visualizar la conexión

Cómo visualizar la conexión entre nosotros.

Pregunta: ¿Cómo podemos visualizar la conexión entre nosotros?

Respuesta: Aquellos que no han alcanzado la espiritualidad y solo quieren entrar, pueden imaginarla en diferentes formas. La conexión entre nosotros ya existe, simplemente no las vemos. Nos será revelada en la medida en que adquiramos la intención de otorgar.

¿Alguna vez has visto cómo se revelan los rayos láser al usar un spray especial en la habitación?  Después de usar el spray especial, los rayos se vuelven visibles. Pero sin el spray, son invisibles porque no hay nada que los revele.

Esto es exactamente lo que tenemos que hacer porque nuestras conexiones ya existen. Sólo debemos esforzarnos para que nuestras relaciones sean lo más amorosas posible. Y así estos hilos invisibles comenzarán a brillar y sentiremos que realmente existen. De esta manera, podremos descubrir la red que nos conecta y que ya está disponible.

Gradualmente revelaremos la gran y creciente complejidad y veremos que estamos interconectados por multitud de hilos. Estos lazos se volverán más espirituales, es decir, dirigidos al otorgamiento.

Esto sucederá en cada paso, como se dice, «el desperdicio de lo superior es alimento para lo inferior». Es decir, necesitamos mejorarnos constantemente para hacer que nuestras relaciones sean más cualitativas y altruistas.

En última instancia, el mundo entero se unirá a esta red de conexiones porque todos somos una sola vasija espiritual.

De la lección sobre El libro de Zohar 24/dic/17

el futuro

El futuro ya existe

el futuro

Pregunta: Usted dice que el futuro depende de nosotros, pero que nuestro destino está predeterminado, ¿cómo entendemos eso?

Respuesta: El hecho es que todos debemos alcanzar el estado de corrección final. Ya está predeterminado. Incluso, ya existimos ahí.

Ahora necesitamos darnos cuenta de ese futuro, acercarnos cada vez más a él. Cómo lo hacemos -por el camino rápido o por el lento, hacemos el esfuerzo nosotros mismos o empujados por la naturaleza- depende de nosotros. Pero el futuro ya existe.

Ese es el estado en el que nos encontrábamos antes del rompimiento de la vasija de nuestra alma y ahora tenemos que regresar a él. No escaparemos, estamos obligados a tomar cada uno de nuestros puntos, de nuestras células, a tí, a mi y a todos los demás.

Pero la ruta por la que alcanzamos este futuro predeterminado no existe, depende precisamente de nosotros. Depende de nosotros cuán velozmente podamos alcanzar el objetivo, cuán rápido lleguemos, qué tan cómoda pueda ser la forma en la que lo hagamos.

Definitivamente tenemos que alcanzar este fin predeterminado, donde todas las partes del alma se fundan en un sistema común, en un todo y el Creador les satisface infinitamente con la Luz superior. Debemos llegar a ese estado.

Pregunta: Usted frecuentemente menciona que existe  información espiritual en el hombre, Reshimó, ¿realmente existe en nosotros?

Respuesta: Hay una Reshimó en cada uno, un registro de todos los estados por los que necesitamos pasar, desde que se nace, hasta que se muere. Pero cada uno determina cómo los pasará: rápido o despacio, cómodamente o con golpes.

De la lección de Cabalá en ruso 28/abr/19

Del blog laitman.es

cabalá, un viaje fascinante

¡Cabalá… Un viaje fascinante!

 La Cabalá es la ciencia que se acerca más al hombre, debido a que le explica por qué está vivo, por qué nació, de dónde vino, hacia dónde se dirige después de completar su camino en esta tierra y cuál es el significado de su existencia. Con la ayuda de ella, quien lo desee, puede recibir durante su vida las respuestas a estas interrogantes.

No se trata de una ciencia teórica o abstracta; más bien es inseparable de la práctica. Nos habla sobre el universo, su génesis, su estructura general, su movimiento como un todo y sobre cada parte en particular. Tomándose a sí misma como ejemplo, la persona logra comprender quién es, cuál es su naturaleza, qué necesita hacer y transformar, y este conocimiento la lleva al encuentro consigo misma, con su destino y con este mundo.

El estudio de la Cabalá es un viaje fascinante porque cambia tu perspectiva del mundo y de la gente que te rodea, y abre partes de ti que no conocías. Es un viaje de descubrimientos que sucede en el interior y afecta todos los niveles de la vida: las relaciones con nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y con el entorno general.

