Rabbi Shimon Bar-Yochai (Rashbi)

Únicamente a un hombre le fue concedido el conocimiento espiritual que los cabalistas habían acumulado por 3600 años antes de su tiempo; en el siglo II de la EC. Rabí Shimon Bar-Yochai (Rashbí) depositó todo en papel y lo escondió dado que la humanidad aún no estaba preparada. Hoy ha llegado el momento para la revelación de El Libro del Zóhar.

Rabí Shimon Bar-Yochai (Rashbí), autor de El Libro del Zóhar (Esplendor) fue un Tana — un gran sabio en los primeros siglos de la Era Común. Él también fue discípulo directo de Rabí Akiva. El nombre de Rashbí se encuentra ligado a numerosas leyendas, y es mencionado constantemente en el Talmud y en el Midrash, los textos sagrados hebreos de su tiempo. Vivió en Sidón y en Merón, y estableció un seminario en Galilea Oeste.

Rashbí nació y creció en la Galilea (una región montañosa en Norte de Israel hoy en día). Incluso cuando niño, no era como los otros niños de su edad. Preguntas como, “¿Cuál es el propósito de mi vida?” “Quien soy yo?” y “¿Cómo está construido el mundo?” lo afligían, demandando una respuesta.

En esos días, la vida en la Galilea era muy dura: los romanos perseguían a los judíos y continuamente inventaban nuevas leyes para hacerles la vida miserable. Entre estas leyes estaba un decreto que prohibía a los judíos estudiar la Torá (entonces sinónimo de Cabalá). A pesar de la prohibición romana, sin embargo, Rashbí se sumergió en la Cabalá y trató de entender sus sutiles enseñanzas.

Él sintió que detrás de las historias bíblicas yacía un profundo y oculto significado, que tenía las respuestas a sus persistentes preguntas. Gradualmente, Rabí Shimon llegó a darse cuenta que tenía que encontrar un maestro que hubiera atravesado el Camino, ganando experiencia, y pudiera guiar a otros a subir la escalera espiritual. Decidió reunirse con el grupo del más grande cabalista de su tiempo —Rabí Akiva— una decisión que terminó siendo un momento álgido en la vida de Rashbí.

DE ESTUDIANTE A FUGITIVO

Rabí Shimon fue un ávido y devoto estudiante, acuciado por el deseo de descubrir la Fuerza Superior. En poco tiempo, fue uno de los mejores estudiantes de Rabí Akiva. Estudió con él durante trece años, y alcanzó el más alto grado en la escala espiritual. La revuelta de Bar-Kojva abruptamente terminó los magníficos días del seminario de Rabí Akiva. Casi todos sus 24,000 estudiantes murieron por plagas, y en fieras batallas contra los romanos. De todos ellos, sólo cinco sobrevivieron, y Rashbí estaba entre ellos, siendo uno de los líderes de la revuelta contra el régimen romano en la Tierra de Israel. Su resistencia llegó a ser aún más fiera e inflexible cuando se enteró que su maestro, Rabí Akiva, había sido brutalmente ejecutado.

En el Talmund está escrito que una vez, cuando Rashbí hablaba contra el régimen romano, otro judío que escuchaba alertó a las autoridades romanas. En consecuencia, fue juzgado en ausencia y sentenciado a muerte. El emperador romano envió hombres para buscarlo, pero para su decepción, Rashbí parecía haberse desvanecido en el aire.

LA CUEVA DE PIQUI´IN

Cuenta la leyenda que Rashbi y su hijo huyeron a la Galilea, y se escondieron en una cueva en Pequi´in, una villa en el norte de Israel, permaneciendo allí por trece años. Durante ese tiempo, profundizaron en los secretos de la sabiduría de lo oculto. Sus esfuerzos cosecharon éxito, y descubrieron el sistema entero de la Creación.

Después de trece años en una cueva, Rashbí escuchó que el emperador romano había muerto. Finalmente podía tener un suspiro de alivio. Tras dejar la cueva, juntó nueve estudiantes y fue con ellos a otra pequeña cueva en Merón, conocida como Idra Rabba (Gran Asamblea). Con su ayuda, escribió El Libro del Zóhar, el libro más importante de Cabalá.

Baal HaSulam describió a Rashbí y sus estudiantes como los únicos seres que alcanzaron la perfección, los 125 grados espirituales que completan la corrección de un alma. Cuando terminó su comentario de El Libro del Zóhar, Baal HaSulam realizó una comida festiva para celebrar su conclusión. En la celebración, indicó que “…antes de los días del Mesías, es imposible conseguir los 125 grados… excepto para el Rashbí y sus contemporáneos… ”, refiriéndose a los autores de El Libro del Zóhar. Ellos consiguieron los 125 grados, aun cuando vivieron antes de los días del Mesías. Debido a esto, a menudo encontramos en el Zohar que no habrá una generación como la del Rashbí hasta la llegada del Rey Mesías.

Por esta razón su composición causó tanto impacto en el mundo, puesto que los secretos de la Torá en ella describen el nivel de cada uno de los 125 grados. Se dice también en el Zóhar que estos no serán revelados excepto en los últimos días, queriendo decir los días del Mesías”.

UNO ENTRE MILLONES

Rashbi fue un alma única, cuya tarea fue la ayudar a cada criatura a conectarse con la Fuerza Superior. Este tipo de alma desciende a nuestro mundo y se viste en los más grandes cabalistas. Cada vez que aparece un alma así, promueve a la humanidad a un nuevo grado espiritual y deja su huella en los libros de Cabalá, que sirven a las siguientes generaciones.

