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Shamati 40. Fe en su Rav, ¿cuál es la medida?

Lo escuché en 1943

Se sabe que hay un camino de la derecha y un camino de la izquierda. “Derecha” viene de la palabra (hebrea) “la derecha” y se refiere al versículo: “Y él creyó en el Señor”. El Targum dice “derecha” cuando el Rav le dice al discípulo que tome el camino de la derecha.

La derecha normalmente recibe el nombre de “plenitud”; y la izquierda “incompleto”, pues aún faltan ahí correcciones. En ese estado el discípulo debe creer las palabras de su Rav, quien le indica que camine por la línea de la derecha, llamada “plenitud”.

¿Y qué es esta “plenitud” por la cual debe andar el discípulo? Es que uno debe imaginarse que ya ha sido recompensado con la fe completa en el Creador, y que ya siente en sus órganos que el Creador gobierna al mundo a nivel de “bueno y benefactor”, es decir, que el mundo entero recibe de Él  solamente el bien.

Pero cuando uno se observa a sí mismo, descubre que es pobre y despojado de todo. Es más, al contemplar el mundo, ve que el mundo entero está atormentado, cada cual de acuerdo a su grado.

Uno debería decir al respecto: “Ellos tienen ojos y no ven”. Quiere decir que en la medida en que uno esté bajo el dominio de múltiples autoridades, designadas ellos, no pueden vislumbrar la verdad. ¿A qué se refiere con “múltiples autoridades”? Que uno posee dos deseos: aunque cree que el mundo entero le pertenece al Creador, también cree que algo le pertenece al hombre, que en realidad uno debe anular su propia autoridad frente a la autoridad del Creador, y decir que no desea vivir para sí mismo, y que la única razón por la que desea existir es para satisfacer al Creador. De este modo, anula su propia autoridad por completo, y así pasa a encontrarse bajo el dominio de una sola autoridad: la autoridad del Creador. Solo entonces puede uno vislumbrar la verdad, cómo el Creador gobierna el mundo con la cualidad de bondad y benevolencia.

Pero mientras uno se encuentre bajo el dominio de múltiples autoridades, es decir, mientras todavía posea dos deseos, uno en su mente y otro en su corazón, será incapaz de ver la verdad. En lugar de eso, debe elevarse por encima de la razón y decir “ellos tienen ojos” pero no ven la verdad.

De esto se desprende que, cuando uno se observa a sí mismo y desea saber si en ese momento está pasando por un descenso o un ascenso, tampoco puede saberlo. Quiere decir que uno puede pensar que se encuentra en un estado de descenso, y esto también es incorrecto, porque en ese momento podría encontrarse en un estado de ascenso, esto es, observando su verdadero estado y lo lejos que se encuentra de la sagrada labor. Y de este modo, uno está más cerca de la verdad.

Y podría suceder lo contrario, es decir, que ahora se sienta en un estado de júbilo, cuando de hecho está bajo el dominio de la recepción para sí mismo, lo cual llamamos “descenso”.

Solamente quien ya se encuentre bajo una única autoridad puede discernir y conocer la verdad. Por lo tanto, uno debe confiar en la opinión de su Rav y creer lo que su Rav le dice. Esto significa que uno debe andar como su Rav le indica.

Y aunque uno encuentre todo tipo de argumentos, y vea que haya muchas otras enseñanzas que no vayan de la mano con el punto de vista de su Rav, en cualquier caso, deberá confiar en la opinión de su Rav y decir sobre  aquello que ve en otros libros que no coinciden con la opinión de su Rav, que puesto que se encuentre bajo el dominio de múltiples autoridades, no conseguirá comprender la verdad. Uno no puede ver lo que está escrito en otros libros, la verdad que quieren mostrar.

Es sabido que cuando uno aún no se ha purificado, su Torá se convierte para él en “Poción de la Muerte”.

¿Y por qué dice que “Sin el logro espiritual, su Torá se convierte para él en la Poción de la Muerte”? Esto se debe a que todas las enseñanzas que uno aprende u oye no le traerán el beneficio de ser impartido con el discernimiento de la vida, que es Dvekut (adhesión) con la Vida de las Vidas. Por el contrario, constantemente uno es arrastrado más lejos de la Vida de las Vidas, ya que todo lo que hace solo responde a los requerimientos del cuerpo, lo cual recibe el nombre de “recibir para sí mimo” que, a su vez, es considerado separación.

Esto significa que a través de sus actos, uno se aleja más de la Vida de las Vidas; y esto recibe el nombre de “Poción de la Muerte”, porque le lleva hacia la muerte y no hacia la vida. Significa que uno se aleja aún más del otorgamiento, que es llamado “equivalencia de forma con el Creador”, según la máxima: “Así como Él es Misericordioso, tú has de ser misericordioso”.

También debemos saber que, cuando uno se dedica a la derecha, es el tiempo correcto para extraer la Abundancia superior, porque “lo bendito se adhiere a lo bendito”. En otras palabras, dado que uno se encuentra en un estado de plenitud llamado “bendito”, en ese aspecto se encuentra en equivalencia de forma, pues la señal de plenitud se manifiesta cuando uno está en estado de alegría. De lo contrario, no hay plenitud.

Tal como dijeron nuestros sabios: “La Shejiná (Divinidad) solo permanece mediante el regocijo de la Mitzvá”. Significa que la razón de que uno tenga alegría es la Mitzvá, esto es, el Rav le había ordenado tomar el camino de la derecha.

Resulta que uno observa los mandamientos del Rav, pues se le ha asignado un determinado tiempo para andar por la derecha, y otro determinado tiempo para andar por la izquierda. La izquierda contradice a la derecha, ya que “izquierda” se refiere a cuando uno realiza cálculos para sí mismo y comienza a analizar lo que ha adquirido a través del trabajo de Dios, y ve que es pobre y despojado de todo. Entonces, ¿cómo puede sentirse pleno?

Aun así, uno asciende por encima de la razón debido a la orden del Rav. De esto se desprende que toda la plenitud fue construida mediante “por encima de la razón”, y esto recibe el nombre de “fe”. Este es el sentido de “En todo lugar donde Yo haga recordar Mi Nombre, vendré a ti y te bendeciré”. “En todo lugar” significa que, aunque uno aún no merezca recibir una bendición, de todas formas, “Yo di mi bendición, porque tú creas un lugar, que es un lugar de regocijo, en el cual la Luz superior puede morar”.

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Baal HaSulam, el cabalista más grande de nuestra generación.

Rav Yehuda Ashlag (1884-1954), conocido como Ba’al HaSulam (El dueño de la escalera, llamado así por el comentario «Escalera» que escribió en el libro del «Zóhar». La fuente principal de la Sabiduría de la Cabalá), quien es considerado el cabalista de mayor renombre de nuestra generación. Previo a su llegada, la sabiduría de la Cabalá se estudió en ocultación durante los 2000 años del exilio judío. Se transmitió de maestro a estudiante, en pequeños grupos, esperando el momento, cuando la humanidad llegará a un callejón sin salida. Cuando no haya ningún otro lugar hacia donde desarrollarse, y tengamos que realizar un ascenso a un grado espiritual, una especie de salto evolutivo, el cual es posible implementar con la Sabiduría de la Cabalá.

Las Escrituras de la Cabalá fueron escritas en el idioma hebreo, pero no son accesibles para la persona común. Fueron escritos por cabalistas que alcanzaron la realidad espiritual. En las Escrituras, se describen fenómenos que tienen lugar en la realidad espiritual y no tienen nada que ver con lo que percibimos en nuestra realidad corporal.

La singularidad de Ba’al HaSulam es que reunió los principales escritos de la Cabalá, los organizó e interpretó de una manera que cualquier persona que desee, pueda estudiarlos e implementarlos. Los hizo accesibles para todas las personas, incluso si actualmente carecen de logros espirituales. Él realmente bajó la escalera espiritual hacia nuestra realidad. Por esto, él adaptó esta sabiduría para nuestra generación.

En sus escritos, Ba’al HaSulam explica, que lo único que la humanidad necesita para ascender en conciencia a un grado espiritual, es unirse como un solo hombre con un solo corazón, sobre todas las diferencias entre nosotros… «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Pero para alcanzar ese estado de interconexión mutua entre las personas de la humanidad, debemos aprender a hacerlo. El nuevo tipo de conexión que se establecerá entre nosotros, será ese mismo «dispositivo receptor» que nos permitirá percibir la realidad espiritual que actualmente está oculta ante nosotros.

Además de sus escritos, Ba’al HaSulam también compuso melodías para ayudar a sus estudiantes a conectarse en un sentimiento más emocional y profundo de la realidad espiritual que se representa en los escritos de la Cabalá.

En este link puedes escuchar las melodías cabalistas del Baal HaSulam http://bit.ly/2Z5vVSu

 

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153. El pensamiento es el resultado del deseo

Lo escuché el 7 de Shvat, 18 de enero de 1948, en Tel Aviv

El pensamiento es el resultado del deseo. Una persona reflexiona sobre lo que desea, y no piensa en lo que no desea. Por ejemplo, una persona jamás piensa en el día de su muerte. Por el contrario, siempre tenderá a contemplar su eternidad, ya que esto es lo que desea. Resulta que uno siempre tiende a pensar en aquello que se adapta a su voluntad. Sin embargo, el pensamiento cumple una función particular: intensifica el deseo. El deseo se hunde en su sitio; no tiene el poder de expandirse y de realizar su acción. Aun así, por medio del pensamiento y de la contemplación sobre algún asunto, provoca que el deseo le pida al pensamiento que le provea algún consejo o artimaña para cumplir ese deseo; de este modo el deseo crece, se expande y lleva a cabo su obra.

Resulta que el pensamiento está al servicio del deseo, y el deseo representa el objeto. Ahora, puede haber un objeto grande o pequeño. Un gran objeto tiende a dominar a los más pequeños.

A quien tiene un pequeño objeto y no posee dominio alguno, se le aconseja incrementarlo persistiendo en el pensamiento sobre el deseo, ya que el pensamiento crece en la medida que uno piense en él.

Y de este modo, podemos decir que “él medita en Su ley día y noche”; pues al persistir en ello, alcanza un gran objeto hasta convertirse en el verdadero dominador.

 

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Shamati 39. Y cosieron una hoja de higuera

Lo escuché el 26 de Shavat, 16 de febrero de 1947

La hoja hace referencia a la sombra que esta proyecta al estar sobre la luz, es decir, sobre el sol. Existen dos tipos de sombras: una proviene del lado de Kedushá (Santidad), y la otra, surge como consecuencia del pecado.

Así, vemos que hay dos tipos de ocultamiento de la Luz. Del mismo modo que la sombra oculta al sol en el mundo físico, existe ocultamiento de la Luz superior, llamado “sol”, y que proviene del lado de la Kedushá (Santidad), concretamente como consecuencia de una elección, similar a lo que está escrito acerca de Moisés: “Y Moisés ocultó su rostro, pues temía mirar”.

La sombra aparece como consecuencia del temor, y el temor implica que uno teme recibir la abundancia y no ser capaz de dirigirse con el fin de otorgar. El resultado de esto es que la sombra llega  a raíz de la Kedushá, es decir, porque uno desea estar adherido al Creador.

En otras palabras, Dvekut (adhesión) recibe el nombre de “otorgamiento”; y uno teme no ser capaz de otorgar. Entonces vemos que uno se encuentra adherido a la Kedushá, y esto recibe el nombre de “una sombra que viene del lado de Kedushá”.

También existe una sombra que surge como consecuencia de un pecado. Quiere decir que el ocultamiento llega a uno, no porque no desea recibir sino al contrario, porque uno quiere recibir para recibir. Por esto la Luz parte, ya que toda la diferencia entre Kedushá y Klipá (cáscara) radica en que la Kedushá desea otorgar, mientras que la Klipá solo desea recibir y no otorgar en lo más mínimo. Por eso se considera que esta sombra proviene del lado de la Klipá.

No hay otro modo de salir de ese estado, excepto conforme a lo que está escrito: “y cosieron hoja de higuera y se hicieron cinturones”, que “cinturones” se refiere a las fuerzas del cuerpo que se juntaron en forma de sombra de Kedushá. Significa que, aunque ahora no tengan Luz, dado que la abundancia partió como consecuencia del pecado, aún así se sobreponen a esto sirviendo al Creador por mera fuerza, por encima de la razón, lo cual es llamado “fuerza”.

Está escrito: “Y oyeron la voz del Señor…, y el hombre y su mujer se escondieron”. Es decir, entraron en la sombra. Este es el significado de “y Moisés ocultó su rostro”, esto es que Adam HaRishón (El Primer Hombre) hizo lo mismo que Moisés.

“Y le dijo: ‘¿Dónde estás?’ y él respondió: ‘Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí’“. “Desnudo” significa desprovisto de la Luz superior.

El Creador preguntó la razón por la cual se había adentrado en la sombra, lo cual se denomina “Y me escondí”… porque estaba desnudo”. ¿Se debe a la sombra de Kedushá o a causa del pecado? El Creador le preguntó: “¿Has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieras?”, es decir, como consecuencia de un pecado.

Pero cuando la sombra viene por causa de un pecado, recibe el nombre de “imágenes, ídolos y hechiceros”, lo cual es “Dios ha creado e”. Esto se debe a que existen fuerzas en Kedushá para realizar cambios y para enseñar señales y presagios; y también hay fuerzas en la Sitra Ajra. Y este es el motivo por el cual los justos no utilizan estas fuerzas, debido a “estos frente  a los otros”, para no fortalecer a la fuerza de Sitra Ajra y hacer lo que ellos hicieron.

Solo en ocasiones excepcionales el Creador no le da a la Sitra Ajra la misma fuerza que hay en Kedushá. Como el caso de Elías en el Monte Carmel, que dijo: “Contéstame, para que no digan que es hechicería”, es decir, que hay la fuerza para el ocultamiento de la Luz superior.

Por lo tanto, son cinturones que provienen de la hoja de higuera, que resulta del pecado del Árbol del Conocimiento. Estas hojas, es decir, esta sombra que aparece debido al pecado, dado que la causa no es del lado de Kedushá, que ellas escogen estar a la sombra por sí mismas, pero se apropian de la sombra ya que no tienen otro consejo; esto puede servir solo para salir del estado de descenso. No obstante, después el trabajo debe volver a comenzar desde el principio.

Construyendo la sociedad futura

1. Construyendo la Sociedad Futura
2. La Necesidad Absoluta de Aceptar el Trabajo de Dios
3. Principios de la Sociedad Futura
4. Sumario
1. Construyendo la Sociedad Futura

Hay una alegoría acerca de amigos que están perdidos en el desierto, hambrientos y sedientos. Uno de ellos ha encontrado un asentamiento colmado abundantemente con todos los placeres. Recordó a sus pobres hermanos, pero hacía mucho que se había apartado de ellos y no sabía dónde se encontraban. ¿Qué hizo? Comenzó a tocar muy fuertemente el cuerno; quizá sus pobres y hambrientos amigos oirían su voz, se aproximarían y vendrían a ese abundante asentamiento colmado de placeres.

Así está la cuestión ante nosotros: nos hemos perdido en un terrible desierto junto con toda la humanidad, y ahora hemos encontrado un gran y abundante tesoro, en otras palabras, los libros de Cabalá en el tesoro. Ellos colman nuestras almas anhelantes y nos colma abundantemente con exuberancia y armonía; estamos saciados y hay más.

Sin embargo el recuerdo de nuestros amigos que se fueron sin esperanza al terrible desierto permanece profundamente dentro de nuestros corazones. La distancia es grande, y las palabras no pueden cruzarla. Por esa razón hemos construido este cuerno, para tocarlo fuertemente para que nuestros hermanos puedan escuchar y acercarse y ser tan felices como nosotros.

Sepan, hermanos nuestros, – nuestra carne – que la esencia de la sabiduría de la Cabalá consiste en el conocimiento de cómo descendió el mundo desde su elevado y celestial lugar, hasta nuestro innoble estado. Esta realidad era necesaria, dado que «el fin de una materia está en el primer pensamiento», y Su pensamiento actúa instantáneamente, dado que Él no necesita herramientas prácticas como nosotros. De este modo, fuimos engendrados en el Infinito en total perfección desde el comienzo, y vinimos a este mundo (es decir: en el pensamiento del Creador de hacer el bien a Sus criaturas).

Por lo tanto es muy fácil hallar todas las correcciones futuras destinadas a venir de los mundos perfectos que nos precedieron dentro de la Sabiduría de la Cabalá. A través de ella sabemos cómo corregir nuestro rumbo de aquí en adelante. El mérito del hombre sobre las bestias es que el espíritu de las bestias desciende, lo que significa que sólo ve desde su futuro, sin el intelecto y la sabiduría para hacer memoria y de este modo corregir el futuro.

El mérito del hombre sobre las bestias, es que el espíritu del hombre asciende hacia el pasado. El hombre contempla el pasado como uno se mira en el espejo y ve sus propias imperfecciones para así corregirlas. Del mismo modo, la mente ve lo que pasó y corrige su conducta futura.

Por consiguiente, las bestias no evolucionan; están fijas, en el mismo estado en que fueron creadas, dado que no poseen, como el hombre, el espejo a través del cual ver cómo corregir las cosas y evolucionar gradualmente. El hombre se desarrolla día tras día hasta que se afiance y perciba su mérito. Pero todo esto se refiere a las vías naturales y superficiales, es decir la naturaleza de nuestra realidad circundante, la comida y los asuntos de este mundo. Para esto, la mente natural es totalmente suficiente.

Sin embargo, internamente, en nuestra personalidad, a pesar de que algo evolucionamos, evolucionamos y mejoramos al ser empujados desde atrás a través del sufrimiento y derramamiento de sangre. Esto es así porque no tenemos ningún artificio a través del cual obtener un espejo para mirar dentro del hombre, como lo tuvieron en las generaciones pasadas.

Esto es así aún más con respecto al interior de las almas y de los mundos, y cómo llegaron a la tan terrible ruina de hoy en día; la destrucción es tan grande que no tenemos ninguna seguridad en nuestras vidas. Seremos objeto de todo tipo de masacres y muerte en el futuro cercano, y todos admiten que no tienen ninguna recomendación para evitarlas.

Imaginen, por ejemplo, que hoy fuera encontrado un libro histórico que les reseñe las últimas generaciones, que estarán diez mil años a partir de ahora, que describa el comportamiento de los individuos y la sociedad. Nuestros líderes buscarían cualquier recomendación para organizar la vida aquí en consecuencia, y llegaríamos a «no hay privilegios ni lamentos en nuestras calles». Cesarían la corrupción y el sufrimiento terrible, y todo llegaría pacíficamente a su lugar.

Ahora, distinguidos lectores, este libro se encuentra ante ustedes en un armario. El mismo enuncia explícitamente toda la sabiduría del arte de gobernar y el comportamiento en la vida privada y pública que existirá en el final de los días. Este es el libro de la Cabalá, donde se establecen los mundos corregidos. Ellos surgen perfectos, como se menciona más arriba, la perfección surge primero del Creador, luego la corregimos y llegamos a la perfección completa y permanente en el Mundo Superior.

Esto se origina en el Creador como «el fin de una acción se encuentra en el inicio del pensamiento». Debido a que desde lo completo no se expande inmediatamente lo incompleto, sino de manera progresiva, y dado que no hay ausencia en lo espiritual, todo persiste y se describe en la sabiduría de la Cabalá en su forma e imagen perfecta, en particular y en general.

Abran estos libros y encontrarán todos los buenos comportamientos que aparecerán y el final de los días, y encontrarás dentro de ellos la buena lección a través de la cual ordenar los asuntos de este mundo también hoy. Nosotros podemos examinar la historia y a través de ello corregir el futuro.

Yo he visto todo eso, y ya no puedo restringirme. He resuelto revelar las conductas de la corrección de nuestro futuro concreto que he hallado a través de la observación y la lectura de estos libros. He decidido salir a la gente del mundo con este cuerno (shofar) y creo y estimo que esto bastará para reunir a todos los que sean dignos de comenzar a estudiar e investigar en estos libros. De este modo se someterán a ellos mismos y a todo el mundo a una escala de mérito.

2. La Necesidad Absoluta de Aceptar el Trabajo de Dios

Ya hemos expresado que la naturaleza necesita que la especie humana lleve una vida social. Esto es simple. Sin embargo, debemos examinar los preceptos que la naturaleza nos obliga a seguir como resultado de ese estado, es decir de llevar una vida social.

Hablando en general, hay sólo dos preceptos de los cuales debemos ocuparnos en la sociedad. Estos pueden ser definidos por los nombres «recepción y otorgamiento». Esto significa que cada miembro está obligado por la naturaleza a recibir sus necesidades de la sociedad, y también beneficiar a la sociedad por medio de su trabajo. Si uno quebranta cualquiera de estos dos preceptos, uno debe ser castigado sin compasión.