Como en cualquier otra ciencia, la Cabalá cuenta con su propio lenguaje, terminología, herramientas de investigación y su modo de planear los experimentos y realizar análisis comparativos.

Por medio de ella puedes alcanzar el máximo desarrollo del potencial del ser humano en la medida en que lo desees y logres comprender todos los componentes del hombre, pero para esto tienes que conocer la influencia del Creador de una manera razonable e inteligente; esto incluye el conocimiento de la estructura de Su creación, cómo es gobernada y cómo va transformándose para alcanzar el perfecto estado final. De esta manera, aprender la ley que la gobierna, significa que uno va a aplicarla en sí mismo, una vez que se hayan estudiado a fondo las causas: saber de dónde viene, por qué tiene precisamente la forma que tiene, cómo actúa, cuál es su objetivo y cómo utilizarla con el fin de llegar a la meta superior.

¿Por qué ahora?

Para los cabalistas, la respuesta a esta pregunta es sencilla. La Cabalá tiene un solo propósito: ofrecer una perspectiva que ayude a responder a la pregunta “¿cuál es el sentido de mi vida?” y ahora más que nunca la gente se pregunta por el significado y el propósito de su vida. Una vez satisfechas las necesidades materiales (y, en algunos casos, satisfechas más allá de la imaginación), aun así, la gente siente un vacío en su vida. La Cabalá es una disciplina que motiva reflexiones y nuevas perspectivas de vida, lo cual proporciona satisfacción espiritual. Esta es la clave de su vigencia y popularidad en nuestros días.

Nosotros, la humanidad del siglo XXI, ya estamos listos para ver la Cabalá tal como es, como un método científico, empírico y probado a través del tiempo, para alcanzar la espiritualidad mientras vivimos en este mundo.

¿Es real el Karma?

¿Qué es el Karma? ¿Es algo real?

Karma no es un término cabalístico, pero es tremendamente interesante conocer el punto de vista cabalístico sobre estas preguntas recurrentes: ¿Tienen consecuencias nuestras acciones? ¿Lo que hacemos regresa a nosotros? ¿Qué se considera buenas acciones frente a las malas acciones?

La Cabalá explica que todos vivimos en un solo sistema uniforme que es un deseo de recibir. El deseo de recibir es lo único que fue creado: todos somos parte de él, y todo comienza y termina con él. Fue creado por el Creador, que es la fuerza superior de amor.

El sistema es controlado por esa fuerza superior, y lo lleva de un estado en el que es contrario a ella a otro estado de total equivalencia de forma con ella. Esto significa que tenemos pasar de una forma inicial de separación y preocupación por el beneficio propio a una forma de conexión, de preocupación y amor mutuos.

Para comprender qué son las buenas y las malas acciones en este sistema, debemos entender qué es el sistema y qué nos exige.

Una buena acción es aquella que conecta a todos. Cada uno de nosotros forma parte de este gran deseo de recibir, y todas estas partes necesitan conectarse mediante la autocorrección. En un principio, somos hostiles entre nosotros. Pero cuando actuamos dirigiéndonos hacia la conexión, es en beneficio de todo el sistema y, por ende, también en nuestro beneficio.

Las malas acciones son aquellas que no están orientadas hacia la meta del sistema: que todos los seres creados se conecten con benevolencia.

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El problema no es el cambio climático: Es la ausencia de cambio en la humanidad.

 

Recientemente la naturaleza nos ha enviado imponentes advertencias de su inmenso poder.

Dos serios terremotos –los más fuertes en décadas– sacudieron el sur de California días atrás. Una tormenta extrema de granizo golpeó México. Mientras tanto, Alaska experimentó temperaturas récord en verano y gran parte de Europa atravesó una ola de calor sin precedentes provocando incendios forestales y alertas sanitarias de emergencia.

Si bien los humanos nos sentimos impotentes ante estas adversidades, es precisamente en el nivel humano –el más grande e influyente dentro de todo el sistema de la naturaleza– donde es posible lograr un equilibrio en el planeta. ¿Cómo? Mejorando la calidad de las relaciones humanas. Tendría un impacto mucho más positivo sobre nuestro planeta que los acuerdos climáticos y las campañas ecológicas.

La retirada de Estados Unidos del Acuerdo Climático de París ha sido criticada por la comunidad internacional que sostiene que esa acción desoye la extrema urgencia de abordar el problema del cambio climático.