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“Esta composición, llamada El Libro del Zóhar, es como el Arca de Noé: había muchos tipos, pero esos tipos y familias no podían existir a menos que entraran al arca. … Así, los justos entrarán en el secreto de la Luz de esta composición para persistir, y así es la virtud de la composición, que inmediatamente cuando uno se involucra … lo atraerá como un imán atrae al hierro. Y entrará en él para salvar su alma y espíritu y su corrección «.

–The Rav Kook, Ohr Yakar (Luz Brillante)

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El Libro del Zóhar es sin duda una de las composiciones más famosas del mundo. Ha sido el tema de miles de historias, y aunque fue escrito hace casi dos mil años, el libro aún está envuelto en el misterio. La fascinación que lo rodea es tan grande que, a pesar de que el libro es completamente incomprensible para nuestra generación sin una interpretación adecuada, millones de personas intentan diligentemente explorar sus secretos.

El mundo fue Creado para Mí

Capítulo 6 del libro «Abriendo el Zóhar»

Aquel que anula, lo hace desde su propio defecto

Talmud Babilónico, Kidushin 70, 72

 

No es casualidad que hayamos sido creados como criaturas que perciben la realidad como si ésta fuera dividida en dos partes – yo y lo que está por fuera de mí. Si nuestra percepción fuera solamente interna, no podríamos jamás elevarnos sobre nuestro ego hacia el atributo de amor y otorgamiento. Nos quedaríamos estancados en un solo sitio, dando vueltas alrededor de nuestro propio rabo.

He aquí un ejemplo: cada uno de nosotros tenemos tendencias egoístas como dominio y soberbia, de algún nivel. Cuando se trata de nosotros, no nos percatamos de estas tendencias, pero cuando vemos a otros actuando desde ese impulso de dominar o de soberbia, generalmente nos indigna mucho, y siempre tendremos algo para decir al respecto.

De un principio, llevamos el rechazo y el odio hacia los demás como algo impreso en nosotros. Esto es para permitirnos ser imparciales y definir sabiamente y por medio de la crítica, nuestra actitud respecto a estas tendencias. Nuestro ego, tal como un estricto y astuto juez, nos ayuda a investigar el mal que se revela a nuestra vista en los demás, juzgarlo con mucha precisión y profundidad, llegar a cada uno de sus detalles.

La primera percepción externa nos abre los ojos, nos permite identificar cosas malas primeramente fuera de nosotros, y sólo después comprender que en realidad todo se encuentra en nuestro interior. De esto se dice: “Aquel que anula, lo hace desde su propio defecto”. Pero estamos destinados a revelar que no es que “aquel es dominante y aquella soberbia”, etc., sino que nosotros los vemos así por nuestro deseo corrupto.

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El propósito de los deseos de la creación es de otorgar a Sus criaturas, para que puedan conocer su autenticidad y grandeza, y recibir todo el gozo y el placer que Él ha preparado para ellas,

Baal HaSulam, “Introducción al Libro del Zóhar, punto 39

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Lo dicho, el deseo es la causa que forma en nosotros la percepción de la realidad. Ahora intentaremos entender de qué partes está compuesto el deseo, por qué hemos sido creados precisamente así, y cómo podremos cambiar nuestra realidad para bien.

En el proceso, descubriremos por qué se despiertan en nosotros sentimientos como el odio y el amor por los que nos rodean, qué nos provoca alegrarnos cuando a alguien le va mal y qué nos hace envidiar al vecino cuando compra un vehículo nuevo… Y en general, si el propósito de la Creación es acercarnos al bien, ¿por qué nos parece todo el tiempo que todo va empeorando?

El Libro del Zóhar explica que, en realidad, nos encontramos en un sistema perfecto que fue creado por el Creador. Toda la materia de la Creación es deseo de recibir, y el sistema perfecto es realmente el deseo general que fue creado. Este deseo se llama también “alma general” o “alma de Adam Rishón (primer hombre)”. Pero el alma general ha sido rota por el Creador en muchas partículas. En cada uno de nosotros se encuentra sólo una partícula rota del alma general.

Antes del rompimiento, todos sentíamos este sistema como miembros de un solo cuerpo. Todo era perfecto e ilimitado, y por eso el sistema se llamaba entonces “Ein Sof” (Infinidad). En el mundo de Ein Sof están todas las partes del sistema unidas en amor y llenas de luz. Solo que el Creador proyectó sobre el sistema 125 “filtros” (ocultamientos, encubrimientos), de forma tal que ahora no es posible sentir que allí hay luz. Es como una linda imagen sobre la que se ha puesto un nailon manchado, y sobre este otro nailon con otras manchas, y otro nailon, de forma tal que la imagen original se va desvaneciendo.

Nosotros nos encontramos en la capa más exterior y no podemos sentir en absoluto las capas anteriores, y por eso es que el contacto entre nosotros está completamente desbaratado. En vez de sentir el amor que nos conecta al mundo de Ein Sof, hay entre nosotros odio y rechazo. No sentimos la conexión general entre nosotros, estamos desconectados y separados.

El Creador desea que volvamos por nuestros propios medios por todos esos filtros al estado bueno e iluminado, al mundo de Ein Sof. Este es el plan de desarrollo de la Creación, y está dividido en tres estados:

  • Estado A – el estado primario (mundo de Ein Sof)
  • Estado B – el estado del rompimiento (este mundo)
  • Estado C – el estado perfecto que debemos crear nosotros mismos (regreso al mundo de Ein Sof)

Esto es muy parecido a lo que hacemos con nuestros niños – dibujamos una imagen, la cortamos en partes, y entonces se las damos para que compongan el rompecabezas. Ese proceso de armar desarrolla al niño.