El precepto de recepción requiere sólo una pequeña consideración ya que el castigo para él se da instantáneamente. De este modo nunca lo desatenderemos. Sin embargo, el castigo para el segundo precepto, el de otorgamiento a la sociedad, no se recoge instantáneamente, sino que nos llega indirectamente.

En consecuencia, este precepto no se observa como debiera, y por ello, la humanidad se está friendo en una terrible sartén, y el hambre, la ruina y sus resultados no han terminado hasta ahora. Es asombroso que la naturaleza, como un juez competente, nos castigue al mismo tiempo que considera nuestro desarrollo. Después de todo, vemos cómo junto con la evolución de la humanidad, el dolor y el sufrimiento provistos para nuestro sustento y bienestar se incrementan.

De este modo tienen ante ustedes una base científica empírica que demuestra que estamos controlados por Su guía a observar el precepto de otorgamiento sobre nuestros semejantes con nuestro corazón y nuestra alma con absoluta precisión. Ni un solo miembro entre nosotros deberá trabajar en menor medida de la necesaria para el éxito de la sociedad y su felicidad.

Mientras seamos perezosos en observarlo en su totalidad, la naturaleza continuará castigándonos y desquitándose en contra nuestra. Además de la golpiza con la que estamos afectados en este tiempo, debemos también tomar en consideración la espada vívidamente desenvainada del futuro. Debemos elaborar la conclusión correcta, es decir que la naturaleza finalmente nos vencerá, y seremos obligados a observar Sus preceptos en la máxima medida requerida de nosotros.

Un adversario aún podría alegar que de este modo he demostrado únicamente que uno debe servir a su semejante, ¿pero dónde está la prueba práctica de que uno debe observar este precepto en beneficio del Creador? De hecho, la historia misma se ha preocupado en nuestro favor, y preparó para nosotros un hecho implacable, suficiente para una evaluación completa y conclusiones incuestionables.

Todos nosotros podemos ver cómo una sociedad tan grande como el Estado de Rusia, con sus cientos de millones y un territorio que supera el de toda Europa, con una posesión casi inigualable de materias primas, ha consentido conducir una vida comunal, y ha abolido efectivamente la propiedad privada. Cada uno de ellos no tiene otra inquietud más que el bienestar de la sociedad, y han adquirido en apariencia la virtud de otorgamiento hacia sus semejantes en todo sentido, tanto como la mente humana puede alcanzar.

Sin embargo, ve y observa en qué se han convertido: donde debieran haber progresado y superado a los países capitalistas, han descendido incluso más abajo. Por ahora, son incapaces de beneficiar la vida de los trabajadores incluso un poco más que en los países capitalistas. Además, no pueden ni siquiera asegurar el pan diario y cubrir sus cuerpos. De hecho, esta es una verdad desconcertante, a juzgar por la riqueza de este país y la multitud de habitantes, uno asume que no tendrían que haber llegado a eso.
Sin embargo, hay un pecado que esta nación ha cometido que el Creador no perdonará: todo este precioso y sublime trabajo de otorgamiento a nuestros semejantes que habían comenzado a perseguir debería haber sido en beneficio del Creador, no en beneficio de la humanidad. De este modo, debido a que no lo hicieron en Su nombre, les fue negado su derecho a existir por la naturaleza misma.

Imaginen si cada persona en esta sociedad estuviera tan ansiosa de observar el precepto del Creador en toda la extensión de las palabras, «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con toda tu fuerza.» Imaginen también hasta que extremo cada uno estaría atento y preparado para satisfacer las necesidades y deseos de sus amigos en la plena medida impresa en los humanos de satisfacer sus propios deseos, como dice, «Ama a tu prójimo como a ti mismo».

Si el Creador había tenido el propósito de que cada trabajador trabajara en su trabajo por el bien común, y si el trabajador contara con adherirse al Creador, al origen de toda la verdad, bondad, afabilidad y mansedumbre a través de este trabajo para la sociedad, no cabe ninguna duda que en pocos años habrían sobrepasado en riqueza a todas las naciones del mundo juntas. Hubieran sido capaces de utilizar las materias primas que se encuentran en su rico suelo y serían realmente un ejemplo para todas las naciones; serían considerados benditos por el Creador.

Sin embargo, cuando todo el trabajo de otorgamiento a nuestros semejantes está basado únicamente en el bienestar de la sociedad, es una base tambaleante, ¿para quién y qué haría que uno se esforzara por el colectivo? Es imposible esperar que cualquier fuerza inspiradora provenga alguna vez de un principio tan seco y carente de vida. Esto es verdad para los individuos evolucionados, y aún más para la gente no desarrollada.

De este modo no enfrentamos con la pregunta: ¿Dónde tomaría el granjero o el trabajador la fuerza inspiradora que lo impulse a trabajar, cuando la medida de nuestro pan diario no se incrementará o disminuirá al consumir nuestra energía, y ninguna recompensa y pago nos enfrenta? (Fuerza inspiradora: una fuerza, propósito. Es la fuerza que opera y pone cualquier cuerpo en movimiento y le proporciona su cuota de energía para el trabajo como el combustible hace en una máquina.)

Es sabido por los científicos naturalistas que uno no hará ni siquiera el más pequeño movimiento sin una fuerza motivadora, es decir sin beneficiarse en algo. Por ejemplo, cuando uno mueve su mano de la silla a la mesa, es sólo porque piensa que obtendrá mayor placer dejando su mano sobre la mesa. Si no hubiera pensado así, habría dejado su mano sobre la silla inmóvil por el resto de su vida; tanto más en lo que se refiere a mayores esfuerzos.

Si usted dice que este asunto puede resolverse colocando supervisores sobre los trabajadores, castigar al haragán quitándole su pan diario, entonces yo pregunto: «Dígame, ¿dónde encontrarían los supervisores mismos la fuerza motivadora para trabajar?» Estar parado inmóvil vigilando a la gente y motivándola para trabajar también es un gran esfuerzo, ¡quizá más que el trabajo mismo! De este modo, parece como si uno quisiera poner una máquina en funcionamiento sin combustible.

Por lo tanto, están condenados naturalmente al fracaso. Las leyes de la naturaleza los castigarán debido a que no se adaptan para observar sus mandamientos, es decir realizar estos actos de otorgamiento hacia su semejante para beneficio del Creador, observarlo y a través de eso alcanzar el propósito de la creación, es decir la adhesión con Él.

Se ha explicado que esta adhesión viene al trabajador como un placer cada vez más abundante, en la medida deseada para el ascenso en el reconocimiento de Su verdad. Esto se desarrolla hasta que uno adquiere la gran exquisitez implícita en las palabras, «ni ojo alguno ha visto un Dios además de Ti».

Imaginen que el trabajador y el granjero tuvieran este propósito ante sus ojos mientras trabajan para la felicidad de la sociedad. No necesitarían supervisores por encima de ellos en absoluto, dado que tendrían una fuerza inspiradora realmente suficiente para hacer grandes esfuerzos, suficientes para elevar a la sociedad a una exaltación sublime.

Al mismo tiempo es verdad que comprender la cuestión de manera tal requiere gran cuidado y un orden confiable, también es sencillo ver que no tienen ningún derecho de existir desde la perspectiva de la obstinada e inflexible naturaleza. Esto es lo que quise demostrar aquí.

De este modo, he mostrado que desde la perspectiva del intelecto empírico, y a través de la historia real que se revela ante nuestros ojos, no hay ningún remedio en absoluto para la humanidad excepto el tomar sobre sí el mandamiento de la providencia, es decir el otorgamiento a nuestro semejante para ofrecer satisfacción al Creador.

Lo anterior debe ser hecho en el espíritu de dos frases: «Ama a tu prójimo como a ti mismo», el atributo del trabajo mismo. Esto significa que el esfuerzo de otorgar a nuestro prójimo para el bien de la sociedad no debe ser menor que la cantidad marcada en uno para cuidar de sus propias necesidades. Es más, uno debe colocar las necesidades de los demás por encima de las propias.

La segunda frase es: «Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza.» Este es el propósito que uno debe tener ante sus ojos mientras trabaja para su amigo. Esto significa que uno funciona y se esfuerza sólo para ser apreciado por el Creador, como dice, y harán Su voluntad.

«Si estáis dispuestos y sois obedientes, comeréis el bien de la tierra», ya que los pobres dejarán de serlo, y los torturados y explotados no estarán más sobre la tierra; la alegría de cada persona se elevará cada vez más en grado y medida.

Sin embargo, si aún rechazas y no deseas avenirte al pacto del trabajo del Creador en su máxima medida, como se ha explicado, entonces la naturaleza y sus leyes están preparadas para tomar venganza. No nos pasará por alto, como hemos puesto en evidencia, hasta que nos derrote y aceptemos su gobierno en lo que nos dice.

De esta manera, les he presentado una investigación práctica científica basada en la inteligencia crítica experimental, acerca de la necesidad de que toda la gente tome a su cargo el trabajo del Creador con todo su corazón y con toda su alma y fuerza.

3. Principios de la Futura Sociedad

1. El comunismo es un ideal, es decir que es moral. El propósito «trabajar de acuerdo a su capacidad y recibir de acuerdo a su necesidad» da testimonio de ello.

2. Cada moral debe tener una base que la haga necesaria; la educación y la opinión pública son bases muy imperfectas, y la prueba de ello es Hitler.

3. Dado que cualquier concepto de la mayoría tiene asegurado su triunfo, es innecesario decir que la puesta en práctica del comunismo corregido es por la mayoría del público. De este modo, ellos deben establecer el nivel moral de la mayoría del público que necesite y garantice que el comunismo corregido nunca será corrompido. El ideal predeterminado en los humanos es insuficiente, dado que muy pocos lo poseen, y son insignificantes comparados con la mayoría del público.

4. La religión es la única base segura para elevar el nivel del colectivo al nivel moral de «trabajar de acuerdo a su capacidad y recibir de acuerdo a su necesidad».

5. El comunismo debe alejarse del concepto, «Lo que es mío es mío y lo que es tuyo es tuyo», el cual es una ley sodomita, hacia el concepto, «Lo que es mío es tuyo y lo que es tuyo es tuyo», es decir altruismo absoluto. Cuando la mayoría del público acepte esta ley de hecho, será el tiempo de «trabajar de acuerdo a la capacidad y recibir de acuerdo a la necesidad». El vínculo debe ser que cada uno trabajaría como un trabajador contratado. Por lo tanto, hasta que la mayoría de la gente no esté dispuesta para otorgar a sus semejantes, el régimen comunista altruista no debe ser establecido.

6. Está prohibido nacionalizar la propiedad antes que el público alcance este nivel moral. El colectivo no tendrá incentivo para trabajar antes de que haya un factor moral confiable en el público.

7. Si nos está prohibido explotar a nuestros semejantes, ¿por qué debe permitírsele a una nación explotar a sus naciones aliadas? ¿Qué ocupación justifica que una nación disfrute de la tierra más que las otras naciones? Por consiguiente, debe ser fundado el comunismo internacional.

Así como hay individuos que han sido privilegiados por la perseverancia, oportunidad o herencia de sus antepasados por una participación mayor que los negligentes, exactamente así es entre las naciones. Por lo tanto, ¿por qué la guerra sobre los individuos debe ser más grande que contra las naciones?

En otras palabras, ¿qué privilegio y derecho de posesión de las materias primas de la tierra tiene una nación sobre las otras? ¿Quién estableció las leyes de ocupación, especialmente las que se han obtenido por la fuerza de las bayonetas y espadas? ¿Por qué una nación debe explotar a otra si esto es injusto para cada individuo?

Como conclusión, así como es justo anular la propiedad privada, también es justo para todas las naciones, dado que sólo entonces habrá paz sobre la tierra. Consideren esto: si la posesión y la ley de herencia no concede derechos de propiedad al individuo, ¿por qué debe serle concedido a toda una nación? Además, así como debe haber una división justa entre los miembros de una nación, así también debe haber una división igual internacionalmente en materias primas, medios de producción y la propiedad acumulada de todas las naciones.

No debe haber ninguna diferencia entre blancos y negros, civilizados y primitivos, exactamente como entre los individuos de la misma nación. No debe haber discriminación alguna entre los individuos, una nación, o todas las naciones del mundo. Mientras haya diferencias, la guerra no terminará.

8. El mundo entero es una familia. La estructura del comunismo de acuerdo a la Torá debe finalmente abarcar a todo el mundo con un nivel de vida igual para todos. Sin embargo, el proceso real es gradual. Cada nación en la que la mayoría acepta estos elementos básicos de un modo práctico, y que ya han crecido para otorgar a sus semejantes y tengan una causa firme como incentivo, pueden entrar en la estructura del comunismo internacional inmediatamente.

Todas las naciones que ya hayan ingresado a la estructura del comunismo internacional tendrán los mismos niveles de vidas. El excedente de riqueza o una nación diligente mejorará el nivel de vidas de los que fracasen o las naciones pobres en materias primas y medios de producción.

9. La forma religiosa y económica que garantiza el comunismo será una para todas las naciones. Esto significa que la forma religiosa de todas las naciones debe primero obligar a sus miembros a otorgar a sus semejantes en la forma de «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». El propósito es que el talentoso y el afortunado no disfrutarán más de la sociedad que los miembros atrasados. Esta será la religión colectiva para todas las naciones que pertenezcan a la estructura del comunismo, excluyendo las formas religiosas que no tenga que ver con la vida económica.

En otras cuestiones de comportamiento, cada uno tendrá su propia forma, la cual no debe ser cambiada. En otras palabras: excepto por la cuestión «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», cada nación puede seguir su propia religión y tradición, y uno no debe interferir con la otra.

10. Las leyes de la religión colectiva, iguales para todos, son:

A. Uno debe trabajar para el bienestar de la gente tanto como pueda e incluso más si es necesario, hasta que no haya una sola persona con hambre o sed en todo el mundo.

B. Uno puede ser diligente, pero ninguna persona deberá disfrutar de la sociedad que el atrasado. Habrá un nivel de vida igual para todas las almas.

C. Aunque haya religión, los símbolos honoríficos deben impartirse de acuerdo a la religión; con cuantos más beneficios uno contribuya a la sociedad, más alta será la condecoración que reciba.

D. El abstenerse de trabajar diligentemente en beneficio de la sociedad motivará un castigo de acuerdo a las leyes de la sociedad.

E. Todos y cada uno está obligado al trabajo de elevar constantemente el nivel de vida de la sociedad mundial, de este modo toda la gente en el mundo disfrutará de sus vidas y sentirá cada vez más felicidad.

F. Lo mismo se aplica para la espiritualidad, aunque no todos están obligados a ocuparse en la espiritualidad salvo sólo la gente especial, dependiendo de sus necesidades.

G. Habrá una especie de corte suprema. Los que quieran dedicar su trabajo para la vida espiritual les será permitido hacerlo por esta corte.

11. El mundo no debe ser corregido en asuntos religiosos antes que esté garantizada la corrección económica para todo el mundo.

12. Debe haber un programa detallado de todas las leyes mencionadas anteriormente y el resto de las leyes necesarias a este sentido. Cualquiera que está bajo la jurisdicción del comunismo debe jurar que observará todo eso porque Dios así lo ha ordenado. Por lo menos uno debe comprometerse a enseñar a sus hijos que Dios así lo ha ordenado.

Los que dicen que el ideal es suficiente para ellos serán aceptados y puestos a prueba. Si es así, pueden ser aceptados. Sin embargo, aún deben prometer no pasar sus formas heréticas a sus hijos, sino poner su educación en manos del estado. Si uno no acepta, no debe ser aceptado, ya que estropearía los esfuerzos de sus amigos y perdería más de lo que ganaría.

13. Primero, debe haber un pequeño establecimiento en el que la mayoría es altruista del modo expuesto anteriormente. Esto significa que trabajarán diligentemente como trabajadores contratados diez o doce horas por día y más. Cada uno trabajará de acuerdo a su fuerza y recibirá de acuerdo a sus necesidades.

Tendrá todas las formas del gobierno de un estado. De este modo, incluso si la estructura de esta institución contuviera a todo el mundo, y el gobierno de la fuerza bruta fuera abolido, nada tendría que ser cambiado, tanto en el gobierno como en el trabajo.

Esta institución será como un punto focal global con naciones y estados rodeándolo hasta los rincones más alejados del mundo. Todo el que ingrese en esta estructura comunista deberá tener el mismo programa y el mismo liderazgo que el centro. Serán como una nación en los beneficios, en las pérdidas y en los gastos de producción.

14. Está absolutamente prohibido para cualquiera de la institución dirigirse a cualquiera de los establecimientos del régimen de la fuerza bruta. Todos los conflictos deben ser resueltos entre ellos mismos, es decir entre las partes interesadas. La opinión pública, que condena el egoísmo, condenará a los culpables de explotar la rectitud de su amigo.

15. El Comunismo Altruista finalmente anulará completamente el régimen de la fuerza bruta, debido a que «cada hombre hizo lo que era correcto a sus propios ojos». Esto no debería sorprendernos, ya que era increíble que los niños pudieran ser educados con explicaciones, sino sólo mediante bastonazos. Sin embargo, hoy en día, la mayoría de la gente lo ha aceptado y ha reducido las reglas drásticas sobre los niños.

Esto atañe a los niños que no tienen ni paciencia ni conocimiento, pero aún más en relación a un colectivo de gente educada y conocedora, educada en el altruismo. Ellos ciertamente no necesitan el régimen de la fuerza bruta. En realidad, no hay nada más humillante y degradante para una persona que estar bajo el gobierno de la fuerza bruta.

Ni siquiera será necesario un palacio de justicia, a menos que ocurra un acontecimiento inusual, cuando los vecinos no influencien un individuo excepcional. Es ese caso, serán necesarios pedagogos especiales para recuperar a la persona a través del razonamiento y la explicación del beneficio de la sociedad, hasta que la persona se restablezca en la línea.

Si alguien es obstinado, y todo es en vano, entonces el público se apartará de la persona como si se tratara de un descastado, hasta que esa persona se reconcilie con las leyes de la sociedad. De otro modo, ella puede corromper también a otros de la sociedad.

Resulta ser que luego que se haya establecido una comunidad de Comunismo Altruista, con una mayoría de gente que haya tomado activamente estas leyes sobre sí mismos, inmediatamente decidirán no llevarse entre sí a ninguna corte, agencia gubernamental o cualquier otro tipo de fuerza, sino que por el contrario todo se hará a través de la persuasión moderada. Por lo tanto, ninguna persona será aceptada dentro de la sociedad antes de ser examinada para ver si es tan burda que no puede ser preparado para ingresar al altruismo.

16. Es un hecho que los judíos son odiados por la mayoría de las naciones, y cada vez son menos gracias a ellos. Esto es cierto para los religiosos, los laicos y los comunistas. No hay ninguna defensa ante esto, excepto promover la verdadera ética altruista dentro del corazón de las naciones.

17. Si vivieses en una isla de salvajes que no puedes aproximarlos a la ley y el orden excepto a través de la religión, ¿entonces dudarías y les permitirías destruirse unos a otros? Es lo mismo con el altruismo: ellos son salvajes y no aceptarán a ningún abogado si no es a través de la religión. ¿Quién vacilaría abandonarlos para que se destruyan unos a otros con bombas de hidrógeno?

18. Hay tres rudimentos para la expansión de la fe:

1) Satisfacción de los Deseos;

2) Prueba

3) Circulación

A. Satisfacción de los Deseos: En cada persona, incluso laica, hay una chispa que exige la unificación con el Creador. Cuando despierta, a veces despierta para conocer al Creador, o para negarlo, lo cual es lo mismo. En otras palabras, la negación de Dios también proviene de esa chispa, ya que sin ella, uno no tendría ningún sentimiento acerca de Dios en absoluto. En lugar de ello la gente viviría sin ningún pensamiento acerca del Creador, bueno o malo.

Si alguien genera la satisfacción de este deseo en esa persona, ella estará de acuerdo en todo. Para eso debemos incluir lo que respecta a la inmortalidad del alma, la recompensa en el otro mundo, la gloria del individuo y la gloria de la nación, es decir que uno será el orgullo de la nación.

B. Prueba: No hay existencia para el mundo sin esto, aún más en una época de bombas atómicas.

C. Circulación: Si se hace diligentemente, también puede reemplazar a la prueba. Por lo tanto, la gente debe ser contratada para divulgar las palabras anteriores al público. Para el propósito de la expansión y divulgación debe mencionarse el sufrimiento, la pobreza, la corrupción y la guerra, también a las viudas y huérfanos en el mundo, que buscan la salvación.