Pero estoy de acuerdo con el presidente Trump en que purificar el ecosistema no es el quid de la cuestión, aunque son muchos los que creen que esa puede ser la panacea. Se han asignado miles de millones de dólares para llevar a cabo medidas que no tendrán ningún efecto positivo en la ecología. Más bien, esos fondos deberían destinarse a una educación que nos ayude a establecer relaciones más armoniosas entre las personas: eso es lo que nos llevaría a un mundo mejor en todos los aspectos.

¿Cómo es posible que una mejora en las relaciones humanas pueda tener un efecto positivo en la ecología? Podremos entenderlo si observamos brevemente los cuatro niveles de la naturaleza: inerte, vegetal, animal y humano. Cada nivel inmediatamente superior es más poderoso que el anterior y controla el nivel que hay por debajo de él. Por lo tanto, que la naturaleza en su conjunto vire hacia un desarrollo positivo solo puede lograrse desde el nivel más desarrollado y significativo de todos: el nivel humano. Por el momento, los impactos humanos en el sistema son negativos, pero pueden transformarse en positivos. Debemos entender que modificar el sistema de la naturaleza no se lleva a cabo como comúnmente se piensa, esto es, con acciones para preservar el equilibrio ecológico, ya sea salvando árboles o ciertas especies animales, frenando la contaminación de los océanos o del aire, y otras tantas medidas que podríamos idear para tratar de ser más amables con el medio ambiente. Ninguna de estas acciones ayudará al medio ambiente porque no atacan la causa fundamental del problema.

¿Dónde está entonces la raíz del problema ecológico? El problema está en los seres humanos. Para ser más precisos, está en cómo nos relacionamos unos con otros.

Debido a nuestro inherente ego humano –nuestro deseo de beneficiarnos a costa de los demás– pasamos por encima de todos y de todo, incluida la naturaleza, con tal de beneficiarnos. Por lo tanto, si queremos llegar a un nuevo nivel de equilibrio ecológico, en lo único que debemos centrarnos es en reparar nuestras conexiones a nivel humano.

Incluso si mañana mismo toda la humanidad dejara de contaminar, dejara de quemar combustibles fósiles o evitara el uso de pesticidas, continuaríamos presenciando desastres naturales en todas partes porque, por encima de todos los niveles de la naturaleza, las relaciones humanas, que son el aspecto más influyente en la naturaleza, seguirían estando rotas. Nuestras relaciones –basadas en la explotación, la manipulación y el abuso entre personas– seguirán causando un efecto negativo en todos los niveles de la naturaleza. Seguirán creando un círculo de retroalimentación negativa que se volverá sobre nosotros como reacción de la naturaleza al factor humano.

Si, por el contrario, lográramos establecer unas conexiones emocionales positivas para lograr un equilibrio entre nosotros y la naturaleza, ¿tendríamos que poner en práctica paralelamente las medidas ecológicas que se nos recomiendan?

Puede sonar sorprendente, pero la respuesta es no. ¿Por qué? Porque la propia naturaleza, desde un nivel superior, se encargaría de equilibrar todos estos fenómenos. El principio es el siguiente: el nivel superior que rige la naturaleza es capaz de corregir todas las corrupciones de los niveles inferiores. En la sabiduría de la Cabalá, este principio es llamado “el amor cubre todas las transgresiones”.

Actualmente tenemos actitudes tóxicas hacia los demás: nos relacionamos sistemáticamente a través de un prisma egoísta –beneficio propio a expensas de los demás– y por eso no podemos reparar nada en los niveles inerte, vegetal o animal porque simplemente introducimos nuestra actitud egoísta en el sistema y eso regresa a nosotros en forma negativa. Centrarnos exclusivamente en el nivel humano ­–conseguir unas conexiones humanas positivas– activará el cambio más inmediato y dinámico: en cuanto demos un cambio a positivo en las relaciones humanas, inmediatamente los niveles más bajos de la naturaleza experimentarán los efectos beneficiosos.

¿Cuán rápido y hasta qué punto debemos activarnos para salvar al planeta y a nosotros mismos? ¿Necesitamos todos alcanzar unas relaciones armoniosas de inmediato? ¿O basta con que tengamos una inclinación hacia las conexiones positivas? Con solamente empezar a moverme hacia la meta de “ama a los demás como a ti mismo”, por muy inalcanzable que parezca, tan solo dando el primer paso hacia ello, ya estoy propiciando un cambio en todo el sistema de la naturaleza. ¿Por qué? Porque mi actitud ha cambiado.

