Investigando la naturaleza, los cabalistas descubren que el Creador es una fuerza de total amor y otorgamiento. Esta fuerza maneja la creación en armonía, como un solo cuerpo, donde todas sus piezas están relacionadas entre sí por hilos invisibles de responsabilidad mutua. De acuerdo a esta ley, la existencia de un elemento en la naturaleza es posible siempre y cuando esté en balance y armonía (“homeostasis” en el lenguaje científico) con el resto de las partes de la creación.

Baal Ha Sulam

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