Como resultado del rompimiento, en nuestro mundo, el deseo (el “Kli” – vasija) de cada persona se divide en dos partes principales:

  • Kelim (plural de vasija) internos – raíz, alma y cuerpo
  • Kelim externos – vestimenta y palacio (templo)

Yo siento mis Kelim internos como mi propio “yo”, y por eso me preocupo por ellos. Los Kelim externos los percibo como extraños, o sea que no me pertenecen. Los Kelim internos y los externos son opuestos unos a otros, y por eso, cuanto más amo mis Kelim internos, más odio mis Kelim externos.

¿Por qué? Porque entre estos dos tipos de Kelim pasa el “límite del rompimiento” – como una división que me provoca mirar hacia afuera sólo pensando “¿qué puedo llevarme de allí para beneficiarme a mí mismo?, ¿qué recibo de esto?” Esta división me obliga a referirme a los demás de manera egoísta, desde el deseo de explotarlos.

Yo siempre evalúo mi estado según la diferencia entre mí y todo el mundo. Y por eso – aunque pareciera raro y sorprendente – cuanto más mal haya en el mundo, mejor me sentiré, con la condición de que esto no sea un peligro para mi seguridad personal.

Yo no puedo tolerar el llenado en los Kelim exteriores. Yo no puedo permanecer indiferente ante los demás o comportarme como si no me importara de ellos; y el éxito de los demás me duele demasiado, realmente me devasta. Todo el tiempo hago comparaciones.

Por ejemplo, si yo gano 2,000 dólares al mes y los que me rodean ganan 1,000 dólares al mes, siento una gran satisfacción. Pero si alguien ganara 4,000 dólares al mes – sentiría una gran desilusión. No puedo desconectarme de este pensamiento y contentarme con lo que tengo, porque es muy importante para mí que los demás tengan menos.

No podemos, simplemente, ignorar estos Kelim externos, porque nosotros sí los sentimos como nuestros. Sería comprensible si no hubiera entre nosotros una conexión, pero el rompimiento creó entre nosotros una conexión negativa, que aunque no hagamos nada malo uno al otro, la fuerza del rompimiento nos convierte, en realidad, en enemigos.

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Lo semejante en todas las creaturas del mundo es que cada uno de nosotros está a punto de explotar a cada una de las creaturas para su beneficio personal, por todos los medios que están a nuestro alcance, y sin considerar absolutamente que uno está por construir- se sobre la destrucción de otro.

Baal HaSulam, artículo “Paz en el mundo”

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La comprensión de cómo marchan estas cosas es muy importante, porque nos sirve de herramienta para el cambio, como palanca para el desarrollo. Veremos otros ejemplos, que justamente por ser tan extremos, podremos mediante ellos, enfatizar la comprensión del asunto.

El terrorista que planeó la explosión de las torres gemelas, después de enterarse del resultado de sus actos, siente más o menos algo así: “¿Sólo murieron 3,000 personas? Qué pena que no fueron más. ¡Y se lo merecen, estos americanos!” ¿Qué le sucedió? Él vació todos sus Kelim exteriores, y se lleno internamente de una gran ganancia, de celebración.

Todas las personas hostiles en la humanidad actuaron desde un impulso interior de crear una diferencia entre sus Kelim internos y los externos. La Alemania nazi, por ejemplo, no se hubiera podido contentar con la realización del alto potencial humano del pueblo alemán de crear una nación fructífera por sí misma. En absoluto. Se creó en ella un impulso de estar por encima de los demás, dominarlos, destruirlos. Sólo así se sentía realmente grande.

El egoísmo del individuo siente que matar al otro, quemarlo, explotarlo, dominarlo, es un placer para él. Éste es el resultado de la fuerza del rompimiento – el individuo se hace daño a sí mismo, a sus Kelim externos, pero no lo sabe. Cuando más tarde descubra que todo el mal que trató de hacer a los demás fue, en realidad, un mal que se provocó a sí mismo, se despertarán en él fuertes dolores y desilusiones. Pero precisamente estos dolores y desilusiones son los que le ayudarán a realizar la verdadera corrección.

No acostumbramos a hablar de estas cosas y tendemos a ocultarlas, pero es algo muy evidente a nivel político. Incluso hemos inventado un nombre honorable para el mundo de la mentira – Diplomacia. Cada lado anhela dominar al otro, pero al no tener alternativa, crean una alianza.

En la sociedad humana, hemos construido diversos sistemas que nos permiten vivir mínimos choques entre los Kelim internos y los externos de cada uno de nosotros, porque comprendemos que de no ser así, nos haremos daño. Servicio social, sistemas de asistencia y apoyo de los necesitados, y demás. Todos tememos que el día de mañana también nosotros estemos en ese estado, y por eso preferimos prevenir el golpe.

El odio entre Kelim internos y Kelim externos es un fenómeno humano, que no existe entre los animales. Un lobo que devora un ciervo, por ejemplo, no odia al ciervo ni este odia al lobo. El lobo ve al ciervo como alimento. Naturalmente, éste se le opone, pero no hay entre ellos odio. La naturaleza los maneja a los dos de manera perfecta. Si no hubiera entre nosotros ninguna conexión, no podríamos descubrir la razón de la maldad en nuestra vida. Gracias a ello descubrimos que la conexión entre nosotros es mala, y podemos convertirla en buena.

Observemos el estado de la humanidad en nuestros días – anteriormente, las relaciones entre los países eran bastante flojas, y cada país se conectaba únicamente con algunos países. Cuando estábamos lejos unos de otros, no había realmente una relación, y por eso el mal no era tan expuesto. Pero con el tiempo, el mundo se convirtió en global, así como una pequeña aldea, y de pronto todos están conectados a todos, influyendo a todos. No hay donde escapar, no tenemos otro planeta… y por eso se revela el odio entre nosotros. Precisamente este odio es el que nos obligará a corregir las relaciones entre nosotros.