Si cambio mi actitud hacia la naturaleza, es decir, si deseo relacionarme global e integralmente con ella, como con un sistema unitario, con una actitud de atención y preocupación, entonces, aunque parezca que solo estoy fomentando esa nueva dirección, también estoy activando todo el sistema y dirigiéndolo hacia la unificación positiva. No se nos pide más que eso.

Solo tenemos que ocuparnos de las relaciones humanas. Los niveles inferiores de la naturaleza se ajustarán y se equilibrarán junto con nosotros cuando armonicemos las conexiones entre seres humanos. En suma, lo único que necesitamos es una educación y unas influencias que nos lleven a lograr unas conexiones humanas positivas. Y de ese modo podremos disfrutar de una vida en armonía con todo el sistema de la naturaleza.

Artículo de Michael Laitman.
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El equilibrio se sitúa por encima

En los niveles inanimado, vegetativo y animado, la naturaleza es un sistema integral cuyas partes no tienen libre albedrío en la observación de sus leyes. Al hombre, sin embargo, se le da libre albedrío: Él puede actuar en armonía con la naturaleza o contra ella.

Hoy en día, debido a que el desarrollo egoísta de la civilización sigue su curso, estamos empezando a reconocer la deficiencia del enfoque egoísta, el cual nos lleva a la autodestrucción.

Nuestro ego ha crecido tanto que estamos destruyendo el sistema de equilibrio en la Tierra; paradójicamente, somos también nosotros, el más alto grado de desarrollo, quienes debemos establecer este equilibrio.

Al restablecer el equilibrio con la naturaleza, creamos las condiciones necesarias para el correcto comportamiento de todas sus otras partes. Para esto, necesitamos ser como un solo hombre, a fin de alcanzar un estado de amor y cuidado mutuo. Ésta es la razón por la que la expresión “ama a tu prójimo como a ti mismo” se encuentra en la base misma de los sistemas de valores de la humanidad. Nos damos cuenta de que para convivir en un mundo global, esta condición es necesaria, hoy más que nunca.

Ésta es la razón por la que la ciencia de la Cabalá es revelada hoy. Durante miles de años ha estado esperando su momento para presentar, a nuestra generación, la oportunidad de aumentar el grado de otorgamiento.

(24168 – De la primera parte de la lección de Cabalá del 19 de octubre 2010, Aquel que fortalece su corazón.)

¿Por qué estamos tan preocupados por el sexo?

La raíz espiritual de sexo es la unidad del alma con el Creador. En el mundo espiritual, el alma está unida a la Luz, y a esta unión se le llama Zivug: cópula. Constituye la unificación de dos partes de la Creación: masculino y femenino, y es el placer más inmenso que pueda existir, ya que el alma se llena con la Luz del Creador.

 

Esta cópula espiritual también tiene una ramificación o copia en el mundo físico, el mundo de la materia. Por esta razón nos preocupa tanto el sexo, es el placer máximo en este mundo y la raíz de todos nuestros deseos aquí.

El sexo es el fundamento de nuestros deseos, porque su raíz es la unión del alma con el Creador. Esta unión es la meta final de la Naturaleza y todo lo que ocurre en este mundo está determinado por la meta final. Es por esto que no podemos dejar de pensar en el sexo. Nuestra atracción por el sexo opuesto y el placer también provienen de este estado final: la adhesión con el Creador, llamado Zivug, (palabra que en hebreo significa, una unión sexual sin fin).

El placer que nos proporciona el sexo es un ejemplo perfecto de la diferencia entre el placer físico y el espiritual. Dedicamos largas horas y esfuerzos a pensar en el sexo, imaginando que nos proporcionará un placer enorme; pero, de hecho, nuestro placer se esfuma en el aire tan pronto llegamos a la cima de la satisfacción sexual. Antes de que realmente tengamos tiempo de disfrutar dicha sensación, ésta concluye y nos encontramos una vez más esforzándonos por alcanzar otro momento de placer.

Esto es lo que ocurre en nuestro mundo, porque el placer que llena nuestro deseo lo neutraliza de inmediato. Al no tener ya deseos, dejamos de sentir placer. Nos quedamos con una sensación de vacío, y en el transcurso de nuestra vida, esta carencia se vuelve cada vez más profunda. Por eso está escrito, «Uno abandona el mundo con la mitad de sus aspiraciones insatisfechas».

El placer espiritual funciona de manera diferente, porque encontrarse en la espiritualidad significa que se puede recibir la Luz con la intención de proporcionar placer al Creador, al Único que nos da la Luz. Por consiguiente, en la espiritualidad, la cópula o sexo es algo continuo y eterno, y sólo va acrecentándose con el tiempo. Obviamente es muy distinto al placer que sentimos en nuestro mundo, donde sólo experimentamos un placer momentáneo seguido de vacío.