No hay ningún remedio para ellos excepto en el Comunismo Altruista. En un estado así la gente no hallará tan difícil dedicar toda su vida a esto, para salvarlos de la destrucción y de terribles sufrimientos. Esto es aún más de este modo con los jóvenes, cuyos corazones no han sido entorpecidos por sus propias imperfecciones. Indudablemente ellos lo apoyarán con su corazón y su alma.

19. Debido al ansia de posesiones, es imposible que se origine el Comunismo Altruista a menos que primero venga el Comunismo Egoísta, como lo han puesto de manifiesto todas las sociedades que desearon establecer el Comunismo Altruista con anterioridad al Marxismo. Sin embargo, ahora que la tercera parte del mundo ya ha asentado los rudimentos de un régimen Comunista Egoísta, es imposible establecer un Comunismo Altruista duradero basado en una estructura religiosa.

20. Es importante hacer dichas correcciones, que ninguna persona exija sus necesidades de la sociedad. En su lugar, habrá gente seleccionada que examinará las necesidades de cada uno y las cubrirá para cada individuo. La opinión pública denunciara al que reclame algo para sí mismo, como por ejemplo al ladrón y al bribón de hoy en día.

De este modo, los pensamientos de cada uno estarán consagrados al otorgamiento a nuestro semejante, tal como se encuentra en la naturaleza de cualquier enseñanza que la fomente, incluso antes que uno sienta sus propias necesidades.

Todo esto está basado en el hecho de que vemos que somos como cualquier otro animal en nuestro consumo. También, cualquier acto despreciable en el mundo se origina en el consumo. Por otro lado, vemos que todo lo bueno y placentero que actúa en el mundo viene de la propiedad de otorgamiento a nuestros semejantes.

Por lo tanto, debemos rechazar los pensamientos avaros de consumo para sí, y llenar nuestras mentes con pensamientos de otorgamiento a nuestros semejantes, lo cual es posible de la manera expuesta más arriba. Debemos recordar que si queremos saltar sobre una mesa, debemos prepararnos para saltar más alto que la mesa, y luego caer sobre la mesa. Sin embargo, si queremos saltar sólo tan alto como la mesa, nos caeremos.

21. Sin duda alguna, el Comunismo Altruista no es más que un paso en el camino, un tipo de «Desde Lo Lishmá a Lishmá» (desde no para Su Nombre hasta para Su Nombre). Pero yo digo que el tiempo para la segunda fase, es decir el Comunismo Altruista, ha llegado.

Primero debe ser establecido en un país, como modelo. Luego de eso los países en la primera fase lo aceptarán sin lugar a dudas. El tiempo es crucial, debido a que las limitaciones y la fuerza bruta utilizada en el Comunismo Egoísta, desalienta a la mayor parte del mundo cultural a aceptar este método en su conjunto.

De este modo, el mundo debe ser introducido al comunismo perfecto, y entonces la mayoría de los países civilizados en el mundo lo aceptarán sin ninguna duda. Es de suma importancia que el imperialismo elimine al comunismo del mundo, pero si nuestro método perfecto se difundiera realmente, el imperialismo será sin duda abandonado como un rey sin ejército.

22. Es evidente que no es posible una vida social estable y adecuada excepto cuando las controversias entre los miembros de la sociedad se resuelven por la mayoría. Es una consecuencia lógica que no puede existir un buen régimen en una sociedad a menos que la mayoría sea buena. Una sociedad buena significa que la mayoría en ella es buena, y una sociedad mala significa que la mayoría de ella es mala. Como he expresado anteriormente, el comunismo no debe ser establecido antes que la mayoría de la gente funcione con un deseo de otorgar.

23. La falta de circulación puede afianzar un gobierno coercitivo sobre las futuras generaciones, y ni la opinión pública ni la educación ayudarán en este caso, ya que ellas se debilitan naturalmente, a diferencia de la religión, que se fortalece naturalmente. Vemos que a través de la experiencia que las naciones que han aceptado las religiones primero coercitiva y compulsivamente, las observan voluntariamente en la siguiente generación. Además, están dedicadas y consagradas a ella.

Debemos comprender que aunque los padres adoptaron para sí mismos el comunismo porque eran idealistas, no hay ninguna garantía de que sus hijos los sigan en este régimen. No es necesario decir que, si los padres adoptaron el comunismo por coerción, como es el comportamiento en el Comunismo Egoísta, no perdurará durante generaciones, sino que finalmente será doblegado y anulado. Un régimen no puede ser impuesto salvo a través de la religión.

24. Cuando digo que el régimen comunista no debe ser establecido antes de que haya una mayoría altruista, no supongo que dicha mayoría será idealista de buena gana. Esto más bien significa que la cuidarán por razones religiosas, además de la opinión pública. Esta coerción de de un tipo que perdurará durante generaciones, dado que la religión es el impulsor primario.

25. Los mentirosos son los que dicen que el idealismo es un atributo humano natural o el resultado de la educación familiar. Más bien, es una consecuencia directa de la religión. Mientras la religión no se expandió tan ampliamente en el mundo, la mayoría del mundo era bárbaro sin ningún remordimiento de conciencia.

Sin embargo, luego de haber proliferado los trabajadores de Dios, los descendientes de los agnósticos se convirtieron en idealistas. De este modo, los idealistas cuidaron los mandamientos de sus padres, pero este es un mandamiento huérfano, es decir sin un mandamiento. En el caso de que se terminara la religión en el mundo, todos los gobernantes se convertirían en ‘Hitlers’; nada resistirá de esta manera.

La diferencia entre los religiosos y los idealistas es que los actos de los idealistas son infundados. No pueden explicarle a nadie convincentemente por qué prefieren la justicia y quién la necesita. Quizá ésta sea la única debilidad del corazón, como lo afirmó el filósofo Nietzsche. Esa persona no tendría una sola palabra con sentido para expresar, y esa es la razón de que Hitler y Stalin los subyugue. Sin embargo, los religiosos responderán audazmente que este es el mandamiento de Dios y darían su alma por esto.

26. El Comunismo Altruista es algo poco común para el espíritu humano. Por lo tanto, un pueblo más noble, es decir el pueblo de Israel, debe encargarse de dar el ejemplo al mundo. Esto es así porque estamos mejor calificados que todas las otras naciones, no porque somos más idealistas que ellos, sino porque hemos sufrido más que las otras naciones. Por esa razón nosotros estamos más preparados que ellos para ir en busca de consejo para terminar con la tiranía de la tierra.

El Judaísmo debe dar a las naciones algo nuevo; esto es lo que ellas esperan del regreso de Israel a su tierra. No se trata de otras enseñanzas, en las que nunca nos innovamos y siempre fuimos sus discípulos. Más bien, es la sabiduría de la religión, la justicia y la paz. En esto, la mayoría de las naciones son nuestros discípulos, y esta sabiduría es atribuida sólo a nosotros.

27. La nación está en peligro porque cada persona escapará a cualquier parte antes que la economía se estabilice. No todos pasarán la prueba mientras puedan vivir cómodamente en otros países ricos. Lentamente huirán del sufrimiento hasta que no sean una cantidad suficiente para ser llamados un estado, y serán tragados entre los árabes.

Esto es aún más así con los Kibutzim. Toda su existencia está construida sobre el idealismo, que disminuirá naturalmente en las futuras generaciones, dado que los ideales no son hereditarios, y serán destruidos sin duda alguna en primer lugar.

En el método del Comunismo Altruista, el ideal brillara para cada persona, proporcionando razones suficientes para soportar el sufrimiento. También serán capaces de controlar sus almas y reducir su nivel de vida cuando sea necesario. También estarán en condiciones para trabajar duro para asegurar la estabilidad de la economía del estado.

Además, la congregación de la diáspora continuará desde todos los países ya que la inquietud y la lucha por la supervivencia en otros países los motivará a regresar pacífica y justamente a su tierra.

28. Si todo Israel adopta esta religión, será posible reconstruir el Templo, y restaurar la antigua gloria. Esto ciertamente probaría a todas las naciones que es justo que Israel regrese a su tierra, incluso a los árabes. Sin embargo, un regreso secular, como el de hoy en día, no causará buena impresión a las naciones en absoluto; hay una preocupación de que venderán su independencia para satisfacer sus necesidades, más todavía con respecto a la reintegración de Jerusalén.

29. Cualquier método práctico también necesita alimento idealista sobre el que pensar, es decir filosofía. En relación con eso, ya hay una filosofía completa y disponible, aunque esto significa sólo para los líderes, es decir las enseñanzas de la Cabalá.

30. La libertad del individuo debe ser mantenida mientras no sea perjudicial para la sociedad. Sin embargo, el que desea irse a favor de otra sociedad no debe ser detenido de ninguna manera, incluso si es perjudicial para la sociedad, aunque debe ser hecho de manera tal que la sociedad no se dañe totalmente.

4. Sumario

El deseo de recibir impreso en cada criatura está en disparidad de forma con el Creador. Por esta razón el alma fue separada de él como un órgano amputado del cuerpo. Una disparidad de forma en espiritualidad es como un hacha que corta en lo físico.

Por lo tanto es claro que lo que el Creador quiere de nosotros es la equivalencia de forma, momento en el cual nos adherimos a Él una vez más, como antes de que fuéramos creados. Nuestros sabios han dicho «Adherirse a Sus características; así como Él es misericordioso, también tú sé misericordioso.»

Al cambiar nuestras características, que son en principio nuestro deseo de recibir, y adoptando el rasgo del creador, es decir sólo otorgar, todos nuestros actos serán hacer el bien a nuestros semejantes y beneficiarlos todo lo que podamos. De este modo alcanzamos el objetivo «adherirse a Él», lo cual es equivalencia de forma.

Lo que uno hace para sí mismo por necesidad, es decir el mínimo necesario para mantener a nuestra familia, no se considera disparidad de forma, como «la necesidad no se condena ni se elogia.» Esta es la gran revelación que aparecerá en su totalidad sólo en los días del Mesías. Cuando esta enseñanza sea aceptada alcanzaremos la completa redención.

Ya he mencionado que hay dos caminos para revelar la perfección: el camino de la Torá y el camino del sufrimiento. Por lo tanto, el Creador aconteció y le dio a la humanidad la tecnología, hasta que inventaron la bomba atómica y la bomba de hidrógeno.

Si la destrucción total que ellas están destinadas a traer aún no es evidente para el mundo, entonces pueden esperar una tercera guerra mundial, o una cuarta y así sucesivamente. Las bombas harán lo suyo y las reliquias después de la destrucción no tendrán ninguna alternativa salvo tomar sobre sí mismas este trabajo, «que tanto los individuos como las naciones no trabajarán para sí mismos más que lo necesariamente indispensable para sus sustento, y todo el resto se hará para el bien de los demás.» Si todas las naciones del mundo están de acuerdo con eso, entonces ya no habrá más guerras en el mundo, dado que ninguna persona estará preocupada por su propio bien en absoluto, sino sólo por el bien de los demás.

Esta enseñanza de la equivalencia de forma es la enseñanza del Mesías. Acerca de eso se dice, «Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos…» (Miqueas 4).

De esto se desprende que el Mesías enseñará el trabajo de Dios en la equivalencia de forma, la cual es la enseñanza y la ley del Mesías. «Y Él juzgará entre mucha gente», es decir que Él les demostrará que si no toman sobre sí mismos el trabajo de Dios, todas las naciones serán destruidas por las guerras.

Pero si aceptan Sus enseñanzas, está dicho «Y se tornarán sus espadas en arados y sus lanzas en podaderas; nación no alzará espada contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.» De este modo, es preferible que sigamos el camino de la Torá y aceptemos sus enseñanzas.

Si no lo hacemos, entonces transitaremos el camino del sufrimiento, es decir que se declararán guerras con bombas atómicas y de hidrógeno, y todas las naciones del mundo buscarán un camino fuera de la guerra. Entonces vendrán a Jerusalén, al Mesías y Él les enseñará esta ley.

Un discurso para la finalización del Zohar – Baal HaSulam

Se sabe que el propósito que se persigue en el trabajo en Torá y Mitzvot es adherirse al Creador, como está escrito: «Y adherirse a Él». Debemos entender qué significa Dvekut (adhesión) al Creador. Después de todo, el pensamiento no tiene absolutamente ninguna percepción de Él. Efectivamente, nuestros sabios discutieron esta cuestión antes que yo, preguntando acerca del versículo, «y adherirse a Él»: «¿Cómo se puede uno adherir a Él? Después de todo, Él es un fuego que consume.»

Y éstos respondieron, «adherirse a Sus cualidades: así como Él es misericordioso, eres misericordioso; así como Él es compasivo, tu eres compasivo». Esto es desconcertante: ¿cómo extrajeron nuestros sabios el texto de lo literal? Después de todo, está escrito en forma explícita, «y adherirse a Él». Si el significado hubiera sido adherirse a Sus cualidades tendría que haber dicho, «adherirse a Su modo». ¿Entonces, por qué dice, «y adherirse a Él»?.

El asunto es que en lo físico, lo que ocupa espacio, entendemos Dvekut como proximidad espacial y «separación» como alejamiento espacial. Sin embargo, en espiritualidad, que no ocupa ningún espacio, Dvekut y separación no significan proximidad y separación espacial. Esto se debe a que éstas no ocupan ningún espacio. Más bien, entendemos Dvekut como equivalencia de forma entre dos espíritus, y «separación» como disparidad de forma entre ellos.

Así como el hacha corta y separa un objeto físico en dos, distanciando a las partes entre sí, del mismo modo la disparidad de forma distingue lo espiritual y lo divide en dos. Si la diferencia es pequeña, decimos que están muy poco alejados entre sí. Y si la disparidad de forma es grande, decimos que se encuentran muy alejados uno del otro. Y si tienen formas opuestas, decimos que están tan alejados entre sí como dos extremos.

Por ejemplo, cuando dos personas se odian, se dice acerca de ellos que están tan separados entre sí como el Este del Oeste. Y si se aman entre sí, se dice que están unidos como si fueran un mismo cuerpo.

Y esto no implica proximidad o distancia en el espacio. Más bien, estamos hablando de la equivalencia o disparidad de forma. Esto se debe a que, cuando las personas se aman entre sí, es porque hay equivalencia de forma entre ellas. Porque uno ama todo lo que su amigo ama, y odia todo lo que su amigo odia, están unidos entre sí y se aman el uno al otro.

Sin embargo, si hay alguna disparidad de forma entre ellos, y uno ama algo a pesar de que su amigo odia eso mismo, se odian el uno al otro, y están alejados entre sí tanto como su disparidad de forma. Y si están opuestos, y todo lo que uno ama, su amigo lo detesta, se dice acerca de ellos que están tan separados y alejados uno del otro como el Este del Oeste.

Y encontramos que la disparidad de forma en actos espirituales es como el hacha en lo físico. De modo similar, la medida del alejamiento en el espacio y la medida de separación entre ellos dependen de la disparidad de forma entre ellos. También, la medida de Dvekut entre ellos depende de la medida de la equivalencia de forma entre ellos.

Ahora entendemos cuán acertados estaban nuestros sabios cuando interpretaron el versículo, «y adherirse a Él», como adhesión a Sus atributos; así como Él es misericordioso, tú eres misericordioso. Así como Él es compasivo, tú eres compasivo. Ellos no desviaron el texto de su interpretación literal. Por el contrario, interpretaron el texto precisamente de acuerdo con su significado literal, ya que la Dvekut espiritual sólo puede ser descripta como equivalencia de forma. Por lo tanto, igualando nuestra forma con la forma de Sus cualidades nos adherimos a Él.

Por esto dijeron, «como Él es misericordioso». En otras palabras, todo lo que Él hace es otorgar y beneficiar a otros y de ningún modo para Su propio beneficio, ya que Él no tiene deficiencias que requieran complemento, y Él tampoco tiene de quién recibir. En forma similar, todas tus acciones deben ser para otorgar y beneficiar a los otros. Así igualarás tu forma con la forma de las cualidades del Creador, y esto es Dvekut espiritual.

Hay un discernimiento de «mente» y un discernimiento de «corazón» en la mencionada equivalencia de forma. El compromiso en Torá y Mitzvot para darle satisfacción al Creador es equivalencia de forma en la mente. Esto se debe a que así como el Creador no piensa en Sí mismo, si Él existe o si Él cuida de sus criaturas y otras dudas similares, quien desea lograr equivalencia de forma no debe pensar en absoluto en estas cosas. Esto se debe a que el Creador claramente no piensa en ellas, ya que no hay mayor disparidad de forma que esa. Por consiguiente, cualquiera que piense en estos asuntos está ciertamente separado de Él, y nunca conseguirá equivalencia de forma.

Esto es lo que dijeron nuestros sabios, «Deja que tus acciones sean para el Creador», esto es, para Dvekut con el Creador. No hagas nada que no promueva esta meta de Dvekut. Esto significa que todas tus acciones deben ser para otorgar y para beneficiar a tu prójimo. En ese momento alcanzarás equivalencia de forma con el Creador, ya que todo lo que Él hace es otorgar y beneficiar a otros, entonces tú, todas tus acciones deben ser sólo para otorgar y beneficiar a otros. Esto es Dvekut completa.

Y acerca de esto podríamos preguntar, «¿Cómo es que cada acción que uno realiza puede ser para beneficiar a otros? Después de todo, uno debe trabajar para sustentarse a sí mismo y a su familia.» La respuesta es que aquellos actos que uno realiza por necesidad, para satisfacer las necesidades de subsistencia, esa necesidad no es premiada ni condenada. Esto no se considera hacer algo para sí mismo, sea lo que fuere.

Todo aquel que profundiza en el corazón de las cosas seguramente se sorprenderá. ¿Cómo se puede lograr completa equivalencia de forma, de modo que todas sus acciones sean para otorgar a otros, mientras que la verdadera esencia del hombre es recibir para sí mismo? Por naturaleza, somos incapaces de hacer siquiera lo más mínimo para beneficiar a otros. En cambio, cuando damos a los otros, somos compelidos a esperar a recibir al final una recompensa valiosa. Si todavía uno dudara de la recompensa, se abstendría de actuar. Entonces, ¿cómo cada acción que se realiza puede ser sólo para otorgarle a otros y absolutamente nada para sí mismo?

En efecto, admito que es algo muy difícil. Uno no puede cambiar la naturaleza con la que fue creado, que es sólo recibir para sí mismo, mucho menos invertir la propia naturaleza de un extremo al otro, es decir, no recibir nada para sí mismo, sino sólo actuar para otorgar.

Sin embargo, este es el motivo por el cual el Creador nos dio Torá y Mitzvot, que se nos ordenaron sólo para conferirle satisfacción al Creador. Si no fuera por el compromiso en Torá y Mitzvot Lishmá (por el Nombre de Ella), para brindarle con ellas satisfacción al Creador, y no para nuestro propio beneficio, no habría táctica en el mundo que nos ayude a invertir nuestra naturaleza.

Ahora puede comprender el rigor de comprometerse en Torá y Mitzvot Lishmá. Si la intención de uno en Torá y Mitzvot no es para beneficiar al Creador, sino a sí mismo, no sólo que la naturaleza del deseo de recibir no se invertirá; además, el deseo de recibir en uno será mucho mayor que lo que le ha sido dado por la naturaleza de su creación.

¿Pero cuáles son las virtudes de alguien que ha sido premiado con Dvekut con el Creador? Éstas no están especificadas en ningún lugar, excepto en insinuaciones sutiles. Sin embargo, para aclarar el asunto en mi ensayo, debo revelar un poco, tanto como sea necesario.

Explicaré el asunto con un ejemplo. El cuerpo y sus órganos son uno. Todo el cuerpo intercambia pensamientos y sensaciones con cada uno de sus órganos. Por ejemplo, si todo el cuerpo piensa que un órgano específico debe servirlo y complacerlo, este órgano inmediatamente conocerá ese pensamiento y proveerá el placer contemplado. También, si un órgano piensa y siente que el lugar en el que se encuentra es cerrado, el resto del cuerpo inmediatamente conocerá ese pensamiento y sensación y se moverá hacia un lugar confortable.

Sin embargo, si un órgano es cortado del cuerpo, se convertirán en dos entidades separadas; el resto del cuerpo ya no conocerá las necesidades del órgano separado, y el órgano no conocerá los pensamientos del cuerpo, para beneficiarlo y servirlo. Pero si un médico viniera y reconectara el órgano al cuerpo como antes, el órgano nuevamente conocería los pensamientos y necesidades del resto del cuerpo, y el resto del cuerpo conocería nuevamente las necesidades del órgano.