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A pesar de que, en realidad, vemos todo frente a nosotros, de todas formas, toda persona inteligente sabe claramente, que todo lo que se nos proyecta está únicamente en el interior de nuestra mente.

Baal HaSulam, “Prefacio al Libro del Zóhar”

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Ahora, cuando la imagen de las relaciones entre nosotros y el prójimo es un poco más clara, continuemos. Como ya se ha mencionado, la fuerza que divide la imagen de nuestra realidad en dos partes, interna y externa, es la fuerza del rompimiento.

Después del rompimiento, la parte de nuestro deseo (nuestros Kelim exteriores, “Vestimenta” y “Palacio”), ya no es percibida como nuestra. Es similar a una persona que le han inyectado anestesia local a su pierna, y mientras se la amputan, se ríe, habla y se comporta como si su vida fuera normal, como si no le estuviera sucediendo nada, porque no siente nada.

En estas partes del deseo, “vestimentas y palacios”, en realidad sentimos todo lo que no es nosotros, es decir – el mundo exterior. Hay a nuestro alrededor personas y un gran mundo, procesos que suceden y en realidad, todos estos son parte de nuestro deseo.

Nosotros vivimos en una película de largometraje, en el que se nos proyectan nuestros deseos a nuestros ojos. ¿Qué determina cual será la imagen que se nos proyectará ahora en la película? Las Reshimot (listas – reminiscencias, registros)

– datos informativos en los que se define el plan personal de desarrollo de cada uno de nosotros.

Hagamos un poco de orden. La realidad está compuesta de tres componentes:

  • La Luz, la fuerza de amor y entrega (el Creador)
  • El deseo de recibir (el creado)
  • Las Reshimot (el plan de desarrollo del creado)

En principio el Creador crea al creado como deseo de recibir, deseo de gozar. Luego el Creador rompe el deseo en una parte interna (raíz, alma y cuerpo) y en una parte externa (vestimenta y palacio), y se crea la sensación egoísta de “Yo y el mundo”.

Dentro del deseo se oculta el plan de desarrollo del individuo, y éste está compuesto de Reshimot. Cada uno de estos Reshimó (singular de Reshimot) define cierto estado que el creado debe pasar hasta que llegue la corrección del rompimiento – entonces se equiparará al Creador en sus cualidades y cumplirá la Meta de la Creación.

Volvemos a la película. Lo que yo veo ahora es la realización del Reshimó que siento en mis cinco partes del deseo. Y fuera de esto no hay nada más.

En cada momento, se despiertan nuevas Reshimot dentro de mi deseo y me provocan nuevos entusiasmos. Esto significa que yo veo otro mundo de inmediato. Toda mi vida, toda la realidad, son Reshimot que pasan por mí y se cristalizan. La Luz obra en mí, en mi deseo – a través del cual comienzan las Reshimot a pasar en cadena como una película de cine.

 

Yo siento que ésta es mi vida, la cual yo vivo. Pero, ¿soy realmente “yo” quién “la” vive? Si miro unos años hacia atrás, ¿puedo creer que ése era yo? Me parece como si una película hubiera pasado por mí. Muchas personas sienten esto – como si la vida hubiera pasado a través de ellos como en un sueño, que no han sido ellos los que actuaban, no fueron ellos los que hicieron, no fueron ellos los que pasaron por eso… Hubo un rayo de luz, una película fue transmitida y yo hice en ella mi papel.

El Zóhar explica que no hay nada más fuera de Reshimot, Luz y deseo. Cada Reshimó que pasa por nosotros divide el deseo en dos: interno y externo, y nosotros nos sentimos a nosotros mismos en esta película y algo más que nos parece que está por fuera de nosotros – árboles, sol, luna, personas. Traemos hijos al mundo, estamos en el trabajo… siempre estamos “nosotros” y algo más. ¿Qué? La sensación de la realidad que está dividida en dos nos da, eventualmente, la oportunidad de conocer que fuera de nosotros existe otra fuerza – la Luz, el Creador – y ésta nos obliga a buscarlo.

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Todos los mundos superiores e inferiores están incluidos en el hombre.

Baal HaSulam, “Introducción a la Apertura de la Sabiduría de la Cabalá”, punto 1

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El Libro del Zóhar es oculto en el sentido de que las personas no saben cómo leer y entender lo escrito en él, dado a que la clave de la lectura pasa a través de la percepción de la realidad. El Zóhar nos exige comprender que la realidad que nosotros sentimos ocurre en nuestro interior, y no fuera de nosotros.

También al mundo superior, al cual nos dirige el Zóhar, lo sentiremos en nuestro interior. No tenemos que buscar la salida al mundo superior más allá del horizonte, sino en el cambio de nuestras cualidades interiores.

El Zóhar habla de la realidad que se encuentra “por encima” de lo que sentimos en este momento. “Encima” del tiempo, del movimiento y del sitio. Esta realidad exterior que se nos describe y nos parece como externa – no está. Todo se encuentra dentro de nuestro deseo. Todos los fenómenos, las sensaciones del pasado, el presente y el futuro se proyectan en nuestro interior. La historia es un proceso que nosotros nos describimos como algo que sucedió en tiempo pasado, pero la realidad es que no hay un tiempo, no hay un movimiento y no hay un sitio ficticio. Hay sólo un lugar en el que ocurre todo – el deseo.

Naturalmente, las distintas partes de nuestro deseo (interno y externo, yo y el prójimo) se chocan entre sí. El Libro del Zóhar nos ayuda a corregir la relación entre ellos, a unir entre ellos hasta que se conviertan en uno, y no sintamos diferencia entre ellos. Este es el cambio esperado en la percepción de la realidad. Así descubrimos aquí y ahora el mundo superior, que se denomina también “próximo mundo”.