Por eso está escrito que a partir de que el hombre descendió del mundo espiritual al nuestro, sólo aquellos que alcanzan el mundo espiritual pueden sentir el verdadero gusto de la copulación. El verdadero placer espiritual se alcanza cuando dos partes opuestas de la creación, hombre y mujer se funden en uno y la Luz común los llena.

Subconscientemente, en nuestras almas, todos deseamos esta copulación porque fuimos creados para ello. En cierto nivel, todos aspiramos a tener la sensación del mundo espiritual porque es el único lugar donde encontraremos el placer verdadero y perdurable.

¿Quién puede estudiar la Cabalá?

Cuando le preguntaron a Rav Kook (gran cabalista del siglo XX y primer Rabino en Jefe de Israel) quién podía estudiar Cabalá, su respuesta fue inequívoca: «Cualquiera que quiera hacerlo.» En los últimos cien años todos los cabalistas sin excepción afirmaron claramente en distintas circunstancias que hoy la Cabalá está abierta a todos. Más aún, dijeron que es una herramienta necesaria para resolver la crisis global que ellos habían pronosticado que llegaría y que estamos viviendo hoy día.

De acuerdo a todos los cabalistas, los días del ocultamiento de la Cabalá ya han terminado. La sabiduría de la Cabalá había estado oculta previamente debido a que los cabalistas temían que fuera malinterpretada y utilizada incorrectamente. Y ciertamente, lo poco que ha podido filtrarse ha dado origen a todo tipo de conceptos erróneos acerca de la misma. Hoy, en cambio, esta ciencia se está abriendo a todo aquél que quiera aprender, debido a que los cabalistas afirman que nuestra generación está lista para entender el verdadero significado de la Cabalá y para corregir las malas interpretaciones pasadas.

Más información sobre la Cabalá: http://bit.ly/CursoAutoestudioCabala

 

Baal HaSulam, el cabalista más grande de nuestra generación.

Rav Yehuda Ashlag (1884-1954), conocido como Ba’al HaSulam (El dueño de la escalera, llamado así por el comentario «Escalera» que escribió en el libro del «Zóhar». La fuente principal de la Sabiduría de la Cabalá), quien es considerado el cabalista de mayor renombre de nuestra generación. Previo a su llegada, la sabiduría de la Cabalá se estudió en ocultación durante los 2000 años del exilio judío. Se transmitió de maestro a estudiante, en pequeños grupos, esperando el momento, cuando la humanidad llegará a un callejón sin salida. Cuando no haya ningún otro lugar hacia donde desarrollarse, y tengamos que realizar un ascenso a un grado espiritual, una especie de salto evolutivo, el cual es posible implementar con la Sabiduría de la Cabalá.

Las Escrituras de la Cabalá fueron escritas en el idioma hebreo, pero no son accesibles para la persona común. Fueron escritos por cabalistas que alcanzaron la realidad espiritual. En las Escrituras, se describen fenómenos que tienen lugar en la realidad espiritual y no tienen nada que ver con lo que percibimos en nuestra realidad corporal.

La singularidad de Ba’al HaSulam es que reunió los principales escritos de la Cabalá, los organizó e interpretó de una manera que cualquier persona que desee, pueda estudiarlos e implementarlos. Los hizo accesibles para todas las personas, incluso si actualmente carecen de logros espirituales. Él realmente bajó la escalera espiritual hacia nuestra realidad. Por esto, él adaptó esta sabiduría para nuestra generación.

En sus escritos, Ba’al HaSulam explica, que lo único que la humanidad necesita para ascender en conciencia a un grado espiritual, es unirse como un solo hombre con un solo corazón, sobre todas las diferencias entre nosotros… «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Pero para alcanzar ese estado de interconexión mutua entre las personas de la humanidad, debemos aprender a hacerlo. El nuevo tipo de conexión que se establecerá entre nosotros, será ese mismo «dispositivo receptor» que nos permitirá percibir la realidad espiritual que actualmente está oculta ante nosotros.

Además de sus escritos, Ba’al HaSulam también compuso melodías para ayudar a sus estudiantes a conectarse en un sentimiento más emocional y profundo de la realidad espiritual que se representa en los escritos de la Cabalá.

En este link puedes escuchar las melodías cabalistas del Baal HaSulam http://bit.ly/2Z5vVSu