A través de este ejemplo podemos entender el mérito de alguien que ha sido premiado con Dvekut con el Creador. Ya he demostrado en mi Introducción al Libro del Zohar, ítem 9, que el alma es una iluminación que se extiende desde Su Esencia. Esta iluminación ha sido separada del Creador debido a que el Creador la revistió con el deseo de recibir. Esto es así porque el Pensamiento de la Creación de hacer el bien a Sus criaturas creó en cada alma el deseo de recibir placer. Entonces, esta forma del deseo de recibir separó esa iluminación de Su Esencia y la convirtió en una parte separada de Él.

Se deduce que cada alma estaba incluida en Su Esencia antes de su creación. Pero con la creación, es decir con el deseo de recibir placer que ha sido infundido en ella, adquirió disparidad de forma y se separó del Creador, cuyo único deseo es otorgar. Esto es así porque, como hemos explicado anteriormente, la disparidad de forma separa en espiritualidad como el hacha lo hace en lo físico.

Por consiguiente, ahora el alma es completamente similar al ejemplo del órgano que fue cortado y separado del cuerpo. Aún cuando, antes de la separación el órgano y todo el cuerpo eran uno e intercambiaban pensamientos y sensaciones entre sí, después que el órgano fue cortado del cuerpo se convirtieron en dos entidades separadas. Ahora una no conoce los pensamientos y necesidades de la otra. Más aún después que el alma se vistió en un cuerpo de este mundo; todas las conexiones que tenía antes de la separación de Su Esencia se detuvieron, y son como dos entidades separadas.

Ahora podemos entender fácilmente el mérito de alguien que ha sido recompensado con la adhesión a Él una vez más. Esto significa que ha sido premiado con equivalencia de forma con el Creador, invirtiendo el deseo de recibir grabado en él, a través del poder en Torá y Mitzvot. Esto es lo que verdaderamente lo separaba de Su Esencia. Él lo transformó en deseo de otorgar, y todas sus acciones son sólo para otorgar y beneficiar a otros, ya que ha igualado su forma con el Creador. Se deduce que uno es como el órgano que una vez fue seccionado del cuerpo y luego vuelto a reunir: éste conoce los pensamientos del resto del cuerpo nuevamente, tal como era antes de la separación del cuerpo.

El alma es como esto, también: después que adquirió equivalencia con Él, ésta conoce Sus Pensamientos una vez más, como los conocía antes de separarse de El debido a la disparidad de forma del deseo de recibir. Entonces el versículo, «Conoce al Dios de tu padre», vive en él, ya que entonces uno es premiado con conocimiento completo, que es Conocimiento Divino. Además, uno es recompensado con los secretos de la Torá, ya que Sus Pensamientos son los secretos de la Torá.

Esto es lo que dijo Rabí Meir: «A todo aquel que estudia Torá Lishmá le son concedidas muchas cosas. Los secretos de la Torá son revelados ante ellos, y se convierten en un manantial que fluye eternamente». Como hemos dicho, a través del compromiso en Torá Lishmá, es decir, apuntando a brindar satisfacción al Creador a través del compromiso de uno en la Torá, y en absoluto para uno mismo, uno tiene garantizada la adhesión con el Creador. Esto significa que uno obtendrá equivalencia de forma, y que todas sus acciones serán para beneficiar a otros y de ninguna manera para beneficiarse a sí mismo, tal como lo hace el Creador, cada una de cuyas acciones son sólo para otorgar y beneficiar a otros.

A través de ello uno retorna a la Dvekut con el Creador, como estaba el alma antes de ser creada. Por consiguiente, le son otorgadas muchas cosas, y es recompensado con los secretos y los sabores de la Torá, y se convierte en un manantial que fluye por siempre. Esto es así porque removiendo las particiones que lo separaban del Creador, nuevamente se ha hecho uno con Él, como antes de ser creado.

De hecho, toda la Torá, revelada y oculta, son los Pensamientos del Creador, sin ninguna diferencia. Sin embargo, es como una persona que se está ahogando en el río, cuyos amigos le arrojan una soga para salvarla. Si la persona que se está ahogando toma la soga que tiene próxima, su amigo puede salvarla y sacarla del río.

La Torá es como esto, también. Al ser enteramente los Pensamientos del Creador, es como una soga que el Creador le arroja a las personas para salvarlas y sacarlas de las Klipot (cáscaras). El extremo de la soga que está cerca de todas las personas es la Torá revelada, que no requiere intención ni pensamiento. Además, aún cuando haya un pensamiento defectuoso en las Mitzvot son aceptadas por el Creador, como está escrito, «Uno debe comprometerse siempre en Torá y Mitzvot Lo Lishmá (no por el Nombre de Ella), ya que desde Lo Lishmá puede llegar a Lishmá«.

Por consiguiente, la Torá y las Mitzvot son el extremo de la soga, y no hay nadie en el mundo que no pueda agarrarla. Si uno la aferra con fuerza, es decir que es recompensado con el compromiso en Torá y Mitzvot Lishmá, para darle satisfacción al Creador y no a sí mismo, la Torá y las Mitzvot lo conducen a la equivalencia de forma con el Creador. Este es el significado de «y adherirse a Él».

En ese momento uno es premiado al alcanzar todos los Pensamientos del Creador, llamados «secretos de la Torá» y «sabores de la Torá», y éste es el extremo de la soga. Sin embargo, esto no le es concedido a uno, salvo cuando ha alcanzado Dvekut completa.

La razón por la cual comparamos los Pensamientos del Creador, es decir los secretos y sabores de la Torá, con una soga es que hay muchos grados de equivalencia de forma con el Creador. Por lo tanto, hay muchos grados en la soga, en alcanzar los secretos de la Torá. La medida en que uno logra los secretos de la Torá, conocer Sus Pensamientos, es como la medida de equivalencia de forma con el Creador.

En total, hay cinco grados: Nefesh, Rúaj, Neshamá, Jaiá, Iejidá, y cada uno está hecho de todos ellos. Además, cada uno contiene cinco grados, y cada uno de éstos contiene por lo menos veinticinco grados.

Éstos también son llamados «mundos», como dijeron nuestros sabios, «El Creador está dedicado a otorgarle a cada justo 310 mundos». Y la razón de que los niveles para alcanzarlo a Él sean llamados «mundos» es que hay dos significados del nombre Olam (Mundo):

 

1. Todos aquellos que ingresan en ese mundo tienen la misma sensación; lo que uno ve, escucha, y siente, también lo ve, escucha y siente todo aquel que se encuentra en ese mundo.

2. Todos los que están en ese mundo «oculto» no pueden conocer ni lograr nada en otro mundo. Y además, están esos dos grados en el logro:

1. Cualquier persona que haya sido recompensada con cierto grado conoce y logra en éste todo aquello que logran quienes alcanzan ese grado, en todas las generaciones, las que fueron y las que serán. Y tiene un logro común con aquellos, como si estuvieran en un mundo.

2. Todo aquel que llega a ese grado no será capaz de conocer y lograr lo que existe en otro grado. Es como este mundo: ellos no pueden conocer nada de lo que existe en el mundo de verdad. Por este motivo los grados son llamados «mundos».

Por consiguiente, aquellos con logro pueden escribir libros y colocar allí sus logros a través de insinuaciones y alegorías. Estos serán comprendidos por todos aquellos que hayan sido premiados con los grados que el libro describe, y tendrán un logro común con ellos. Pero aquellos que no han sido premiados con la medida total del grado de los autores no serán capaces de entender sus insinuaciones. Aún más entonces en el caso de los que no hayan sido premiados con ningún logro; estos no entenderán nada acerca de éstos, ya que no tienen logros comunes.

Ya hemos dicho que la Dvekut y el logro completo están divididos en 125 grados en total. De acuerdo con esto, antes de los días del Mesías, es imposible que a uno le sea otorgada la totalidad de los 125 grados. Y hay dos diferencias entre la generación del Mesías y las otras generaciones:

1. Sólo en la generación del Mesías es posible lograr los 125 niveles, y en ninguna otra generación.
2. A lo largo de las generaciones fueron pocos los que ascendieron y fueron premiados con Dvekut, como escribieron nuestros sabios acerca del versículo, «He encontrado una persona en mil; mil entran en el salón, y uno se revela para enseñar», es decir para Dvekut y logro. Es como han dicho, «porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor». «Y ya no tendrá el hombre que hacer de maestro de su prójimo, ni el hermano de su hermano, diciéndole: ‘conoce al Eterno’, pues todos Me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande».

La excepción es Rashbi (Rabí Shimón Bar Iojai) y su generación, es decir los autores del Zohar, a quienes les fueron otorgados los 125 grados completos aún cuando era previo a los días del Mesías. Está dicho acerca de él y sus discípulos: «Es preferible un sabio a un profeta». Por lo tanto, siempre encontramos en el Zohar que no habrá una generación como la de Rashbi hasta la generación del Rey Mesías. Este es el motivo por el cual su obra produjo un impacto tan grande en el mundo, ya que los secretos de la Torá en ésta ocupan el nivel de todos los 125 grados.Por consiguiente, está dicho en el Zohar que El Libro del Zohar será revelado únicamente en el final de los días, es decir, en los días del Mesías. Esto es así porque ya hemos dicho que si los grados de los estudiantes no están en su total medida con el grado del autor, éstos no comprenderán sus palabras, ya que no tienen un logro común.

Y debido a que el grado de los autores del Zohar es el máximo nivel de los 125 grados, ellos no pueden ser alcanzados antes de los días del Mesías. Esto implica que no habrá logro común con los autores del Zohar en las generaciones que preceden a los días del Mesías. Por consiguiente, el Zohar no pudo ser revelado en las generaciones previas a la generación del Mesías.

Y esto es una clara prueba de que nuestra generación ha llegado a los días del Mesías. Podemos ver todas las interpretaciones del Libro del Zohar que antes de la nuestra no clarificaron más que el diez por ciento de los pasajes difíciles del Zohar. Y lo poco que aclararon, sus palabras eran casi tan abstrusas como las palabras del Zohar mismo.

Pero en nuestra generación hemos sido premiados con el comentario del Sulam (Escalera), que es una interpretación completa de todas las palabras del Zohar. Más aún, no sólo que no deja temas sin aclarar en todo el Zohar sin interpretarlas; sino que las aclaraciones están basadas en un análisis sencillo, que cualquier estudiante intermedio puede entender. Y dado que el Zohar apareció en nuestra generación, resulta una prueba clara de que ya nos encontramos en los días del Mesías, en el comienzo de esa generación de la cual se ha dicho, «Y la tierra estará llena del conocimiento del Señor».

Debemos saber que los asuntos espirituales no son como los asuntos físicos, donde otorgamiento y recepción ocurren simultáneamente. En espiritualidad el tiempo de otorgamiento y el tiempo de recepción están separados. Esto se debe a que primero fue dado desde el Creador al receptor, y en el otorgamiento Él solo le da la alternativa de recibir. Sin embargo, él todavía no ha recibido nada, hasta que está apropiadamente santificado y purificado. Y entonces uno es recompensado con recibirlo. Así, puede tomar mucho tiempo entre el momento de otorgamiento y el momento de recepción.

De acuerdo con esto, el adagio de que esta generación ha llegado hasta el versículo, «Y la tierra estará llena del conocimiento del Señor», se refiere únicamente al otorgamiento. Aún así, no hemos llegado todavía a un estado de recepción. Cuando estemos purificados, santificados, y estudiamos y ejercemos en la cantidad deseada, el tiempo de recepción llegará, y el versículo «y la tierra estará llena del conocimiento del Señor», se convertirá en verdad en nosotros.

Además, es sabido que la redención y el logro completo están entrelazados. La prueba es que cualquier persona que tenga atracción hacia los secretos de la Torá también es atraída hacia la tierra de Israel. Este es el motivo por el cual se nos prometió, «y la tierra estará llena del conocimiento del Señor», no sólo al final de los días, en el tiempo de la redención.

Por consiguiente, como todavía no hemos sido recompensados con un tiempo de recepción en el logro completo, sino sólo con tiempo del otorgamiento, por el cual se nos ha dado la oportunidad de alcanzar el logro completo, entonces esto es con redención. No hemos sido premiados con ello, sino sólo en la forma de otorgamiento. El quid de la cuestión es que el Creador liberó nuestra santa tierra de los extranjeros y nos la ha devuelto, no obstante no hemos recibido la tierra bajo nuestra autoridad, porque el tiempo de recepción todavía no ha llegado, como explicamos respecto del logro completo.

Así, Él ha dado pero nosotros no hemos recibido. Después de todo, no tenemos independencia económica, y no hay independencia política sin independencia económica. Más aún, no hay redención del cuerpo sin redención del alma. Y mientras la mayoría del pueblo es cautivado por las culturas de otras naciones y son incapaces en la religión y la cultura de Israel, los cuerpos, también serán cautivos de las fuerzas extranjeras. Y en este sentido, la tierra todavía está en manos de extranjeros.

La prueba es que nadie está ansioso con la redención, como debería estarlo con la redención después de dos milenios. No es sólo los que están en la Diáspora no están inclinados a venir hacia nosotros y deleitarse en la redención; una gran parte de aquellos que han sido redimidos, y están sentados entre nosotros, están esperando con ansia ser liberados de esta redención y retornar a la Diáspora de la cual vinieron.

Entonces, aún cuando el Creador ha librado la tierra de manos de las naciones y nos la ha dado a nosotros, todavía no la hemos recibido. No la disfrutamos. Pero con este otorgamiento, el Creador nos ha dado una oportunidad de redención, para ser purificados y santificados y asumir el trabajo de Dios en Torá y Mitzvot Lishmá. En ese momento el Templo será construido y recibiremos la tierra bajo nuestra autoridad. Y entonces experimentaremos el júbilo de la redención.

Sin embargo, hasta que no hayamos llegado a esto, nada cambiará. No hay diferencia entre las costumbres de la tierra respecto de la forma que había mientras permaneció en manos extranjeras, en leyes, economía, y en el trabajo de Dios. Entonces, todo lo que tenemos es una oportunidad para la redención.

Se deduce que nuestra generación es la generación de los días del Mesías. Por eso se nos ha sido otorgada la redención de nuestra santa tierra de manos de extranjeros. También hemos sido gratificados con la revelación del Libro del Zohar, que es el inicio de la continuación del versículo, «la tierra estará llena del conocimiento del Señor». «Y ya no tendrá el hombre que hacer de maestro…pues todos Me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande».

Sin embargo, con esas dos, nosotros sólo hemos sido premiados con el otorgamiento del Creador, pero no hemos recibido nada en nuestras manos. Por consiguiente, nos ha sido otorgada la oportunidad de comenzar con el trabajo de Dios, de comprometernos en Torá y Mitzvot Lishmá. Entonces nos será otorgado el gran éxito prometido a la generación del Mesías, que todas las generaciones antes de nosotros conocieron. Y entonces seremos premiados con el tiempo de la redención tanto del logro completo como de la redención completa.

De este modo hemos explicado en su totalidad lo que nuestros sabios respondieron a la cuestión, «¿Cómo es posible adherirse a Él, que ellos dijeron significa ‘adherirse a Sus cualidades». Esto es verdad por dos razones:

1. La Dvekut espiritual no es proximidad espacial, sino equivalencia de forma.
2. En tanto el alma fue separada de Su Esencia sólo por el deseo de recibir, que el Creador ha grabado en ella, una vez que Él separó de ella el deseo de recibir, ésta naturalmente retornó a la Dvekut previa con Su Esencia. Sin embargo, todo esto es en teoría. De hecho, ellos no han respondido nada respecto de la explicación de la adhesión a Sus cualidades, que significa separar el deseo de recibir, grabado en la naturaleza de la creación, y llegar al deseo de otorgar, lo opuesto a su naturaleza.

Y lo que explicamos, de quien se está ahogando en el río debe sujetarse firmemente de la soga, y que antes de que uno se comprometa en Torá y Mitzvot Lishmá para no volver nuevamente a la insensatez, no se considera que está aferrado firmemente a la soga, la cuestión vuelve: ¿Dónde encontrará uno motivación para que su accionar sea únicamente para dar satisfacción a su Creador con todo su corazón? Después de todo, uno no puede hacer un simple movimiento sin algún beneficio para sí mismo, así como una máquina no puede funcionar sin combustible. Y si no hay allí ninguna auto-gratificación, sino sólo satisfacción al Creador, uno no tendrá combustible para funcionar.

La respuesta es que quien alcanza suficientemente Su grandeza, lo que uno le otorga a Él se transforma en recepción, como está escrito en Masejet Kidushin (p.7): Cuando la mujer le da dinero a una persona importante, se considera recepción para ella, y ella es santificada.

Así es con el Creador: si uno alcanza Su grandeza, no hay recepción mayor que la satisfacción del Creador. Esto es combustible suficiente para trabajar duro y actuar con el corazón y el alma para darle satisfacción a Él. Pero, claramente, mientras uno no ha alcanzado suficientemente Su grandeza dando satisfacción al Creador, no será considerada recepción suficiente para brindarse uno en cuerpo y alma al Creador.

Por lo tanto, cada vez que uno apunta realmente sólo a darle satisfacción a su Creador y no a sí mismo, uno perderá inmediatamente la fuerza para trabajar, y será como una máquina sin combustible, ya que uno no puede mover un órgano sin atraer algún beneficio para sí mismo. Más aún entonces con una labor tan grande como brindarse uno mismo en cuerpo y alma, como lo dicta la Torá. Indudablemente uno no será capaz de hacerlo sin atraer alguna recepción de placer para sí mismo.

De hecho, obteniendo Su grandeza en una medida tal que el otorgamiento se convierta en recepción, como se mencionó respecto de una persona importante, no es difícil después de todo. Todo el mundo conoce la grandeza del Creador, quien creó todo y consume todo, sin principio y sin final, y aquella sublimidad no tiene fin.

Sin embargo, la dificultad es que la medida de la grandeza no depende del individuo, sino del ambiente. Por ejemplo, aunque uno esté lleno de buenas cualidades, si el ambiente no lo aprecia a uno tal como es, siempre será infeliz y no será capaz de enorgullecerse de sus virtudes, a pesar de no tener dudas de que son verdaderas. Y a la inversa, una persona sin ningún mérito, cuyo ambiente la respeta como si fuera virtuosa, estará llena de orgullo porque la medida de la importancia y grandeza le es dada completamente por el entorno.

Y mientras uno ve cómo el entorno de uno menosprecia Su trabajo y no valoriza apropiadamente Su grandeza, uno no puede superar al ambiente. Además, uno no puede obtener Su grandeza, y desdeñan el trabajo de uno, como lo hacen.

Y dado que uno no tiene la base para obtener Su grandeza, obviamente no será capaz de trabajar para darle satisfacción a su Creador en lugar de hacerlo para sí mismo. Por este motivo uno no tendría motivación para actuar, y «si no trabajas sino que encuentras, no crees». Y la única elección que uno tiene es o trabajar para sí mismo o no hacerlo en absoluto, ya que darle satisfacción a su Creador no será equivalente a la recepción para él.

Ahora pueden entender el versículo, «en la multitud de personas está la gloria del rey», ya que la medida de la grandeza proviene del ambiente bajo dos condiciones:

1. La medida del aprecio del entorno.
2. La medida del entorno. Así, «en la multitud de personas está la gloria del rey».
Y debido a la gran dificultad de esta cuestión, nuestros sabios nos aconsejaron: «Haz de ti mismo un rav y cómprate un amigo». Esto significa que uno debe elegir para sí a una persona importante y renombrada para que sea su rav, a partir de lo cual uno sea capaz de comprometerse en Torá y Mitzvot para darle satisfacción al Creador. Esto es así porque hay dos facilitaciones para el rav de uno:
1. Porque es una persona importante, el estudiante puede otorgarle satisfacción a él, basado en la sublimidad del rav, ya que el otorgamiento se convierte en recepción para él. Éste es un combustible natural, ya que uno siempre puede incrementar sus actos de otorgamiento. Y una vez que la persona crece habituado a comprometerse en otorgarle al rav, uno también puede transferirlo al compromiso en Torá y Mitzvot Lishmá hacia el Creador, ya que el hábito se convierte en una segunda naturaleza.

2. La equivalencia de forma con el Creador no ayuda si no es para siempre, es decir, «hasta que Él, que conoce todos los misterios testifique que uno no retornará nuevamente a la insensatez. Esto no es entonces con equivalencia de forma con su rav. Debido a que el Rav está en este mundo, dentro del tiempo, la equivalencia de forma con él ayuda aunque sólo sea en forma temporal y él más tarde se vuelve a estropear nuevamente.

Entonces, cada vez que uno equipara su forma con la de su rav, está adherido a él por un tiempo. Así, uno obtiene los pensamientos y el conocimiento del rav, acorde con su medida de Dvekut, como hemos dicho en el ejemplo del órgano que fue cortado del cuerpo y luego reunido con él.