No es que nosotros nos preparamos aquí y luego llegaremos a algún sitio diferente. Cuanto más amor revelamos respecto al prójimo en vez de odio, precisamente en la misma medida comenzamos a sentir el estado que se llama “mundo superior” o “próximo mundo”. Todos los mundos existen aquí, en la relación entre nosotros y entre lo que nos parece ahora como fuera de nosotros, alejado de nosotros.

Los deseos que me parecen como prójimo se dividen en varios círculos en relación a nuestro ego. En el círculo más próximo se encuentra la familia, los parientes y los amigos. En el próximo círculo se encuentran las personas que nos son útiles y nos hace bien que existan, como médicos. Luego están aquellos que sólo queremos usarlos, dañarlos, pero que queden en vida. Y en el círculo más alejado se encuentran las personas que odiamos realmente e incluso estamos dispuestos a matarlos. Pero todos son deseos nuestros… cuando los unamos a nosotros nuevamente, pasaremos a ser el alma general que el Creador creó, volveremos al mundo de Ein-Sof. Esta es la patente que se define con la expresión: “El mundo fue creado para mí”.

Es importante enfatizar que el proceso de corrección de la percepción de la realidad no es para realizar de manera artificial. Si mañana mi vecino me grita, no le voy a responder: “¿Qué gritas?, no eres más que mi deseo”… no es un simple deseo superficial de “hacia adentro en vez de hacia afuera” – se trata de una gran y profunda revolución. Para realizarla necesitamos del Libro del Zóhar que nos ayude a construir en nuestro interior la nueva percepción, y de una sociedad de personas que nos apoye en el proceso de la corrección.

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El secreto de los secretos, es entregado a los sabios de corazón.

Zóhar para todos, Parashat Lej Lejá, punto 96

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El Zóhar – No sin alcance

Capítulo 9 “Descifrando el lenguaje de la Sabiduría de la Cabalá” del libro “Una guía para la sabiduría oculta de la Cabalá”

Detrás del monitor

Capítulo 9 “Descifrando el lenguaje de la Sabiduría de la Cabalá” del libro “Una guía para la sabiduría oculta de la Cabalá”

El significado oculto de la Biblia

Capítulo 9 «Descifrando el lenguaje de la Sabiduría de la Cabalá» del libro «Una guía para la sabiduría oculta de la Cabalá»

 

Como raíces y ramas

Capítulo 9 «Descifrando el lenguaje de la Sabiduría de la Cabalá» del libro «Una guía para la sabiduría oculta de la Cabalá»

Como raíces y ramas

Abriendo el Zóhar.

Tiempo de Obrar

 

«Toda la sabiduría de la Cabalá no es más que conocer la dirección de la voluntad superior. La razón por la que creó todas estas criaturas, qué desea de ellas, y qué será al fin de todas las vueltas del mundo.»

El “Ramjal”, Rabí Moshé Jaim Luzzato, 138 Puertas de sabiduría, Entrada 30

 

El Zóhar es el “Libro de los libros” de la sabiduría de la Cabalá, la sabiduría de la verdad. Hoy se revela para encaminarnos hacia una dimensión más elevada.

¿Qué hay tan especial en el Zóhar y en la Cabalá? ¿Cuáles son las razones por las que la sabiduría irrumpe al centro de la existencia humana precisamente hoy y se desarrolla en un ritmo nunca visto?

La humanidad evoluciona todo el tiempo. En la época antigua los deseos del hombre eran básicos – deseos de comida, sexo, familia, refugio, etc., deseos naturales que son necesidad existencial. A continuación se desarrollaron en nosotros deseos mayores – deseos de riqueza, dominio, honor y conocimiento.

Durante toda la historia, generación tras generación, tratamos de llenar todos estos deseos que se despertaron en nosotros, encontrar la felicidad, el amor y la buena vida en toda esta evolución. Hoy vemos que esta carrera ha sido en vano. Cierto es que cada generación es más desarrollada materialmente, pero también es cierto que sufre más. El uso común de drogas como escape, de medicamentos para la depresión y demás, son síntomas del vacío interior.

En cada momento, los medios de comunicación y publicación y aquellos que nos rodean, despiertan en nosotros más y más deseos, y nosotros, por nuestra parte, nos apuramos a llenarlos. Esto puede ser una nueva prenda de vestir, un coche, un apartamento, un puesto de trabajo más respetable, un título prestigioso, un viaje al exterior o, incluso, una comida en un buen restaurante. Pero cada vez que conseguimos una u otra cosa, después de un tiempo no muy prolongado, el placer se esfuma. ¿Y ahora qué? Vuelve a despertar un nuevo deseo y la persecución continúa…

¿Hasta cuándo? Esta es precisamente la pregunta que comienza a despertar en los corazones de más y más personas en nuestra generación. Y no sólo “hasta cuándo”, sino también “por qué”- ¿por qué la vida se desarrolla así? ¿Por qué corremos todo el tiempo y nunca llegamos al “descanso”? ¿Por qué todo se torna aburrido e insulso después de haberlo conseguido? Y en general, si así es la vida y no tenemos lo que hacer al respecto, ¿para qué queremos todo este “asunto”?

Nunca antes hubo una situación igual, en la que se despiertan en las personas preguntas sobre el significado de la vida y su propósito. ¿Para qué, en realidad, vivimos? ¿Hacia dónde nos conduce todo esto? ¿Acaso es posible que existan placeres de otro tipo, que no se esfuman?

