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Navegando hacia el futuro

Lo vivimos, lo respiramos, hablamos con él, no podemos sin él; el internet se ha convertido en el corazón latiente de la realidad global. Ahora se encuentra ante un nuevo e intrigante giro que nos ayudará a surgir dentro de una nueva realidad…

Por: Simón Carmón

Todo comenzó en otoño de 1969, en un pequeño laboratorio en la Universidad de U.C.L.A en California. Un pequeño grupo de estudiantes se reunió bajo la dirección del profesor Len Kleinrock, para realizar un experimento especial y secreto a pedido del ministerio de seguridad americano. El propósito del experimento: pasar información de un computador a otro, o en otras palabras, lograr que estos “hablen” entre ellos.

Sorpresivamente, ¡el experimento dio resultado! Cierto, esta no fue una conversación profunda sobre el significado de la vida – en total han sido transferidos apenas unos fragmentos de información sin valor – y a pesar de esto, algo muy importante sucedió esa noche. Por primera vez en la historia se realizó una “conversación virtual”, un dialogo entre computadores…

Después de tres meses se unieron tres amigos (computados…) adicionales al tan  revolucionario experimento y los cortos intercambios de información se convirtieron rápidamente en una verdadera red de comunicación. Una red, que su manifestación moderna cambiará la fase de la humanidad por completo, y unirá millones de navegantes de todo el mundo.

En vísperas de su cuadragésimo cumpleaños, el internet se convirtió en la autopista de la información para el mundo comercial, social, cultural, político y académico.

Lo vivimos, lo respiramos, hablamos con él, no podemos sin él; términos como e-mail, Messenger, redes sociales, blogs, foros y portales se han convertido, gracias al internet, en parte inseparable del léxico de la vida moderna. Pero más que nada, el internet ha cambiado la forma de comunicación entre los humanos. De un medio de unión entre computadores, se ha convertido en un instrumento que conecta entre las personas. De hecho, se puede decir que ha lanzado a la humanidad hacia la entrada de una nueva e intrigante fase de su desarrollo – la “fase virtual”.

Más allá del físico

El hecho de que el internet haya creado una realidad de comunicación sin límites de tiempo y distancia, ya no es ninguna novedad. Está completamente claro que lo que separa a una persona de un lado del mundo de otra que se encuentra en el extremo opuesto es apenas un pequeño “cliqueo” sobre el ratón. El planeta Tierra se ha convertido en una pequeña villa global, esto ya lo sabemos todos. Pero esto es sólo parte de la imagen completa.

La gran novedad que caracteriza la fase virtual se relaciona a la devaluación del componente físico, corporal, como base de la comunicación humana. La apariencia exterior de la persona, sus facciones, el color de la piel y su voz se tornan menos relevantes para los navegantes en la era de la comunicación virtual. No solo que no es tan necesario viajar o volar miles de kilómetros para conversar uno con otro, sino que en ocasiones ya no es necesario ni siquiera encontrarse. Como mucho basta una fotografía del navegante al otro lado del modem para darle vida a la relación.

Entonces, ¿qué hay detrás de esta nueva tendencia de encaminarse hacia un plano más abstracto de comunicación, más allá del físico, más allá del tiempo, más allá del lugar, más allá del movimiento? Para entenderlo, debemos ir hacia atrás, hasta los fundamentos más profundos de la naturaleza y la Creación.

El internet de las almas

En sus escrituras, nos cuentan los cabalistas sobre nuestro estado primario, antes de la Creación. En estas escrituras antiguas, ellos nos describen una red interna que conecta todas nuestras almas con lazos de amor y unidad. Esta red recibe el nombre de “alma integral”, o “alma del primer hombre”.

La fuerza que sostiene y mantiene esta red, la cubre y la revive con amor infinito, es denominada por los cabalistas como “Creador”. Ciertamente, en este primer grado, el alma integral se anulaba ante la Luz benefactora del Creador, como una vela ante una antorcha, como un bebé en el vientre de su madre. Para permitirle al “primer hombre” desarrollarse y conocer esta fuerza de forma independiente y consciente, por elección propia, se dividió esta alma en miles de partículas – “almas”, que se vistieron en cuerpos de este mundo.

Ahora, desde este estado de ruptura y separación, las almas desconectadas una de otra deben encontrar su camino de regreso al estado de unión original por sus propios medios. De esta forma, supuestamente, volverán al mismo estado sublime, solo que esta vez el goce del que disfrutarán será miles de veces más grande que aquel placer que sentían en un principio en estado de anulación.

La ascendencia gradual de todas las almas de los humanos al estado del Creador y todo el placer que esto implica es, en realidad, la única meta y propósito de todo el proceso de la Creación.

Pero, ¿cómo se conecta todo esto con el tema del internet y la comunicación virtual? Es muy simple – si los usamos correctamente, descubriremos que se trata de una fase transitoria obligatoria en el camino al logro de la meta de la Creación, en camino hacia una completamente nueva dimensión de comunicación entre nosotros, una comunicación interior, entre una alma y otra. ¿Qué significa esto?