por qué no podemos describir una imagen correcta del Creador (atributo de otorgamiento)?

Respuesta: El Creador está oculto de nosotros, por ese motivo, podemos describirlo como se nos ocurra. No tenemos ninguna posibilidad de saber si lo estamos describiendo correctamente.

Pregunta: ¿Cuál es la ventaja del trabajo frente al prójimo en lugar del trabajo frente al Creador?

Respuesta: En el trabajo frente al prójimo, no podemos engañarnos a nosotros mismos. A diferencia del trabajo frente al Creador, la gente que nos rodea tiene una presencia tangible y muy concreta. Tienen deseos propios, emociones y sentimientos. Nosotros podemos evaluar realmente si de ver- dad estamos trabajando con sus deseos como si fueran nuestros, si de verdad los amamos y sólo queremos el bien para ellos.

Pregunta: ¿Cuál es la diferencia principal entre los sistemas éticos y la sabi- duría de la Cabalá?

Respuesta: Los sistemas éticos reprimen el ego (el deseo de recibir) y tratan de frenarlo. En el estudio de la sabiduría de la Cabalá, nosotros aprendemos a conocer al ego en toda su intensidad y a construir por encima de él nuestra actitud corregida hacia el prójimo.

Secuencia Lógica

(Orden de Desarrollo del Curso)

Aprendimos que la sabiduría de la Cabalá es un método para la revelación del Creador a los creados en este mundo.

Aprendimos que para descubrir al Creador debemos cambiar nuestra intención de ‘con el fin de recibir’ a ‘con el fin de otorgar’.

Aprendimos que en los libros cabalísticos se oculta una fuerza espiritual especial, llamada la Luz que reforma, que contiene el poder de cambiar nuestra intención de ‘con el fin de recibir’ a ‘con el fin de otorgar.

 

Aprendimos que sólo esclareciendo nuestra actitud hacia el prójimo podemos producir en nuestro interior una referencia real hacia la Luz que reforma.

En la parte siguiente aprenderemos cuáles son las condiciones para clarificar la actitud hacia el prójimo.

 

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