Anteriormente simplemente no preguntábamos. “Se vive porque se vive”… Pero en nuestra generación, este tipo de preguntas que se despiertan repentinamente en el corazón, al final del día, no nos dejan descansar. Estas preguntas nos empujan hacia adelante, y después de distintas búsquedas llegamos a la sabiduría de la Cabalá – la sabiduría que nos enseña cómo recibir más de la vida. Antes no teníamos necesidad de ella, por lo tanto estaba oculta. Esta es la primera razón de la revelación de la sabiduría de la Cabalá en nuestra generación. La segunda razón es el estado especial en el que nos encontramos. El desarrollo tecnológico y los medios de comunicación han convertido al mundo en una pequeña aldea, en la que la dependencia mutua es muy fuerte. Pero juntamente a esto el ego de cada uno de nosotros ha crecido y con éste también el odio de uno hacia otro.

Es difícil para nosotros tolerar a los demás. Esto comienza en el nivel más personal – cada uno desea estar solo, en su dormitorio, en su apartamento, en su coche. Las personas sienten dificultad de vivir en una relación verdadera – el número de parejas que se divorcia es exponencial. El núcleo familiar prácticamente se desmorona. Y esto llega hasta el nivel internacional.

Vivimos juntos sobre un planeta pequeño, odiándonos unos a otros y no sabemos cómo convivir juntos. La cantidad de armamento de destrucción masiva que se ha acumulado en el mundo nos lleva a un estado de lo más peligroso. A nuestro alrededor, todo es inesperado y muy amenazante. Se puede decir, definitivamente, que hemos perdido la capacidad de administrar el mundo.

Si miramos hacia adelante, y continuamos en la dirección hacia la que marchamos, no está claro de qué forma sobreviviremos, a qué mundo traemos nuestros hijos. Esta es la primera generación en la que las personas dejaron de pensar que a sus hijos les espera una vida mejor. Sobre este fondo es que se revelan el Libro del Zóhar y el resto de los orígenes de la sabiduría de la Cabalá. Éstos nos explican que el estado en el que nos encontramos era sabido de antemano.

La primera vez que existió un estado semejante fue hace miles de años en la antigua Babilonia. El cuento bíblico sobre la construcción de la torre de Babel describe personas que se agruparon juntas en un sitio y deseaban construir una torre que tocara el cielo… Esta es la expresión del gran ego que se había despertado entre ellos; el odio combinado con la dependencia mutua – y precisamente en ese sitio y en ese estado fue que se reveló la sabiduría de la Cabalá.

¿Qué ofrece esta sabiduría? Algo simple. Ella dice que fuera de la realidad que nosotros percibimos ahora, hay una realidad adicional, más amplia y más grande – una realidad superior. De esta realidad superior llegan fuerzas a nuestro mundo y lo dirigen. La evolución por la que hemos transitado durante las generaciones, ha sido para empujarnos a reconocer las fuerzas que actúan sobre nosotros y nos dirigen.

Cuando descubramos la realidad superior, comprenderemos que todo el desarrollo de miles de años sucedió únicamente para traernos al reconocimiento y a una sensación más amplia de la realidad; que no nos quedemos en ese estado “diminuto” en el que vivimos y morimos, vivimos y morimos nuevamente, sino que conozcamos la vida en su forma eterna, amplia e ilimitada.

 

El hombre ha sido creado para levantar el cielo

Rabí Menajem Mendel de Kotsk

 

Volvamos a la Antigua Babilonia. El patriarca Abraham, ciudadano de Ur de Caldea, fue un investigador que descubre que el plan de desarrollo de la humanidad la promueve hacia la revelación de la nueva realidad. Abraham comprendió que al fin, el desarrollo terrenal-material del hombre sobre el planeta llegará a su colmo, y el hombre descubrirá que debe haber algo más allá de la satisfacción de los deseos mundanos, ya que de otra forma la vida sobre la tierra es inútil y sin sentido.

Abraham descubrió que al fin de la evolución material comienza la evolución espiritual. Después de haber realizado al máximo todos sus deseos anteriores y bien conocidos, se despertó en él un nuevo deseo de comprender para qué vive.

En la Cabalá, todos los deseos terrenales son análogos al corazón del hombre, mientras que el deseo de descubrir el sentido de la vida es análogo a un “punto en el corazón”; este es un pequeño punto que se despierta en nuestro corazón y nos jala hacia “arriba”. Este nuevo deseo condujo a Abraham al comienzo del descubrimiento de la realidad integral, la realidad espiritual.

La sabiduría de Abraham es conocida como la “Sabiduría de la Cabalá”. Esta nos describe la red de fuerzas de la naturaleza y el camino para aprender el programa según el cual estas fuerzas obran sobre nosotros. Se trata de leyes, de fuerzas y de ecuaciones de acción, de mundos superiores.

La Cabalá explica cómo comenzó la realidad a expandirse desde el mundo de Ein-Sof (Infinidad), a través de los mundos de Adam Kadmón (Hombre Primordial), Atzilut (Nobleza), Briá (Creación), Yetzirá (Creatividad) y Asiyá (Acción), hasta este mundo. Ella nos cuenta cómo descendieron las almas y se “vistieron” en los cuerpos en este mundo, y cómo podemos de aquí en más causar que nuestra alma ascienda de regreso, hasta el mundo de Ein-Sof.

Abraham fue el primer cabalista que enseñó a la gente cómo descubrir el alma y sentir en ella, gradualmente, un mundo más y más superior. Existen cinco mundos superiores, en cada uno de ellos hay cinco peldaños, que cada uno de ellos se divide en cinco peldaños adicionales. Si multiplicamos 5x5x5, recibiremos 125 peldaños por los que ascendemos en la sensación, la comprensión y el alcance espiritual, hasta que descubrimos toda la realidad.