Por esta razón, el estudiante puede utilizar el logro de su maestro de la grandeza del Creador, que transforma otorgamiento en recepción y en combustible suficiente para darle a su corazón y a su alma. En ese momento el estudiante, también será capaz de comprometerse en Torá y Mitzvot Lishmá con su verdadero corazón y alma, que es el remedio que produce la Dvekut eterna con el Creador.

Ahora puede comprender las palabras de nuestros sabios (Berajot 7): «Servir en la Torá es más grande que estudiarla, como fue dicho, ‘Elisha el hijo de Shafat está aquí, aquel que vertió agua en las manos de Eliyá’. No dice estudió, sino vertió». Esto es desconcertante: ¿cómo un simple acto puee ser más grande que estudiar la sabiduría y el conocimiento?.

Pero de acuerdo con lo anterior, entendemos perfectamente que servir a su rav con cuerpo y alma para darle satisfacción le trae a uno Dvekut con el rav, es decir, equivalencia de forma. Así, uno recibe los pensamientos y el conocimiento del rav a través del «boca a boca», que es Dvekut de espíritu con espíritu. A través de ello uno es recompensado con obtener su grandeza de manera suficiente para transformar otorgamiento en recepción, para convertir se en combustible suficiente para devoción, hasta que uno es recompensado con la Dvekut con el Creador.

Esto no concierne entonces al estudio de la Torá con su rav, ya que esto debe ser para el propio beneficio, y no produce Dvekut. Esto es considerado «de boca a oído». Entonces, servir brinda al estudiante los pensamientos del rav, y el estudio sólo las palabras del rav. Además, el mérito de servir es más grande que el mérito de estudiar tanto la importancia de los pensamientos de su rav están sobre las palabras del rav, y como la importancia del «boca a boca» está sobre «de la boca a la oreja».

Sin embargo, todo esto aplica si el servicio es para proporcionarle satisfacción a Él. A la inversa, si el servicio es para beneficiarse uno mismo, tal servicio no lo conducirá a la Dvekut con su rav, y ciertamente el estudio con el Rav será más importante que servirlo.

Pero como dijimos acerca de obtener Su grandeza, que un ambiente que no lo aprecia apropiadamente debilita al individuo y le impide obtener Su grandeza, esto también es cierto para el Rav de uno. Un ambiente que no aprecia apropiadamente al Rav impide que el estudiante sea capaz de obtener apropiadamente la grandeza de su Rav.

Por lo tanto, nuestros sabios dijeron, «Haz de tu mismo un Rav y cómprate un amigo». Esto significa que uno puede crear un nuevo ambiente para sí mismo. Este ambiente lo ayudará a obtener la grandeza de su Rav a través del amor de sus amigos que aprecian al Rav. Conversando con sus amigos acerca de la grandeza del Rav, cada uno de ellos recibe la sensación de su grandeza. Así, el otorgamiento a su Rav se convertirá en recepción y en motivación suficiente hasta el punto que lo lleve a uno a comprometerse en Torá y Mitzvot Lishmá.

Ellos dijeron acerca de esto, «La Torá se adquiere a través de cuarenta y ocho virtudes, por servir a los amigos y por la meticulosidad de los amigos». Esto es, entonces, que además de servir al Rav, uno necesita la meticulosidad de los amigos, así como la influencia de los amigos, para que ellos implementen en ellos la obtención de la grandeza del Rav. Esto es así porque obtener la grandeza depende completamente del ambiente, y un individuo no puede hacer absolutamente nada acerca de esto.

Todavía, hay dos condiciones para obtener la grandeza:


1. Siempre escuchar y asumir la apreciación del ambiente en la medida de su grandeza.

2. El ambiente debe ser grande, como está escrito, «En la multitud de personas está la gloria del rey».

Para recibir la primera condición, cada estudiante debe sentirse el más pequeño entre sus amigos. En tal estado uno puede recibir la apreciación de la grandeza de todos, ya que el grande no puede recibir del pequeño, mucho menos ser impresionado por sus palabras. Más bien, sólo el pequeño puede ser impresionado por la apreciación del grande.

Y para la segunda condición, cada estudiante debe ensalzar a su amigo y apreciarlo como si fuera el más grande en esa generación. Entonces el ambiente lo afectará como un ambiente suficientemente grande, ya que la cualidad es más importante que la cantidad.

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Paz en el mundo

Paz en el mundo

Rabí Yehuda Leib HaLevi Ashlag

“El amor y la verdad se han dado cita; justicia y paz se abrazan. La verdad brotará de la tierra yde los cielos se asomará la justicia. El Señor mismo dará la dicha y nuestra tierra su cosecha dará”. (Salmos 85,11)

Todo es evaluado no de acuerdo con lo que parece en cierto momento, sino por su grado de desarrollo.

Todo lo que hay en la realidad, lo bueno, lo malo y aún lo más pernicioso en el mundo tiene derecho a existir. Esto significa que no debe ser destruido por ningún medio. Nuestra tarea es simplemente corregirlo y retornarlo a la Fuente.

Es suficiente con echar una mirada atenta al proceso de la Creación para darse cuenta de la grandeza y la perfección del acto y de Aquel que lo realiza. Por lo tanto, debemos comprender y ser sumamente cuidadosos en despreciar cualquier parte de la Creación y decir que es superflua e innecesaria. Porque es una calumnia respecto del acto de la Creación.

Sin embargo, es bien conocido que el Creador no completó la Creación en el momento de su formación. Vemos que nuestra realidad está gobernada por las leyes del desarrollo gradual, que se inicia en la etapa que precede a la concepción y continúa hasta que finaliza el crecimiento. Por este motivo no percibimos que el sabor amargo de una fruta sea un defecto en el comienzo de su crecimiento.

Lo mismo es aplicable a los otros elementos de la realidad: si algo parece malo y perjudicial, sólo significa que este elemento se encuentra en una etapa de transición en su desarrollo. Por lo tanto no tenemos derecho de definirlo como malo y desecharlo, ya que es poco sensato.

Quienes «corrigen el mundo» se equivocan.

Esta conclusión nos permite  entender que las personas que han tratado de «corregir el mundo» en cada generación, perciben erróneamente al hombre como una máquina que no funciona de manera apropiada y requiere una mejora, es decir, reemplazar las partes defectuosas por otras mejores.

Todos sus esfuerzos estuvieron enfocados a destruir el mal que existe en la raza humana. A decir verdad, si el Creador no se hubiera opuesto a ellos, seguramente habrían tenido éxito en «cernir a la Humanidad a través de un cernidor» y dejar en ella sólo lo bueno y útil.

Sin embargo, el Creador tiene el máximo cuidado con cada partícula diminuta de Su Creación, impidiendo que alguien destruya algo en Su dominio. De acuerdo con esto, todos los “correctores” desaparecerán, mientras  que el mal permanecerá en el mundo. Éste existe y cuenta las etapas en el desarrollo de cada elemento de la Creación hasta que alcanza su estado final.

Entonces las malas propiedades se convertirán en buenas y útiles, de la forma que el Creador las concibió inicialmente. Esto se asemeja a una fruta colgando de la rama del árbol durante días y meses, hasta que  madura para que cada persona descubra su sabor y su fragancia.

Acelerando la corrección de la naturaleza

Sin embargo, la mencionada ley de desarrollo se extiende a toda la realidad y garantiza la transformación de todos los actos malos en buenos y útiles sin preguntar la opinión de la gente. Al mismo tiempo, el Creador dotó al hombre con poder y le permitió controlar esta ley acelerando el proceso de desarrollo por  su propia voluntad, libremente y sin importar que el tiempo fluya.

Se desprende que  hay dos clases de poder actuando en el proceso antes mencionado:

El «Poder Celestial» que garantiza que todo lo malo y dañino se convierta en bueno y útil. Sin embargo, esto ocurrirá «a su debido tiempo», en forma lenta y dolorosa, ya que el «objeto en desarrollo» atraviesa terribles sufrimientos, aplastado implacablemente por la aplanadora de la evolución.

El «Poder Terrenal» que representa a las personas, que tomaron el control sobre la mencionada ley de desarrollo, que pueden liberarse de las ataduras del tiempo. Estas aceleran en forma considerable el proceso para alcanzar la etapa final. En otras palabras, completan su propia evolución y corrección.

Si lo merecen, serán capaces de tomar la ley de desarrollo en sus propias manos. Esta ley está destinada a transformar sus propiedades negativas en otras positivas. Esto significa que deben empezar a trabajar con sus propiedades negativas y corregirlas. Esto los liberará de los límites del tiempo, y el logro del más alto nivel de desarrollo sólo dependerá de su propio deseo, es decir, de la calidad de sus acciones y pensamientos.  De esta manera acelerarán el proceso para alcanzar la etapa final.

Aún si no merecen controlar el desarrollo de sus propiedades negativas y las dejan en manos de la Providencia, la corrección final y la redención todavía  les están garantizadas. En este caso el proceso será completado a término y condicionado al tiempo.

De acuerdo con la ley del desarrollo gradual, el proceso de  corrección debe incluir muchos niveles diferentes. Es un proceso lento,  difícil y sumamente largo. Debido a que los «objetos en desarrollo» en cuestión viven y sienten, en consecuencia, mientras avanzan a través de las etapas son obligados a experimentar sufrimientos enormes y horribles. El poder que  compele a la persona a pasar de un nivel al siguiente es nada más que la fuerza de la angustia y el dolor. Los sufrimientos se acumulan en el nivel inferior y llegan a un grado tan insoportable que la persona es obligada a  abandonarlo y elevarse hasta el nivel superior.

Tal es el final garantizado basado en la ley del desarrollo gradual y el desarrollo dependiente del tiempo, «a su debido tiempo».  El completamiento del proceso es inevitable, porque la persona está destinada a tomar el desarrollo de sus propiedades en sus propias manos (esto es llamado «Me apuraré»).

El bien y el mal son evaluados de acuerdo con las acciones de un individuo  respecto de la sociedad.

Antes de empezar a investigar la corrección del mal en la raza humana, debemos determinar primero el valor de nociones abstractas tales  como “bien” y “mal”. En otras palabras, mientras analizamos las acciones o propiedades de bien y mal, debemos aclarar con respecto a quiénes pueden ser considerados como tales. Comprender que se debe conocer el valor relativo de lo particular en comparación con el todo, es decir, del individuo con respecto a la sociedad en la que vive y de la cual recibe tanto el sustento material como espiritual.

La realidad demuestra claramente que un individuo no tiene derecho a existir si se aísla de la sociedad, que le serviría y satisfaría sus necesidades. De esto sigue que el hombre fue inicialmente creado para vivir dentro de una sociedad. Cada individuo es como un pequeño engranaje dentro de un mecanismo. Ningún engranaje individual tiene libertad de movimiento. Está implicado en el movimiento general de todos los engranajes en una cierta dirección para que todo el mecanismo pueda completar la tarea asignada. Si uno de los engranajes se rompe, no es considerado como el daño de un engranaje particular. Es estimado desde el punto de vista de su rol en el mecanismo total.

De manera similar, el valor de cada individuo en la sociedad está determinado no por lo bueno que es en sí mismo, sino en  la medida de su contribución a la sociedad como un todo. Y viceversa, no evaluamos el grado de mal de cada individuo. En cambio estimamos el daño que causa a su sociedad.

Resulta claro como el mediodía, tanto desde el punto de vista de la verdad como de la bondad, porque el todo contiene sólo aquello que está presente  en lo particular y el beneficio de la sociedad es el beneficio de cada individuo. Quien causa daño a la sociedad se daña a sí mismo. Quien beneficia a la sociedad recibe su parte, ya que lo particular siempre forma parte de la totalidad. El valor del todo es la suma total de sus partes.

De esto se desprende que la sociedad y el individuo son uno y lo mismo. No hay nada negativo en el hecho de que un individuo esté subordinado a la sociedad, porque  la libertad del individuo y la de la sociedad son una misma cosa. Las propiedades y acciones del bien o el mal únicamente son estimadas de acuerdo con su utilidad a la sociedad.

Huelga decir que lo mencionado anteriormente sólo se refiere a los individuos que cumplen con su deber en la sociedad, reciben mucho más de lo que necesitan y no se apropian de la parte de sus compañeros. Sin embargo, si ciertos miembros de la sociedad actúan en forma diferente, causan daño tanto a la sociedad como a sí mismos.

Todo lo mencionado anteriormente sólo subraya el punto débil que requiere corrección. De esta manera cada uno puede comprender que su beneficio personal y el beneficio de la sociedad son la misma cosa y de esta manera el mundo alcanzará su corrección completa.

Cuatro categorías: la Misericordia, la Verdad, la Justicia y la Paz con respecto al individuo y a la sociedad

Ahora que hemos descubierto el significado verdadero de la bondad, debemos examinar de cerca los medios a nuestra disposición para alcanzar más rápidamente la felicidad.

Tenemos a nuestra disposición cuatro categorías para lograr este fin: la Misericordia, la Verdad, la Justicia y la Paz. Todos aquellos que han tratado de corregir el mundo utilizaron estas categorías. Mejor dicho, la Humanidad se ha desarrollado hasta hoy dentro de estas cuatro categorías,  la Providencia Divina ha conducido a las personas a su estado actual.

Como hemos dicho anteriormente, posiblemente lo mejor que podemos hacer sea tomar la ley del desarrollo bajo nuestro control. Nos liberaremos entonces de los sufrimientos que la historia nos depara para nuestro futuro.

De acuerdo con esto, vamos a investigar y analizar estas cuatro categorías para comprender qué nos han proporcionado hasta ahora y hallar en consecuencia qué ayuda  podemos recibir de ellas en el futuro.

Dificultades prácticas para establecer la «verdad»

Cuando revisamos “teóricamente” las propiedades positivas, naturalmente no tenemos nada mejor que la “Verdad”. La Bondad, que  hemos definido anteriormente, toma en consideración la interdependencia entre el individuo y la sociedad,  cuando uno otorga y funciona apropiadamente dentro de ésta, recibe su parte correspondiente,  no es nada más que «Verdad». Está siempre en demanda, porque en la práctica esta cualidad no es aceptada por la sociedad. En la práctica esta falta de Verdad está predeterminada por esta. Hay cierta imperfección o factor, que impide a la sociedad aceptarla, y debemos descubrir cuál es. Si investigamos profundamente el significado práctico de la Verdad, descubriremos sin duda que es oscuro y sumamente difícil de visualizar.

La verdad nos obliga a equiparar a todos los individuos en la sociedad, para que cada uno reciba su parte de acuerdo con su esfuerzo, nada más ni nada menos. Ésta es la única base legítima que no plantea ninguna duda. Obviamente, las acciones de la persona que quiere beneficiarse con el esfuerzo de otra contradicen tanto el sentido común como la categoría de la Verdad.

¿Pero cómo podemos imaginar y comprender esta categoría para que sea aceptada por la sociedad? Por ejemplo, si obligamos a que todo el mundo trabaje igual  número de horas, la categoría de Verdad todavía permanecería oculta de nosotros. Además, descubriremos la mentira manifiesta respecto del estado físico y moral del trabajador.

Muy naturalmente, todos nosotros no podemos trabajar equitativamente. Siempre habrá alguien, que debido a su debilidad realiza en una hora un esfuerzo mayor que su compañero en dos horas o más.

También existe un problema psicológico, porque la persona lenta emplea más energía en una hora que aquella otra que trabaja durante dos horas. Desde el punto de vista de la Verdad absoluta no podemos obligar a una parte de la sociedad a trabajar para proveer las necesidades vitales más que a la otra.

En la práctica sucede que los miembros fuertes y emprendedores de la sociedad se benefician de los esfuerzos de otras personas y por lo tanto los explotan con mala intención, lo cual indudablemente contradice la categoría de la Verdad. Comparado con los miembros débiles y lentos de la sociedad, ellos mismos hacen muy poco esfuerzo.

Si tenemos en cuenta el derecho natural de «seguir a la mayoría», veremos que esa clase de Verdad basada en el número real de horas de trabajo es completamente irreal e imposible de implementar. La voluntad débil y lenta siempre representa la mayor parte de la sociedad y nunca permitirá que la minoría poderosa e industriosa disfrute de los frutos de su trabajo.

Entonces resulta claro que el principio basado en los esfuerzos individuales es totalmente impracticable. Se desprende que la categoría de la Verdad no puede ser el factor clave que determine el desarrollo del individuo y de la sociedad. Éste carece de algo que pueda proveer las condiciones de vida en el mundo totalmente corregido.

Más aún, nos encontramos con dificultades incluso más grandes viendo que no hay Verdad más clara que en la naturaleza. Cada persona muy naturalmente siente que es la única regla en el mundo del Creador. Está muy seguro de que todo y todos fueron creados con el único propósito de hacer le la vida más fácil y más cómoda. Por eso no siente obligación de dar algo a cambio.

Francamente hablando, la naturaleza de dada uno es usar la vida de todas las criaturas del mundo para el propio beneficio. Todo lo que la persona  le da a su vecino solo es realizado forzadamente, bajo coacción. Pero aún así obtiene ventaja de  su prójimo. Simplemente recurre a la astucia para que otra persona lo deje obtener lo que quiere.

Esto quiere decir que la naturaleza de cada rama está estrechamente relacionada con su raíz. Debido a que el alma del hombre emana del Creador Uno y Único, la persona siente que todas las criaturas del mundo fueron creadas para servirlo y deben someterse a su regla. Esta ley es indisputable e inviolable.

Las personas sólo difieren por las elecciones que realizan. Unos deciden usar la Creación para recibir los placeres más básicos, otros anhelan el poder y los terceros buscan honor y respeto. Además, a menos que les costara mucho, todos estarían de acuerdo en usar el mundo para conseguir todo eso junto: la riqueza, el poder y el reconocimiento. Sin embargo, la persona es forzada a realizar su elección de acuerdo con sus habilidades.

Esta ley puede ser llamada la «ley de la singularidad»; está grabada en el corazón del hombre. Posiblemente nadie puede escapar de su influencia; todos reciben su parte, el grande de acuerdo con su grandeza, el pequeño de acuerdo con su pequeñez. Esta ley no es ni buena ni mala; representa la realidad de la naturaleza y tiene derecho de existir como cualquier otra parte de la Creación. No existe la mínima esperanza de revocar o aún mitigarla ligeramente, ya que no hay chance de destruir la totalidad de la raza humana. De acuerdo con esto, no actuaremos contra nuestra conciencia diciendo que esta ley representa  la «verdad absoluta».

¿Cómo podemos convencer a un individuo prometiéndole  absoluta igualdad entre todos los miembros de la sociedad, cuando todo a lo que naturalmente aspira es a elevarse por encima de la sociedad? Después de todo lo que ha sido dicho, no cabe duda de que nada en la naturaleza del hombre puede estar más opuesto a esto.

Ahora entendemos que es absolutamente irreal que el individuo o a la sociedad  sean felices de acuerdo con la categoría de la Verdad, para que todos estén completamente de acuerdo con ella, como debe ocurrir en el estado de Corrección Final.

El uso de otras categorías en lugar de la categoría de la Verdad

Estudiemos ahora las tres categorías restantes: Misericordia, Justicia y Paz. A primera vista, inicialmente no fueron creadas para soportar la Verdad, que es muy débil y frágil en nuestro mundo. A partir de este punto la historia comenzó su movimiento lento y gradual hacia la organización de la vida de la sociedad.

En teoría todos los miembros de la sociedad aceptaron incondicionalmente la regla de la Verdad, pero en la práctica se opusieron a ésta violando el acuerdo. La Verdad ha estado destinada a ser usada por las personas más embusteras desde entonces. No se encuentra entre los débiles y los justos, porque ellos la usarían aún en pequeña medida.

En tanto no podían conducirse de acuerdo con la categoría de la Verdad, el número de débiles y explotados creció. Esto condujo al desarrollo de categorías tales como la Misericordia y la Justicia, porque el fundamento de la existencia de la sociedad obliga al fuerte y afortunado a ayudar al débil y miserable para no dañar a la sociedad como un todo.

Sin embargo la naturaleza de las cosas es tal que, en estas condiciones, el número de los débiles y miserables crece tanto que empiezan a amenazar a los fuertes, lo que conduce en consecuencia a discordias y choques. Esto sirvió como razón para la aparición de la categoría de la Paz en el mundo. Así que todas estas categorías: Misericordia, Justicia y Paz se originaron y desarrollaron debido a la debilidad de la Verdad.

Esto llevó a la separación de la sociedad en grupos. Algunos de ellos adoptaron la categoría de la Misericordia y la Compasión, esto es, donando parte de su propia propiedad a los menos afortunados; otros adoptaron la categoría de la Verdad, esto es, aceptaron el principio «lo mío es mío», «lo tuyo es tuyo «.