Este proceso ocurre mientras estamos en nuestro cuerpo, aquí, en este mundo. La realidad se hace entonces más y más amplia, y nosotros sentimos las fuerzas que actúan sobre el mundo en el que nos encontramos. Esto se parece a un tapiz. Por delante vemos cierto dibujo, por ejemplo – flores, y por la parte de atrás vemos los nudos entre todos los hilos que crearon la imagen que hemos visto.

Cuando observamos nuestro mundo y lo que sucede en él, vemos la imagen exterior. La sabiduría de la Cabalá nos ayuda a ver el lado posterior de la imagen. Así comenzamos a comprender la relación entre las cosas: por qué sucedió lo que sucedió, y cómo podemos influir por medio de un detalle sobre otro.

En otras palabras, comenzamos a ver, aparte de la imagen de este mundo, también el sistema operativo. Sólo entonces podemos controlar nuestra vida, nuestro destino, y llegar al estado de perfección.

Nuestra vida, así nos explica la sabiduría de la Cabalá, está compuesta intencionadamente de tal forma que surgen frente a nosotros problemas de todo tipo, para que no nos quede otra alternativa más que conocer el sistema operativo. Si no salimos a la dimensión superior, conocemos las fuerzas que obran sobre nosotros, y comenzamos a dirigir nuestras vidas a través de ellas – no tendremos la capacidad de seguir arreglándonos en la vida. Por eso es que se revela esta sabiduría y nos da la posibilidad de conocer los mundos superiores.

La Cabalá explica todo lo que sucedió en la historia humana, por qué precisamente así y no de otra manera, por qué ocurrieron todas las guerras y los cambios que hemos pasado, y se refiere también al futuro y describe la forma en la que podemos evolucionar de aquí en adelante.

Nos enfrentamos a dos caminos:

  1. El escape del mal – evolucionar por medio de una fuerza negativa que nos empuja desde atrás, tal como lo hemos hecho hasta hoy a lo largo de la historia. Descubrimos que algo falta, que algo está mal, y no tenemos más que salir del estado apremiante y hacer un cambio.
  2. Atracción hacia lo bueno – evolucionar por medio de una fuerza positiva que nos jala hacia adelante. Esto es lo que nos ofrece la Cabalá; evolucionar desde el descubrimiento de la buena vida y comprender cómo llegar a ella a través de una experiencia maravillosa.

Los sabios de la Cabalá previeron nuestro estado de antemano y sabían que sin la Cabalá no podremos sobrevivir. Ellos señalaron el fin del siglo veinte como el tiempo en el que se revelará la sabiduría en forma pública. De acuerdo a sus palabras, si no pasamos del avance negativo al avance positivo, seremos empujados a ello de manera muy cruel. (1)

Y nos esperan problemas no sólo a nivel social, sino también en el plano ecológico: erupciones de volcanes, terremotos, olas Tsunami, tormentas Huracán, incendios, olas de calor y de frío muy intensos. Todo esto llegará solamente para obligarnos a continuar evolucionando. La naturaleza nos sacude por medio de la fuerza negativa, para que tomemos por nuestra propia mano la fuerza positiva.

Para avanzar, primeramente, debemos descubrir las fuerzas que descienden y obran sobre nosotros, y aprender cómo entrar al nivel superior de la naturaleza para dirigirlas. Aun cuando estamos interesados en desarrollar tecnologías que mejoren nuestras vidas, primero estudiamos la naturaleza y descubrimos qué leyes existen en ella y cómo se conduce. Dado a que en la Cabalá se trata de fuerzas más superiores, fuerzas ocultas, entonces también el proceso de su revelación es más complejo. Este es un asunto excepcionalmente fascinante, sobre el cual ampliaremos en el próximo capítulo.

 

Esta sabiduría no es ni más ni menos que el orden de raíces, que descienden a nivel de causa y resultado en las leyes fijas y absolutas que se conectan y apuntan a una sola meta muy sublime, denominada “revelación del Creador a sus creados en este mundo”.

Baal HaSulam, artículo “Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”

 

En los tiempos de Abraham, hace unos 3,800 años, hasta hace dos mil años atrás, la sabiduría de la Cabalá era conocida solamente entre los hijos de Israel. Desde la destrucción del templo hace dos mil años y hasta nuestra generación, la Cabalá ha sido oculta de la vista de la multitud y ha sido transmitida de generación en generación secretamente, sólo entre unos pocos cabalistas.

En el período en el que la sabiduría ha estado oculta, se le han pegado todo tipo de estigmas. Han dicho que es mística, que se ocupa de brujerías, magia y demás. Nadie sabía precisamente de qué trata y de aquí los errados rumores. Tampoco la próspera industria que crece en nuestra generación y hace uso mercantil del nombre de la Cabalá para vender servicios y productos de tal o cual tipo, no está relacionada en absoluto con la esencia oculta de la sabiduría.

Pero el período de ocultamiento ha finalizado. Hoy, nuevamente, se revela la sabiduría de la Cabalá original. Para todos, para todos los humanos estén donde estén, sin diferencia de sexo, edad, nacionalidad, religión o raza. La Cabalá es una ciencia superior. No pertenece a ninguna religión o fe ni exige restricciones o condiciones de ningún tipo. Toda persona que desea comprender el mundo en el que vive, conocer el alma, saber cuál es su destino y aprender cómo manejarlo – está invitado a hacerlo.

“Si mi pueblo me escuchara… estudiarían con niños de nueve años el Libro del Zóhar”, dijo el cabalista Rabí Ytzjak Isaac de Komarno ya en el siglo diecinueve.