Hablando claramente, estos dos grupos pueden ser categorizados como «constructores» y «destructores». Los constructores son aquellos que se preocupan por el bienestar de la sociedad y por ello están dispuestos a compartir su propiedad con otros. Aquellos que son naturalmente propensos a la destrucción encuentran mucho más conveniente la categoría de la Verdad (es decir, el principio «lo mío es mío», «lo tuyo es tuyo»). No estando preparados en absoluto para sacrificar nada por los demás, tales personas prefieren proteger su propiedad aún si amenaza la existencia de la sociedad.

Esperanza de paz

Cuando las condiciones externas colocaron en oposición a estos dos grupos y los dejaron al borde de la ruina,  aparecieron en la sociedad los «constructores de la paz». Estas personas rechazaron el poder de la agresión y ofrecieron principios nuevos y justos (desde su punto de vista) para la coexistencia dentro de la sociedad.

Sin embargo, como regla estos «constructores de la paz» se originan en la categoría de los «destructores», partidarios de la Verdad y del principio «lo mío es mío y lo tuyo es tuyo». Esto se debe a que siendo fuertes y emprendedores sacrificarán sus propias vidas y la vida de la sociedad si ésta no coincide con sus opiniones.

Al mismo tiempo los «constructores» compasivos y misericordiosos, que creen que su vida y la vida de la sociedad están  por encima de todo, no están listos para colocarse a sí mismos y a la sociedad en peligro para forzar a la sociedad a que coincida con su opinión. Ellos son la parte débil de la sociedad usualmente aludida como cobarde y pobre de corazón. Es lógico que el valiente que está preparado para tomar riesgos gana siempre, por lo tanto se trata de algo natural que los «constructores de la paz» tengan su origen en el medio de los «destructores».

A partir de lo dicho anteriormente queda claro que la esperanza de paz a la que aspira nuestra generación con tanta impaciencia, es inútil tanto en relación con el «sujeto» como con el «objeto».

Los «constructores de la paz» de cada generación son sujetos, es decir personas que se supone establecen la paz en el mundo. Debido a que están hechos del material humano llamado «destructores», adhieren a la Verdad, es decir, viven de acuerdo con el principio «Lo mío es mío y lo tuyo es tuyo».

Naturalmente, estas personas defienden su opinión con tal fervor que están preparados para poner en peligro su propia vida y la de la sociedad. Esto les proporciona fuerza suficiente como para prevalecer sobre los «constructores», adherentes de la Misericordia y la Compasión, quienes en su cobardía están listos para compartir sus posesiones con otros con tal de preservar la paz.

Esto da como resultado que las demandas por la paz y la destrucción del mundo son las mismas, mientras que la necesidad de Misericordia y la construcción de la Paz también son idénticas. Por eso es imposible esperar que los destructores establezcan la paz.

La esperanza de paz es completamente infundada respecto del «objeto» (es decir, las condiciones para la existencia de la paz), porque las condiciones para que una persona viva feliz todavía no han sido creadas de acuerdo con la categoría de la Verdad. Siempre es y será una parte no muy numerosa  pero importante de la sociedad la que está insatisfecha con las condiciones actuales. Siempre son material dispuesto para nuevos constructores de la paz, cuyas generaciones se reemplazarán infinitamente unas a otras.

Paz para una sociedad particular y paz para el mundo entero

No nos debe sorprender el hecho de que mezcle las nociones de paz en una sociedad particular y paz en el mundo entero, ya que en realidad hemos llegado al nivel en el que todo el mundo puede ser considerado como un pueblo, una sociedad. En otras palabras, en tanto cada persona es sostenida por toda la especie humana, está obligada a servirle y cuidar del bienestar del mundo entero.

Ya hemos demostrado la dependencia del individuo respecto de la sociedad comparándolo con un pequeño engranaje en una inmensa máquina. Por lo tanto, resulta que el bienestar individual y el social son la misma cosa. Sin embargo lo opuesto también es verdad. En la medida que la persona se preocupa por su propio bienestar, ciertamente se preocupa por el bienestar de la sociedad.

¿Cuál es el alcance de esta sociedad? Está determinado por el espacio en el que un individuo recibe lo que necesita. Por ejemplo, en la historia antigua este espacio estaba limitado al círculo familiar. En otras palabras, la persona no necesitaba ninguna otra ayuda sino que era provista por los miembros de la familia. Por consiguiente, no tenía que depender de nadie más que de su propia familia.

En una época posterior, cuando las familias se asociaron para instalarse en pequeños pueblos y ciudades, la persona se hizo dependiente de su municipio. Más tarde, cuando los poblados y las ciudades se fusionaron en países, empezó a depender de los ciudadanos de su país.

En nuestra generación también el bienestar de cada individuo  es provisto por prácticamente todos los países del mundo. Asemejándose a un pequeño engranaje en un mecanismo enorme, la persona depende del mundo entero.

De acuerdo con esto, la posibilidad de establecer pacíficamente un orden bueno y feliz en un país particular es inimaginable. No hay forma de hacer esto antes de que sea obtenido en cada país del mundo, y vice versa. Debido a que hoy los países ya están conectados para proveerse unos a otros para las necesidades de la vida, no tiene sentido hablar sólo de las formas de establecer la paz dentro de un país o nación. Estas formas deben ser buscadas para  el mundo entero.

Aunque es sabido y adecuadamente sentido,  la humanidad misma no se da cuenta en absoluto de ello. ¿Por qué es así? Porque de acuerdo con el proceso de desarrollo en la naturaleza, una acción siempre precede a la comprensión del fenómeno. Sólo la realidad demostrará todo e impulsará a la especie humana hacia adelante.

En realidad las cuatro categorías se contradicen entre sí

Las cuatro categorías mencionadas: Misericordia y Verdad, Justicia y Paz inherentes a cada uno de nosotros y ocultas de las otras personas se separan en la naturaleza del hombre como resultado tanto del desarrollo cuanto de la educación y se contradicen entre sí. Entonces, si tomamos por ejemplo la categoría de la Misericordia en su forma abstracta, descubriremos que su poder suprime todas las otras categorías. Es decir que de acuerdo con las leyes de la Misericordia, las otras categorías no tienen cabida en nuestro mundo.

La Misericordia constituye la condición «lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo». A menos que la Humanidad actúe de acuerdo con esta categoría, toda la magnificencia y el valor de la Verdad y la Paz resultarán vanos. Si cada uno estuviera preparado para dar  todo lo que tiene a su prójimo sin recibir nada a cambio, el factor que fuerza a la persona a mentirle a su compañero desaparecería.

Debido a que la Verdad y la Mentira son interdependientes, en principio seríamos incapaces de decir algo acerca de la categoría de la Verdad. A menos que hubiera “falsedad” en el mundo, no existiría una noción como “Verdad”, sin mencionar que también desaparecerían  las otras categorías que surgieron para sostener la Verdad.

En realidad el principio definido como «lo mío es mío y lo tuyo es tuyo» contradice la categoría de Misericordia y no puede tolerarla ya que,  desde el punto de vista de la Verdad, el principio » trabajar y ayudar a tu prójimo » está equivocado, porque corrompe a la persona, enseñándole a explotar a otros. Además, la Verdad sostiene que todos deben ser salvados  de los malos tiempos para no convertirse en una carga para alguien cuando los tiempos se hacen difíciles.

Por otra parte, no hay nadie que no tenga parientes o herederos de sus bienes, quienes de acuerdo con el principio de la Verdad tienen derecho prioritario antes que todos los demás. Así se desprende naturalmente que la persona que distribuye su propiedad entre otras personas queda como un mentiroso frente a sus relaciones y herederos si no les deja nada.

La Paz y la Justicia también se contradicen entre sí, porque para que se establezca la paz en la sociedad deben cubrirse cierto número de condiciones. Ellas permitirían que las personas inteligentes e industriosas se hagan ricas, mientras que las perezosas  y poco prácticas permanecerían pobres. Por lo tanto, la persona trabajadora recibiría su propia parte y la del perezoso. Estaría disfrutando de la buena vida, hasta que el perezoso se convirtiera en un mendigo.

Por supuesto que no es justo castigar a las personas ociosas e imprácticas tan severamente, porque no robaron nada a nadie. ¿Qué crimen cometieron estas personas miserables, si la Providencia Divina no las dotó con rapidez e inteligencia? ¿Deben ser castigados y sujetos a un sufrimiento que es peor que la muerte? Entonces, si la Justicia es una condición para establecer la Paz, la Paz es contraria a la Justicia.

La Justicia también contradice a la Paz, porque si el orden de división de la propiedad se corresponde con el principio de Justicia (es decir, dar objetos de valor considerables a personas ociosas e imprácticas). Huelga decir que los fuertes e industriosos no descansarán hasta que revoquen esta práctica que domina al fuerte y permite que el débil los explote. Por lo tanto no hay esperanza para la paz en la sociedad, porque la Justicia es opuesta a la Paz.

La propiedad de Singularidad en el egoísmo conduce a la destrucción y el exterminio

Podemos ver claramente cómo nuestras propiedades chocan y luchan una contra otra no sólo entre grupos de personas sino también en el interior de la persona. Las cuatro categorías rigen sobre la persona en forma simultánea y alternativa, y libran una guerra tal que el sentido común no puede establecer orden y armonía entre ellas.

A decir  verdad, el origen de todas nuestras confusiones no es sino la propiedad de la «singularidad» presente en cada uno de nosotros.

Aunque sabemos que esta propiedad magnífica y exaltada nos fue dada por el Creador (la fuente de toda la Creación), cuando este sentimiento de singularidad se asocia con nuestro egoísmo estrecho, se convierte en destructor. Es la fuente de todas las desgracias en el mundo, tanto pasadas como futuras. Está dicho que no hay nadie en el mundo que esté libre de esta propiedad. Todas las diferencias entre las personas solo están determinada por la manera en que es usada: para ganar poder, estima, etcétera.

Sin embargo, hay algo en común entre todas las criaturas: cada uno de nosotros aspira a utilizar a  los demás para su propio beneficio, usando todos los medios disponibles e ignorando el hecho de que construye su propia felicidad destruyendo la de su prójimo.

Es irrelevante cómo justifica cada uno sus acciones, porque «nuestros deseos controlan nuestros pensamientos» y no viceversa. Además, cuanto más grande y más importante es la persona, más siente su singularidad.

El uso de la singularidad como medio para el desarrollo del individuo y la sociedad. Ahora tratemos de comprender cuáles son las condiciones que serán aceptadas por toda la Humanidad cuando la paz prevalezca en el mundo, cuál es el poder  positivo de estas condiciones que proveerán una vida feliz al individuo y a la sociedad. Además, trataremos de encontrar cómo es realmente esta preparación de la especie humana para cubrir todas las condiciones especiales.

Pero primero regresemos al sentimiento de  singularidad en el corazón de cada persona, que despierta el deseo de aprovecharse de todo y de todos para el propio bien. La raíz de esta sensación proviene de la singularidad del Creador y se extiende a Sus ramas, las personas. Aquí surge una pregunta que exige respuesta: ¿por qué esta sensación se revela en nosotros de manera tan perversa que deviene en una base de todo el daño y la destrucción en el mundo? Es imposible dejar sin responder esta pregunta.

El hecho es que la singularidad tiene dos lados. Si lo miramos del punto de vista del Creador, es decir, desde el punto de alcanzar la semejanza con Su singularidad, esto solo compele a “dar”, porque tal es la propiedad del Creador. No hay propiedad de recepción en Él, ya que no carece de nada y no necesita recibir nada de sus criaturas. Por lo tanto, la singularidad (continuación de la propiedad del Creador en nosotros) está destinada a ser realizada en nosotros en la forma de “otorgamiento”, altruismo y recepción no egoísta.

Por otro lado, desde el punto de vista de la acción práctica de esta propiedad en nosotros, encontramos que funciona de una manera totalmente opuesta. Se manifiesta como recepción egoísta, es decir, como el deseo de ser la persona más rica, la más fuerte y única en el mundo. Por lo tanto, estos dos lados están tan opuestos y alejados entre sí como el Este del Oeste.

Esto nos proporciona  una respuesta a la pregunta anterior: ¿cómo la singularidad que emana del Creador, la Fuente de la vida en la Tierra se manifiesta, en nosotros como fuente de destrucción? Esto ocurre, porque usamos estos medios preciosos con una intención equivocada y opuesta, recibir para nosotros mismos.

La singularidad nunca actuará en nosotros como otorgamiento y altruismo. No podemos negar que entre nosotros hay personas en quienes la singularidad actúa en la forma de otorgamiento. Estas comparten su propiedad y logros con la sociedad.

Sin embargo, se trata de las dos caras de una misma moneda. Solamente hablan de dos aspectos del desarrollo de la Creación conduciendo a todo a la perfección. Empezando por la etapa que precede a la concepción, la Creación gradualmente asciende los niveles de desarrollo, uno tras otro, hasta que alcanza su máxima predestinación – la  perfección eterna inicialmente predestinada.

El orden en el desarrollo de estos dos aspectos o puntos es como sigue: el primer punto constituye el origen de la evolución,  el nivel más bajo, que se encuentra muy cerca de la inexistencia. Corresponde al segundo lado de la propiedad de  singularidad. El segundo punto es un nivel predeterminado, que la Creación alcanzará y en el que descansará y permanecerá eternamente. Corresponde al primer lado de la propiedad de singularidad.

Sin embargo, el período en el que estamos viviendo es tan avanzado que este ascendió por sobre muchos niveles. Superó el nivel más bajo (el segundo lado de la singularidad) y se acercó claramente  al primer lado. Por lo tanto, entre nosotros hay personas que usan su singularidad en la forma de otorgamiento. Hay pocos de ellos que hayan llegado tan lejos, porque nosotros todavía estamos en mitad de nuestro desarrollo.

Cuando alcancemos el punto más alto de la «escalera”, todos nosotros utilizaremos solamente nuestra singularidad en la forma de otorgamiento, y nadie jamás pensará en usarlo para la recepción egoísta.

De acuerdo con lo antedicho, hallamos la oportunidad de echar un vistazo a las condiciones de vida de la última generación, cuando la paz prevalezca en el mundo entero y la especie humana alcance el punto más alto del primer lado. Entonces utilizará su singularidad en la forma de otorgamiento.

Debemos copiar esta forma de existencia en una extensión tal que nos servirá como patrón  y penetrará nuestra conciencia en medio de la agitación de nuestra vida.

Las condiciones de vida de la última generación

… Antes que nada, todos deben comprender apropiadamente y explicárselo a su círculo inmediato de relaciones que existe una interdependencia total entre la paz en la sociedad (que significa paz en el Estado) y la paz en el planeta. Mientras las leyes sociales no satisfagan a todos y mientras exista una minoría que esté insatisfecha con la forma en que es gobernado el Estado, tratará de desafiar la regla estatal y demandará un cambio de gobierno.

En caso de que esta minoría no sea lo suficientemente fuerte como para luchar abiertamente contra el régimen, hay una manera alternativa e indirecta de librarse de ella. Por ejemplo, dos estados pueden ser provocados y conducidos a la guerra, ya que muy naturalmente habrá muchas más personas insatisfechas durante la guerra. El disidente minoritario tendrá entonces una oportunidad de convertirse en una mayoría decisiva, de  derrocar al gobierno y de organizar uno nuevo que sirva mejor a sus propias necesidades. Entonces la paz para un individuo se convierte en un factor que afecta en forma directa la paz en el Estado.

Además, si tenemos en cuenta la parte siempre presente de la sociedad, para la cual la guerra es un negocio y una esperanza para ascender en la carrera, es decir, militares profesionales y expertos en armamentos con mucha influencia y agreguémosle otra minoría insatisfecha con las leyes existentes, tendremos una mayoría incontenible siempre lista, que aspira a la guerra y al derramamiento de sangre.

Debido a que la Paz en el mundo y la Paz  en un estado particular son interdependientes, incluso aquellos ciudadanos (inteligentes y emprendedores) que actualmente están satisfechos con el status quo están interesados seriamente en su propia seguridad debido a la tensión que mantienen los elementos destructivos de la sociedad. Entonces si pudieran comprender el valor de la paz, seguramente estarían serían de adoptar el modo de vida de la última generación.

Sufrimiento versus placer mientras recibimos para uno mismo.

Si miramos de cerca el concepto anterior, veremos que todas las dificultades consisten en transformar nuestra naturaleza desde el deseo de recibir para nosotros mismos hacia el deseo de otorgar, ya que uno contradice al otro.

En presencia de esto el concepto parece completamente increíble. Sin embargo, si lo analizamos apropiadamente, comprenderemos que la contradicción entre la recepción egoísta y el otorgamiento no es nada más que un factor psicológico, porque en la práctica todas nuestras acciones son otorgamiento sin recibir ningún beneficio para nosotros mismos.

Aunque percibimos la recepción egoísta en diferentes formas, tales como la posesión de propiedad y todo lo que  deleita al ojo, el corazón y el estómago, es definido con una palabra: «placer». Entonces la esencia de la recepción egoísta no es nada más que la voluntad de recibir placer.

Y ahora imagine lo siguiente: si una persona pudiera ver todos los placeres combinados que recibe durante sus 70 años y todos los sufrimientos amargos y las privaciones que le suceden, probablemente preferiría no haber nacido en absoluto.

Siendo esto así, ¿qué gana el hombre en nuestro mundo, si solo disfruta el veinte por ciento del placer, comparado con el ochenta por ciento de sufrimiento? Si comparamos uno con el otro, el resultado será sesenta por ciento de angustia sin ninguna compensación.

Sin embargo, todo lo antedicho es un cálculo personal que hacemos mientras trabajamos en nuestro propio beneficio. A escala global una persona da mucho más de lo que recibe para su existencia y placer. Disponiendo que nuestra intención cambie de recepción a otorgamiento, podremos ser capaces de recibir el deleite en su total medida sin sufrimiento interminable.

Música Cabalística – Escucha el disco del Baal Hasulam

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El amor por el Creador y el amor por los seres creados

«Ama a tu prójimo como a ti mismo»,  Rabí Akiva dice que es una gran regla de la Torá.

La afirmación anterior, a pesar de ser una de las frases más famosas y citadas, se encuentra aún sin una explicación que satisfaga a todos en todo su extenso significado.  Esto es porque la palabra regla (o colectivo) indica la suma de detalles referentes a la regla, y todos y cada uno de los detalles conlleva una parte en sí de tal forma que el conjunto de todos los detalles crea la regla (o colectivo).

Y si decimos, «una gran regla de la Torá», eso significa que todos los textos y todos los 612 Mitzvot son la suma total de los detalles que pertenecen al verso, «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Es difícil entender como es posible que tal afirmación pueda contener la suma total de todos los Mitzvot en la Torá.  A lo sumo, puede ser la regla (el colectivo) de una parte de la Torá y los textos que están relacionados  con los Mitzvot entre el hombre y el hombre. ¿Pero, como puede uno incluir la mayor parte de la Torá, que se relaciona con el trabajo entre el hombre y el Creador  en el versículo, «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»?

Lo que odias, no lo hagas a tu amigo

Si pudiéramos de alguna forma reconciliar el  texto anterior, llega la afirmación de Hillel al extranjero que se presentó ante él y le pidió que lo convirtiera, como está escrito en la Guemará, «Conviértame de manera que me enseñes la Torá entera mientras estoy parado en un pié». A lo que Hillel contestó, «Aquello que odias, no le hagas a tu amigo». Esta es la entera Torá, y el resto significa sencillamente, anda y estudia».  Vemos que Hillel le dijo que la Torá entera es la interpretación de este versículo, «Ama a tu prójimo como a ti mismo».

Ahora, según las palabras de Hillel, que era el maestro de todos los cabalistas de su época, nos queda claro que el principal propósito de nuestra Sagrada Torá es el de conducirnos a ese sublime grado en el que podamos observar este verso, «Ama a tu prójimo como a ti mismo», porque dice específicamente: «El resto significa, anda y estudia».  Esto significa que ellos han interpretado para nosotros cómo llegar a  esa regla.

Es sorprendente que tal afirmación pueda ser correcta en la mayoría de los asuntos de la Torá que conciernen al hombre y al Creador, cuando todo principiante evidentemente sabe que este es el corazón de la Torá y no la interpretación de, «Ama a tu prójimo como a ti mismo».

Ama a tu prójimo como a ti mismo

Debemos examinar extensamente y entender el significado del versículo, «Ama a tu prójimo como a ti mismo». El significado literal es amar a tu prójimo en la misma medida en la que te amas a ti mismo. Pero, vemos que el colectivo no puede cumplir con esta regla de ninguna forma. Si estuviera escrito «ama a tu prójimo en la misma medida en la que él te ama a ti», incluso entonces no habrían muchas personas que pudieran observar esta regla completamente, sin embargo, sería aceptable.