Después de él, otros cabalistas recomendaron inculcar estos conocimientos en el niño desde temprana edad, explicarle sobre el mundo que lo rodea, sobre las relaciones entre sus partes y las fuerzas que actúan sobre él. A través de este tipo de educación crece una persona llena de seguridad en sí misma, conectada a la fuente de la abundancia y siente que el mundo está abierto ante ella. Esta persona sabe utilizar favorablemente todas estas fuerzas y comprende que la vida no es limitada.

 

El sagrado Zóhar conecta la persona al Ein-Sof (Infinidad)

Rabí Moisés Israel Bar Eliyahu, “El Remanente de Israel”

 

El Libro del Zóhar es un libro central en la sabiduría de la Cabalá. Fue escrito precisamente en un punto en el tiempo en el que la sabiduría de la Cabalá pasó de una sabiduría expuesta a una sabiduría oculta. Los autores del Zóhar sabían de antemano que el mundo tendrá necesidad de este libro solamente después de miles de años, y por ello, después de haber terminado su composición, este libro fue archivado.

El Libro del Zóhar fue escrito, en realidad, para nosotros, para sacarnos del estado de “exilio espiritual” – un estado que nos ha desconectado de la sensación de la fuerza superior y de la realidad amplia. Si deseamos mejorar nuestra situación, debemos convertir el Libro del Zóhar en el libro principal del mundo. El Zóhar no es un libro más, el Zóhar es el medio de conexión entre nosotros y la fuerza superior.

Cuando aprendamos a leer el Zóhar correctamente, descubriremos que es un medio para captar la abundancia y veremos cómo todo cambiará gracias a él. En el sentimiento, en el intelecto, en la percepción, en la sensación. Gradualmente comenzaremos a sentir que una fuerza adicional, una fuerza buena y superior, se encuentra aquí y nos envuelve. Que aquí obra algo, que el aire se torna denso…

Para resumir, la naturaleza nos ha traído hoy a un punto especial en la evolución humana, un momento antes del próximo peldaño de la existencia. Nos encontramos ante un salto cualitativo hacia el peldaño espiritual, y por ello es que se revela este trampolín – la sabiduría de la Cabalá, y en su centro – el Libro del Zóhar.

 

En la profundidad del alma humana, la voz de Dios invoca constantemente. El tumulto de la vida únicamente puede aturdir el espíritu, hasta que en la mayoría de sus épocas de vida este no escuchará esta voz, que es en realidad toda la esencia de la vida humana… y también en aquellos que se esfuerzan por escapar de ella y acallarla, este escape y este acallamiento, no hacen más que revelar aun más la conexión interna del espíritu a esa imponente voz, que no cesa de bramar también en sus corazones y de desearlos también a ellos. Ciertamente son vanos todos los intentos de escapar de ella y toda artimaña  para acallarla.

El Rav Kuk, artículos del Raya, página 113

 

Tesoro Oculto

 

El más destacado de los cabalistas en nuestros tiempos fue Rabí Yehuda Ashlag (1884-1954), y gracias a él comenzó a revelarse el Zóhar. Él es conocido por su apodo “Baal HaSulam” (heb: Autor de la Escalera), por su interpretación “La Escalera” sobre el Libro del Zóhar. En sus últimos años escribió Baal HaSulam las “Escrituras de la Última Generación” que comienzan así:

“He aquí una alegoría sobre un grupo de hambrientos y sedientos perdidos en el desierto, y he aquí que uno de ellos encontró un lugar de asentamiento abundante, y comenzó a recordar a sus miserables hermanos, solo que ya se había distanciado de ellos a tal punto que no sabía dónde localizarlos. ¿Qué hizo? Comenzó a dar grandes gritos y a soplar el cuerno (shofar), quizás sus hambrientos y miserables amigos escucharan su voz  y se acercaran a él y vendrían también a ese asentamiento lleno de abundancia.»

«Así es el asunto que tenemos aquí – he aquí que nos hemos extraviado en el terrible desierto junto a toda la humanidad, y ahora hemos encontrado un tesoro inmenso lleno de abundancia, esto es – los  libros  de la Cabalá que se encuentran en el tesoro. …»

… «Ahora, señores, he aquí frente a ustedes pronto y dejado de lado en este armario, el libro en el que está escrita y explícita toda la sabiduría de las naciones y todas las órdenes del individuo y del público las cuáles sucederán en el final de los días, esto es – los libros de Cabalá… Abran estos libros y encontrarán todas las buenas órdenes que serán reveladas al final de los días, y de los cuáles recibirán la mejor lección sobre cómo organizar también hoy el orden de las cosas.»

Baal HaSulam, “Escrituras de la Última Generación”, Preámbulo

 

Nota:

  1. En el lenguaje de los cabalistas se llaman las dos formas con el nombre “camino de la Torá” (camino de la Luz) y camino del sufrimiento. En “Las escrituras de la Última Generación” lo explica Baal HaSulam: “Hay dos formas de descubrir la perfección, o a través de la Torá o a través del sufrimiento, y por esta razón le ha dado el Creador la técnica a los hombres hasta que encontraron la bomba atómica y la hidrógena, que si no tienen claro la destrucción general que pueden traerle al mundo, esperarán hasta la tercer guerra mundial o la cuarta, Dios no lo permita, y entonces harán sus bombas, y el resto que quedará después de la destrucción, no tendrá otro remedio más que aceptar este trabajo… y si van por el camino de la Torá y reciben el condi- mento, mejor, y si no irán por el camino del sufrimiento”. Más sobre el tema se puede encontrar en escritos adicionales de Baal HaSulam: “Prefacio al Libro del Zóhar” (punto 16), “Introducción al libro Panim Meirot u Masbirot” (punto 7) y en el artículo “La Paz”.