Pero, amar a mi prójimo tanto como me amo a mi mismo, parece imposible. Incluso, si únicamente hubiera una sola persona en el mundo aparte de mi, aún así sería imposible, por lo tanto, mucho menos cuando el mundo está lleno de gente. Es más, si uno amara a todos en la misma medida en que se ama a sí mismo, no le quedaría tiempo para su propia persona.  Pero, uno debe suplir voluntariamente sus propias necesidades sin negligencia pues uno se ama a sí mismo.

No es así respecto a las necesidades del colectivo; y es porque uno no tiene una motivación tan fuerte como para estimular su propio deseo de trabajar para los demás. Y aunque tuviera el deseo, ¿podría cumplir con esta afirmación literalmente?  ¿Su fortaleza sería duradera?  Y si no, ¿cómo puede la Torá obligarnos a hacer algo que no se puede cumplir de ninguna manera?

Y no debemos pensar que esta máxima fue expresada como una exageración, porque se nos ha advertido por medio del dicho: «No aumentarás ni substraerás de ella».  Y todos los intérpretes estuvieron de acuerdo en interpretar el texto literalmente. Es más, dijeron que uno debe satisfacer las necesidades de su prójimo incluso cuando uno mismo tenga necesidad. Aún entonces, debemos satisfacer las necesidades de nuestro prójimo  y nosotros permanecer en la necesidad.

Las Tosafot (Kidushin) interpretan que quien compra un esclavo hebreo, es como si se hubiera comprado un amo. Y las Tosafot interpretan que si uno no tiene más que una sola almohada, si uno se recuesta en ella, no está cumpliendo con  el mandamiento ‘Para que esté feliz contigo’, y si no se echa en la almohada, pero tampoco se la da a su esclavo, es la regla sodomita. Resulta que contra su propia voluntad uno tiene que darla al sirviente. Por lo tanto, uno se ha comprado un amo.

Una Mitzva (Mandamiento)

Por consiguiente, surgen varias preguntas: según lo dicho arriba, todos nosotros pecamos contra la Torá. Es más, no observamos ni la parte principal de la Torá, su esencia, porque cumplimos con los detalles, pero no con la regla. Y está escrito: «Cuando cumples con la voluntad del Señor, los pobres están en otros, y no en ti». Pero, ¿cómo es posible que haya pobres cuando todos cumplen el deseo del Señor, y aman a sus prójimos como a sí mismos?

Y el asunto del esclavo Hebreo exige un estudio más profundo, porque el significado del texto es que uno debe amar a su esclavo como a sí mismo, aunque se trate de un extraño o un extranjero que no sea hebreo. Y uno no debe excusarse porque la regla para el extraño es la misma que para el hebreo porque, «Una ley y una orden existirán tanto para ti como para el extraño que vive contigo». Porque la palabra «extraño» también significa «convertido parcial», esto es, uno que no acepta la Torá, pero simplemente se aleja de la idolatría. Está escrito sobre esa persona: «Se la puedes dar al extraño que está dentro de tus puertas».

Y este es el significado de Una Mitzva expresada por el Taná [Sabio-Maestro] cuando dice «Al realizar una Mitzva lo sentencia a uno y al mundo entero a una escala de mérito». Y es difícil entender, ¿qué tiene que ver «el mundo entero» con esto? Y no debemos encontrar excusas que esto se refiere a cuando uno es «medio santo y medio pecador».

Uno puede observar sobre sí mismo, que uno es medio santo y medio pecador, pero no que todo el mundo es así. Es más, el texto debería decir «Todo Israel», y ¿qué tiene que ver con esto «el mundo entero»? ¿Es que somos los garantes de todo el mundo? ¿Tenemos que agregarlos en nuestra cuenta de buenas obras?

Hay que entender que nuestros sabios se refirieron solamente a la parte práctica de la Torá, la que conduce al mundo y la Torá a la meta deseada. Por ello, cuando dicen una Mitzva, ciertamente se refieren a una Mitzva práctica.  Y esto es ciertamente como lo que dijo Hillel: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», que sólo por medio de esta Mitzva uno alcanza el verdadero objetivo, que es la adhesión con el Creador. Por eso resulta que con esta una Mitzva uno logra cumplir con el propósito y el objetivo en plenitud.

Y ahora no quedan dudas sobre las Mitzvot entre el hombre y el Señor, ya que las Mitzvot prácticas también tienen como objetivo purificar el cuerpo, cuyo máximo nivel  es amar «a tu amigo como a ti mismo», cuya próxima e inmediata etapa es la adhesión.

Y en esto hay general y particular porque del particular llegamos a lo general, ya que lo general conduce hacia el propósito máximo. Entonces, por supuesto que no hay diferencia de qué lado uno comienza, del particular o del general.  Porque lo principal es comenzar y no irse a medias, hasta que alcancemos nuestro propósito.

Y adherirse a Él

Todavía tenemos razón para preguntar: Si el propósito de toda la Torá y de toda la humanidad no es más que elevar a la humanidad de su bajeza hasta que sea merecedora de esa elevación sublime y se adhiera al Creador, Él debería habernos creado en ese estado sublime desde un principio, en vez de molestarnos con el esfuerzo que deben realizar las criaturas en términos de la Torá y las Mitzvot.

Podemos explicar que de acuerdo a las palabras de nuestros sabios: «Aquel que come lo que no es suyo, tiene miedo de mirar a uno en los ojos».  Esto quiere decir que cualquier persona que le saca provecho al trabajo de otros, tiene miedo (vergüenza) de ver su propia forma (estado) porque su forma es inhumana.

Ya que ninguna deficiencia emana de Su plenitud, Él ha preparado este trabajo para nosotros, para que podamos disfrutar el fruto de la labor de nuestras propias manos.  Por este motivo, Él ha creado a su creación en ese estado indigno. Nuestro trabajo y esfuerzo en la Torá y las Mitzvot nos eleva de la indignidad de la creación, y nos permite alcanzar nuestra propia grandeza por nosotros mismos.  Entonces todo el bien y el placer que nos llega desde el Creador en su grandeza y plenitud, lo percibimos como propietarios, y no como quien recibe un regalo.

Pero, debemos aún comprender la indignidad que sentimos cuando recibimos un regalo.  Y esto lo entenderemos según la ley conocida por los sabios de la naturaleza: que toda rama contiene la naturaleza y las leyes de su raíz, y todo aquello que ocurre en la raíz, será el objeto del deseo de la rama, y quien derivará beneficio de aquella raíz.  Por otro lado, todo aquello que no se encuentra en la raíz, también su rama evita y se aleja de aquello, y no lo puede tolerar, ya que no quiere sufrir daño.

Y ya que el Creador es nuestra raíz, y Él es Supremo y Sublime, y no recibe nada, sino que sólo otorga, sentimos pena e indignidad en toda recepción que no venga de Él.

Ahora podemos entender el propósito de la adhesión con Él.  En la que la sublimidad de esta adhesión no es más que la igualdad de la rama con su raíz.

Y por otro lado, la bajeza no es más que el alejamiento de su raíz, o en otras palabras, en la medida que la criatura adquiere un nivel más alto de corrección con el propósito de otorgar al prójimo, su nivel será más  elevado y tendrá más disposición para alcanzar esta adhesión y será más bendecido, y cada criatura que su camino está en la recepción e inmersa en el amor propio,  su condición está en la bajeza y  más alejada delAshem Itbaraj.

Y como remedio para esto, nos fueron dadas la Torá y Mitvot, en un comienzo para realizarlas desde Lo Lishmá, es decir, a cambio de recibir una recompensa, durante el tiempo de pequeñez, durante nuestra educación, y cuando uno crece,  se le enseña a realizar  la Torá y Mitzvot en Lishmá, es decir, para otorgar placer a su Creador y no por amor a sí mismo.

Y con lo dicho podemos entender las palabras de los sabios cuando dicen:  «¿Qué le importa al Creador si se sacrifica al animal por el cuello o por la nuca ? Si las Mitzvot fueron dadas para purificar con ellas a las criaturas».

Pero aún  no sabemos de que se trata esa «purificación»  Y de acuerdo con lo dicho anteriormente, se entiende claramente que «la persona cuando nace es como una bestia salvaje», sumergido completamente en la suciedad y  bajeza causada por la multiplicación de la recepción para sí mismo, y del amor propio, sin ninguna chispa de amor hacia su prójimo, o de otorgamiento.  En esta situación se encuentra en el punto más alejado de su raíz bendita y  sublime.

Y cuando crece y se educa en la Torá y Mitzvot, definidas sólo con la intención e producir placer a su Creador y sin ningún resquicio de amor para sí mismo, se llega al nivel de otorgar al prójimo por medio de la virtud natural que está en el trabajo de la Torá y Mitzvot en Lishma, como dijeron nuestros sabios a cerca de la Torá: «Creé la inclinación el mal, creé la Torá como condimento».

Y de esta manera, el creado se desarrolla y obtiene los grados sublimes indicados, hasta que llega a un nivel que desaparece de su proximidad  cualquier grado de deseo de recibir para sí o de amor propio y todos sus atributos son para otorgar, o  recibir con el propósito de otorgar, y sobre esto hablaron nuestros sabios cuando dijeron: » Las Mitzvot fueron dadas con el propósito de purificar con ellas a las criaturas», y de esta forma alcanzan la adhesión con su raíz, en lo dicho: «Para adherirse a Él».

Dos partes en la Torá: Entre el hombre y el Creador  y entre le hombre y su prójimo

Y a pesar de que vemos que la Torá tiene dos partes: La primera: las Mitzvot entre las criaturas y el Creador, y la segunda: las Mitzvot entre la criatura y su prójimo, estas dos en realidad son una y la misma.  Esto significa que la realización de esas Mitzvot y su deseado propósito son uno, es decir, «Lishma» (por Su bien).

No hay diferencia si uno trabaja para su prójimo o para el Creador.  Es así porque está grabado en nosotros desde que nacemos, que todo lo que recibimos desde afuera parece ser vacío e irreal.

Por este motivo nos vemos obligados a empezar con Lo Lishma. Rambam dice, «nuestros sabios dijeron: ‘Uno debe siempre estudiar la Torá y hasta Lo Lishma, porque de Lo Lishma uno llega a Lishma’. Por consiguiente, cuando se enseña a los jóvenes, las mujer y los analfabetas, se les enseña a trabajar por temor y para recibir recompensa, hasta que acumulen conocimiento y adquieran sabiduría. Entonces se les dice ese secreto poco a poco y ellos se acostumbran a la cuestión con facilidad hasta que Lo alcanzan y Lo conocen a Él y Lo sirven con amor».

Por lo tanto, cuando uno completa su trabajo de amor y otorgamiento hacia el prójimo y llega hasta el punto más elevado, también uno completa su amor y otorgamiento hacia el Creador. En ese estado no existe diferencia entre los dos, pues todo lo que está fuera del cuerpo de uno, es decir, el interés propio de uno se juzga igualmente: ya sea para otorgar al prójimo o para otorgar felicidad a nuestro Creador.

Eso es lo que Hillel Hanasi asumió, que, «Ama a tu prójimo como a ti mismo», es la meta máxima en la práctica. Eso es porque es la forma más práctica para la humanidad.

No nos debemos equivocar con obras, pues han sido colocadas frente a nuestros ojos. Sabemos que si anticipamos las necesidades de los nuestros, es otorgamiento. Por esa razón, Hillel no define la meta como, «Y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda alma y con todas tus fuerzas», ya que son ciertamente una y la misma cosa. Así s porque uno debe amar también a su prójimo con todo su corazón, y con toda su alma y con toda su fuerza, pues ese es el significado de las palabras «como a ti mismo». Después de todo, uno verdaderamente se ama a sí mismo con todo el corazón y el alma y la fuerza, pero en lo que respecta al Creador, uno puede engañarse y con el prójimo siempre está desplegado ante nuestros ojos.

¿Por qué no se les dio la Torá a los patriarcas?

Esto responde a las tres primeras preguntas. Pero aun permanece aquí la pregunta como es esto posible de mantener, ya que aparentemente es imposible. Usted debería saber que es por eso que no se les dio  la Torá a los Patriarcas, sino a los hijos de sus hijos, que eran una nación completa, que consistía de 600,000 hombres de 20 años y más. Ellos la recibieron después de que se les preguntó si todos y cada uno de ellos estaba dispuesto a asumir este trabajo y esta meta sublimes.

Después de que todos y cada uno dijo, «Escucharemos y lo haremos», fue posible. Es porque indudablemente, si 600,000 hombres no tienen ningún otro interés en la vida, sino montar guardia y ver que ninguna necesidad quede insatisfecha en sus amigos, e incluso ellos aún lo hacen con amor, con toda su alma y toda su fuerza, no hay  absolutamente duda que no habrá una necesidad en ninguna persona en la nación para preocuparse para su propio sustento. Es porque él tendrá 600,000 personas leales y amorosas asegurándose que no quedará ninguna necesidad insatisfecha

Así contestamos la pregunta por qué la Torá no fue dada a los patriarcas santos. Es porque en un pequeño grupo de  gente la Torá no puede ser observada. Es imposible comenzar el trabajo de Lishma, como es descrito anteriormente. A causa de esto no les dieron la Torá.

Todo Israel es garante uno de otro

Con lo dicho anteriormente, entenderemos las turbadoras palabras de nuestros sabios cuando dijeron: «Todo Israel es garante el uno del otro». Es más, Rabí Elazar, de hijo de Rabí Shimon añade: «Que el mundo es juzgado por la mayoría»,

Me parece sorprendente, porque según este dicho, nosotros también somos responsables por todas las naciones del mundo. Y esto parece ser totalmente inaceptable. ¿Cómo puede uno ser responsable de los pecados de otra persona que ni siquiera conoce? Y está escrito claramente que «Los padres no serán sentenciados a muerte por sus hijos, ni los hijos serán sentenciados a muerte por sus padres; cada hombre será sentenciado a muerte por sus propios pecados».

Y con lo dicho, se entienden las cosas con completa claridad, ya que se ha explicado que es completamente imposible realizar el cumplimiento de la Toráh y las Mitzvot, a no ser con la participación de todo el pueblo.

Resulta que cada uno se ha convertido en responsable por su prójimo, automáticamente. Esto significa que aquellos que son imprudentes con la Torá causan que los que la observan permanezcan en su impureza, ya que no podrán realizar el completo amor y otorgamiento hacia el prójimo sin la ayuda de los primeros, como se ha explicado. Resulta que si una parte del pueblo peca, causa que el resto del pueblo sufra por su causa.

Y acerca de eso, está escrito en el Midrash: «Israel, uno de ellos peca y todos lo sienten». Y Rashbí dijo: «Es como una parábola sobre unas personas que estaban en un mismo bote, y una de ellas empezó a taladrar debajo de su asiento. Sus amigos le dijeron ‘¿Qué estás haciendo?’ Y él respondió, ‘¿Por qué les iba a importar? ¿Acaso no estoy haciendo el agujero debajo de mi asiento?’ Y ellos le respondieron: ‘El agua está inundando el bote con todos nosotros'». Y como hemos explicado arriba, que dado que los imprudentes están sumergidos en su amor propio, sus acciones crean una pared de hierro que detiene a los observadores de la Torá de aunque sea comenzar a cumplir la Torá y las Mitzvot como se debe.

Y ahora clarificaremos las palabras de Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimon, quien dice: «Ya que el mundo es juzgado por la mayoría, y el individuo es juzgado por la mayoría, resulta que si uno realiza una sola Mitzva, bendito sea, ya que causa que él y todo el mundo sean juzgados con la escala de mérito. Y si comete un pecado, ay de él, ya que causa que él y todo el mundo sean juzgados con la escala de demérito. Como está dicho: «Un pecador destruye mucho bien».

Y vemos que Rabí Elazar, el hijo de Rabí Shimon, va más allá en su interpretación del Arvut (la garantía mutua), diciendo al respecto: «Que el mundo es juzgado por su mayoría». Y es así porque él piensa que no es suficiente que una nación reciba la Torá y las Mitzvot, y llegó a esta conclusión por la realidad que presenciamos -ya que vemos que el fin aún no ha llegado-, o por medio de la enseñanza de sus maestros.

El texto también lo apoya, ya que nos promete para la época de la redención: «Y la tierra estará llena del conocimiento del Señor», y también «y todas las naciones fluirán hacia Él», y muchos versos más. Y es por ello que él condicionó la Arvut (la garantía) a la participación de todo el mundo, para indicarte que tampoco un individuo puede llegar al objetivo requerido del cumplimiento de la Torá y las Mitzvot, a menos que tenga el apoyo de todos los hijos del mundo, como fue explicado.

Siendo así, todas y cada una de las Mitzvot que el individuo realiza, causa que uno afecte el mundo entero. Es como una persona que pesa frijoles hacia un peso específico, en donde todos y cada uno de los frijoles que pone en la balanza inducen el objetivo deseado. De igual modo, todas y cada una de las Mitzvot que uno realiza antes que todo el mundo esté lleno del conocimiento del Señor, causa que el mundo entero se desarrolle en esta misma dirección.

Y está escrito, «Y un pecador destruye mucho bien», porque su pecado reduce el peso en la balanza, como si otra persona estuviera quitando los frijoles que éste había puesto en la balanza, causando, al hacerlo, que todo el mundo retroceda.

¿Por qué se le dio la Torá a Israel?

Y de ahí se esclarece la pregunta: ¿»Por qué le fue dada la Torá a la nación israelí sin la participación del resto de las naciones del mundo»? Porque en realidad, el propósito de la Creación recae en toda la raza humana, sin excepción alguna. Pero dada la bajeza de la naturaleza de la creación y su poder sobre las personas, era imposible que la gente pudiera, entender, determinar y elevarse por encima de la misma, y no demostraron el deseo de abandonar su amor propio y de llegar a la equivalencia de forma, que es la adhesión con Sus atributos. Como lo dijeron nuestros sabios: «Como Él es piadoso, así también tú lo serás».

Y gracias al mérito de sus ancestros, Israel logró -en el transcurso de 400 años- desarrollarse, y prepararse y juzgarse a la escala de mérito. Y cada uno de los miembros de la nación adoptó el amor al prójimo, siendo una única y pequeña nación dentro de las setenta grandes naciones, en las que hay cien gentiles por cada uno de Israel. Y cuando asumieron el amor hacia el prójimo, se les dio, entonces, la Torá específicamente a la nación de Israel, para la calificación de la misma.

No obstante, la nación de Israel fue establecida con esto, para ser una «portadora-conductora». Esto significa que en la medida que Israel resulta purificado por medio de la Torá, también transfieren su poder al resto de las naciones. Y cuando el resto de las naciones también se sentencien en la escala de mérito, entonces el Mesías será revelado, ya que él tiene no sólo el rol de calificar a Israel para que obtenga el objetivo final de adhesión con el Creador, sino también, para enseñar los caminos de Dios a todas las naciones, como el verso lo dice «Y todas las naciones fluirán hacia Él».

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La sabiduría de la Cabalá y la filosofía

¿Qué es la espiritualidad?

La filosofía ha atravesado por  una gran cantidad de dificultades para probar que la corporalidad es el vástago de lo espiritual y que el alma engendra al cuerpo. A pesar de eso, sus palabras no resultan de ninguna manera aceptables para el corazón. Y su principal error es su percepción equivocada de la espiritualidad, que la espiritualidad dio nacimiento a la corporalidad, lo cual es indudablemente una mentira.

Todo padre debe tener alguna similitud con su progenie. La relación padre-hijo es la vía y el camino por el cual se extiende su continuidad Además, cada operador debe tener alguna relación con su operación para conectarse con ella. Dado que se dice que la espiritualidad niega cualquier incidente material, entonces tal camino no existe. Siendo así, ¿qué relación puede tener lo espiritual con lo material, para contactar con lo material y ponerlo en movimiento de alguna manera?

De cualquier modo, comprender el significado de la palabra «espiritualidad» no tiene nada que ver con la filosofía. ¿Cómo pueden discutir algo que nunca han visto o sentido? ¿En qué se basan sus fundamentos?

Si existe alguna definición que pueda explicar lo espiritual separado de lo material, sólo le pertenece a aquellos que han alcanzado y sentido algo espiritual. Estas personas son los cabalistas genuinos; siendo así, lo que necesitamos es la sabiduría de la Cabalá.

La filosofía en relación con Su Esencia

La filosofía ama interesarse en Él y probar cuáles reglas no se aplican a Él. Sin embargo, la Cabalá no tiene tratos de ningún tipo con Su esencia, porque ¿cómo puede definirse lo inalcanzable e imperceptible?. A decir verdad, una definición negativa es tan válida como una positiva. Por ejemplo, si uno ve un objeto a lo lejos y reconoce sus negativos, es decir, todo lo que no es, esto también se considera como ver y cierta medida de reconocimiento. Si un objeto está realmente fuera del alcance de nuestra vista, entonces ni siquiera son claras sus características negativas.

Por ejemplo, si vemos a lo lejos una imagen oscura, pero aún podemos determinar que no es ni una persona ni un pájaro, esto también se considera visión. Si hubiera estado aún más lejos, no podríamos determinar que no se trata de una persona.

Este es el origen de la confusión y la invalidez de la filosofía; a ella le gusta enorgullecerse de comprender todos los negativos acerca de Su esencia. Sin embargo, los sabios de la Cabalá cubren sus bocas en este punto, y no le dan a Él siquiera un nombre simple, porque no definimos con un nombre o una palabra aquello que no alcanzamos. Esto se debe a que la palabra designa algún grado de alcance. No obstante, los cabalistas se ocupan mucho de hablar acerca de Su iluminación en realidad, es decir que todas esas iluminaciones que han obtenido realmente son tan válidas como un alcance tangible.

Lo espiritual es una fuerza sin cuerpo

Esto es lo que los cabalistas definen como «espiritualidad»  y sobre lo cual hablan. No tiene ni imagen ni espacio ni tiempo ni ninguna relación con lo material. En mi opinión, la filosofía generalmente ha cubierto con un manto aquello que no le es propio, ya que sustrajo definiciones de la Sabiduría de la Cabalá, e hizo delicadezas con su comprensión humana. Si no hubiera sido por esto, nunca hubieran pensado en inventar esas perspicacias.  De cualquier modo, esta es sólo una fuerza potencial, es decir, no una fuerza que revestida en un cuerpo ordinario, como es habitual en este mundo, sino como una fuerza sin cuerpo.

La vasija espiritual es llamada «una fuerza»

Este es el lugar para señalar que la fuerza de la cual habla la espiritualidad no es la Luz espiritual misma. Esta Luz espiritual, se extiende directamente desde Su Esencia y es por lo tanto lo mismo que Su Esencia. Esto significa que no tenemos alcance en la Luz espiritual que podamos definir con ese nombre. Incluso el nombre «Luz» es metafórico y no es real. Entonces, debemos saber que el nombre «Fuerza» sin cuerpo se refiere únicamente a la «vasija espiritual».

Luces y vasijas

Por lo tanto, debemos preguntarnos cómo los sabios de la Cabalá, que llenan toda la sabiduría con sus conocimientos, diferencian entre las diversas luces. Esto se debe a que estas observaciones no se refieren a las Luces mismas, sino a la impresión en la vasija, que es la fuerza mencionada anteriormente, que es afectada por la Luz que se encuentra con ella.

Vasijas y Luces (el significado de las palabras)

Y aquí es donde debe trazarse la línea entre el regalo y el amor que éste genera. Las Luces, es decir, la impresión en la vasija, que es asequible, son llamadas «forma y sustancia». Es accesible porque la impresión es la forma superior, y la forma superior es la sustancia.

No obstante, el amor creado por ésta se considera una «forma sin sustancia.» Esto significa que si separamos el amor del regalo mismo, como si nunca hubiera revestido un regalo, sino sólo en el nombre abstracto, «el amor a Dios», entonces sería considerado una forma. En ese caso, la práctica de éste es considerada como «Cabalá figurativa.» No obstante, aún se lo consideraría real, sin ninguna similitud con la Filosofía Figurativa, pues el espíritu de este amor permanece en el alcance. Está completamente separado del regalo, siendo la Luz misma.

Sustancia y forma en la Cabalá

Y la razón detrás de esta situación es que aunque este amor es meramente una consecuencia del regalo, todavía es más importante que el regalo mismo. Es como un gran rey que le regala a una persona un objeto poco importante. Aunque el regalo en sí no tenga ningún valor, el amor y la atención del rey es lo que lo hace invaluable y precioso. Siendo así, está absolutamente separado de la sustancia, que es la Luz y el regalo, de modo que el trabajo y los conocimientos quedan grabados en el alcance, con sólo el amor mismo. El regalo en sí, sin embargo, parece ser olvidado por el corazón. Por lo tanto, ese aspecto de la sabiduría es llamado «La Sabiduría figurativa de la Cabalá». De hecho, esta es la parte más importante de la sabiduría.

ABYA

Este amor consiste en cuatro partes que son muy parecidas al amor humano: cuando primero recibimos el regalo no nos referimos al dador del presente como alguien que nos ama, tanto más si es alguien importante, y si quien recibe no es igual al que da.

No obstante, el hecho de regalar en forma repetitiva y la perseverancia harán que incluso la persona más importante se parezca a un amante igual y verdadero. Esto se debe a que hay una regla que dice que en el amor no hay más grande o más pequeño, y que dos personas que se aman se sienten iguales.

Por lo tanto, aquí se pueden apreciar cuatro grados de amor. El primer incidente se denomina Asiyá, la repetición de regalar se denomina Yetzirá, y la aparición del amor mismo, se denomina Briá.

Y aquí es donde empieza el estudio de la Sabiduría Figurativa de la Cabalá, porque es en este grado que el amor se separa de los regalos. Este es el significado de las palabras, «y creó la oscuridad», significando que la Luz es removida de Yetzirá y el amor se queda sin Luz, sin sus regalos.

Luego viene Atzilut. Después que probó y separó por completo la forma de la sustancia, como en, «y creó la oscuridad», se hizo digna de ascender a Atzilut, donde la forma se revistió en la sustancia una vez más. Ahora, Luz y amor son uno nuevamente.

El origen del alma

Todo lo espiritual es percibido como una fuerza separada del cuerpo porque no tiene imagen física. Sin embargo, debido a ello ésta permanece aislada y completamente separada de lo físico. En tal estado, ¿cómo ésta puede poner en movimiento algo físico, mucho menos engendrar algo físico, cuando no tiene forma de ponerse en contacto con lo físico?

El elemento ácido

Sin embargo, la verdad es que la fuerza misma es considerada también como una sustancia genuina, tanto como cualquier otras sustancia física en el mundo concreto, y el hecho de que no tenga una imagen que los sentidos humanos puedan percibir no reduce el valor de la sustancia, es decir, «la fuerza».

Tomemos como ejemplo una molécula de oxígeno: es un componente de la mayoría de los materiales en el mundo. Pero, si se toma una botella de oxígeno puro que no esté mezclado con alguna otra sustancia, nos encontraremos con que parece que la botella estuviera completamente vacía. No seremos capaces de notar nada en ella; será completamente como el aire, intangible e invisible a nuestros ojos.

Y si quitamos la tapa y la olemos, no hallaremos ningún olor; si lo probamos, no le encontraremos ningún gusto, y si lo colocamos sobre una balanza, no pesará más que la botella vacía. Lo mismo ocurrirá con el hidrógeno, tampoco tiene gusto, olor ni peso.

No obstante, cuando combinamos estos dos elementos, inmediatamente se convierten en líquido, agua potable, que tiene tanto gusto como peso. Si colocamos agua dentro de cal viva, inmediatamente se mezclará con ésta y se convertirá en una sustancia tan sólida como la cal misma.

Por lo tanto, ¿cómo podemos definir las fuerzas naturales que no son sustancias físicas, precisamente porque no están disponibles para que nuestros sentidos puedan percibirlas? Más aún, podemos ver claramente que la mayoría de las sustancias tangibles en nuestro mundo están compuestas primariamente del elemento oxígeno, que los sentidos humanos son incapaces de percibir y sentir.

Inclusive lo sólido y lo líquido en la realidad tangible que podemos percibir vívidamente en nuestro mundo, pueden convertirse en aire y vapor a cierta temperatura. Así como los vapores pueden transformarse en sólidos cuando la temperatura desciende.

En ese caso, nos asombrará, ¿cómo uno puede dar aquello que no posee? Podemos ver claramente que todas las imágenes tangibles provienen de elementos que no son en sí mismos tangibles, y que no existen como sustancias en sí mismas. Asimismo, todas las imágenes fijas que conocemos y utilizamos para definir a las sustancias, son inconsistentes y no existen por su propio derecho. Más bien, sólo se visten y desvisten de formas bajo la influencia de condiciones tales como el calor y el frío.

La parte primaria de la sustancia física es la «fuerza» que hay en ella, aunque todavía no somos capaces de distinguir por separado estas fuerzas, como con los elementos químicos. Quizás en el futuro sean descubiertas en sus formas puras, así como sólo recientemente descubrimos los elementos químicos.

Igual fuerza en lo espiritual y en lo físico

En una palabra: todos esos nombres que atribuimos a los materiales son completamente inventados, es decir que no provienen de la percepción concreta de nuestros cinco sentidos. Ellos no existen en y por sí mismos. Por otro lado, cualquier definición que atribuimos a la fuerza, que la separa de lo material, también es inventada. Aún cuando la ciencia alcance su último desarrollo, seguiremos considerando únicamente la realidad tangible. Es decir que dentro de cualquier operación material que vemos y sentimos, debemos percibir a su operador, que es también una sustancia, como la operación misma. Hay una correlación entre ambos, o no hubieran llegado a éste.

Debemos saber que este error de separar al operador de la operación proviene de la Filosofía Figurativa, que insistió en demostrar que los actos espirituales influyen sobre la operación física. Esto trajo como resultado supuestos erróneos como el mencionado, que la Cabalá no necesita.

Cuerpo y alma en los Superiores

La opinión de la Cabalá sobre este tema es clara como el cristal, excluyendo toda mezcla de filosofía. Esto es porque la opinión de los sabios de la Cabalá es que aún las entidades espirituales separadas, que la filosofía niega que tengan alguna corporeidad y exhiben como una sustancia puramente conceptual, aunque ellas son de hecho espirituales, más sublimes y abstractas, consisten en cuerpo y alma igual que el humano físico.

Por lo tanto, no nos debe asombrar cómo es que dos pueden ganar el premio y decir que ellos se componen de capas. Además, la filosofía cree que todo lo complejo eventualmente se desintegrará y descompondrá, es decir, morirá. Entonces, ¿cómo uno puede declarar que ambos son complejos y eternos?

Luces y vasijas

En verdad, sus pensamientos no son los nuestros, porque el camino de los sabios de la Cabalá es encontrar pruebas reales del alcance, haciendo imposible considerar su revocación a través de lo intelectual. Pero déjeme dejar en claro estas cuestiones para que cualquier persona las pueda comprender:

En primer lugar tenemos que conocer que la diferencia entre Luces y vasijas es creada inmediatamente en el primer ser emanado desde Ein Sof. Naturalmente, la primera emanación también es la más completa y noble de todas las cosas que la siguen. Es cierto que este goce y esta perfección es recibida desde Su Esencia, que quiere dar aquello más que cualquier goce y placer.

Es sabido que la medida del placer es esencialmente el deseo de recibir ese placer. Esto es porque lo que más queremos y sentimos es lo más placentero. Debido a ello, debemos discernir dos aspectos en la primera emanación: el «deseo de recibir», esa esencia recibida, y la esencia del objeto mismo. También debemos saber que el deseo de recibir es lo que percibimos como el «cuerpo» de lo emanado, es decir, el núcleo de su esencia primaria, que es la vasija para recibir la bondad. El segundo (aspecto) es la esencia del bien que es recibido, que es la Luz que se extiende eternamente hacia la emanación.

Se infiere que necesariamente debemos distinguir dos opuestos que se visten uno al otro aún en los asuntos más espirituales y sublimes que el corazón puede contemplar. Es lo opuesto a la opinión de la filosofía, que inventó que los diferentes individuos no son sustancias combinadas. Es necesario que ese «deseo de recibir» que es obligatorio en los seres emanados (que sin él no habría placer sino coerción, y ninguna sensación de placer) está ausente en Su esencia. Esta es la razón del nombre «emanado», en tanto ya no es más Su esencia, porque ¿de quién recibiría Él?

No obstante, la abundancia que uno recibe es necesariamente una parte de Su esencia, porque no sería necesaria ninguna innovación. Y por lo tanto, vemos esa gran diferencia entre el cuerpo renovado y la abundancia recibida, considerada Su Esencia.

Cómo lo espiritual puede engendrar lo físico

Aparentemente resulta difícil entender cómo lo espiritual puede engendrar y extender algo físico. Esta cuestión es una antigua duda filosófica y se derramó mucha tinta para tratar de resolverla.

La verdad es que este interrogante sólo es una dificultad si uno sigue su doctrina. Esto se debe a que ellos determinaron la forma de la espiritualidad sin ninguna conexión con algo físico. Esto produce la difícil cuestión: ¿cómo puede lo espiritual conducir o engendrar algo físico?

Pero la opinión de los sabios de la Cabalá es que no se trata de algo difícil en absoluto, en tanto sus conceptos son completamente opuestos a los de los filósofos. Ellos sostienen que toda cualidad espiritual se asemeja a lo físico como dos gotas de agua. Por lo tanto, las relaciones son absolutamente afines y no hay separación entre ellas excepto en la sustancia, es decir que lo espiritual consiste en una sustancia espiritual y lo físico consiste en una sustancia física.

No obstante, todas las cualidades de las sustancias espirituales residen también en las sustancias físicas, como explica el artículo La esencia de la Sabiduría de la Cabalá.

La antigua filosofía presenta tres opiniones como obstáculos ante mi explicación:

  1. Su decisión de que el poder del intelecto humano es el alma eterna, la esencia del hombre.
  2. Su conjetura de que el cuerpo es un resultado del alma.
  3. Su dicho de que las personas espirituales son simples y no complejas.

Psicología Materialista

No sólo que éste es el lugar equivocado para discutir con ellos acerca de sus conjeturas inventadas, sino que también su tiempo ya pasó y su autoridad ha sido revocada. También debemos agradecer por ello a los expertos de la psicología materialista, de haber construido su pedestal sobre la ruina de los anteriores, ganando el favor del público. Ahora todos admiten la nulidad de la filosofía, por no estar construida sobre fundamentos concretos.

La vieja doctrina se convirtió en una piedra en el camino y en una espina mortal para los sabios de la Cabalá. Donde ellos debían haber dominado ante los sabios de la Cabalá y tomado sobre sí abstinencia y prudencia antes de admitir siquiera la cosa más pequeña en espiritualidad, recibieron fácilmente lo que habían querido de la filosofía figurativa. Sin ningún pago o precio los regaron desde su fuente de sabiduría hasta la saciedad, y dejaron de esforzarse en la sabiduría de la Cabalá. Como consecuencia, la sabiduría casi ha sido olvidada en Israel.

Por esta razón, estamos agradecidos a la psicología materialista por haberle propinado un golpe mortal.

Yo soy Salomón

Lo anterior es como una fábula que cuentan nuestros sabios: «Asmodeo (el diablo) expulsó al Rey Salomón a cuatrocientas parsas (una medida de distancia) de Jerusalén y lo dejó sin dinero ni medios de subsistencia. Luego se sentó en el trono del Rey Salomón mientras el rey mendigaba de puerta en puerta. A cada lugar al que iba decía: «Yo soy Eclesiastés», pero nadie le creía. Y entonces caminó de un pueblo a otro declarando «Yo soy Salomón», pero cuando llegó al Sanedrín (los sabios del Talmud) éstos le dijeron: «Un tonto no pronuncia la misma tontería todo el tiempo, diciendo «Una vez fui rey».

Pareciera como si el nombre de la persona no fuese la esencia de esa persona, sino que el dueño del nombre lo es. Por lo tanto, ¿cómo un hombre sabio como el rey Salomón no fue reconocido si, de hecho, era el dueño de ese nombre? Más aún, es la persona la que dignifica el nombre, ¡y debería haber demostrado su sabiduría a la gente!.

Tres prevenciones

Hay tres razones que nos impiden conocer al dueño de un nombre:

  1. Debido a la veracidad de esta sabiduría, se aclara únicamente cuando todos los detalles aparecen en conjunto. Por lo tanto, hasta no conocer la sabiduría completa, es imposible vislumbrar aunque sea un pequeño fragmento de ésta. Así pues, es la publicidad de su veracidad lo que necesitamos, así como tener primero suficiente fe en ella para hacer un gran esfuerzo.
  2. Así como Asmodeo, el demonio, se vistió con las ropas del Rey Salomón y heredó su trono, de igual forma, la filosofía se sentó en el trono de la Cabalá con conceptos más sencillos de captar, pues la mentira se acepta rápidamente. Por consiguiente se nos presenta aquí un doble problema: primero, la sabiduría de la verdad es profunda y laboriosa, mientras que la filosofía es falsa y de fácil comprensión; segundo, es superflua, porque la filosofía satisface por completo.
  3. Así como el demonio alega que el Rey Salomón está loco, así la filosofía se burla y desestima a la Cabalá.

Sin embargo, mientras la sabiduría es sublime, se eleva por encima de la gente y se separa de ella. Pues el Rey Salomón era el hombre más sabio y también era superior a cualquier otro hombre. Por lo tanto, los mejores eruditos no podían comprenderlo. Sólo sus amigos, es decir, el Sanedrín, aquéllos a los que enseñó su sabiduría cotidiana por días y años, entendieron y proclamaron su nombre en todo el mundo. La razón para ello es que la sabiduría diminuta se percibe en cinco minutos y por lo tanto es fácilmente pregonada y accesible a cualquier persona. Sin embargo, un concepto de peso no será comprendido siquiera en algunas horas. Incluso puede llevar días o años, dependiendo de la inteligencia. Conforme a esto, los más grandes eruditos serán comprendidos únicamente por unos pocos selectos en su generación, ya que los conceptos profundos están basados en muchos conocimientos previos.

Entonces no resulta sorprendente que el más sabio de los hombres, exiliado en un lugar donde no lo conocían, no podía demostrar su sabiduría ni siquiera mostrar un indicio de ella, antes de que creyeran que él era el dueño del nombre.

Ocurre lo mismo con la sabiduría de la Cabalá en nuestra época: las dificultades y el exilio que nos ha sobrevenido nos llevó a olvidarla. Además, si hay personas que la practican, no es a favor de la Cabalá sino en su desmedro. Esto se debe a que no la recibieron de un sabio Cabalista. Por lo tanto, la Cabalá se encuentra en la misma situación hoy en día que la que estaba el Rey Salomón en el exilio, clamando: «Yo soy la sabiduría y todos los sabores de la religión y la Torá se encuentran en mí.» Y nadie le cree.

Pero esto es desconcertante, ya que si ésta es una sabiduría genuina, ¿no puede exponerse como todas las otras sabidurías? No, no puede. Así como el Rey Salomón no pudo mostrar la profundidad de su sabiduría a los eruditos en el lugar de su exilio y tuvo que ir a Jerusalén, el lugar del Sanedrín, quienes lo conocían y atestiguaban acerca de la profundidad de su sabiduría, del mismo modo la Cabalá requiere de grandes sabios que examinen sus corazones y la estudien durante veinte o treinta años. Únicamente entonces, podrán dar testimonio de ella. Y así como el Rey Salomón no pudo impedir que Asmodeo se sentara en su trono y actuara como un impostor pretendiendo estar con él hasta que él arribó a Jerusalén.

Los sabios de la Cabalá también observan la teología filosófica, y se quejan de que los teólogos filosóficos han robado la cáscara superior de su sabiduría, que Platón y sus antecesores habían adquirido mientras estudiaban con los discípulos de los profetas de Israel. Han robado componentes elementales de la sabiduría de Israel y se han vestido con un manto que no les pertenece. Y hasta estos días, la teología filosófica se ha sentado en el trono de la Cabalá, siendo cabello debajo de su señora.

¿Quién le creerá a los sabios de la Cabalá, mientras haya otros sentados en su trono? Es como cuando no le creyeron al Rey Salomón en el exilio, porque sabían que había alguien sentado en su trono, es decir, el demonio Asmodeo. Así como con el Rey Salomón, no hay esperanza de que la verdad sea expuesta, ya que es profunda y no puede ser expresada con un testimonio o por mera experimentación. Sólo le es mostrada a aquellos que creen y se dedican a ella con el corazón y el alma.

Y así como el Sanedrín no reconoció al Rey Salomón mientras no apareció la falsedad de Asmodeo, asimismo la Cabalá no podrá probar su naturaleza y su veracidad hasta que se descubra la futilidad de la teología filosófica que ha tomado su trono. Hasta ese momento, ningún tipo de revelación será suficiente para que la gente la reconozca.

Por lo tanto, no había salvación para Israel hasta el momento en que apareció la psicología materialista, asestándole un golpe mortal en la cabeza a la teología filosófica.

Ahora, toda persona que busque al Señor debe devolverle su trono a la Cabalá y restaurar su pasada gloria.